Generalmente, el espectáculo que realizan los partidos políticos de Estados Unidos, las convenciones, son eventos en los cuales los candidatos electos en las primarias y ratificados previamente a sus discursos, se ubican en el centro para que, tanto republicanos como demócratas comiencen a captar el voto de los independientes que deciden las elecciones del país. Esta vez, en ambos casos, no ocurrió de esta manera.
Donald Trump, en un partido cuyos ex presidentes y ex candidatos presidenciales (Bush padre e hijo, McCain y Romney, respectivamente) no lo apoyan, dedicó la convención a los muchos defectos y actos dudosos de posible corrupción de Hilary Clinton – quien ciertamente tiene severos problemas de credibilidad – pero su discurso, además de narcisista, populista y mesiánico, fue menos centrista que durante las primarias cuando enfrentó a un precandidato de ideología ultra derechista, Ted Cruz. ¿Por qué esa defensa al lobby de las armas, los elogios a los evangelistas, y por qué no suavizó su tono hacia los hispanos e inmigrantes ilegales, un caudal de votación enorme? Quizá sus asesores pensaron que lo que gusta de Trump es que dice lo que piensa y no debía cambiar el mensaje o quizá, Trump, siendo Trump, no hizo caso a sus asesores.
Hilary no tuvo más remedio que presentarse más de izquierda que lo que realmente es por la popularidad de su rival de las primarias Bernie Sanders y el escándalo que estalló el día de la convención cuando se supo que el partido demócrata ya había organizado todo para que ella sí o sí, fuese ella la candidata. Por eso su discurso fue aun mas progresista que el de Obama en sus anteriores campañas, cuestión que quizá minimice la posible alta abstención pueda haber de los sandersistas en noviembre, pero que la puede alienar algo de los independientes.
La convención demócrata fue más inclusiva, compasiva y se basó en los problemas del estadounidense, mientas que la republicana fue dedicada a un supuesto salvador. Ahora cuando comienza la batalla, para muchos, para elegir al “mal menor”, esperemos que impere la opción más cuerda y no la que recuerda a populistas de la historia que aun destruyen a sus países.
La demagogia y el fascismo pueden ser de izquierda y de derecha
A la espera de cómo marcha la reconstrucción tras las inundaciones en el norte de Perú, tras el terremoto que sacudió al país en 2007, escribí un artículo titulado “De terremotos y liderazgos”.
Una revisión de parte de ese texto puede ser de interés:
recuerdo que después del terremoto de 2007, escribí para el diario Peru21 un artículo titulado “De terremotos y liderazgos”. Una revisión de ese texto nos enseña sobre la previsión:
«Cuando ocurre una tragedia en cualquier parte del mundo, la gente puede perdonar los errores de sus dirigentes, pero no su insensibilidad. Por supuesto, con el paso del tiempo, cuando se demuestra gran eficiencia para reparar o reconstruir los estragos espirituales o materiales de una calamidad, los sobrevivientes o sus descendientes elevan a un pedestal a quien transformó la devastación en regeneración.
Eso ocurrió con uno de los políticos más controversiales de la historia de Portugal conocido como el Marqués de Pombal, quien fungió como Primer Ministro del Rey José I cuando Lisboa fue sacudida por un terremoto que casi la devastó totalmente y causó la muerte de más de 60 mil personas en 1755.
Retrato del Marqués de Pombal pintado por Louis-Michel van Loo.
El Marqués fue el primer dirigente que ordenó a ejecutar lo que hoy asumimos como lo lógico luego de una tragedia de la Naturaleza: enviar equipos para rescatar a sobrevivientes, apagar incendios y recuperar a los millares de cadáveres para enterrarlos inmediatamente, e incluso, ordenó a cargarlos en barcazas para alejarlos de tierra firme y evitar epidemias. Eso le valió una gran animosidad de la Iglesia a la cual ignoró. Eso le valió una gran animosidad de la Iglesia a la cual ignoró.
También movilizó al ejército para impedir saqueos e impedir que los hombres sanos huyeran de Lisboa y obligarlos a despejar las ruinas. Otra medida que fue cuestionada por algunos de sus contemporáneos fue la orden de ejecutar a los saqueadores en público para escarmentarlos y asustar a quien se atreviese a imitarlos.
Grabado que muestra el tsunami que se originó tras el terremoto de Lisboa de 1755.
Poco después el Marqués y el Rey contrataron a arquitectos e ingenieros y en menos de un año, Lisboa estaba libre de escombros y se construyeron las primeras edificaciones que en lo posible fuesen resistentes a futuros sismos. Cuestionado por construir amplias avenidas y calles anchas en la ciudad, el Marqués de Pombal contestó con gran visión futurista: “Un día serán pequeñas”.
Vista actual de la Avenida da Liberdade en Lisboa, construido por primera vez bajo las órdenes del Marqués de Pombal.
El hombre que hubiese pasado a la historia lusitana como un político maquiavélico y tirano, fue considerado por muchos como un héroe nacional por su liderazgo durante la crisis y reconstrucción tras el terremoto de Lisboa, e incluso, algunos lo señalan como el precursor de la sismología moderna puesto que ordenó la realización de una encuesta en todas las parroquias del país en la cual se preguntaba cuánto tiempo duró la sacudida, cuántas replicas se sintieron, que daños fueron causados, si los animales se comportaron de modo extraño antes del sismo y otras preguntas que hoy son básicas para quienes estudian estos fenómenos naturales».
Actual Plaza Marqués de Pombal en Lisboa sobre vias creadas bajo su liderazgo.
En todas las calamidades, hoy en día, los ojos no solo se posan en políticos, sino también, en los medios de comunicación y la sociedad civil.
A propo de las elecciones que condujeron al cambio de gobierno de Perú he encontrado un documento que podría causar un escándalo en las campañas políticas en cualquier parte del mundo.
Ouchh. Más escandaloso que esto.
Algo así como los “WikiLeaks” de la manipulación para ganar elecciones. Algunos ejemplos de ese escrito:
“…haz que salten a la vista tus esfuerzos por conocer a los ciudadanos y exagéralos a fin de mejorar día a día estas relaciones…convéncete de que es necesario simular aquellas cualidades que no posees por naturaleza de tal manera que parezca que actúas con toda espontaneidad.”
“…si de alguna manera fuera posible, que se levanten contra tus rivales los rumores de crímenes, desenfrenos y sobornos…”
“…Un candidato debe ser un camaleón, adaptando su mensaje a cada persona que conoce, cambiando su discurso como sea necesario…; se mueve a la gente más por apariencias que por la realidad”.
Estas frases se atribuyen (aunque no hay pruebas de su autoría) a Quinto Tulio Cicerón, quien dedicó una carta, traducida como “Manual de campaña electoral”, a su hermano Marco Tulio Cicerón cuando éste se postuló en el año 64 AC al cargo de cónsul de la antigua República Romana, un puesto público compartido con otros dirigentes, suprimido por Julio César y subsiguientes emperadores.
En realidad, este manual no es escandaloso como se planteó con humor anteriormente, cuando sus instrucciones han sido superadas con creces en nuestros tiempos. Quinto Tulio aconsejaba: “Los hombres no solo quieren recibir promesas…aquello de lo que no seas capaz, niégate a hacerlo amablemente o no te niegues; lo primero es propio de un hombre bueno, pero lo segundo es propio de un buen candidato”.
¿Y aun esperamos contenidos en lugar de frases y ataques en las campañas de nuestros tiempos?
Dos presidentes que no necesitaron los consejos de Cicerón. ¡Partido único, candidato único y listo!
Quizá si en occidente saliéramos a manifestar que “Todos somos Bagdad (Iraq)”, “Todos somos Estambul” (Turquía), “Todos somos Dacca (Bangladesh), etc. – lugares en donde islamistas radicales mataron solo en Julio a 120, 42 y 20 personas, respectivamente, – y nos identificáramos masivamente con las víctimas de atentados contra musulmanes como lo hacemos con “Yo soy Charlie” Hebdo, “Yo soy Paris”, etc., lograríamos que las poblaciones del mundo musulmán (predominantemente en África del Norte, Medio Oriente y Asia Central) sintieran que valoramos, igualmente, la vida de todos los seres humanos sin distinciones religiosas, étnicas ni geográficas.
¿Cuántos de estos manifiestas hay en occidente?
Entonces, quizá, la mayoría de los musulmanes no sentirían que occidente solo se preocupa por ellos cuando se trata de hacer alianzas con sus gobiernos – en su mayoría fundamentalistas y/o dictatoriales – solo por intereses geopolíticos y energéticos.
Quizá si nuestros medios de comunicación y las redes sociales le dieran el mismo tiempo y espacio de cobertura a los atentados islamistas contra musulmanes, con el mismo sentimiento de horror y congoja con que reaccionan cuando los ataques ocurren en occidente (mayoritariamente cristiano, agnóstico y ateo), la guerra contra el terrorismo islamista sería sincronizada mejor a nivel mundial porque los gobiernos de países árabes y de mayoría musulmana no temerían de sus poblaciones sintieran que son demasiado sumisos a las grandes potencias en cuanto a este objetivo común.
Quizá si la izquierda radical europea y latinoamericana no fuese cómplices indirectos del fanatismo anti-occidental con su discurso victimista que culpa de todos los males del mundo al “imperialismo”, exclusivamente estadounidense y europeo, asumiendo también los daños que han hecho a la humanidad las ideología comunistas de la ex Unión Soviética, China, Cuba, etc., que causaron guerras, masacres y terrorismo; y la derecha reaccionaria no fomentara odio por su islamofobía, antisemitismo y xenofobia, entonces las naciones vecinas a lugares como Siria, Iraq, Yemen, Somalia, Libia, Nigeria, etc.; podrían ser asistidas por países vecinos en alianza con grandes potencias en la lucha contra el terrorismo, sin que se cuestionaran las razones humanitarias de estas coaliciones.
Quizá deberíamos plantearnos, como el sabio judío Hilel (70 a. C.-10 d. C.), que vivió en la antigua Judea (hoy Israel: “Si no hago por mí, ¿quién? Si sólo me dedico a mí ¿qué soy? Y si no ahora ¿cuándo?”
Esta frase, como la de Hilel, también en el Talmud, una compilación de tratados teológicos basados en la Torá o Pentateuco del Antiguo Testamento, con versiones y debates de sabios judíos que vivieron entre el siglo I y el V AD.
ANTES DE PRESENTAR ESTE ARTÍCULO COMUNICO QUE A LOS INTERESADOS EN ADQUIRIR EL LIBRO QUE MENCIONÉ EN MI TEXTO ANTERIOR SOBRE ELIE WIESEL, EL OLVIDADO, LO PUEDEN CONSEGUIR EN LA LIBRERIA SUR DE LIMA.
DEL “BULLDOG” A LOS TIEMPOS DE MAYO
No hay dudas de que el líder más famoso de la historia moderna de Gran Bretaña (GB) fue Winston Churchill, quien advirtió al Primer Ministro de su partido, el Conservador, Neville Chamberlain, no cometer el error histórico de su “política de apaciguamiento” que lo condujo a firmar el Acuerdo de Múnich de 1939 con Hitler, que Churchill sabía que no sería cumplido por el dictador psicópata nazi. Entonces los británicos clamaron por el liderazgo del hombre a quien los soviéticos bautizaron como “el bulldog” cuando las tropas alemanas iniciaron su invasión a Europa occidental en 1940.
En 1946 Churchill advirtió a los norteamericanos y aliados europeos que la situación de post II Guerra Mundial creó una cortina de hierro (Iron Curtain, erróneamente traducido como “Telón de Acero”), refiriéndose a la guerra geográfica-ideológica que comenzaba entre las naciones capitalistas occidentales vs. La Unión Soviética junto a sus gobiernos comunistas títeres de los países de Europa oriental
Sin embargo Churchill dio también la receta para conducir al Viejo Continente en paz: «Debemos crear una suerte de Estados Unidos de Europa. (…) Para realizar esta tarea urgente, Francia y Alemania deben reconciliarse.» (Discurso en la Universidad de Zúrich, 1946). En 1949 se crea el Consejo de Europa y se firma su estatuto, en Londres, por parte de diez estados. Churchill asiste a la inauguración de este proyecto, el precedente más inmediato de La Unión Europea (UE) que luego se convertiría en una organización más desarrollada gracias al canciller francés Robert Schuman quien organizó en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).
La idea de una Europa Unida es, justamente, la que ahora se tambalea por un referéndum planteado por una nueva generación del Partido Conservador que saca precisamente a Gran Bretaña- en donde nació la idea de un continente unificado – de la Unión Europea.
Le corresponde a Theresa May, nueva PM de Reino Unido, culminar el período para el que fueron electos el renunciante David Cameron y la mayoría parlamentaria conservadora, y teóricamente su gobierno debe cristalizar la comparan a May con Margaret Thatcher, “La Dama de Hierro”, por ser mujer y por su temple como Ministra del Interior, quien por ejemplo, estuvo en contra de la propuesta de la UE de asignar cuotas obligatorias de refugiados del Medio Oriente para cada país miembro de la organización.
May ha prometido respetar la decisión del Brexit aunque estuvo a favor de permanecer en el bloque político y comercial europeo, pero, ¿hay alguna posibilidad de que a diferencia de Thatcher, May sea buena discípula de Churchill y tenga algún as sobre la manga para revertir, a mediano plazo, una decisión que ya tiene a muchos británicos arrepentidos y rogando por otro plebiscito? ¿Tendrá May (Mayo, en español), las cualidades que el “bulldog” planteó cuando dijo: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”?
«Allí donde hay perseguidos por su raza, religión o ideas políticas, ese lugar debe – en ese momento – ser el centro del universo.”. Elie Wiesel.
La semana pasada falleció Elie Wiesel, el hombre galardonado con el Premio Nobel de la Paz de 1986 por sus aportes a la difusión y exigencia de actuar contra genocidios y masacres en diversos rincones del planeta.
La semana pasada falleció Elie Wiesel, el hombre galardonado con el Premio Nobel de la Paz de 1986 por sus aportes a la difusión y exigencia de actuar contra genocidios y masacres en diversos rincones del planeta.
Wiesel comprendía muy bien la necesidad de dar testimonio sobre grandes catástrofes provocadas por el ser humano ya que fue sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald durante el Nazismo.
Su vida y su obra puede conocerse por la lectura de sus libros y más superficialmente por Internet, pero si algo obsesionaba a Wiesel era el problema de la indiferencia, tema del cual habló en varios auditorios del mundo, incluyendo en Venezuela, en donde lo escuché, cuando nadie sospechaba que en un país tan generoso surgiría un régimen con tentación totalitaria como aquellos que provocan situaciones de odio y discriminación a quienes no son sumisos a su pensamiento único.
En el circulo, rostro de Elie Wiesel en el campo de concentración.
En su ensayo sobre “Los peligros de la indiferencia” Wiesel nos alertó que ignorar a los demás beneficia siempre al agresor: “El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar, se sienten abandonados, no por la respuesta a su súplica, no por el alivio de su soledad sino porque no ofrecerles una chispa de esperanza es como exiliarlos de la memoria humana. Y al negarles su humanidad traicionamos nuestra propia humanidad. Indiferencia, entonces, no es sólo un pecado, es un castigo. Y es una de las más importantes lecciones de la amplia gama de experimentos del bien y el mal del siglo pasado.»
No debemos ser indiferentes al legado de Elie Wiesel.
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Comienzo de su novela EL OLVIDADO en la que Elhanan, un hombre que nota cómo poco a poco se le borra la memoria que lo hará un olvidado, un hombre sin raíces, un desposeído, le dirige a Dios un rezo propio:
“Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, no olvides a su hijo, que apela a ellos.
Tu sabes bien, fuente de toda memoria, que olvidar es abandonar, que olvidar es repudiar; no me abandones, Dios de mis padres, porque yo nunca Te he repudiado.
Dios de Israel, no rechaces a un hijo de Israel que, con todo su corazón, con toda su alma, quiere estar unido a la historia de Israel.
Dios y Rey del universo, no me destierres de ese universo.
De niño aprendí a venerarte, a amarte, a obedecerte; ayúdame a no olvidar al niño que fui.
De adolescente, repetí la letanía de los mártires de Mainz y de York; no lo borres de mi
memoria, Tu, que no borras nada de la tuya. De adulto he aprendido a respetar la voluntad de nuestros muertos; impide que olvide lo que he aprendido.
Dios de mis antepasados, haz que el vínculo que me une a ellos permanezca sólido y entero.
Tu que ha elegido residir en Jerusalem, haz que yo no olvide Jerusalem. Tu que acompañas a tu pueblo en su dispersión, haz que yo lo recuerde.
Dios de Auschwitz, comprende que debo acordarme de Auschwitz. y que debo recordártelo.
Dios de Treblinkka, haz que la evocación de ese nombre continúe haciéndome temblar, Dios de Belzec, dejame llorar sobre las víctimas de Belzec.
Tu que compartes nuestros sufrimiento, Tu que participas en nuestra espera, no me alejes de los que Te han albergado en su corazón y en su morada.
Tu que prevés el futuro de los hombres, ayúdame a no alejarme de mi pasado.
Dios de justicia, sé justo para mi. Dios de caridad, sé bueno conmigo. Dios de misericordia, no me precipites en el kafhakela, ese abismo donde toda la vida, toda esperanza y toda luz están cubiertas de olvido. Dios de verdad, acuérdate de que, sin la memoria, la verdad se convierte en mentira, pues que sólo toma la máscara de la verdad. Acuérdate de que, gracias a la memoria, el hombre es capaz de regresar a las fuentes de su nostalgia por Tu presencia.
Acuérdate Dios de la historia, de que has creado al hombre para que recuerde. Tu me has traído al mundo, Tu me has protegido en el tiempo de los peligros y de la muerte para que testifique: pues bien: que testigo sería yo sin mi memoria?
Has de saber, Dios que no quiero olvidarte. No quiero olvidar nada. Ni a los muertos ni a los vivos. Ni las voces ni los silencios. No quiero olvidar los momentos de plenitud que han enriquecido mi existencia, ni las horas de desamparo que me han desesperado.
Aunque Tu me olvidases, Dios, yo me niego a olvidarte.
La oposición venezolana intenta acorralar al ineficiente, corrupto e infame régimen chavista por varias frentes a la vez, insistiendo en que el Consejo Electoral, manipulado desde el poder ejecutivo de luz verde a la realización del proceso revocatorio (RR) del presidente, mientras paralelamente otros llaman a la desobediencia civil y todos los partidos que integran la Mesa de Unidad Nacional (MUD) exigen que los países miembros de la OEA activen la Carta Democrática firmada en Lima, en 2001, un instrumento creado para confrontar dictaduras como la de facto que se impone en Venezuela.
Para muchos analistas la lucha de la oposición contra la autocracia chavista por diversos métodos supone una división entre sus miembros porque ven al gobernador y ex candidato Enrique Capriles como el principal promotor del RR, al presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, como el líder que pide ser escuchado en la OEA y a los seguidores del preso político Leopoldo López y de la ex diputada Mariana Corina Machado como los promotores de desobediencia civil, un derecho estipulado el artículo 350 de la constitución venezolana que empodera al pueblo a desconocer a “cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos.”
Otros pensamos que se deben transitar todas las rutas pacíficas pues éstas se entrelazan y complementan para conducir al descontento popular hacia el común objetivo de remover al régimen autocrático de Nicolás Maduro-Diosdado Cabello, sus aliados comunistas cubanos y “boliburgueses” y de los narco-generales.
La victorial electoral abrumadora de la oposición en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2016 prueba que la vía electoral, unida con la presión internacional y las movilizaciones populares, impidieron al gobierno a ejecutar un fraude descomunal (un sector de los militares forzaron a Maduro y otros chavistas a reconocer el resultado). Desde entonces el régimen utiliza a la Corte Suprema, nominada a dedo, para declarar inconstitucional casi todas las decisiones de la Asamblea Nacional.
El camino es largo, y cuando un régimen teme las consecuencias que le espera a muchos de sus miembros por su brutal represión, enorme corrupción y responsabilidad de muertes por falta de alimentos y medicamentos, se vuelve aun más perverso. Por eso, el S.O.S a Venezuela exigido por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, a los países del continente no es no solo una oportunidad sino un imperativo moral.
El tiempo juzgara a los gobernantes que no estuvieron en el lado correcto de la historia.
Dejar o no dejar a la Unión Europea (UE) fue la cuestión que el 23 de junio tenían que decidir los británicos, cual el Hamlet de Shakespeare, porque bajo el neologismo del Brexit (exit es “salida en inglés), hubo un referéndum que determinó por una ajustada mayoría que los británicos no seguirán siendo miembros del bloque comercial y político al cual pertenecen desde 1973.
La idea de plantear el Brexit fue del Primer Ministro (PM) David Cameron quien tomó el riesgo de prometer este plebiscito para que su agrupación, el Partido Conservador, obtuviese más de la mitad de los escaños del parlamento de Londres en las elecciones de 2015. Cameron propuso el referéndum buscando evitar un trasvase de votos de su partido al ultranacionalista UKIP (Partido de la Independencia de Reino Unido) de Nigel Farage, promotor del Brexit durante la campaña electoral del año pasado y también porque un grupo de conservadores apoyaban abandonar a la UE.
VS
La apuesta de Cameron, a diferencia del éxito que tuvo en con el referéndum de Escocia en 2014 cuando convenció a la mayoría de ellos sobre los beneficios de mantenerse dentro de Gran Bretaña (junto a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte), fue esta vez mucho más arriesgada. De hecho, las encuestas estaban a favor del Brexit por un margen de un mínimo del 6% hasta el reciente atentado contra la parlamentaria laborista Jo Cox, asesinada por un psicópata nacionalista. El plebiscito incluyó así, a última hora, un debate sobre el peligro del radicalismo chovinista.
El Brexit dejó a muchos británicos heridos de corazón y una trágica víctima mortal.
Dada la crisis económica mundial desde el 2008, el hecho que le tocara a Gran Bretaña (GB) junto a Alemania y Francia otorgar la mayor parte de los paquetes de rescate financiero a Portugal, Irlanda, Grecia y España (llamados despectivamente por Farage “PIIGS”: Portugal, Ireland, Italy, Greece, Spain), y más recientemente, la duda de muchos británicos de compartir, junto al resto de la UE cuotas de refugiados musulmanes que escaparon de la muerte en Iraq, Siria y lugares peligrosos de África, Cameron tuvo menos argumentos de peso para convencer a los británicos de permanecer en una UE fragmentada y debilitada.
Gran Bretaña logró, por su poderío militar, económico y político, ser exonerada del espacio Schengen (acuerdo de libre tránsito entre la mayoría de sus países miembros) y de la Eurozona, manteniendo la libre esterlina, y para el referéndum Cameron negoció con los líderes europeos más privilegios para su país a cambio de promover el “Sí” a la UE (Brexin, GB adentro). Entre los derechos que hubiesen gozado los británicos si permanecían en el bloque estaban los de vetar ciertas decisiones económicas y bancarias que les podían afectar; permiso para limitar ciertos beneficios sociales a inmigrantes dependiendo de cuando entraban al mercado laboral del país; la exigencia de reembolso de futuros aportes de GB en paquetes de rescate económico a países europeos en crisis; etc.
Por supuesto, estos gestos que los gobiernos de la UE estaban dispuestos a conceder a Cameron a cambio de la permanencia británica en la UE fueron duramente criticados por los partidos euroescépticos y buena parte de la población de los otros 27 países del bloque.
El periodista inglés John Carlin escribió hace poco, con ironía, que el entrenador argentino del Atlético de Madrid es tan admirado en GB que si hubiese un referéndum sobre ceder la soberanía por las Malvinas a cambio de que el “cholo” Simeone entrenase a la selección inglesa la propuesta ganaría en Inglaterra por goleada. Entonces, ¿por qué Cameron no propuso al “Cholix” a cambio del Brexit?
PARA LEER EL ARTÍCULO DE JOHN CARLIN, Cholo Simeone, el Churchill argentino VER:
Ciertamente la salida de GB de la Unión Europea es preocupante y crea grandes incertidumbres regionales y globales, y tras meses de tensión, algo del humor sarcástico británico no le viene mal ni ingleses, galeses, escoceses e nor-irlandeses ni al resto de Europa y del mundo.
Antes de que el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, pidiese activar la Carta Democrática para el caso de Venezuela varios políticos españoles se involucraron en la crisis de ese país.
El ex presidente socialista Zapatero logró reunirse con Leopoldo López y se dice, intentó intercambiar su libertad a cambio de que la oposición renunciara al derecho constitucional de realizar un referéndum revocatorio a Maduro (obviamente ese chantaje no fue aceptado); el candidato del partido CIUDADANOS, Albert Rivera, también viajó a Caracas y como orador invitado en la Asamblea Nacional exigió el derecho a convocar el revocatorio. Desde España, el presidente Rajoy exigía presión contra el gobierno autocrático de Maduro y la izquierda de PODEMOS se intentaba
de deslindar de su pasado vinculado al gobierno de Chávez.
En Francia dos personas de origen hispano también medían fuerzas. El líder del principal movimiento sindical galo, CGT, Phillippe Martínez, de padres nacidos en la comunicad española de Cantabria lideraba una de las huelgas más largas y férreas contra gobierno el gobierno de Hollande ante la insistencia de su primer ministro francés, Manuel Valls, nacido en España, en no mover una coma de la impopular ley laboral que mantiene a Francia en una parálisis de servicios públicos a las puertas en plena Eurocopa.
Valls y Martínez.
Todo esto ocurría en el contexto de la semana que definía si el Real o el Atlético de Madrid ganarían la la Champions League, cuyo resultado igual conduciría la copa de Milán a Madrid. Y sin embargo, quizá el peso de los españoles se hizo sentir más en Venezuela y Francia que en Italia porque en sus grandes clubes de balompié cada vez hay menos hispanos. . ¡Curiosidades de la globalización!