La semana pasada se celebró la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM), foro que desde 1963 convoca en la ciudad bávara a jefes de gobierno, ministros de defensa y cancilleres para debatir el pulso incierto del mundo. En su 62ª edición, el canciller alemán Friedrich Merz inauguró las sesiones con un diagnóstico sin eufemismos: el orden internacional atraviesa un giro brusco. Washington, bajo el liderazgo de Donald Trump, toma distancia de Europa en asuntos sensibles —la guerra de Rusia en Ucrania, la presión para que el Viejo Continente aumente su gasto militar y el desafío estratégico que plantea China— y obliga a los europeos a mirarse sin tutelas.
Merz dejó clara la conclusión que su gobierno abraza desde el inicio: Alemania debe rearmarse y aspirar, casi un siglo después, a erigir el ejército más robusto de Europa como dique frente a Vladimir Putin y a futuros autócratas de ambición imperial. Prometió, no obstante, que una defensa europea más autónoma no significará el ocaso de la OTAN, sino su reformulación en tiempos menos complacientes.
El clima fue más sereno que el del año anterior, cuando el vicepresidente J.D. Vance encabezó la delegación estadounidense con una retórica áspera, acusando a Europa de claudicar ante el “correctismo” y de erosionar los valores occidentales.
Esta vez, Marco Rubio ofició de emisario con tono más diplomático: recordó la raíz civilizatoria compartida y, como intérprete de su jefe, aseguró que priorizar intereses nacionales no equivale a demoler el sistema de cooperación, sino a reformarlo.
¿Puede Europa sentirse tranquila? Conviene recordar que en esta misma ciudad, en 1938, Reino Unido y la Alemania nazi firmaron un acuerdo que Adolf Hitler incumplió sin demora. Mejor, entonces, cultivar un prudente escepticismo.
Pero Múnich es también cuna del Oktoberfest, por lo cual quizá valga brindar —con moderación— por la posibilidad de que esta conferencia sea el fermento de una etapa más estable.
¿EN CUÁL DE ESTOS ESTADOS DE LA REPÚBLICA FEDERAL ALEMANA QUEDA MÚNICH? Y, ¿EN DONDE QUEDÁN LAS CIUDADES REPRESENTADAS EN LA BUNDESLIGA ALEMANÁ?
Para complementar mi artículo anterior sobre los presos políticos y las torturas en Venezuela, de los cuales, algunos salen a cuentagotas, luego de años de condena sin procesos judiciales y muchos, sin acusaciones formales, hay un aspecto que es difícil de reparar en la dudosa amnistía general que convocó la ahora, gracias a Trump, ¨presidente¨ transitorio Delcy Rodríguez.
DELCY RODRÍGUEZ, EL DÍA QUE EN UNA ENTREVISTA DIJO, ABIERTAMENTE, QUE SU PARTICIPACIÓN EN LA ¨REVOLUCIÓN BOLIVARIANA¨ ERA UNA VENGANZA PERSONAL POR LAS TORTURA Y MUERTE DE SU PADRE, UN GUERRILLERO DE IZQUIERDA RACIAL A MANOS DE SOLDADOS QUE FUERON LLEVADOS A JUICIO Y A LA CÁRCEL POR EL USO DE LA VIOLENCIA EN LA ÉPOCA DE LA DEMOCRACIA VENEZOLANA.
¨Entremos en materia sin preámbulos: ¿está usted al tanto de la historia de Óscar Castañeda? ¿Tuvo la oportunidad de ver el video del reencuentro de Castañeda con su familia, luego de 645 días de prisión? ¿Se estremeció, se le asomaron las lágrimas? ´Hola papi, cómo estás papi, soy yo, tu hija, mírame, mírame papi´… pero Óscar no mira para donde mira, tienen que ayudarlo a caminar, se intuye que ni siquiera sabe dónde está. ´Esta es tu casa´, le dice una voz. No es el hombre que entró en prisión el 27 de abril de 2024.
Si no son presos políticos sino privados de libertad, ¿por qué cuando se les excarcela no pueden hablar? ¿A qué se teme? ¿Qué quieren impedir que sepamos? ¨…y continúa – ¨ ¿Por qué el Estado, que usted ha representado y representa se ha ensañado de tal forma contra los ciudadanos? Ciudadanos de cualquier piel y credo, ciudadanos de cualquier barrio¨…¨Usted aún puede escoger cómo quiere que se le recuerde: como el último obstáculo para la libertad y la democracia -la convivencia- o como la mujer que contribuyó a desmontar la máquina feroz de la represión¨
Y agrego yo, ¿qué dice la izquierda radical que apoyó al chavisto-madurismo-rodrigismo por 25 años? ¿Se conforman con criticar al imperialismo de Trump a un régimen que por 25 años- con ayuda de otros imperios como Rusia, China e Irán – destrozó, torturó y asesinó a miles de venezolanos? Parece que sí.
En su artículo Stalin en El Helicoide, publicado el pasado 25 de enero en El Nacional, la escritora y columnista Alicia Freilich traza un decálogo de reflexiones que cuestiona la sinceridad de la libertad concedida por Delcy Rodríguez a algunos de los casi 2 mil presos políticos esparcidos en cárceles y centros de tortura del chavismo como el establecimiento caraqueño de El Helicoide, y expone, con crudeza ética lo que significa liberarlos de verdad, y no solo simularlo.
Alicia Freilich, mi madre, advierte que mientras a los excarcelados se les imponga el silencio —prohibiéndoles relatar cómo fueron detenidos sin acusaciones formales, torturados física y psicológicamente, o impedidos de retomar oficios y profesiones vinculados a la libertad de expresión— no puede hablarse de una auténtica reconciliación nacional. Los venezolanos claman por justicia, no por venganza. Pero la mafia que aún gobierna Venezuela sabe que, si la justicia fuera real, no habría impunidad posible para quienes han aplicado métodos estalinianos de represión, desaparición y miedo.
EXCARCELADO FRANCÉS CUENTA SU EXPERIENCIA LUEGO DE LLEGAR A SU PAÍS.
Mi madre evoca entonces a su tío materno, Ari Yehuda Warshawska, el único ¨rojo¨ entre tres hermanos judíos ultraortodoxos. “Yehuda —escribe— se afilió a una célula comunista clandestina de Polonia y tuvo la osadía de pedir que se discutiera una orden de Stalin, por su crueldad injustificable contra la población civil desarmada. Horas después, sus propios camaradas lo secuestraron y lo enviaron al infierno nevado de Siberia, donde exterminaban a los enemigos de la revolución mediante maltratos y hambre en campos de trabajo”. La familia lo supo por una carta enviada al casillero 163 de mi abuelo, Máximo Freilich, en la que narraba su destino y pedía que, en el mismo sobre, le enviaran las migas de pan que sobraran en la mesa. El silencio posterior anunció su final.
DOS HERMANOS DE MI ABUELA: YEHUDA ARI Y GUTKA. YEHUDA ARI MURIÓ EN UNA CÁRCEL SIBERIANA DURANTE EL FASCISMO STALINIANO Y MI TIA ABUELA GUTKA Y SU ESPOSO ABRAHAM HIRSHBEIN SOBREVIVIERON A AUSCHWITZ Y REHICIERON SUS VIDAS EN LA VENEZUELA TOLERANTE DE DÉCADAS, PRE CHÁVEZ.
¨En memoria de ese tío confiado e ingenuo¨, mi madre recuerda una reflexión de Martin Luther King: “La libertad nunca es ofrecida por el opresor; debe ser exigida por el oprimido”. ¨El régimen narcochavista, de naturaleza gansteril, debe salir ya y ser sustituido por una Junta Democrática…¨ concluye la madre de este columnista cuyo nombre completo es Ariel Yehuda Segal Freilich.
Desde 1927, la revista Time presenta en su portada de cada diciembre al “Personaje del Año”, inaugurando la tradición con el aviador Charles Lindbergh por su proeza de completar el primer vuelo transatlántico en solitario. Desde entonces, la selección de este icono ha recaído en hombres y mujeres que, a juicio de los editores, encarnaron el espíritu de su tiempo, al margen de consideraciones éticas. Así, Adolf Hitler fue elegido en 1938, Mahatma Gandhi en 1930 y, más recientemente, Taylor Swift en 2023.
Con el tiempo, Time amplió el concepto y comenzó a destacar, no solo individuos, sino también, acontecimientos y colectivos: la “Primavera de Hungría” en 1956, los científicos estadounidenses en 1960, el medio ambiente en 1988 o el ingenioso “usted” en 2006, como símbolo de los usuarios de las redes sociales.
EN 1991 EL PERSONAJE DEL AÑO FUE EL PLANETA TIERRA EN PELIGRO (CAMBIO CLIMÁTICO)
El personaje de 2025 son los arquitectos de la Inteligencia Artificial, una tecnología irreversible y omnipresente. “Todas las industrias la necesitan, las empresas la usan y las naciones deben construirla”, declaró a Time el presidente de la empresa Nvidia. La elección es lúcida y pertinente: este año, más que ningún otro, marca un antes y un después de la IA a escala global.
Sin embargo, yo habría propuesto a otro candidato: un inmigrante sirio, ex policía en su país de origen y hoy modesto comerciante en Australia. Se llama Ahmed al-Ahmed.
¿Por qué él? Porque en un año marcado por el odio y la intolerancia —especialmente en Medio Oriente—, por el auge de la xenofobia y de políticas antiinmigrantes en Estados Unidos, América Latina, Europa y el mundo árabe (sobre todo países del Golfo Pérsico), y por un crecimiento alarmante del antisemitismo, su gesto resulta extraordinario. Al-Ahmed, desarmado, se enfrentó a uno de los dos terroristas islamistas responsables del tiroteo en el que murieron quince judíos que celebraban Janucá en Bondi Beach, un suburbio de Sídney, logrando salvar a decenas de personas.
En contraste con lo que fue habitual en 2025, yo selecciono a mi personaje del año a un musulmán que rescató judíos durante una acción terrorista.
JEWISH MAN: “Ahmed Al-Ahmed, he saved my life and my four-year-old’s life. If Ahmed Al-Ahmed didn’t stop that guy, he was coming to do absolute horror. I can only say thank you to that Muslim brother that came and took it upon himself and risked his own life to save us” #bondibeach#shoot#tragic#thank#savelife
Jafar Panahi es uno de los cineastas iraníes más reconocidos del mundo, no solo por la calidad artística de su obra, si no por su valentía al denunciar las injusticias sociales de su país. Ese prestigio internacional le ha valido premios y ovaciones fuera de Irán, pero censura, persecución y cárcel en su propia patria.
En el año 2000 escribió y dirigió El Círculo, una película que expone el sistemático maltrato a las mujeres bajo el régimen islámico. Desde entonces comenzó el acoso judicial en su contra. Sin embargo, fue Offside —la historia de jóvenes que se disfrazan de hombres para entrar a un estadio de fútbol, algo prohibido para las mujeres— la que terminó por sellar su destino: en 2009 fue detenido y, en 2010, encarcelado en la temida Prisión de Evin, en donde recluyen a los presos políticos.
Artistas de todo el mundo protestaron exigiendo su liberación, junto a la de otros cineastas perseguidos, como Mohammad Rasolouf, hoy exiliado en Alemania, cuyo cine denuncia la tortura y la pena de muerte (Por ejemplo, su película The Seed of the Secret Fig nominada al Oscar 2025). Panahi, Rasolouf y varios intelectuales, especialmente mujeres, han sufrido prisión, arresto domiciliario y violencia por atreverse a exigir libertades básicas.
En su más reciente película, premiada en festivales europeos y candidata al Oscar 2026, Panahi —ahora exiliado en Francia— parte de lo que parece Un simple accidente para construir una tragicomedia que desnuda la perversidad del aparato represivo iraní.
Pero no es un “simple accidente” que Irán viva bajo hiperinflación, censura y ausencia de libertades. Tampoco lo es que millones de riales se destinen a financiar a grupos armados como Hamas, Hezbollah o los Hutíes, mientras la población se empobrece y protesta masivamente, como no ocurría desde 1979.
¿Dónde están las protestas globales, las sanciones morales, el clamor internacional? La indiferencia ante la tragedia iraní demuestra que no es un accidente que algunos crímenes indignen al mundo… y otros se ignoren convenientemente.
FUENTE: NO COMMENT TV
Los iraníes no son palestinos y no porque sean persas y los palestinos sean árabes, solamente, si no porque a los activistas del mundo les tiene poco cuidado su sufrimiento y destino.
La administración Trump tuvo como prioridad capturar a Maduro por tres razones centrales. Primero, por encabezar un régimen que Washington considera una amenaza estratégica, al facilitar el tráfico de drogas hacia EE. UU.; la calificación de “cartel” es, más allá de lo político, una figura jurídica de la fiscalía que procesa a Maduro y a Cilia Flores. Segundo, por haber permitido que Venezuela se convirtiera en plataforma de militares cubanos y rusos —la eliminación de su anillo de seguridad, integrado por cubanos, lo confirma— y de funcionarios iraníes que, presuntamente, explotan minerales para una industria sancionada por financiar a Hezbollah, Hamas y otros grupos islamistas. Chávez definió esa alianza como la de “dos revoluciones hermanas”.
Tercero, por enviar un mensaje disuasivo a la cúpula chavista que, por ahora, permanece en el poder. No sabemos si esta estrategia facilitará una transición democrática, pero sí es evidente que, bajo Delcy Rodríguez, un régimen antes furiosamente antiyanqui hoy obedece órdenes de Washington: liberación de hasta ahora, unos pocos presos políticos, entrega masiva de petróleo para exportación y otras concesiones en curso.
Lo que no sabemos, pero despierta sospechas
Existe alta probabilidad de una traición interna para salvar pellejos ante una posible “extracción” a una cárcel neoyorquina: las fuerzas Delta llegaron al búnker antes de que Maduro pudiera refugiarse en una bóveda sellada. También se especula sobre negociaciones con chavistas “moderados” para una transición gradual a cambio de futura impunidad; The Miami Herald habló de reuniones entre Delcy Rodríguez y Marco Rubio en Qatar en octubre de 2025.
Además, la operación —rápida, eficiente y casi hollywoodense— pudo ser un mensaje a Rusia, China y otros actores: América Latina sigue siendo área de influencia estadounidense y su tecnología militar no es retórica.
Lo que se discute y no cambiará nada
El debate sobre una “nueva era” geopolítica, la supuesta violación de la soberanía venezolana o la legalidad de la extracción de Maduro —quien carece de inmunidad tras robar la presidencia— seguirá encendiendo pasiones selectivas. El rol de María Corina Machado es clave, pero desmontar un aparato represivo requiere tiempo.
Un detalle más
Los ataques también destruyeron armamento ruso e iraní que el régimen podía usar contra Guyana, hoy en ascenso petrolero con apoyo estadounidense. Evitar una futura guerra pudo ser, también, un objetivo.
Por último
Lo único seguro es que nada es seguro, y que muchos seguirán “analizando” con la solemnidad de quienes creen saberlo todo.
Finalmente ocurrió. El dictador que encarnaba al Cartel de los Soles —esa fracción de la cúpula militar y política venezolana que se enriqueció traficando con el crimen organizado— fue capturado por fuerzas de inteligencia y comandos estadounidenses. Así funciona el poder: quien cree merecerlo de por vida puede perderlo en minutos, detenido en la intimidad de su dormitorio. No sucede con todos los autócratas ni con todos los mafiosos; muchos mueren plácidamente tras largas vidas —Stalin, Mao, Fidel, Pinochet—, pero a veces la historia concede justicia terrenal y algunos pagan sus culpas tras las rejas.
Así terminará la historia de Nicolás Maduro. No debemos olvidar que fue el heredero del hombre que instauró la dictadura bolivariana, Hugo Chávez, quien, gracias a su carisma, su elocuencia y a no haber gobernado durante las “vacas flacas” de la economía venezolana, logró seducir a millones de compatriotas y también a la izquierda latinoamericana, que lo vio como sucesor de Fidel Castro. A ambos los calificaron —como señalé en artículos anteriores— de “dictadores buenos”. Ese es, precisamente, el drama de la izquierda rancia. Vuelvo a Orwell: “El pecado de casi todos los izquierdistas a partir de 1933 ha sido querer ser antifascistas sin ser anti totalitarios.”
¿Lo negativo de lo ocurrido?
Figuras del chavismo que, como Maduro, se creen intocables siguen aferradas al poder: Diosdado Cabello, Padrino López, los hermanos Rodríguez. Solo si entienden que el inquilino de la Casa Blanca es capaz de ir tras ellos podría abrirse una salida relativamente rápida.
Segundo, que fue el gobierno de Trump —y no otros—el que actuó contra el régimen chavista. Su discurso es abiertamente imperial: habla de Venezuela como colonia, de hegemonía hemisférica, de petróleo, narcotráfico y terrorismo. No menciona a los presos políticos ni tampoco la tortura, la represión ni la censura. Lo más grave, ningún funcionario estadounidense menciona que la transición la debe conducir el presidente legítimamente electo, González Urrutia y María Corina Machado.
Trump hizo lo que los venezolanos pidieron durante más de dos décadas a la región cuando, invocando la Carta Democrática Interamericana y la Responsabilidad de Proteger a los Pueblos, exigieron algún tipo de intervención para librarlos de un régimen que se basa en el terrorismo de estado y la violencia institucionalizada.
Paradójicamente, un imperialista puede estar rescatando a un país que, por la voracidad de sus gobernantes, permitió la invasión consentida de otros imperios: China, Rusia, Irán y sus satélites.
La decisión de algunos escritores talentosos, como Laura Restrepo —ganadora del Premio Alfaguara en 2004 por Delirio—, y de otros autores, de cancelar su participación en el Hay Festival de Cartagena el próximo enero, en protesta por la invitación a María Corina Machado (MCM), es una señal de que incluso personas inteligentes pueden caer en una profunda intolerancia frente a quienes piensan distinto.
El Hay Festival es una organización sin fines de lucro que realiza encuentros culturales internacionales enfocados en la literatura, las ideas, el arte y el pensamiento crítico. Originado en 1988 en el pequeño pueblo galés de Hay-on-Wye, conocido por sus numerosas librerías, el evento se ha expandido globalmente para convertirse en un referente de diálogo e intercambio intelectual. En América Latina destacan el Hay Festival de Arequipa, Quéretaro y Cartagena de Indias.
Los organizadores del festival respondieron con sobriedad: “Respetamos la decisión de quienes han optado por no participar en esta edición, porque entendemos la cultura y el pensamiento como territorios donde el disenso, la reflexión crítica y la escucha respetuosa son fundamentales para la ciudadanía”.
Sin acusarlos directamente, dejaron al descubierto la contradicción de quienes rechazan un espacio plural por la presencia de alguien a quien acusan de “promover el imperialismo y la violación de la soberanía”. Machado, por su parte, ha explicado reiteradamente que Venezuela ya fue invadida —con el consentimiento del chavismo— por cubanos, rusos, iraníes, chinos y guerrillas colombianas, entre otros actores.
Quienes hoy boicotean el Hay Festival repiten un patrón conocido. Así actuaron miles de intelectuales que apoyaron a la Unión Soviética pese a su imperialismo, sus masacres internas y su pacto con Hitler para repartirse Polonia. Durante décadas, la izquierda rancia solo identificó como enemigo al imperialismo yanqui, hasta que unos pocos — como André Gide y Albert Camus en Francia; Arthur Koestler y Sándor Márai en Hungría; Octavio Paz y Mario Vargas Llosa en América Latina— comprendieron que comunismo y fascismo eran, en esencia, dos caras de la misma moneda.
EL ESCRITOR ERNESTO SÁBATO EN ENTREVISTA CON RADIO TV ESPAÑOLA, EN 1977, COMENTA SOBRE SU ALEJAMIENTO DEL ANARQUISMO Y EL COMUNISMO.
Al preguntarme por qué gran parte de la izquierda europea nunca condenó —salvo honrosas excepciones— a las tiranías totalitarias de izquierda, intenté comprender algo que aún me resulta insondable: ¿cómo tantos intelectuales simpatizaron con el comunismo a sabiendas de los crímenes de Stalin? ¿Cómo explicar la ceguera — y la complicidad— frente a las atrocidades de la China maoísta, Camboya, y hasta hoy de Corea del Norte, Cuba o de la Venezuela chavista-madurista?
En “Totalitarismo, dictadura y autoritarismo: definiciones y redefiniciones”, texto académico de mi autoría publicado en 2013 por la revista del Instituto de Gobierno de la USMP del Perú, advertí que la Venezuela de Hugo Chávez ya se había convertido en un régimen autoritario con una clara deriva totalitaria.
Allí subrayé una idea incómoda pero fundamental: el fascismo y el totalitarismo son ambidiestros. Recordé que George Orwell, autor de 1984, fue uno de los primeros en vincular comunismo y fascismo en un artículo publicado en Tribune en el cual Orwell advirtió que “el pecado de casi todos los izquierdistas a partir de 1933 es haber querido ser antifascistas sin ser anti totalitarios”. Añadí, además, la tesis de Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo (1951), según la cual los experimentos nazi y soviético eran “hermanos gemelos” por su culto al colectivismo y la supremacía del Estado sobre el individuo.
Vuelvo a preguntarme por qué una izquierda “pensante” critica el Nobel otorgado a María Corina Machado acusándola de promover un ¨golpe¨ y una intervención internacional tras haber conducido a Edmundo González a una victoria electoral demostrada con actas que, con un golpe desde el poder, le fue robada a casi el 80% de los venezolanos.
MCM se atreva a proponer que países democráticos —aunque los lidere Trump— ayuden a los venezolanos, del mismo modo en que brigadas internacionales y Stalin acudieron a defender a los republicanos durante la Guerra Civil española, luego que los franquistas abrieron las puertas de su país a los Nazis y a las tropas de Mussolini. Si hasta el día de hoy el mundo democrático comprende la alianza de los republicanos españoles, incluso con tropas de una nación totalitaria y guerrilleros con ideologías nada libertarias, por qué negarle el mismo derecho a los legítimos representantes de los venezolanos que son González, Machado y su equipo
La explicación: una vez más son los viejos delirios de la incoherencia.
Salvo la excepción de Boric, el silencio o las críticas de la izquierda latinoamericana frente a Machado y a millones de venezolanos solo se explican con esta frase de Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”. Y la verdad es que Venezuela, sin ayuda internacional, difícilmente podrá expulsar a un régimen sostenido por potencias y grupos imperialistas que lo mantienen en el poder.
El Nobel de la Paz de María Corina es el de una gran mayoría de venezolanos que votaron en masa por lo que ella representa, cuando en junio de 2025 Edmundo González ganó con casi el 80% del apoyo del pueblo.
Con la misma intensidad emocional y un parecido físico sorprendente, Ana Corina Sosa Machado, hija de María Corina Machado (MCM) leyó el discurso del Nobel de la Paz 2025 mientras persistían rumores y algunas fake news sobre la llegada o no de la caraqueña a la ciudad de Oslo.
Todo el discurso redactado por MCM es una pieza magistral, no solo de oratoria, si no también de lo difícil que es defender los valores de libertad, dignidad y optimismo en un país dominado por una tiranía que a la vez, es una corporación criminal con apoyos internacionales de otros estados mafiosos: ¨»Desde 1999, el régimen se dedicó a desmantelar nuestra democracia: violó la Constitución, falsificó nuestra historia, corrompió a las Fuerzas Armadas, purgó a los jueces independientes, censuró a la prensa, manipuló las elecciones, persiguió la disidencia y devastó nuestra biodiversidad», describió sin que faltase ni un punto o coma MCM a través de su hija.
Una de las reflexiones más importantes las dirigió a todas las sociedades que hoy, están frustradas, justificadamente, con sus democracias: ¨Mi generación nació en una democracia vibrante y la dábamos por sentada. Asumíamos que la libertad era tan permanente como el aire que respirábamos. Apreciábamos nuestros derechos, pero olvidábamos nuestros deberes¨.
El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes fue duro con un mundo indiferente a la tragedia venezolana, recordó que hay muchos ¨gritos¨ de presos políticos torturados por el régimen chavista y explicó que la movilización para una salida pacífica y democrática que encabezó MCM buscando es la prueba de que el pueblo venezolano merecía el galardón.
Es irrelevante lo que digan las viudas de este Nobel: fascistas de izquierda (recordar: el fascismo es ambidiestro) como el dictador cubano; Petro el Pablo Iglesias y sus secuaces de Podemos; el desfasado ex Nobel Pérez Esquivel (¡qué decepción!); y otras ¨joyas¨ como Putin, y quienes guardaron cómplices silencios como Sheinbaum, Lula, etc.
Y aunque tarde, por los peligros, Ya llegó la caraqueña, como titula una canción Ebert Romero quien expresa: “…la golpearon, la vejaron, pero nunca se rindió; la batalla libertaria con astucia preparó”.
Sudán es el tercer país más extenso de África y arrastra desde su independencia en 1956 una historia de guerras internas, dictaduras y persecuciones. Durante tres décadas estuvo sometido al régimen de Omar al Bashir (1989-2019), responsable de un sistema represivo que incluyó el genocidio en Darfur contra comunidades cristianas (2003-2005).
AL BASHIR
Tras la caída del dictador, el país no encontró estabilidad: estalló una feroz disputa de poder entre facciones militares y paramilitares.
El conflicto es complejo y combina factores étnicos, religiosos, económicos y geopolíticos. En el norte predomina la mayoría árabe musulmana, mientras que en el sur —que se independizó en 2011 con el nombre de Sudán del Sur— habitan etnias africanas cristianas. A ello se suman intereses externos: Arabia Saudita y Egipto respaldan al jefe del Ejército, Abdel Fatah al Burhan, mientras Chad, Sudán del Sur y Libia apoyan al general Mohamed Hamdan Dagalo, “Hemetti”, líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
Las FAR nacieron de los Janjaweed, los “jinetes armados” creados por Al Bashir para intentar el exterminio de todos los cristianos de la región de Darfur para que toda Sudán fuese ¨puramente¨ musulmana (¡por la intencionalidad y lo sistemático de las matanzas esto fue ¨genocidio¨!).
La intención de Al Burhan de disolver este grupo paramilitar y unificar el mando militar precipitó la ruptura. Desde entonces, dos generales que en 2019 prometieron conducir al país hacia la democracia libran hoy una sangrienta guerra por el poder y el control del oro, tercera mayor exportación mundial. La mayoría de los yacimientos está bajo dominio de Hemetti, con el apoyo de los mercenarios rusos del grupo Wagner, aunque Al Burhan también controla explotaciones clave.
El saldo es devastador: decenas de miles de muertos, millones de desplazados y un país al borde del colapso. ¿Pensaron que este conflicto tan mortífero es consecuencia de ideologías, ideales o convicciones? Dicen que en ¨pueblo chico infierno grande¨, y los sudaneses en su país grande sobreviven en un infierno aún más extenso.