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Finalmente ocurrió. El dictador que encarnaba al Cartel de los Soles —esa fracción de la cúpula militar y política venezolana que se enriqueció traficando con el crimen organizado— fue capturado por fuerzas de inteligencia y comandos estadounidenses. Así funciona el poder: quien cree merecerlo de por vida puede perderlo en minutos, detenido en la intimidad de su dormitorio. No sucede con todos los autócratas ni con todos los mafiosos; muchos mueren plácidamente tras largas vidas —Stalin, Mao, Fidel, Pinochet—, pero a veces la historia concede justicia terrenal y algunos pagan sus culpas tras las rejas.

Así terminará la historia de Nicolás Maduro. No debemos olvidar que fue el heredero del hombre que instauró la dictadura bolivariana, Hugo Chávez, quien, gracias a su carisma, su elocuencia y a no haber gobernado durante las “vacas flacas” de la economía venezolana, logró seducir a millones de compatriotas y también a la izquierda latinoamericana, que lo vio como sucesor de Fidel Castro. A ambos los calificaron —como señalé en artículos anteriores— de “dictadores buenos”. Ese es, precisamente, el drama de la izquierda rancia. Vuelvo a Orwell: “El pecado de casi todos los izquierdistas a partir de 1933 ha sido querer ser antifascistas sin ser anti totalitarios.”

¿Lo negativo de lo ocurrido?

Figuras del chavismo que, como Maduro, se creen intocables siguen aferradas al poder: Diosdado Cabello, Padrino López, los hermanos Rodríguez. Solo si entienden que el inquilino de la Casa Blanca es capaz de ir tras ellos podría abrirse una salida relativamente rápida.

Segundo, que fue el gobierno de Trump —y no otros—el que actuó contra el régimen chavista. Su discurso es abiertamente imperial: habla de Venezuela como colonia, de hegemonía hemisférica, de petróleo, narcotráfico y terrorismo. No menciona a los presos políticos ni tampoco la tortura, la represión ni la censura. Lo más grave, ningún funcionario estadounidense menciona que la transición la debe conducir el presidente legítimamente electo, González Urrutia y María Corina Machado.

Trump hizo lo que los venezolanos pidieron durante más de dos décadas a la región cuando, invocando la Carta Democrática Interamericana y la Responsabilidad de Proteger a los Pueblos, exigieron algún tipo de intervención para librarlos de un régimen que se basa en el terrorismo de estado y la violencia institucionalizada.

Paradójicamente, un imperialista puede estar rescatando a un país que, por la voracidad de sus gobernantes, permitió la invasión consentida de otros imperios: China, Rusia, Irán y sus satélites.

LA IDEOLOGÍA COMO DELIRIO

La decisión de algunos escritores talentosos, como Laura Restrepo —ganadora del Premio Alfaguara en 2004 por Delirio—, y de otros autores, de cancelar su participación en el Hay Festival de Cartagena el próximo enero, en protesta por la invitación a María Corina Machado (MCM), es una señal de que incluso personas inteligentes pueden caer en una profunda intolerancia frente a quienes piensan distinto.

El Hay Festival es una organización sin fines de lucro que realiza encuentros culturales internacionales enfocados en la literatura, las ideas, el arte y el pensamiento crítico. Originado en 1988 en el pequeño pueblo galés de Hay-on-Wye, conocido por sus numerosas librerías, el evento se ha expandido globalmente para convertirse en un referente de diálogo e intercambio intelectual. En América Latina destacan el Hay Festival de Arequipa, Quéretaro y Cartagena de Indias. 

Los organizadores del festival respondieron con sobriedad: “Respetamos la decisión de quienes han optado por no participar en esta edición, porque entendemos la cultura y el pensamiento como territorios donde el disenso, la reflexión crítica y la escucha respetuosa son fundamentales para la ciudadanía”.

Sin acusarlos directamente, dejaron al descubierto la contradicción de quienes rechazan un espacio plural por la presencia de alguien a quien acusan de “promover el imperialismo y la violación de la soberanía”. Machado, por su parte, ha explicado reiteradamente que Venezuela ya fue invadida —con el consentimiento del chavismo— por cubanos, rusos, iraníes, chinos y guerrillas colombianas, entre otros actores.



Quienes hoy boicotean el Hay Festival repiten un patrón conocido. Así actuaron miles de intelectuales que apoyaron a la Unión Soviética pese a su imperialismo, sus masacres internas y su pacto con Hitler para repartirse Polonia. Durante décadas, la izquierda rancia solo identificó como enemigo al imperialismo yanqui, hasta que unos pocos — como André Gide y Albert Camus en Francia; Arthur Koestler y Sándor Márai en Hungría; Octavio Paz y Mario Vargas Llosa en América Latina— comprendieron que comunismo y fascismo eran, en esencia, dos caras de la misma moneda.

EL ESCRITOR ERNESTO SÁBATO EN ENTREVISTA CON RADIO TV ESPAÑOLA, EN 1977, COMENTA SOBRE SU ALEJAMIENTO DEL ANARQUISMO Y EL COMUNISMO.

https://www.youtube.com/watch?v=QhAa8pocyoc

Al preguntarme por qué gran parte de la izquierda europea nunca condenó —salvo honrosas excepciones— a las tiranías totalitarias de izquierda, intenté comprender algo que aún me resulta insondable: ¿cómo tantos intelectuales simpatizaron con el comunismo a sabiendas de los crímenes de Stalin? ¿Cómo explicar la ceguera — y la complicidad— frente a las atrocidades de la China maoísta, Camboya, y hasta hoy de Corea del Norte, Cuba o de la Venezuela chavista-madurista?

ANTONIO ESCHOTADO FUE UN FILÓSOFO, JURISTA Y SOCIOLOGO ESPAÑOL QUE LUEGO DE SER COMUNISTA, A TRAVÉS DE LA INVESTIGACIÓN PARA HACER SU GRAN OBRA: LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO (2008), SE VOLVIÓ UN DEFENSOR DEL LIBRE MERCADO Y POR SUPUESTO, DE LA LIBERTAD.

En “Totalitarismo, dictadura y autoritarismo: definiciones y redefiniciones”, texto académico de mi autoría publicado en 2013 por la revista del Instituto de Gobierno de la USMP del Perú, advertí que la Venezuela de Hugo Chávez ya se había convertido en un régimen autoritario con una clara deriva totalitaria.

Allí subrayé una idea incómoda pero fundamental: el fascismo y el totalitarismo son ambidiestros. Recordé que George Orwell, autor de 1984, fue uno de los primeros en vincular comunismo y fascismo en un artículo publicado en Tribune en el cual Orwell advirtió que “el pecado de casi todos los izquierdistas a partir de 1933 es haber querido ser antifascistas sin ser anti totalitarios”. Añadí, además, la tesis de Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo (1951), según la cual los experimentos nazi y soviético eran “hermanos gemelos” por su culto al colectivismo y la supremacía del Estado sobre el individuo.


Vuelvo a preguntarme por qué una izquierda “pensante” critica el Nobel otorgado a María Corina Machado acusándola de promover un ¨golpe¨ y una intervención internacional tras haber conducido a Edmundo González a una victoria electoral demostrada con actas que, con un golpe desde el poder,  le fue robada a casi el 80% de los venezolanos.

MCM se atreva a proponer que países democráticos —aunque los lidere Trump— ayuden a los venezolanos, del mismo modo en que brigadas internacionales y Stalin acudieron a defender a los republicanos durante la Guerra Civil española, luego que los franquistas abrieron las puertas de su país a los Nazis y a las tropas de Mussolini. Si hasta el día de hoy el mundo democrático comprende la alianza de los republicanos españoles, incluso con tropas de una nación totalitaria y guerrilleros con ideologías nada libertarias, por qué negarle el mismo derecho a los legítimos representantes de los venezolanos que son González, Machado y su equipo

La explicación: una vez más son los viejos delirios de la incoherencia.

Salvo la excepción de Boric, el silencio o las críticas de la izquierda latinoamericana frente a Machado y a millones de venezolanos solo se explican con esta frase de Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”. Y la verdad es que Venezuela, sin ayuda internacional, difícilmente podrá expulsar a un régimen sostenido por potencias y grupos imperialistas que lo mantienen en el poder.

El Nobel de la Paz de María Corina es el de una gran mayoría de venezolanos que votaron en masa por lo que ella representa, cuando en junio de 2025 Edmundo González ganó con casi el 80% del apoyo del pueblo.

YA ES NOBEL LA CARAQUEÑA

Con la misma intensidad emocional y un parecido físico sorprendente, Ana Corina Sosa Machado, hija de María Corina Machado (MCM) leyó el discurso del Nobel de la Paz 2025 mientras persistían rumores y algunas fake news sobre la llegada o no de la caraqueña a la ciudad de Oslo.

Todo el discurso redactado por MCM es una pieza magistral, no solo de oratoria, si no también de lo difícil que es defender los valores de libertad, dignidad y optimismo en un país dominado por una tiranía que a la vez, es una corporación criminal con apoyos internacionales de otros estados mafiosos: ¨»Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad», describió sin que faltase ni un punto o coma MCM a través de su hija.

Una de las reflexiones más importantes las dirigió a todas las sociedades que hoy, están frustradas, justificadamente, con sus democracias: ¨Mi generación nació en una democracia vibrante y la dábamos por sentada. Asumíamos que la libertad era tan permanente como el aire que respirábamos. Apreciábamos nuestros derechos, pero olvidábamos nuestros deberes¨.

El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes fue duro con un mundo indiferente a la tragedia venezolana, recordó que hay muchos ¨gritos¨ de presos políticos torturados por el régimen chavista y explicó que la movilización para una salida pacífica y democrática que encabezó MCM buscando es la prueba de que el pueblo venezolano merecía el galardón.

Es irrelevante lo que digan las viudas de este Nobel: fascistas de izquierda (recordar: el fascismo es ambidiestro) como el dictador cubano; Petro el Pablo Iglesias y sus secuaces de Podemos; el desfasado ex Nobel Pérez Esquivel (¡qué decepción!); y otras ¨joyas¨ como Putin, y quienes guardaron cómplices silencios como Sheinbaum, Lula, etc.

Y aunque tarde, por los peligros, Ya llegó la caraqueña, como titula una canción Ebert Romero quien expresa: “…la golpearon, la vejaron, pero nunca se rindió; la batalla libertaria con astucia preparó”. 

PAÍS GRANDE…

Sudán es el tercer país más extenso de África y arrastra desde su independencia en 1956 una historia de guerras internas, dictaduras y persecuciones. Durante tres décadas estuvo sometido al régimen de Omar al Bashir (1989-2019), responsable de un sistema represivo que incluyó el genocidio en Darfur contra comunidades cristianas (2003-2005).

AL BASHIR

Tras la caída del dictador, el país no encontró estabilidad: estalló una feroz disputa de poder entre facciones militares y paramilitares.

El conflicto es complejo y combina factores étnicos, religiosos, económicos y geopolíticos. En el norte predomina la mayoría árabe musulmana, mientras que en el sur —que se independizó en 2011 con el nombre de Sudán del Sur— habitan etnias africanas cristianas. A ello se suman intereses externos: Arabia Saudita y Egipto respaldan al jefe del Ejército, Abdel Fatah al Burhan, mientras Chad, Sudán del Sur y Libia apoyan al general Mohamed Hamdan Dagalo, “Hemetti”, líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).

Las FAR nacieron de los Janjaweed, los “jinetes armados” creados por Al Bashir para intentar el exterminio de todos los cristianos de la región de Darfur para que toda Sudán fuese ¨puramente¨ musulmana (¡por la intencionalidad y lo sistemático de las matanzas esto fue ¨genocidio¨!).

La intención de Al Burhan de disolver este grupo paramilitar y unificar el mando militar precipitó la ruptura. Desde entonces, dos generales que en 2019 prometieron conducir al país hacia la democracia libran hoy una sangrienta guerra por el poder y el control del oro, tercera mayor exportación mundial. La mayoría de los yacimientos está bajo dominio de Hemetti, con el apoyo de los mercenarios rusos del grupo Wagner, aunque Al Burhan también controla explotaciones clave.

El saldo es devastador: decenas de miles de muertos, millones de desplazados y un país al borde del colapso. ¿Pensaron que este conflicto tan mortífero es consecuencia de ideologías, ideales o convicciones? Dicen que en ¨pueblo chico infierno grande¨, y los sudaneses en su país grande sobreviven en un infierno aún más extenso.

La supuesta propuesta de paz de Trump para poner fin a la guerra en Ucrania parece haber sido redactada en Moscú para imponer al país invadido una capitulación disfrazada de negociación diplomática.

 FUENTE: THE NETHERLAND. CARICATURA DE TOM JANSSEN. WEBSITE: https://www.cosmopolitics.news/p/ukraine-on-a-platter

El 25 de febrero se hizo evidente, en La Casa Blanca, que Trump impondría su agenda, por la fuerza, a Zelensky. En ese momento el presidente ucraniano explicaba que ya se habían hecho acuerdos pasados con Putin para cese al fuego que el dictador ruso no cumplió y tanto el vicepresidente J. D. Vance y su jefe lo acorralaron: ¨…no estás en una buena posición. No tienes las cartas ahora mismo. ¨ – le dijo Trump enojado.

Esta tensa escena que, nos permitió a los simples mortales que no vemos lo que sucede tras las bambalinas del poder mundial, pero lo que no percibimos fue el resonante mutismo de del secretario de Estado Marco Rubio. Y es que él podría ser el único miembro del gabinete de Trump que no ve la geopolítica solo como un asunto de negocios. Como senador con experiencia en el comité de defensa del congreso Rubio estuvo de acuerdo con la entrega de dinero, armas e inteligencia a Ucrania y mostró una visión estratégica sobre el Medio Oriente, el Pacífico y Latinoamérica (es probable que es el principal estratega de acorralar al chavismo).

En estos días, mientras negoció con los europeos lo que el mismo podría percibir como un acuerdo de saqueo económico a Ucrania y premios a Putin a cambio de inversiones con EEUU, Rubio lució algo avergonzado y tuvo que poner la mejor cara. Su posición es difícil porque debe competir con el protagonismo de Vance y del empresario Witkoff.

Rubio es para mí el termómetro de este gobierno. Si renuncia debemos preocuparnos sobre la dirección que está tomando este gobierno¨. Creo que Zelensky y los venezolanos, entre otros, apostamos a Rubio.

Después de más de un año y medio de intensas protestas y críticas —algunas sensatas y justificadas, otras claramente malintencionadas— contra Israel por su conducción de la guerra en Gaza, ahora que una frágil tregua se sostiene en esa región no se observa la misma obsesión por enviar flotillas de ayuda humanitaria, ni hay urgencia en ciertos gobiernos por colaborar en su reconstrucción. También se diluyó el entusiasmo por organizar manifestaciones o saturar los medios y redes sociales con denuncias sobre lo que ocurre en la supuesta “segunda fase” del plan de Trump.

Tras el intercambio de más de mil prisioneros palestinos por los últimos rehenes secuestrados en la masacre perpetrada por Hamas en el sur de Israel en octubre de 2023, y luego de la retirada parcial del ejército israelí de Gaza, el gobierno de Netanyahu abrió dos corredores para que organismos internacionales alivien la situación humanitaria. Por alguna razón, este hecho —que contradice la narrativa de un “genocidio”— no parece despertar interés.

Tampoco resulta relevante, para muchos medios y simpatizantes de la causa palestina, que los dirigentes de Hamas declaren abiertamente que no se desarmarán, pese a que este es un requisito básico del cese al fuego y una demanda respaldada incluso por la mayoría de países árabes y gobiernos islámicos como Pakistán, Indonesia o Turquía. Esta exigencia se encuentra estancada frente a la apatía de un mundo que ahora prefiere distraerse con la demagogia de Trump, Mandani y Maduro pidiendo un “Give Peace a Chance”, con los delirios de Petro Navaja o con los libros autobiográficos del ex rey Juan Carlos y de la ex “madrastra¨ Isabel Preysler.

Si no hubo reacción mundial cuando, tras la retirada parcial israelí, Hamas fusiló a rivales palestinos acusados de traición, no sorprende que tampoco exista mayor interés en la creación de una fuerza multinacional que proteja a los gazatíes de sus propios fanáticos y permita iniciar la reconstrucción del territorio.

¿Por qué nada de esto genera mayor atención? ¿Será porque no hay judíos involucrados en la prolongación del sufrimiento en Gaza? La respuesta es obvia y dolorosa para el pueblo judío que —y me incluyo— constata que, bajo el subterfugio del “antisionismo”, se camufla un viejo odio al judío alimentado por el islamismo radical y las ideologías extremistas de derecha e izquierda, todo ello fermentado en el vacío de ignorancia de un mundo tiktokiano.

Desde una puerta del Palacio del Elíseo con vista al número 5 de la rue du Faubourg Saint-Honoré, en el VIII Distrito de París, Emmanuel Macron miraba al vacío hasta que, de pronto, dirigió la mirada hacia el joven peruano al que había conocido en la Catedral de Notre Dame: un tal Saint-Jaques Zavala.

Este le había pedido al presidente francés que lo llamara “Petite Zavala” o Zavalita.  Entonces Macron, como si hablara consigo mismo, lanzó la pregunta: “¿En qué momento se había jodió La France?”.

Algunos dirán que nada de esto ocurrió y que es solo una adaptación del célebre inicio de Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa, trasladada a la realidad parisina para interrogar, con ironía literaria, el estancamiento político, la crisis económica y el desencanto social que atraviesan los franceses. Pero el paralelismo no es gratuito porque Perú ha tenido ocho presidentes en diez años y Francia, en apenas dos años del segundo mandato de Macron, ya ha visto pasar cinco primeros ministros.

Reelegido en 2022, Macron perdió lo que más necesitaba: una mayoría parlamentaria. La Asamblea Nacional quedó dominada por dos bloques enfrentados —la ultraderecha de Marine Le Pen (Agrupación Nacional) y la izquierda del Nuevo Frente Popular de Jean-Luc Mélechon— obligando al presidente, líder del partido Renacer, a pactar coyunturalmente con socialistas y republicanos, los partidos que durante décadas sostuvieron la Quinta República.

Pero la debacle en las elecciones al Parlamento Europeo lo llevó a tomar una decisión arriesgada em 2024: disolver la Asamblea y convocar nuevos comicios. El tiro salió por la culata, que, en este caso, aunque nada tiene que ver con los sants-culotses, – aquellos militantes extremistas de clase baja de la Revolución Francesa – de los 577 escaños, 143 fueron para Le Pen y 182 para Mélechon, quienes representan a los extremistas de derecha e izquierda de hoy. Los partidos tradicionales, apenas sobrevivientes, pasaron raspando la valla electoral.

Quizá La France empezó a resquebrajarse cuando se vio obligado a enfrentar un déficit fiscal desbordado y una deuda que bordea los 67 mil millones de euros, impulsándolo a aprobar una reforma previsional impopular pero inevitable, elevando la edad de jubilación de 62 a 64 años y desatando furia en las calles.

 También tuvo la mala fortuna de gobernar en medio de un mundo revuelto: los costos de apoyar a Ucrania en su guerra de supervivencia frente a Rusia, los golpes de Estado en el Sahel —Mali, Burkina Faso, Níger, Chad— territorios cuyas materias primas y economías han orbitado París desde la época colonial, y cuyos nuevos gobiernos militares hoy prefieren los brazos de Moscú y Pekín.

¿O comenzó la hecatombe antes, cuando decidió subir el precio de la gasolina y el diésel para financiar políticas climáticas, encendiendo la chispa que dio vida al movimiento de los chalecos amarillos? Tal vez el tiempo pasa factura y los franceses, cansados de promesas incumplidas, buscan soluciones más extremas para la inmigración, la pobreza enquistada en las banlieues (barrios periféricos pobres). Incluso el derrumbe británico y la fatiga alemana terminan salpicando al ánimo nacional.

Lo cierto es que Macron no deja de preguntarse ¿cuándo “ça a a foiré La France? ¨imaginando una conversación imaginaria con un Petite Zavala al estilo de «Conversation à la Cathédrale». Y, como Zavalita en París, busca un interlocutor —un amigo, un confidente — a quien contarle que solo intenta llegar entero al 2027, cuando la ley francesa lo obliga a dejar el poder.

GEN Z: ¿MISMO ADN?

La humanidad se enfrenta a una nueva corriente del protestantismo, pero no parecido al de Lutero o Calvino, sino al de las protestas que, gracias a las redes sociales, se organizan con una rapidez inédita y con rasgos similares en países distintos, unidas por la denuncia de la corrupción, el abuso de poder y la incapacidad política.

El fenómeno no es nuevo, pero sí más frecuente y globalizado. En el siglo XX hubo movimientos emblemáticos: el Mayo Francés y la Primavera de Praga en 1968, las marchas contra la guerra de Vietnam o las luchas por los derechos civiles. En el XXI, el descontento se multiplicó: los indignados tras la crisis financiera de 2008, la Primavera Árabe, las protestas contra dictaduras en Venezuela, Cuba y la del alza de tarifa de transporte en Chile, entre muchas otras.

Hoy las movilizaciones responden a causas diversas —autoritarismo, desigualdad, precariedad institucional—, pero comparten un fondo común: la indignación ante la injusticia y la falta de futuro. Se las agrupa bajo un mismo rótulo: la “revolución de la Generación Z”.

En casi todas las protestas los protagonistas son jóvenes nacidos en la era digital, conscientes de un sistema político que no avanza al ritmo del mundo tecnológico. Ven la realidad desde la inmediatez, sin paciencia para esperar soluciones lejanas a problemas urgentes. Sin embargo, cada manifestación tiene su propio rostro. En Perú, la irrupción de grupos violentos distorsionó las causas originales; en Nepal, el detonante fue la prohibición de redes sociales, que dejó “en modo avión” a una generación que no concibe la vida sin TikTok o Instagram. Y también están las marchas pacíficas en Estados Unidos como las que hubo contra Trump, “No queremos un rey”, en donde la movilización no derivó en violencia.

FUENTE: BBC, Tessa WongAsia Digital Reporter

Entonces, ¿podemos colocar en un mismo saco a todas estas revueltas tan dispersas geográficamente y diversas en sus causas? Quizá en los métodos de convocatoria y frustración ante el futuro inmediato sí hay un ¨ADN común¨, pero no necesariamente todos los que protestan son de la misma generación ni comparten la visión Z del mundo.

PETRO ESPADA

Para leer este artículo, querido lector, imagínese de fondo la melodía de la canción ¨Pedro Navaja¨ de Willy Colón y Rubén Blades y vámonos a la ciudad de Nueva York:

En una calle cerca de la ONU de Nueva York

Petro Espada con un grupete se apareció

Grita consignas con un megáfono que consiguió

Y su complejo muy caudillista de Libertaor…

Mientras Colombia se hunde en crisis por su gestión

El se proclama líder de Gaza junto a un cantante de rock and roll

Porque a su lado se ha juntado con el Pink Floyd

Y ambos dicen que el sur peligra por culpa e Trump

Pide a tropas de Estados Unios no obedecer

Las ordenes de su presidente en militarización

Y yo que escucho en esa calle de Nueva York

Pienso lo mismo para las tropas de mi nación

Porque ese Petro quiere quedarse en el poder

Y para eso busca cambiar la constitución

Y Petro Espada lleva su nombre por su obsesión

De aferrarse a la espada e Simón Bolívar

Primero cuando fue guerrillero que la robó

Y luego cuando de presidente se inauguró

Y este 1 e mayo alzó la espada del Libertador

Como lo hizo Chávez y Manuel Noriega con un machete de cazador

Y Petro chilla bravatas contra Milei (Y otros más)

Y amenaza con liquidar a la oposición

Si no se queda de presidente guerra civil

Aunque pa lo de Gaza y Venezuela

¨soy pacificador¨

Y mareado se fue gritando desafinao

¨Aquí el que tiene la vaina soy yo y nada más que yo¨

(vaina de la espada y vaina del poder)

CORO: Cuidado a los colombianos que Petro salió del closet, ay Dios (2)

                                    Mostrando que no es demócrata como su amigo Maduuuro

                                    Cuidado a los colombianos que Petro salió del closet, ay Dios

                                    Que si no sacan Uds. a Petro viene violencia de ese señor

                                    Cuidado a los colombianos que Petro salió del closet, ay Dios

                                    Están a tiempo de reaccionar, no sean como Pink Floyd.

                                    La la la la la la la la…(trompeta)

                                    He likes to scream in America

                                    Como en una novela de Kafka, Petro te puede someter a un eterno e injusto proceso

¨…Cuando (K) miró a su alrededor, vio el último
piso del edificio junto a la cantera. Vio cómo se
encendía una luz y se abrían las dos mitades de
una ventana, alguien, debilitado y delgado por la
altura y la distancia, se asomó de repente a ella y
estiró aún más los brazos. ¿Quién era? ¿Un amigo?

¿Una buena persona? ¿Alguien que participaba? ¿Alguien que quería ayudar? ¿Estaba solo?
¿Era todo el mundo? ¿Ayudaría alguien? ¿Había
objeciones que se habían olvidado? Seguro que
las hubo. La lógica no puede ser refutada, pero alguien que quiere vivir no se resiste a ello.

¿Dónde estaba el juez que nunca había visto?

¿Dónde estaba el alto tribunal al que nunca había llegado?…¨

PRÓLOGO DE LA PELÍCULA EL PROCESO DIRIGIDA POR ORSON WELLES, 1962.

GAZA DE LAS OCUPACIONES

Son muchas las aproximaciones a tener en cuentra sobre el complejo conflicto palestino-israelí, y en particular, las guerras entre Israel y Gaza, tema del cual se habla, escribe, debate y se hace propaganda con ligereza en estos tiempos de fake news, posverdad, opinologolos. Varios debates sobre quién tiene derechos sobre Cisjordania, Israel y Gaza carecen de sentido para resolver el conflicto sobre todo para los fanáticos religiosos de ambos bandos.

Tras la expulsión de los turcos en el siglo XX, los británicos y franceses repartieron el Medio Oriente, creando, de manera artificial, los actuales países de la región. La Palestina británica fue dividida en un Estado judío y un estado árabe, pero los gobiernos árabes de la época (1947-1948) rechazaron ese plan.

Como resultado, tras la primera guerra árabe-israelí, Cisjordania y Jerusalén del Este quedaron en manos de Jordania, mientras que Gaza pasó a control de Egipto. Nunca se presionó para establecer un Estado palestino hasta que Israel conquistó estos territorios en la Guerra de los Seis Días.

En 2005, Israel se retiró de Gaza, aunque la masacre perpetrada por Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023 marcó un punto de quiebre en la historia de ambos pueblos.

GAZA TRAS LA RETIRADA ISRAELÍ

En 2005 Israel intentó, de forma unilateral resolver la situación al retirarse de la Franja de Gaza completamente, entregándola —por primera vez en la historia— a los árabes palestinos (recordemos que los árabes no llegaron a esa región hasta el siglo VII d.C.).

FUENTE: WHO GOVERNS THE PALESTINIANS? MAY 2024. COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS.

El entonces primer ministro israelí Ariel Sharon ordenó la evacuación total del ejército y de unos 14 mil colonos israelíes de Gaza. La Franja quedó bajo control de la Autoridad Palestina (AP), dominada por Fatah, el movimiento laico que desde 1993 también administra parte de Cisjordania

Palestinians rally beneath images of President Mahmoud Abbas and his predecessor, Yasser Arafat.

Palestinians rally beneath images of President Mahmoud Abbas and his predecessor, Yasser Arafat. FUENTE: COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS.

Sin embargo, pocas semanas después, militantes del grupo islamista Hamas destruyeron centenares de invernaderos que los colonos israelíes habían dejado intactos. Posteriormente, comenzaron los primeros ataques con misiles contra territorio israelí, marcando el inicio de una escalada de violencia que derivó en varias guerras.

En 2006, tras la muerte de Yasser Arafat, Mahmoud Abbas —su ex primer ministro— ganó las elecciones presidenciales. Sin embargo, Hamas venció en las parlamentarias. El hartazgo de la población palestina frente a la corrupción endémica de los funcionarios de la AP —quienes habían recibido miles de millones de dólares de organismos internacionales bajo el marco de los Acuerdos de Oslo de 1993— derivó en un voto castigo. Muchos palestinos, en busca del «mal menor», no anticiparon que estaban eligiendo al «mal peor».

En 2007, Hamas desató una guerra civil contra Fatah por el control de Gaza. Centenares de miembros del movimiento de Arafat fueron asesinados, y el grupo islamista tomó el poder absoluto de la Franja. Desde entonces, se sucedieron ataques terroristas y represalias israelíes en un círculo vicioso de violencia que tuvo su punto de quiebre el 7 de octubre de 2023, con la masacre perpetrada por Hamas en suelo israelí.

FUENTE: TRT WORLD.

EL 7 DE OCTUBRE Y GAZA

Si, tras la masacre perpetrada por el movimiento terrorista palestino Hamas el 7 de octubre de 2023, hubieran ocurrido movilizaciones de repudio contra esa organización islamista —al menos con una fracción de la intensidad que han tenido las protestas, campañas mediáticas y denuncias contra las acciones del ejército israelí en Gaza— quizás el ciudadano israelí promedio no sentiría que, detrás de muchas de esas críticas, se esconde un odio visceral hacia el judío, más que hacia las políticas del Estado de Israel.

LA TRAGEDIA DEL 7 DE OCTUBRE, 2023 Y DE LOS SECUESTRADOS AUN EN LOS TÚNELES DE HAMAS NARRADA POR REHENES LIBERADOS EN INTERCAMBIOS DE SECUESTRADOS POR PRESOS PALESTINOS. PROGRAMA DE CBS: 60 MINUTES.

¿Fue condenada internacionalmente la masacre de más de mil doscientos israelíes que vivían en las comunidades fronterizas con Gaza? Sí, políticos y líderes de opinión alzaron la voz. Pero esa condena fue breve, sin movilizaciones masivas ni acusaciones por «genocidio» contra Hamas, pese a que su carta fundacional sí aboga explícitamente por la destrucción del Estado de Israel. En contraste, el término «genocidio» ha sido utilizado profusamente desde que Israel inició sus ataques en Gaza, algunos de los cuales —según la Corte Penal Internacional— podrían constituir crímenes de guerra. Sin embargo, de acuerdo con los marcos legales internacionales, estos no encajan técnicamente en la definición de genocidio.

“¿Qué importa si se le llama genocidio o no?”, me dijo una persona bienintencionada. “Igual Israel está matando indiscriminadamente a muchos civiles palestinos”. Desde una perspectiva humanitaria, toda matanza de inocentes es abominable, sin importar cómo se la denomine.

Sin embargo ciertas palabras como “genocidio”, tienen un peso legal e histórico preciso: fueron creadas justamente para distinguir y tipificar los crímenes más atroces de la humanidad. Por cierto, otra palabra a la cual se le ha cargado con un significado negativo por quienes deslegitiman el derecho de Israel es ¨sionismo¨ que no es más que el movimiento nacional del pueblo judío para lograr un estado que se concretó en 1948, ni más ni menos. Para entender la historia del movimiento sionista y porque se ha demonizado el término invito a ver el Podcast DE POCO UN TODO, conducido por el Prof. Isaac Nahón de la Universidad e Otawa y este escritor, Prof. de Historia, Análisis Internacional y Medio Oriente, en:

La única salida posible sigue siendo política: que Gaza vuelva a ser administrada por palestinos no radicalizados, con Hamas desarmado —una exigencia reciente incluso de gobiernos árabes— y, quizás por un tiempo, bajo una fuerza internacional de seguridad regional.

  ¿GENOCIDIO EN GAZA?

 Después de la Segunda Guerra Mundial, el jurista Raphael Lemkin propuso un concepto para calificar los crímenes perpetrados por el Imperio otomano contra los armenios (1915–1923) y por los nazis contra su pueblo, el judío (1941–1945). En 1948, la Convención sobre el Genocidio de la ONU definió ese término como actos criminales cometidos “con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. A diferencia de los crímenes de guerra o de lesa humanidad, el genocidio se define legalmente por la intención deliberada de exterminio, no por la cantidad de víctimas.

Cuando estalla un conflicto con matanzas masivas, lo urgente es detenerlas. Pero con el tiempo, las palabras importan y algunas, por su uso indiscriminado o manipulación, pierden su significado. Tal es el caso de “genocidio”.

La primera propuesta de Donald Trump (¨una rivera en Gaza¨ —recibida con entusiasmo por Netanyahu y algunos ministros radicales de su gabinete— de “trasladar” a palestinos de Gaza a otros países mientras se reconstruye la franja, podía ser interpretada como una forma de limpieza étnica pero no de genocidio porque no implica exterminio.

Sin embargo, la acusación de genocidio contra Israel comenzó a circular desde los primeros días de su ofensiva en Gaza tras el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre de 2023.

En mi opinión, calificar de genocidio lo que hoy hace Israel en Gaza es un error. Existen indicios de crímenes de guerra, como señaló la Corte Penal Internacional, pero no una intención sistemática de exterminar al pueblo palestino.

En algunos casos, la acusación de genocidio se lanza con una carga ideológica antisemita, buscando establecer una equivalencia entre las víctimas de ayer y los victimarios de hoy, en un nuevo intento de demonizar a los judíos.

EL HUMORISTA POLÍTICO BILL MAHER EN SU PROGRAMA ¨REAL TIME¨ HACE UNA REFLEXIÓN SOBRE LO QUE SIGNIFICA LA FRASE ¨DEL RÍO AL MAR PALESTINA SERÁ LIBRE¨UTILIZADA EN VARIAS PROTESTAS CONTRA ISRAEL EN 2024. FUENTE: HBO.

¿Podría el actual gobierno de Netanyahu llegar a cometer limpieza étnica o incluso genocidio? Al aceptar la actual propuesta de Trump, a las buenas o a las malas, se demuestra que no hay intención de genocidio y mucho menos cuando existe en Israel una sociedad civil que se moviliza, resiste y exige que esta pesadilla —para israelíes y palestinos— no se concrete.

GAZA: MORAL Y DOBLE MORAL

Hemos analizado distintos aspectos del conflicto en Gaza. Concluyo con algunas reflexiones:

  • No comparto la calificación de “genocidio” para describir las matanzas en Gaza. Este término, definido en 1948 por la ONU, se basa en la intención deliberada de exterminar a un grupo étnico, religioso o nacional, no en la magnitud de las víctimas. Aunque hay sectores radicales en el actual gobierno israelí que respaldan la expulsión de los palestinos de la Franja, la mayoría de la sociedad israelí —incluido el estamento militar, la inteligencia y gran parte importante de la opinión pública— no comparte esa visión y exige el fin de la guerra.
  • El origen de esta tragedia fue la masacre perpetrada por Hamas contra civiles israelíes en octubre de 2023. Ese horror dejó una profunda herida y provocó una respuesta de indiferencia hacia el sufrimiento palestino. Sin embargo, con el paso del tiempo y la urgencia por liberar a los rehenes la opinión pública israelí se inclinó hacia una salida negociada y el apoyo al plan de paz de Trump es masivo.
  • Solo una minoría religiosa extremista, envalentonada por propuestas como la primera de Trump sobre la “transferencia” de gazatíes, apoya ideas de limpieza étnica. Ese grupo no representa al conjunto del pueblo israelí.
  • Netanyahu y su gobierno cargan con una triple responsabilidad: 1) la sorprendente falta de reacción ante la infiltración de Hamas durante la masacre de 2023; 2) una ofensiva militar en Gaza, justificada por la amenaza, pero sin un plan político para el día después; y 3) la prolongación de la guerra sin lograr el rescate de todos los rehenes, tanto porque Hamas no estaba dispuesto a entregarlos y  porque ese objetivo no fue prioritario para su gobierno hasta que Trump se lo impuso a ambas partes.

DANIEL LEVY ENTREVISTADO EN LA CADENA CATARÍ AL JAZEERA HACE UN AÑO ANALIZÓ YA EN ESE MOMENTO POR QUÉ NETANYAHU NO QUERÍA SOLUCIONAR LA GUERRA DE GAZA.

El pueblo judío, en Israel y la diáspora, debe mantener su tradición de debate libre y crítico para exigir que Israel siga siendo una democracia comprometida con los valores éticos del judaísmo. Y, al mismo tiempo, debe saber diferenciar entre la crítica legítima a un gobierno y la deslegitimación del estado, una forma moderna de antisemitismo.

EL LÍDER DE LA OPOSICIÓN ISRAELÍ YAIR LAPID CRITÍCA A NETANYAHU Y A SU GOBIERNO POR LOS RECIENTES ATAQUES EN GAZA, POR NO BUSCAR UNA SALIDA POLÍTICA AL CONFLICTO Y REFLEXIONA SOBRE LA IMPORTANCIA DE DETENER LAS MATANZAS EN GAZA NO SOLO POR EL SUFRIMIENTO PALESTINO SI NO TAMBIÉN POR EL BIEN DE LA ESENCIA DE LO QUE DEBE SER ISRAEL, UN ESTADO DEMOCRÁTICO Y JUDÍO.

La historia, el presente y los dilemas de este conflicto son demasiado complejos para caber en los moldes simplistas de TikTok o las redes sociales.