A continuación otro artículo de una serie destinada al analisis de la situación actual de varios países árabes y uno musulmán, muy importante – Irán (Persia) – a raiz de las revueltas populares de Túnez y Egipto que culminaron con la caida de dos dictadores (¿De dos regímenes?…eso aún esta por verse), y que invitan a reflexionar sobre la posibilidad de la democracia en países de mayoría musulmana.
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EGIPTO Y LA PARADOJA BUSH
Ariel Segal
Lo dijo varias veces, y un buen ejemplo es el de su discurso del estado de la unión ante el congreso de Estados Unidos en enero de 2007: «La gran interrogante de nuestra era es saber si Estados Unidos ayudará a hombres y mujeres de Medio Oriente a construir sociedades libres y a beneficiarse de los mismos derechos que el resto de la humanidad».
George W. Bush justificó así el derrocamiento de Saddam Husein como propósito fundamental de su país en la lucha contra el terrorismo islamista, y más allá de los cuestionamientos de las verdaderas razones de la invasión a Irak, el hecho de que esa nación sea hoy – con todas las dificultades y desafíos – la única nación árabe, junto a El Líbano (muy entre comillas), que tiene un sistema de democracia representativa, quizá fue uno de los factores de inspiración de las revueltas populares de Túnez y Egipto.
La Irak previa a W. Bush, fue desde su independencia en 1932, un país en el cual su mayoría árabe de la rama chiíta del Islam estaba dominada por una monarquía de la minoría sunita hasta que un grupo de militares derrocó y ejecutó al Rey Faisal II en 1958. Esos militares, también sunitas, fundaron un partido nacionalista, laico y socialista llamad Baath, a imagen y semejanza del que gobierna a Siria hasta hoy – que mantuvo los privilegios de los árabes sunitas (sobre los chiítas y los kurdos sunitas), hasta la era post-W. Bush en la que ahora Irak goza de un sistema parlamentario con elecciones multipartidistas.
El actual gobierno iraquí del primer ministro chiíta Nuri al Maliki cumple con los requisitos de la constitución de 2005 que obliga que la presidencia la ejerza un kurdo (etnia no árabe de religión musulmana y primera minoría del país) y el del parlamento sea un árabe chiíta (segunda minoría de Irak)
Si Bush justificó la invasión a Irak, entre otras supuestas razones, por la instauración de una democracia que podía ser ejemplo para el mundo árabe, y ese sistema está funcionando – bajo cimientos muy pantanosos y frágiles – ¿por qué no podrían gozar de ese sistema político otras naciones que han vivido bajo represión desde su independencia?
El discurso occidental hipócrita de apoyo incondicional a la democracia en todo el mundo, sumado al experimento iraquí impuesto y el turco, soberano, de un partido islámico no radical con alta popularidad, junto al fenómeno comunicacional de la estación qatarí Al Jazeera, que permite a millones de árabes conocer su realidad como sus propios medios oficiales no se la revelan, y ahora las redes sociales como Twitter y Facebook, son ingredientes a tomar en cuenta para entender el fascinante y a la vez, impredecible fenómeno que está ocurriendo en el mundo árabe.
¿Se puede incluir a Yemen a la lista de países que está siguiendo la “vía tunecina” de revueltas contra largas dictaduras porque en algunas de sus ciudades – especialmente del norte – hay protestas contra su presidente Ali Abdullah Saleh, en el poder desde 1990?
La respuesta es compleja, puesto que a diferencia de Egipto y los países del Magreb (norafricanos árabes), Yemen es un estado fallido, con un gobierno que solo controla una parte del norte del país, inmerso en una larga guerra civil y con áreas controladas por diferentes grupos.
Fundado en 1947 como una monarquía, en 1962 los militares destronaron a la dinastía de la rama del Islam chiíta Zaydi que cogobernó al Yemen desde el siglo ocho, bajo la supervisión de otros imperios musulmanes como el turco, y luego, de la vecina monarquía de Arabia Saudita que expandió su doctrina sunita fundamentalista, el wahabismo, a millones de sus actuales habitantes.
A partir de 1962 el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser vio la oportunidad de incorporar a Yemen, ahora bajo una junta militar, a la alianza ideológica del Pan-Arabismo que predicaba la integración árabe bajo la noción de la etnicidad (origen y lengua común) y no del Islam (religión). Con la asistencia saudí en el norte de mayoría zaydi, y la de Egipto a guerrillas el sur, el país se dividió en dos repúblicas que se unificaron en 1990. Las confrontaciones actuales aun están signadas por las diferentes visiones de los enemigos del pasado: religiosos que quieren restaurar una teocracia vs seculares de diferentes ideologías a favor de la republica.
El conflicto de siglos entre el fundamentalismo sunita y el chiita, actualmente desbordado en Irak y El Líbano, ha encontrado un terreno fértil en Yemen, en donde la guerrilla radical chiíta zaydi de la tribu Houthi ataca al gobierno del autócrata secular Ali Abdullah Saleh, buscando la restauración de la monarquía religiosa; mientras que tribus sunitas del sur alojan a miembros de Al Qaeda, que llegaron de Afganistán tras la retirada soviética en 1989, y otros que cruzan la frontera escapando de la persecución del régimen saudita. Desde entonces, la filial de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP) actúa con impunidad en aprovechando que su dictador Saleh no logra controlar gran parte del territorio yemení, por sus fluctuantes alianzas con tribus, guerrillas y países, de acuerdo a su interés de superar sus más de 36 años en el poder.
Antes esta realidad, no es de extrañar que Yemen sea un nicho en constante conflicto entre tropas de un débil gobierno; grupos fanáticos sunitas y chiitas; y de “señores de la guerra” que manejan una sofisticada industria de tráfico de armas, secuestros de extranjeros y comercio de equipos que utilizan los con piratas somalíes al otro lado del Mar Rojo. Esto ocurre en una de las zonas más estratégicas del mundo, puesto que además de tener petróleo, Yemen limita con el Golfo de Adén, lugar de paso para barcos petroleros entre el Océano Indico y el Mar Mediterráneo. Para Al Qaeda, el control de este territorio tiene otro valor agregado, puesto que su ubicación sirve de vínculo de sus sucursales del Medio Oriente con las de países árabes africanos.
Una estadística nos da la clave sobre la tragedia de Yemen: es el segundo país del mundo con más armas ligeras de fuego, unas 60 por cada 100 habitantes.
Si el dictador Saleh es derrocado, será reemplazado por otro, pues los habitantes del sur no quieren que los islamistas del norte creen un régimen fundamentalista basado en el Corán, por lo cual, el destino de Yemen no será el de Egipto, Túnez u otras naciones árabes que puedan cambiar a sus actuales regímenes.
Hosni Mubarak no entendió lo que, literalmente, le dijeron en varios idiomas, diplomáticos europeos y estadounidenses durante años ante el obvio desgaste de su régimen y el descontento de la clase media egipcia que se tradujo, entre muchas otras cosas, en el ingreso de estudiantes y profesionales a grupos islamistas como La Hermandad Musulmana.
Mubarak se escudó en la probable hipótesis de que grupos radicales islámicos llegaran al poder en Egipto – como ocurrió en Argelia en 2001 y Gaza en 2006 – para no liberalizar el tablero político, pero fue presionado por varios gobiernos aliados a su régimen para que al menos condujera a su país, a una gradual apertura por medio de gestos mínimos como la liberación de disidentes políticos y la tolerancia a medios de prensa opositores. No lo hizo, y ahora, con 82 años y según fuentes periodísticas, un cáncer en su sistema digestivo, deshojaba la margarita para elegir como sucesor a su hijo Gamal o a su poderoso jefe de servicios secretos, Omar Suleiman. Con ese objetivo volvió a manipular las elecciones parlamentarias de noviembre de 2010 garantizando el poder casi absoluto del Partido Nacional Democrático (PND) hasta los comicios presidenciales de septiembre de este año (El PND proviene del mismo movimiento cívico-militar liderado por el carismático general Nasser, que derrocó al último rey egipcio en 1952).
De no haber sucedido el precedente de Túnez, quizá Mubarak hubiese logrado controlar el descontento popular anunciando una pronta sucesión de su hijo u otorgando el poder a Suleiman, pero su intransigencia de renunciar y comenzar una transición inmediata, hacen ahora muy difícil que algún funcionario de mediana jerarquía de su partido pueda conducir al país a las próximas elecciones, en caso de que no se detengan las protestas masivas.
Mubarak esperaba ser recordado como el hombre que mantuvo estable por 30 años al país árabe más populoso (hay naciones musulmanas, no árabes, con más habitantes como Indonesia, Pakistán, etc.), y uno de los más estratégicos por ser el puente de comercio entre Europa y Asia a través del Canal de Suez, y por su rol como mediador principal entre israelíes y palestinos. Sin embargo, ahora su imagen es, principalmente, la de un tirano que, en su empeño de momificarse en el poder, oprimió a sus oponentes y disminuyó la calidad de vida de los egipcios.
El efecto Túnez y el destino político de Mubarak podrían determinar, en buena medida, el futuro político del mundo árabe.
“Hallare un camino o me lo abriré” Aníbal de Cartago
Una revuelta en Túnez- en donde se hallaba parte de la antigua Cartago – puso fin a 23 años del régimen del dictador Ben Alí. Los manifestantes no solo se conformaron con la salida del tirano, sino que aun protestan para que el gobierno de transición no tenga ni a un solo miembro del gabinete que los agraviaron como ciudadanos durante dos décadas.
La revuelta encabezada por estudiantes y la sociedad civil laica tunecina parece estar creando un efecto dominó en el resto de los países del “Magreb” (la zona árabe del norte de África),e incluso, en otros que se consideran geográficamente del “Medio Oriente”, como Siria, Jordania, y Egipto, en donde recientemente las protestas están en plena ebullición.
Un aspecto importante de la revuelta tunecina es la del liderazgo de jóvenes laicos sobre el de grupos radicales islamistas, lo cual es un prometedor precedente en una región en donde pululan y proliferan grupos radicales pro-iraníes y sobre todo, filiales de Al Qaeda. Por esta razón, los autócratas las naciones más grandes y ricas del Magreb y su vecinos – Mubarak en Egipto, el Rey Mohamed VI de Marruecos, Khadafi de Libia, etc. – quizá deban reconsiderar su idea de que sean sus herederos – hijos o familiares – quienes asuman el poder cuando ya no puedan gobernar, sea por incapacidad física o lo único que ningún tirano, ni el más cruel, puede controlar: el fin del ciclo de la vida.
Todos estos gobiernos comparten problemas similares de enorme corrupción; estados policíacos, y desgaste del carisma de sus líderes, pero por otra parte, también sus sociedades temen el crecimiento de grupos islamistas radicales y por eso toleran el apoyo incondicional – e hipócrita en cuanto a ignorar la exigencia de apertura democrática – de Europa y otras potencias mundiales.
La población árabe laica y occidente comparten el temor de que elecciones libres conduzcan al poder a partidos islamistas violentos como ocurrió en Gaza cuando Hamas obtuvo la mayoría parlamentaria en 2006; o la victoria de las elecciones presidenciales en Argelia del Frente Islámico de Salvación en 2001, que causó un golpe militar seguida por una larga guerra civil hasta que Buteflika (presidente desde 1999), logró una relativa pacificación. Por eso, la mayoría de los gobiernos del mundo prefieren un mundo árabe y musulmán sin elecciones pluralistas y transparentes. A diferencia de Turquía e Indonesia (naciones musulmanas, mas no árabes), en donde partidos con valores conservadores islámicos logran respetar el juego democrático y de las libertades individuales, en el Medio Oriente y en el Magreb, esto sigue siendo una utopía.
El precedente tunecino podría ser una buena oportunidad para exigir a los 22 países de la Liga Árabe – cuyo discurso unificador de culpar a Israel de todos los males que los aquejan, ya está desgastado – otorguen, gradualmente, espacios de libertad de expresión y de culto (caso de cristianos perseguidos, etc.), de participación de la mujer en la vida civil y política, y por lo tanto, una esperanza contra las tentaciones del fanatismo religioso.
Stanley Kubrick trató la evolución del ser humano, desde sus orígenes más primigenios hasta los tiempos cibernéticos en su obra de arte “2001 Odisea del Espacio”. En una de las escenas más emblemática del film, cuerpos celestes del espacio danzan alternadamente con los objetos que flotan en el interior de una nave espacial al compás del gran vals compuesto por Johann Strauss (hijo), “El Danubio Azul”. Sin embargo, de la sensación de la armonía pasamos a escenas que involucran a dos astronautas dependientes de una computadora programada para evitar sobresaltos durante la misión espacial, y ¡vaya sorpresa!, el ordenador comienza a equivocarse en sus cálculos y cae presa de una descompensación emocional que la confronta con sus creadores.
Valga el recuerdo de estas escenas basadas en el libro 2001, de Arthur C. Clarke, como metáfora de lo que parece estar ocurriendo a esa maquinaria institucional y comercial, creada, con esmero, previsión y cautela, por los países más prósperos de Europa, que – a partir del colapso del comunismo y la apertura de la “cortina de hierro” – se apresuraron a evolucionar de una manera algo descontrolada. La Unión Europea muestra serias grietas de descomposición como bloque político y económico, de manera directamente desproporcional a como sus instituciones burocráticas llegan a consensos para sus miembros.
En el primer trimestre de 2010 se tomó la decisión de “rescatar” a Grecia de la bancarrota, a cambio de medidas draconianas – sobre todo para sus habitantes más golpeados por una crisis que el Banco Central Europeo no quiso confrontar por largo tiempo – y el último trimestre cierra con una paquete de ayuda parecido a Irlanda, con posibilidades de que Portugal y España sean los próximos países en graves problemas. Esto ha desatado un debate sobre la inmigración que, en Francia se ha concretado con expulsión de gitanos; en países como Suecia y Dinamarca ha fortalecido a partidos ultranacionalistas; en Alemania se ha llegado a “decretar” el fracaso del multiculturalismo; y hay un incremento preocupante en tendencias separatistas como lo demuestra el caso de Bélgica – con la victoria en marzo de un partido independentista en la prospera Flandes, que amenaza con separarse de la sureña y más pobre, Valonia – y en otros lugares como los Balcanes, en donde vuelve a respirarse el hedor del odio étnico con la proliferación de grupos islamistas radicales en Bosnia y de pandillas fascistas en Serbia.
Es tradicional que Viena reciba el año nuevo con la ejecución de “El Danubio Azul”, que casi se tiñe de rojo, este año, por la acumulación de desechos tóxicos contaminantes de una industria en Hungría. ¿Será esta la premonición de una odisea para la Europa 2011?
El mundo experimenta dos tipos de recesiones tal como lo señala el editorial del diario The Wall Street Journal del 13-12-10: una económica y otra del sistema democrático.
La libertad causó entusiasmo en varios lugares de Asia durante la década que pasó, en donde ocurrieron con una serie de “revoluciones” llamadas con nombres de colores: “La Naranja” de Ucrania; “La Rosada” de Georgia, “La Azafrán” de los monjes budistas de Birmania, etc., y sin embargo, Rusia se encargó de aclarar a las repúblicas ex soviéticas cuáles son los límites de su autonomía en su área hegemónica, y en países gobernados por Juntas Militares y caudillos autócratas, como Myanmar, la oposición ha ido sintiendo el cada vez es más estrecho espacio de maniobra para la disidencia.
En América Latina están casos como el de las fraudulentas elecciones de Haití y el golpe desde el poder en Venezuela, sin que la OEA ni gobiernos del continente se inmuten, dejando atrás dos épocas doradas en la lucha por las libertades del continente: una liderada por el primer presidente de la democracia venezolana, Rómulo Betancourt, que logró junto a Kennedy, hacer un bloque contra dictaduras de derecha como la de Trujillo en Republica Dominicana, y la de Fidel Castro, en Cuba; y la otra la de Jimmy Carter, quien tuvo como aliado a un discípulo Betancourt quien también llegó a la presidencia de sus país en dos ocasiones: Carlos Andrés Pérez (o CAP, como lo llamaban)
El reciente fallecimiento de CAP ha provocado recuerdos, polémicas, pero sobre todo, revelaciones muy interesantes que nos presenta el lado luminoso del gran demócrata que fue, frente a esa imagen que sus enemigos quisieron que prevalezca: la de ser recordado solo por los escándalos de corrupción que estremecieron sus mandatos. De hecho, CAP no pudo culminar su segunda presidencia al tener que renunciar – luego de sobrevivir dos golpes de estado, uno liderado por Hugo Chávez – en 1991, para afrontar un juicio por usar fondos secretos para la campaña de Violeta Chamorro en Nicaragua.
Sobre este caso, el ex presidente sandinista Sergio Ramírez revelo en un reciente artículo que CAP ayudó, política y materialmente, a los sandinistas a derrocar a Somoza, durante su primer gobierno, y su desilusión por una dictadura que suplantó a otra, lo condujo a apoyar a la candidata Chamarro cuando se forzó a los sandinistas a convocar a elecciones: “Cuando lo juzgaron y derrocaron bajo múltiples acusaciones de malversación de dineros públicos y prevaricato, entre esas acusaciones faltó que de los fondos secretos que como presidente manejaba, nos entregó, por más de un año, hasta el fin de su mandato, 100.000 dólares mensuales para la causa de la revolución – cuenta Ramírez – “ Lo digo ahora que ya está muerto, porque ya no pueden sumar ese delito libertario suyo a la causa todavía abierta contra él en Venezuela para pedir su extradición, en la que insistió el gobierno de Chávez hasta el último momento”. (http://www.reportero24.com/2010/12/sergio-ramirez-carlos-andres/)
Luego de su primer gobierno CAP fue acusado de usar el avión presidencial venezolano para traer a Madrid, de un congreso de La Internacional Socialista a su amigo Felipe González, quien en ese momento era miembros del Partido Socialista Obrero Español, aunque el Rey aun no había legalizado a los partidos políticos. Cuenta el ex presidente español: “El Rey fue a recibirlo, con los rituales de rigor. Convinimos que yo debería descender del avión oficial por otra puerta, con la discreción debida para no interferir en la ceremonia oficial. Una de las magníficas tiras de Peridis ilustra el momento en que el presidente de Venezuela saluda al Rey y le dice «traigo contrabando en el avión». Yo era ese contrabando. Naturalmente desaparecí de ese escenario sin que nadie se percatara, salvo por sus palabras y la risa del Rey”. (http://interprensanoticias.blogspot.com/2010/12/felipe-gonzalez-recuerda-cap-in.html)
En 1973 CAP envió un avión a Santiago con el embajador Diego Arria – hoy un acérrimo opositor a Chávez – a bordo, con la misión de regresar a Caracas con la mayoría de los dirigentes políticos del gobierno de Allende. Se logró la liberación de unos cuantos, entre ellos, el ex ministro de Defensa Orlando Letelier (asesinado tres años después en Washington D.C), y Aniceto Rodríguez, quien viviendo en Venezuela cuando Chile recuperó la democracia, fue nombrado embajador chileno en Caracas por el presidente Patricio Aylwin. En el artículo “El Legado de Carlos Andrés Pérez”, el escritor y político argentinoRodolfo Terragno lo resume lo anterior con justicia: “Cuando Pinochet, Videla y otros asolaban el Cono Sur, el extinto presidente de Venezuela dio asilo a miles de víctimas y trabó alianzas internacionales contra la dictadura Eran chilenos que, si no hubiesen huido, se habrían consumido en las hogueras de Augusto Pinochet. Eran uruguayos que estaban vivos porque Gregorio Álvarez no había tenido oportunidad de prenderlos. Éramos argentinos perseguidos por los Videla, los Massera y los Agosti de aquella Argentina aciaga. Carlos Andrés Pérez (presidente de Venezuela entre 1974 y 1979) nos salvaguardó a todos” (http://www.codigovenezuela.com/2010/12/noticias/pais/el-legado-de-carlos-andres-perez/)
La figura de CAP, como demócrata a toda prueba debe ser reivindicada más allá de sus muchos defectos, incluyendo sus posibles delitos de corrupción, sobre todo hoy, cuando no solo la podredumbre política y económica es mucho peor de aquello de lo que se le acusó, sino también, cuando la esencia de la democracia- la libertad – es pisoteada con total cinismo. El magistral artículo del politólogo, Moisés Naím, “CAP: un hombre defectuoso”, es muy esclarecedor al respecto:
“¿Se imagina usted a alguno de quienes lo defenestraron políticamente el teniente coronel, los tristemente célebres notables, los dueños de los medios de comunicación, sus columnistas, los grupos económicos o los demás líderes políticos del momento tomando voluntariamente medidas que reducen su poder? Carlos Andrés Pérez podía nombrar a dedo a gobernadores y alcaldes; en cambio, promovió las reformas que permiten a los ciudadanos elegirlos directamente. Obviamente eso redujo su poder. Él lo sabía y, sin embargo, lo hizo…”; “…Los demócratas de Latinoamérica, del Caribe y hasta España y Portugal han dado fe de que la eficaz intervención de Carlos Andrés Pérez fue determinante en los momentos más críticos de sus luchas. Mientras la Venezuela de hoy exporta apoyos a sanguinarias tiranías, como las de Irán, Cuba o Bielorrusia, la de Carlos Andrés Pérez exportaba libertad y democracia”
Feliz año a todos. Los invito a asistir a mi curso a partir del 18 de enero en la Universidad Ruiz de Montoya, sobre » Cine diferente para un mundo indiferente».
Son 6 clases, martes y jueves al anochecer y los detalles los pueden ver en el anexo. Y les invito a leer mis reflexiones a proposito del cierre de año, sobre todo mis ultimos …articulos pero todos los links en mi blog: https://arielsegal.wordpress.com/ y varios articulos se complementan con las entrevistas de radio con el excelente periodista y amigo Eli Bravo, de union radio miami https://arielsegal.wordpress.com/programas-de-radio/
“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del irrazonable” George Bernard Shaw
Tengo la sensación de que no es la víspera de 2011 lo que se devela en estos efervescentes tiempos, cuando casi todos los cambios son efímeros, o bien son devorados por un recambio y perdemos por ende, la noción de que uno antecedió al otro.
Ahí está Barack Obama truncado en su intento de reformar en profundidad la estructura del estado en su país; o la Comunidad Europea que en su optimismo de acelerar su consolidación como bloque político, la amenaza una grave crisis económica que la confronta con viejos fantasmas del pasado del continente, como la xenofobia y los nacionalismos.
Mi sensación de que el siglo 21 nos tocó la puerta, presentándose en toda su plenitud, es reciente, en alguna fecha que no acierto a precisar, y es similar a la que muchos sienten al cumplir 37, 45 y un día se encuentra diciéndose a sí mismo o a los demás, “ahora sí siento los treinta, o los cuarenta”.
Si fuera asunto de cronología, diría que el evento que define el comienzo de este siglo es el 11 de septiembre del 2001, y sin embargo, es ahora, un día del 2010, cuando experimento una epifanía (o quizás, ¿una pesadilla?), de cuán inmersos estamos en cambios profundos que no podemos discernir y que nos dejan rezagados en nuestras estructuras mentales y emocionales.
La revolución tecnológica de la que somos testigos comenzó poco antes del final de «La Guerra Fría”, en la década de los noventa, con la invención de la TV por cable y por satélite, con los telediarios de 24 horas que nos presentan en un mismo bloque las noticias de una hambruna y una masacre con las de desfiles de moda y personajes de farándula, y luego la instantaneidad en la computadora a través de internet y sus derivados, Google, Twitter, Facebook, etc.
Por otro lado, una revolución científica avanza a la par, menos ostensible, pero de consecuencias inimaginables: se descifra el código genético y con eso se abren infinidad de opciones biológicas, químicas. Los misterios del ADN son estudiados y manipulados por una élite que desde laboratorios, podría lanzarnos hacia universos fascinantes, desconocidos, y quizá, temibles, como el de la clonación.
Quizá, mi sensación de “¿vértigo existencial?” sea una excusa para escribir con furia y creatividad. No lo sé, pero tengo una breve lista de eventos de este año, que sino para sustentar, al menos aportan, algo más serio que un mero capricho literario disfrazado de artículo periodístico.
Hago un intento:
Wikileaks: Preguntas sin fin que conducen a debates necesarios, a inútiles predicciones y a cuestionamientos éticos como el derecho a la información vs la seguridad nacional; a discernir entre el trigo y la paja- en cuánto a qué es realmente importante y qué es banal- de lo que revelan muchos de los documentos que este portal propala; a la eterna pregunta de si el fin justifica los medios, en este caso en cuanto a lo que hacen funcionarios diplomáticos para obtener información, pero también, en cuanto a presentar documentos obtenidos por medios ilegales – ¿comprados, chantajes, hackers, etc.?– e incluso, cuestionamientos a presentar documentos sin filtros de profesionales que chequeen la veracidad de los contenidos que recibieron.
Stuxnet: Un virus diseñado para sabotear, lentamente, las plantas nucleares de Irán y que aunque su régimen lo niegue, ha retrasado por un tiempo el intento de enriquecer uranio, al menos en el reactor de Bushehr. Quienes lo programaron lograron que este virus pasara inadvertido dentro del sistema incubándose, para luego, borrar sus códigos, haciendo imposible que sea rastreado. Este año el llamado “gusano” Stuxnet ha infectado a más de 100 mil sistemas computacionales alrededor del mundo, puesto que las instalaciones nucleares iraníes de Bushehr y Natanz, no están aisladas de otras redes.
Casi todo lo que reproduzco aquí apenas lo entiendo pero me que queda claro que hoy se pueden lograr objetivos extraordinarios sin necesidad de utilizar bombas y armas de fuego gracias a la tecnología, pero a la vez, me asusta pensar: ¿qué pasaría si grupos como Al Qaeda, o narcotraficantes o gobiernos mafiosos, logran utilizar métodos similares para realizar atentados terroristas, o para infiltrar los sistemas de de transporte civil de ciudades o países?
Celebro Stuxnet, y puedo imaginar quiénes lo programaron, y sin embargo, ¿hay antídoto si cae en las manos equivocadas?
En el Nombre deGoogle:…y la del padre, Fidel, y del hijo, Chávez, con todo cinismo Daniel Ortega aprovecha un error en los mapas del servicio Google y envía un pequeño escuadrón de solados a tomar la diminuta Isla Calero, de soberanía costarricense. El portal rectifica el error de las fronteras entre Costa Rica y Nicaragua, pero el canciller del país que sí tiene ejército, exige a Google Maps volver a colocar los límites con los cuales justifican su permanencia en ese territorio. Como los conquistadores que clavaban la cruz y leían la santa palabra de sus reyes, los auto-proclamados “revolucionarios” usan la tecnología inteligente del blackberry, el GPS y el msg para proclamar: “operación :)”
Mineros Globalizados: Treinta y tres atrapados en un refugio a 700 metros de profundidad en una mina en Chile.Al conocerse que están vivos se despliega un operativo que comienza con proveer a los mineros de ayuda básica para su supervivencia a través de sondas, incluyendo a una a la que se le introduce una mini-cámara para mostrar en tiempo real su convivencia bajo la tierra.
Con el reality accesible por internet y luego el rescate, transmitido en vivo y directo durante más de 24 horas, una audiencia estimada en mil millones de personas se congratula por una historia de éxito global que celebra la vida y la resistencia del hombre, pero a la vez, algunos se habrán preguntado: ¿Y en todo este tiempo, por qué no pusimos la misma atención a millones de personas que sufrieron por catástrofes naturales o infligidas por la violencia y el odio en tantas partes del mundo? La respuesta es tan clara como inquietante: la historia de los mineros pudo ser manejada, en tiempo, espacio, e incluso con criterios de espectáculo, por los medios de comunicación, incluyendo el morbo y los chismes atrayentes sobre “el minero infiel”, “el futbolista”, el chistoso”, etc. Y ése fue su éxito.
Red Social: La película. Fascinante historia con protagonistas que se hablan, piensan y actúan a un ritmo vertiginoso, la trama que presenta nacimiento del portal Facebook, me abruma.
¡Cuánta información imposible de captar por lo rápido de la comunicación; por la forma de interactuar de los jóvenes de ese primer mundo de Harvard, en el cual, el que rema pierde contra el que navega con motor fuera de todo desborde, por la red de internet!
Si el cine irá a la velocidad y a la secuencia de este film, entonces, no solo con computadoras quedaremos muchos rezagados.
Red Social nos coloca como espectadores ante nuestro propio desfase, pues en este instante, mientras aprendemos algo nuevo para facilitar nuestra forma de comunicarnos (algunos argumentarán, que para desvirtuar y deshumanizar aun más las relaciones humanas), ya se está inventando otra tecnología más accesible y masiva.
Así como la Revolución Industrial condujo, sin conciencia de nuestros antepasados, a profundos cambios mentales, políticos, económicos, e incluso, filosóficos (valores, percepciones, pensamientos, etc.) la actual revolución científica y cibernética de la que no escapamos – con algunos en el centro de su vorágine, y otros a los bordes de sus corrientes – también nos arrastra hacia el núcleo de su espiral: un lugar desconocido y lúgubre, para los más conservadores, y esperanzador para los más aventureros, pero definitivamente, vertiginoso e incierto.
Varios científicos que revolucionaron las ciencias y por ende, el pensamiento humano, nos advirtieron que el progreso tecnológico no va a la par con el de la moral y la ética, como el caso de Albert Einstein cuando se sintió manipulado luego del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y su amigo, el filosofo Bertrand Russell, quien en un breve tratado sobre su preocupación por la humanidad, escribió en su ensayo “Ícaro, o el Futuro de la Ciencia”, y advirtió que : “La ciencia no le ha proporcionado al hombre más autocontrol, más bondad o más dominio para abandonar sus pasiones a la hora de tener que tomar decisiones.” (Recomiendo leer todo el tratado en http://www.analitica.com/bitblio/brussell/icaro.asp)
Analisis radial de Actualidad 1020 de Miami al respecto:
Felipe: ¿No es sorprendente que haya vida en Marte?
Mafalda: Lo sorprendente es que haya vida en este planeta Quino
En el 2010 la ONU ha tenido que desmentir una información difundida por varios medios de comunicación, en la cual se aseguraba que esta organización mundial – la más importante y a la vez, la más impotente – denominaría a un embajador para comunicarse con extraterrestres, si un día se logre entablar comunicación con alguno de ellos. De haberse confirmado que la astrofísica malaya, Mazlan Othman – directora de la Oficina de la ONU para el Espacio Exterior – sería nombrada para el cargo, nadie hubiese cuestionado sus credenciales para ser la interlocutora con alienígenas inteligentes, pero el falso rumor sí generó críticas a la apertura de una oficina más, a la exorbitante maraña burocrática de esa organización.
En todo caso, aunque la ONU negó la creación de ese cargo, sería bueno preguntarnos, ¿qué podríamos contarles a nuestros vecinos sobre la vida en la tierra?
Sería bueno advertirles que necesitarán un período largo para ver si les otorgan visas de residencia o inmigración en Arizona, donde se exponen a una paliza; o que si son nómades, como los gitanos, ni se les ocurra visitar Francia. Por supuesto, que eviten la libre expresión en China, Corea del Norte o Irán, y con extremo cuidado en Rusia y sus subiditas ex republicas soviéticas como Bielorrusia.
¿Les decimos que el mejor modelo es el comunista cubano? Ahora cuando invita a sus desempleados públicos a buscar oficios informales para sobrevivir ¿o el capitalista? que en muchos lugares de Europa y en la misma Estados Unidos, aumenta la supervisión de los bancos y entidades financieras.
Conviene confesar nuestra impotencia para determinar cuál sistema político y económico es el mejor, porque en lugar de aceptar una síntesis de lo mejor de cada uno, vivimos peleando por convencer al otro de que “nuestro sistema es el mejor”.
Si se decide concretar el proyecto de un protocolo destinado a extranjeros del espacio conviene aconsejar a nuestros visitantes que eviten el paralelo 38 que divide a las dos Coreas -que este año casi entran en guerra- y que si ven grandes manchas negras en el océano no son naturales, sino producto de la desidia de nosotros, los humanos, tras el derrame de la British Petroleum en el Golfo de México. También conviene prevenirlos de los narcotraficantes y los maras (pandillas), que se van convirtiendo en jefes de territorios en muchos lugares en donde no llega el estado en América Latina, tal como ocurre hace tiempo en África con los señores de la guerra.
En fin, hay mucha información de la historia de la humanidad como para asustar a los visitantes espaciales, pero podemos dejarlos revisar por internet el portal de Wikileaks y ellos se enterarán por su propia cuenta, desde la impotencia de Obama para manejar a su país – demasiado enredado en la maraña de lobbies, corporaciones y desafíos que dejaron sus antecesores en el cargo presidencial – que no le deja tiempo para lidiar con problemas del mundo, como Irak, Afganistán y la recesión – no sólo económica, sino de la democracia –que ocurre en el planeta ( imaginemoslo con un ejemplo del «E.T Phone» en el «Aló Presidente» en Venezuela).
Eso sí, que la ONU les diga claro a los extraterrestres mantengan distancia de varios sacerdotes católicos,debido a las acusaciones de pederastia, y que no desafíen a Maradona ante sus fanáticos laicos, pero sobre todo, que eviten confundir a Bin Laden con Al Gore, ahora que en 2010 al terrorista le dio por enviar mensajes ecologistas expresando su preocupación por las consecuencias del cambio climático.
¡Cuidado amigos!, hay que advertir a los alienígenas, no vaya a ser que sean secuestrados por Al Qaeda cuando sus miembros se enteren que no son fieles practicantes del Islam fundamentalista que ellos practican.
Viendolo de este modo, sera difícil la misión de la ONU, ¡pero no la de comunicarse con extraterrestres!, sino la de presentar un documento que unifique los criterios de quienes vivimos en este planeta!