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«Si los malos supieran lo buen negocio que es ser buenos, serían buenos, aunque sólo fuera por negocio».

            Ariel Segal

            A un mes del asesinato de Facundo Cabral a manos de una banda de criminales que abaleó el carro del empresario nicaragüense Henry Fariña – aparente objetivo del atentado y en estado grave – y en el cual representante del cantautor resultó ileso, otras 16 personas fueron asesinadas en Guatemala, el tercer país más violento de Centroamérica, luego de Honduras y El Salvador.

            El destino de Facundo Cabral terminó, como su trayectoria, confundiéndose con el de América Latina, cuyas problemáticas se ven a mayor escala, precisamente, en su zona más estrecha: el puente de naciones que se extienden entre México y Colombia. Es en esa área geográfica en donde los males comunes a todo el continente- con excepción de Costa Rica – son más agudos: violencia, corrupción, la brecha entre ricos y pobres, y sobre todo, por estar tan cerca de Estados Unidos, redes que conectan a los productores con los mercaderes de la droga y la presencia de los “maras”: inmigrantes deportados de Loa Ángeles y otras urbes norteamericanas que se hicieron famosos por sus crímenes.

            El país en el que mataron a Facundo Cabral, Guatemala, se consigue justicia solo en dos de cada cien casos, circulan casi un millón de armas no registradas, y el número de pandillas es el mayor de los países centroamericanos con un aproximado de 14,000 miembros activando en unas 400 bandas criminales, incluyendo una filial de la salvadoreña Mara Salvatrucha, ligada a grandes carteles de narcotráfico como los Zetas de México, que en los últimos años penetran las descuidadas fronteras de esos países.

            Facundo Cabral tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero sobre todo, en un lugar que no quería ignorar, porque justamente sus canciones son más urgentes para los millones de pobres del continente que ansían mejorar su  calidad material y espiritual de vida. 

            En su canción “Los Pendejos” (bobo y fanfarrón), Cabral presentó una tipología de esos tipos, en los cuales el pendejo demagogo es el más peligroso por pensar que el pueblo es pendejo, pero de esa lista él fue víctima de “pendejos fosforescentes”, porque “de noche se ve, que por allá viene un pendejo”. http://www.youtube.com/watch?v=k5foKu_FqLM&feature=related

        Aquella madrugada, Facundo y sus acompañantes en el carro que circulaba por el Boulevard Liberación, no tuvieron tiempo de verlos.

Recomiendo escuchar el poema de Facundo Cabral “No Estás Deprimido” en:

http://www.youtube.com/watch?v=pQbFijkbBes&feature=related

Los detalles sobre la práctica de hackear (grabar) teléfonos celulares que hicieron serviles periodistas de medios del magnate australiano Rupert Murdoch serían, en el mejor de los casos, no solo inspiración para una gran novela de espionaje, sino fuera porque demuestran cómo el poder empresarial y mediático son hoy, casi inseparables del político, y cuántos hechos delictivos tienen que ocurrir para quebrar la impunidad de corporaciones, medios y poderes públicos, en casos que afectan la privacidad en tiempos cuando se exige, pero a la vez se quiebra, ese derecho fundamental.
Rupert Murdoch, su hijo James y Rebekah Brooks, ex editora de uno de los diarios más antiguos del mundo, News of the World, comparecieran ante la comisión de medios del Parlamento Británico y admitieron que, en efecto, ese diario había contratado a detectives privados para escuchar ilegalmente a políticos, miembros de la realeza europea, actores, e incluso, familiares de víctimas de tragedias terroristas (Fragmentos de la interpelación pueden ser vistos en:
http://www.youtube.com/watch?v=CdPOxfpShbg&feature=related).
Si bien el magnate declaró que no sabía mucho, pues lo suyo son los grandes negocios de sus muchas empresas, – que incluyen la cadena Fox norteamericana y a diarios como The Wall Street Journal, The New York Post, y otros más serios en Reino Unido y Australia como The Times y The Australian – es difícil de creerle al hombre que más de una vez se jactó de influir en buena parte de la opinión pública occidental sobre sucesos importantes como elecciones en los tres países antes mencionados, o la Guerra de Irak. En todo caso, es claro que sus ejecutores – los directores y equipo editorial del tabloide, fundado en 1843, News of the World, no actuaban sin consentimiento del “gran jefe”.

Primera y últimas ediciones de "News of the world"

Breve reseña del 21 de Octubre de 1900 en "News of the World "sobre un crimen de Jack el Destripador

Las ramificaciones de este escándalo se van expandiendo y mientras en Londres el actual Primer Ministro David Cameron ya ha sido afectado por haber contratado como jefe de prensa a un ex director del diario implicado en el blagging (obtención de información personal sin consentimiento del afectado), y por acusaciones de que él, y sus antecesores laboristas en el cargo, se hicieron íntimos amigos de Murdoch beneficiándose de su poder económico y mediático, también en Estados Unidos, fiscales y congresistas exigen investigar a varios medios de total o parcial propiedad de este octogenario empresario.
Esta es una historia real y global, por la cantidad de personas involucradas en diferentes continentes – tanto las víctimas como los autores de los delitos – y porque demuestra la dificultad de controlar los excesos de los medios masivos de comunicación, pero, ¿y qué sobre los ingredientes para una gran novela de espionaje basada en una historia en la cual se llegó a espiar con éxito a la Reina de Inglaterra y se cerró un diario de siglo y medio de circulación? Para quien se anime a escribirla, solo cuatro de varias interesantes referencias reales para una gran ficción:
– Un antecedente de esta historia comenzó cuando el famoso actor, Hugh Grant se ganó la confianza de un ex periodista de News of the World que anteriormente lo había “cazado” en uno de sus escándalos. Cuando su “amigo” le confesó que su teléfono y el de otras personas habían sido intervenidas por el tabloide, Grant, decidió invitarlo a un encuentro y llevó escondido un dispositivo en forma de bolígrafo para grabar la conversación que luego publicó en una revista británica y cedió las pruebas a la BBC.

El primer periodista en confesar sobre las grabaciones ilegales de algunos medios de Murdoch, Sean Hoare, ex redactor de News of the World y The Sun, quien en el 2007 exigió una investigación policial que no produjo ningún resultado, fue encontrado muerto, recientemente, en su casa.  Se desconoce la causa de su deceso. Hoare fue interrogado hace pocos días, ahora que el caso es investigado seriamente por Scotland Yard, la policía metropolitana londinense, y si bien el momento de su muerte levanta muchas sospechas, se sabe que fue despedido de diarios por problemas con el alcohol y las drogas.
Durante la comparecencia en el parlamento de Murdoch, su esposa china, Wendi Deng, y su hijo James, un comediante llamado Jonnie Marbles se abalanzó raudo hacia el empresario e intentó aplastarle un pastel. La joven pareja de Murdoch logró impedir la embestida y el agresor se quedó con la mayor parte de la crema pastelera en su cara. (http://www.youtube.com/watch?v=Rtl78UGQpu8&feature=related) La policía indicó, tras el suceso, que Marbles había escrito un mensaje en su Twitter ironizando la frase final de la novela de Charles Dickens, Historia de dos Ciudades.
En la obra literaria uno de los protagonistas se sacrifica por otro para impedir su muerte, y antes de ir a la guillotina, expresa: “¿Es una cosa mucho, mucho mejor lo que hago que lo que he hecho; es un descanso mucho mejor al cual voy, a cualquiera que haya conocido?”. Marbles escribió: “Es una cosa mucho, mucho mejor lo que hago que lo que he hecho@plaf”, una cita onomatopéyica que junto a su acción unió algo de buena literatura con mucho de las viejas comedias de Hollywood. (http://www.youtube.com/watch?v=qFhcoRl796Q&feature=related)
Otras bajas directas de este caso son las del subcomisario jefe y el mismo director de Scotland Yard. El primero por su responsabilidad en la primera investigación del caso, cuando Sean Hoare hizo las primeras denuncias, las cuales él dio por cerrado en 2009. El segundo, por haber mantenido como consultor de la policía a un ex subdirector del tabloide del escándalo, quien es uno de los detenidos por el caso.
Varias cosas van quedando claras de esta grave historia: no solo la política, sino también el periodismo están en crisis en nuestros tiempos; es difícil hablar hoy de ética profesional y humana; los poderosos, así como los extorsionadores, se juntan; y Sherlock Holmes –el famoso personaje de Conan Doyle – tenía razón cuando dudaba ya, en el siglo 19, de los métodos rigurosos pero rutinarios de Scotland Yard que solían entorpecerlo para solucionar sus caso.1

Ah, y por supuesto, nadie se sacrificaría por nadie, con muy pocas excepciones, como en Historia de dos Ciudades.Lástima que Holmes no investigó, en ese entonces, a News of the World y que Dickens no envió a los fantasmas de la Navidad a Mr. Murdoch.

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1-Recomiendo leer del website El Cuaderno Dorado, la reseña y crítica de la estupenda novela Arthur & George de Julian Barnes (Anagrama, 2007), de la escritora española María García-Lliberós en http://cuadernodorado.blogspot.com/2007/11/arthur-george-de-julian-barnes.html y por supuesto la obra en su totalidad cuya reseña puede leer en www.notodo.com/cgi/php/inicio.phpapartado=recomendacion&seccion=libros&id_top=792
Coincido con ella en con ella en que una de las más mejores partes de esta novela es dialogo entre el escritor Arthur Conan Doyle y el capitán de policía Aston, en el cual el representante de la autoridad inglesa que colaboró a enviar a trabajos forzados al joven abogado George Edalji no oculta el racismo imperante en la Inglaterra post-Victoriana de comienzos del siglo XX, invocando que el origen parsi (persa) del acusado, cuya familia vino de la India, tiene mucho que ver con los crímenes que se le imputan.

Juicio a George Edalji en 1903

 

Esta es la parte de la novela en la cual el personaje de Conan Doyle siente mayor furia y se siente impotente para refutar las acusaciones pseudo-cientificas y cínicas, pero a la vez, astutas del poder que enjuició y sentenció a George Edalji – en la vida real – con las cuales, Aston aprovecha para burlarse del creador de Sherlock Holmes:
“Verá Doyle…,- le espeta Aston al escritor – seguro que no le importará que le hable con franqueza…Puede que yo no sea lo que usted llamaría un hombre de letras, pero como jefe de la policía es inevitable que adopte una visión más profesional que la que supongo  adopta la mayoría de sus lectores. Que los policías que usted presenta en sus relatos no sean idóneos para el desempeño de sus funciones es algo necesario, lo entiendo pefectamente, para la lógica de sus invenciones. Su no estuviera rodeado de tontos, ¿cómo brillaría su dectective cientifício? (p-388-89)
Y luego de la tensa conversación Aston le comenta a su esposa, con ironía: “¡Sherlock Holmes boquiabierto! ¡Scotland Yard resuelve el misterio” y prosigue, refiriéndose a Conan Doyle: “No me importa que el gran detective este agachado y con la oreja pegada a la cerradura. Esta noche le he enseñado un par de cosas sobre el mundo real.

Cuando Conan Doyle actuó como Sherlock Holmes

Finalmente,recomiendo leer esta estupenda novela de Julian Barnes

http://livestre.am/Pfu4

Hama, ¡Otra Vez!

En 1982 el régimen totalitario de Hafez Al-Assad, padre de Bashir, el actual tirano sirio, decidió dar “una lección ejemplar” a cualquier grupo que se alzara contra la cúpula  minoritaria que gobierna a ese país, los alauitas (una sub-rama del Islam chiíta), y ordenó sofocar una revuelta organizada por una filial de la Hermandad Musulmana en la ciudad de Hama, masacrando en tres semanas a un número impreciso de sus pobladores que oscila entre 15 a 20 mil personas, sin que el mundo pestañeara como no lo hace desde marzo cuando multitudes de  sunitas toman las calles en  ciudades de Siria y son asesinados, semanalmente, por decenas.

Destrucción de Hama en 1982

“La lección de Hama” fue retomada por Bashir Al-Assad, el domingo pasado, cuando ordenó un ataque feroz contra la ciudad que causó unas 100 víctimas entre los muertos y heridos. En 1982 Assad padre envió en 1982 a doce mil tropas a Hama para liquidar a islamistas radicales que tenían en Hama su cuarte central para una guerrilla que enfrentaba al régimen de partido único secular y “socialista”, el Baath, que gobierna a Siria desde los años sesenta, y para lograr su objetivo, también envió a aviones a bombardear a la ciudadela antigua de esa urbe. Las torturas, utilización de gases tóxicos y masacres a personas que se habían rendidos son detalladas en fuentes de Amnistía Internacional y de autores como Robert Fisk en su libro Pity the Natio: The Abduction of Lebanon (2002) y el famoso columnista de The New York Times, Thomas Friedman en “De Beirut a Jerusalén” (1998), quien lo comparó con las matanzas que hizo el también dictador del Baath iraquí, Saddam Hussein, quien  bombardeó a kurdos con gases tóxicos en su país. (Ver a Thomas Friedman comentando sobre la masacre de Hama en http://www.youtube.com/watch?v=YrPa4PF-0tQ y al final del artículo un artículo suyo publicado en The New York Times)

Bashir Al Assad junto a foto de su padre Hafez.

Esta vez, la rebelión no viene de grupos fundamentalistas, sino de personas que se aúnan al movimiento contra la larga tiranía de los Assad y el Baath, y sus recientes víctimas se suman a las de más de 1500 civiles asesinados en las protestas. Como en 1982, los habitantes de Hama, de nuevo, volvieron a ver su ciudad asediada por tanques y sangrientos soldados, y lamentablemente, la lección de Hama, no es nueva y fue expresada por un activista de las protestas pro-democracia en Siria: “Quiero dirigirme al mundo árabe y decirles que su silencio está matando al pueblo sirio puesto que este régimen no tiene piedad”.

Ante la indiferencia del mundo

Obviamente, como toda indiferencia, la inacción de los gobiernos árabes, sobre todo, pero también la de las potencias occidentales, son actos de complicidad, pues como dice el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel, “Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia”.

Ver comentario de Elie Wiesel sobre la indiferencia en: http://www.youtube.com/watch?v=lZ-tomShsmc&feature=related

y

http://www.youtube.com/watch?v=hdTt3ZZRhSM&feature=related

Artículo de Thomas Friedman en el New York Times

August 2, 2011
 

 

The New Hama Rules
By Thomas Friedman.

What a difference three decades make. In April 1982, I was assigned to be the Beirut correspondent for The Times. Before I arrived, word had filtered back to Lebanon about an uprising in February in the Syrian town of Hama — famed for its water wheels on the Orontes River. Rumor had it that then President Hafez al-Assad had put down a Sunni Muslim rebellion in Hama by shelling the neighborhoods where the revolt was centered, then dynamiting buildings, some with residents still inside, and then steamrolling them flat, like a parking lot. It was hard to believe and even harder to check. No one had cellphones back then, and foreign media were not allowed access.

That May I got a visa to Syria, just as Hama had been reopened. It was said that the Syrian regime was “encouraging” Syrians to drive through the town, see the crushed neighborhoods and contemplate the silence. So I just hired a cab in Damascus and went. It was, and remains, one of the most chilling things I’ve ever seen: Whole neighborhoods, the size of four football fields, looked as though a tornado had swept back and forth over them for a week — but this was not the work of Mother Nature.

This was an act of unprecedented brutality, a settling of scores between Assad’s minority Alawite regime and Syria’s Sunni Muslim majority that had dared to challenge him. If you kicked the ground in some areas that had been flattened, a tattered book, a shred of clothing, the tip of a steel reinforcing rod were easily exposed. It was a killing field. According to Amnesty International, up to 20,000 people were buried there. I contemplated the silence and gave it a name: “Hama Rules.”

Hama Rules were the prevailing leadership rules in the Arab world. They said: Rule by fear — strike fear in the heart of your people by letting them know that you play by no rules at all, so they won’t ever, ever, ever think about rebelling against you.

It worked for a long time in Syria, Iraq, Tunisia, etc., until it didn’t. Today, Syria’s president, Bashar al-Assad, Hafez’s son, is now repeating his father’s mass murdering tactics to quash the new Syrian uprising, again centered in Hama. But, this time, the Syrian people are answering with their own Hama Rules, which are quite remarkable. They say: “We know that every time we walk out the door to protest, you will gun us down, without mercy. But we are not afraid anymore, and we will not be powerless anymore. Now, you leaders will be afraid of us. Those are our Hama Rules.”

This is the struggle today across the Arab world — the new Hama Rules versus the old Hama Rules — “I will make you afraid” versus “We are not afraid anymore.”

Good for the people. It is hard to exaggerate how much these Arab regimes wasted the lives of an entire Arab generation, with their foolish wars with Israel and each other and their fraudulent ideologies that masked their naked power grabs and predatory behavior. Nothing good was possible with these leaders. The big question today, though, is this: Is progress possible without them?

That is, once these regimes are shucked off, can the different Arab communities come together as citizens and write social contracts for how to live together without iron-fisted dictators — can they write a positive set of Hama Rules based not on anyone fearing anyone else, but rather on mutual respect, protection of minority and women’s rights and consensual government?

It is not easy. These dictators built no civil society, no institutions and no democratic experience for their people to work with. Iraq demonstrates that it is theoretically possible to go from an old Hama Rules tyranny to consensual politics — but it required $1 trillion, thousands of casualties, a herculean mediation effort by the U.S. and courageous Iraqi political will to live together — and even now the final outcome is uncertain. Iraqis know how vital we were in this transition, which is why many don’t want us to leave.

Now Yemen, Libya, Syria, Egypt and Tunisia are all going to attempt similar transitions — at once — but without a neutral arbiter to referee. It is unprecedented in this region, and we can already see just how hard this will be. I still believe that the democratic impulse by all these Arab peoples to throw off their dictators is heroic and hugely positive. They will oust all of them in the end. But the new dawn will take time to appear.

I think the former foreign minister of Jordan, Marwan Muasher, has the right attitude. “One cannot expect this to be a linear process or to be done overnight,” he said to me. “There were no real political parties, no civil society institutions ready to take over in any of these countries. I do not like to call this the ‘Arab Spring.’ I prefer to call it the ‘Arab Awakening,’ and it is going to play out over the next 10 to 15 years before it settles down. We are going to see all four seasons multiple times. These people are experiencing democracy for the first time. They are going to make mistakes on the political and economic fronts. But I remain optimistic in the long run, because people have stopped feeling powerless.”

PRONTO PUBLICARÉ UN EXTENSO ARTÍCULO SOBRE LA LLAMADA «PRIMAVERA ÁRABE». ¡ESTÉN ATENTOS!

¡Noruega perdió su inocencia!, titularon algunos diarios tras los recientes atentados perpetrados por Anders Behring Breivik, quien colocó una bomba junto al edificio principal del gobierno en Oslo, y el posteriormente, manejó 40 kilómetro a las afueras de la capital, en donde  tiroteó a decenas de  jóvenes que disfrutaban en un campamento vacacional del partido laborista en la isla de Utøya, en el día más trágico vivido por esa nación desde el período de la II Guerra Mundial.

            Quizá, la mayoría de los más de 4 millones de noruegos jamás imaginaron que una pesadilla semejante podría ocurrir en su apacible sociedad, lugar en donde anualmente se entregan los Premio Nobel de la Paz, y sin embargo, es probable que la clase política, liderada por el actual primer ministro laborista Jens Stoltenberg, también uno de los aparentes objetivos del atentado junto a la sede de gobierno, sí creían que su nación podía ser atacada por terroristas, pero no provenientes de su propia sociedad, sino, por grupos foráneos. Después de todo, Noruega es parte de la OTAN, y todos los países de esta organización militar trasatlántica han sido amenazados por Muamar Gadafi, con acciones suicidas, por su participación en los bombardeos contra sus tropas e instalaciones de gobierno (Noruega anunció que disminuirá su presencia en Libia de seis cazabombarderos a cuatro, para el primero de agosto), y también, como parte de las fuerzas aéreas de la OTAN en Afganistán, le valió una amenaza directa del, ahora número uno de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri, por “participar en la guerra contra los musulmanes”.

            Hay que recordar que en 2006, un tabloide noruego reeditó las caricaturas de Mahoma impresas en un diario danés que causaron violentos disturbios de musulmanes en varias partes del mundo, en incluso la embajada de Noruega fue quemada en Siria. En julio de 2010, tres inmigrantes musulmanes fueron arrestados en Alemania y Noruega por planear atentados con explosivos de peróxido y según las autoridades judiciales, las investigaciones demostraron sus vínculos con Al Qaeda.

            Todo lo anterior explica por qué para los líderes políticos y militares noruegos no hubiese sido una sorpresa los atentados que dejaron más de 90 víctimas mortales si hubiesen sido hecho por islamistas o gente de Gadafi, pero lo que no estaba en sus cálculos, era la posibilidad de que un joven fanático religioso cristiano con ideología conservadora xenófoba y anti-musulmana, de clase media y de amplia cultura, hasta el punto que basado en novelas futuristas como “1984”, imaginó  una Europa dominada por los musulmanes, dentro de 70 años, en un texto al cual llamó  “Declaración de la independencia europea 2083-A”, en el cual  se define como un “caballero templario” – como los que lucharon contra musulmanes en época de las Cruzadas – y anuncia que su destino es el de advertir a Europa de tal condena, insinuando su rol de ejecutar “acciones atroces, pero necesarias” que implican “eliminar primero a las doctrinas políticas multiculturalistas y marxistas”, representado por los laboristas.

            Por eso, para este fanático, como a todo extremista de cualquier ideología, religión o cosmología, el fin justifica los medios, y asesinar a civiles desarmados en un acto de “amor” que dejó a todo un país con la sensación de desesperanza y tormento que nos da la famosa serie de cuadros del noruego Edvard Munch, “El Grito”.

 

"El Grito" de Munch

Otro cuadro de Munch, que podría señalar el sentimiento de  conmoción y tristeza de la población en estas circunstancias seria  el «Atardecer en la Calle Karl Johan»

"Atardecer en la Calle Karl Johan" de Munch

Así como la selección argentina no logra eficiencia con Lionel Messi, mientras el Barcelona F.C sí lo hace, y como el equipo de Perú y de Venezuela, sin la cantera de jugadores de talla internacional de otros equipos mostraron buen juego durante la Copa América, así, con la óptica de la estrategia y el trabajo, como en el futbol, se puede, y algo de creatividad, interpretar la manera como se organizan las sociedades. Basado en este análisis lúdico, unas reflexiones: 

 1) Así como en el futbol no hay un modelo único para lograr los objetivos, en la política y la economía no hay panaceas universales como se creyó durante más de un siglo con la proliferación de los “ismos” – desde el liberalismo económico sin controles hasta el comunismo que en el nombre de una igualdad que nunca fue verdadera, “los más iguales que otros” (como escribiera George Orwell en “Granja de Animales”) – reprimieron, masacraron y impusieron una “religión de culto al Estado y a caudillos”, a millones de personas.

2) Así como el director técnico de la selección peruana, Sergio Markarián, se enojó en una rueda de prensa porque lo acusaron de jugar “a lo defensivo”, e increpó a los periodistas a dejar de usar rótulos para calificar cómo se hace con lo que se tiene, para cada equipo, y así como otros se unieron para reclamar arbitrajes parcializados, así también ocurre con buena parte del periodismo – el que juzga en lugar de analizar – a gobiernos y personajes públicos.

Cuándo al director técnico César Farías le preguntaron a quién dedica el partido que Venezuela le ganó a Chile para llegar a semifinales de la Copa América, lo hizo a su familia y a todos los venezolanos, y lo mismo dijeron los jugadores entrevistados. Esto no tendría nada de especial si no fuese porque en su nación existe un proyecto caudillista-personalista que luego de doce años, haría pensar que la selección debería mencionar también a su “líder” (como lo hacen los atletas cubanos, norcoreanos, chinos y alguna vez los del eje soviético) – y más, ahora que el presidente está enfermo. Dos lecciones: 1) Ese proyecto no ha logrado calar como sus simpatizantes hubiesen querido y la selección hace lo que debería hacer su gobierno: demostrar que representa a todos, sin excepción y 2) la identidad grupal – en este caso nacional – es mucho más que un liderazgo – en este caso, el de un gobierno de turno.

Estas son solo algunas lecciones “futbolísticas”.

¡Es oficial! Sudán se ha separado en dos países materializando el resultado del referéndum del pasado enero en el cual, la mayoría negra cristiana y animista (religión autóctona africana) del sur, decidió separarse de la parte norte árabe musulmana.

El régimen del dictador islamista de Omar Al Bashir – en el poder desde 1989 – se aprovecho del surgimiento de guerrillas sediciosas en el sur para ejecutar una política de limpieza étnica buscando que Sudán, eventualmente, se convirtiera en un país totalmente musulmán, pero las masacres perpetradas en Darfur a manos de milicias islamistas (los janjaweed) llegaron a tal extremo, que Europa y Estados Unidos no pudieron seguir ignorando el, hasta ahora, único genocidio (aniquilación por el simple hecho de haber nacido en una comunidad étnica o religiosa), del siglo 21.

¿Por qué el cruel dictador sudanés, que aun otorga refugio a Al Qaeda, ahora acepta la partición de su propio país? Obviamente no se trata de una “revelación” que lo condujo a la redención, sino de pragmatismo duro y puro: Al Bashir intenta que con su decisión, los gobiernos occidentales retiren a Sudán de la lista de países que patrocinan el terrorismo para sacar al país de una de sus peores crisis económicas.  Esto parece un trato cerrado luego de que en enero el senador John Kerry viajo a Jartum a negociar un acuerdo de este tipo. Por otro lado, si bien la orden de captura emitida por  el Tribunal Internacional de la Haya en 2009 para juzgarlo por crímenes de lesa humanidad y genocidio no se puede anular, el tirano sudanés comprende que ante los retos de una separación ejecutada con orden, los gobernantes del mundo dejarán de hablar sobre el asunto pues se le necesita más en su país que en Holanda.

Pero hay más razones para la que Al Bashir aceptara la división de Sudan: según sus cálculos, la futura Sudán del Sur será soberana más en nombre que en la práctica, pues si bien las grandes riquezas petroleras del país están en la parte que él ya no gobernará, los oleoductos para conducir el crudo van hacia el norte y desde sus puertos en el Mar Rojo se trasladan a otras partes del mundo. China fue hasta ahora la gran potencia que impedía sanciones contra Sudán puesto que importaba casi todo su petróleo, pero en 2010 ha diversificado sus fuentes de este producto adquiriéndolo en yacimientos de la vecina Congo y en Uganda, por lo cual, ahora la división de Sudán no les afecta mayormente, como sí beneficia a los estadounidenses.

Omar al Bashir y sus seguidores

¿Todos salen ganando? Aun no es seguro puesto que con la total dependencia del sur con respecto al norte de Sudán, habrá que ver si Al Bashir detendrá su intento de seguir decimando a la población minoritaria no musulmana, ya no por las armas, pero controlando con el grifo de los oleoductos, sus posibilidades de vivir sin hambrunas y enfermedades.

(Este artículo lo pueden vincular al que le sigue sobre mi discrepacia con Mario Vargas Llosa sobre la utilización del término «fascismo»)

El primer precedente moderno de juicios por genocidio y crímenes de lesa humanidad ocurrió en Nuremberg, cuando los ganadores de la II Guerra Mundial sentaron en el banquillo de los acusados, a partir de 1945, a los funcionarios nazis que no lograron escaparse de Alemania.  A partir de ese momento se inició el debate sobre la justicia contra criminales de guerra: ¿Se deben condenar sus acciones en base al contexto de su época, o hay aspectos atemporales, como lo consideraron la mayoría de los magistrados en Nuremberg, que en ningún caso eximen de responsabilidad a quienes dieron o recibieron  órdenes, por igual, que implicaron la matanza de inocentes fuera de los campos de batalla?

 (Sobre este tema sugiero leer mí artículo Nuremberg en juicio: 60 años después en www.analitica.com/va/internacionales/opinion/9472074.asp).

En 1945 comienzan los juicios de Nuremberg

 
Lamentablemente no hubo un “Nuremberg” para los secuaces de Stalin, de Mao en China, de cruentas dictaduras de derecha como la de Argentina en los años 70 y la de Pinochet, y mucho menos para Fidel Castro, que a pesar de haber ordenado ejecuciones sin procesos judiciales, ha sido el dictador más indultado por los jefes de Estado del mundo. Y si bien, muchos autócratas y sus colaboradores se fueron o se irán de este mundo sin pagar por sus crímenes, la creación de un tribunal para los crímenes de lesa humanidad en la ex Yugoslavia ya ha visto pasar a tres importantes responsables de los genocidios cometidos allí – incluyendo al fallecido ex presidente serbio Milosevic – y en Tanzania existe una corte penal para las masacres cometidas por líderes extremistas hutus contra la mayoría tutsi, en 1994 (En junio, por primera vez se dictó una sentencia por genocidio contra una mujer: la ex ministra ruandesa de la Mujer y la Familia, condenada a cadena perpetua a quien se le acusa de organizar el secuestro y violación de niñas tutsis en el país africano). 
 
Pauline Nyiramasuhuko, primera mujer condenada por genocidio.

  

  ¡Y lo increíble, está ocurriendo ahora, puesto que es la primera vez que dirigentes de un régimen totalitario comunista también están siendo procesados por crímenes de lesa humanidad! Se trata de Camboya, en donde el régimen de los Jemeres Rojos liderados por el ya fallecido Pol Pot, liquidó sistemáticamente a minorías étnicas, religiosas y a disidentes en la década de los 70 del siglo 20.  Cuatro funcionarios de alto rango, hoy ancianos, confrontan en su propio país un proceso judicial  auspiciado por la ONU con el fin de rendir justicia a las más de dos millones de víctimas, quienes por cierto, según el lingüista Noam Chomsky, “sumo sacerdote” para los que atribuyen todos los males de la tierra solo a los estadounidenses, fallecieron por enfermedades y hambruna causada por los ataques norteamericanos a ese país, y no por un genocidio sistemático del régimen de Pol Pot (En sus propias palabras: http://www.paulbogdanor.com/chomsky/cambodiacomments.pdf).      

La respuesta de los culpables, en todos los casos, es la misma: “cumplía órdenes”, por lo cual, se sienten inocentes, y eso ocurrió con los Nazis, los yugoslavos, los ruandeses y ahora los camboyanos. Eso pasa en todos los “Nurembergs”: desde el alemán fascista de derecha como el camboyano fascista de izquierda. No es geografía, es Naturaleza: la humana.

Links vinculados con el tema:

De mi autoría:

Genodicio «a la moderna» en http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/1587559.asp 

El antiautoritarismo selectivo en http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/8337695.asp

Guy Surman, El Nuremberg del comunismo en http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/6788114.asp

Ayaan Hirsi Alí,  “Un genocidio contra las mujeres” (El País) en http://carmenlobo.blogcindario.com/2006/04/00313-genocidios.html

Sobre genocidio armenio ver documental en

http://www.youtube.com/watch?v=wnrCBXkHZJs&feature=related (I parte)

http://www.youtube.com/watch?v=rWxYhQ1qRZw&feature=related (II parte)

http://www.youtube.com/watch?v=9GD-BD7naBA&feature=related (III parte)

http://www.youtube.com/watch?v=2kAOlnUvDiE&feature=related (IV parte)

A continuación, la versión original, más larga y profunda de este artículo publicado por La República el 01-07-11 en http://www.larepublica.pe/01-07-2011/el-fujimorismo-autocratico-si-fascista-no

En su reciente artículo “La derrota del fascismo” (El País, 24-06-11) www.elpais.com/articulo/opinion/derrota/fascismo/elpepiopi/20110619elpepiopi_11/Tes    y La República, 20-06-11), Mario Vargas Llosa explica a sus lectores las razones que le hicieron apoyar a Ollanta Humala contra Keiko Fujimori, la hija del autócrata que gobernó por un decenio al Perú. No es mi intención opinar sobre la postura que tomó el Premio Nobel de Literatura con respecto a las opciones de la segunda vuelta electoral peruana, pero sí creo importante – como alguien que se ha dedicado a estudiar el fenómeno de los sistemas totalitarios, y sus ideologías fascistas – señalar mi discrepancia con la definición de MVLL sobre el régimen de Alberto Fujimori.

  Polémica ilustración de Keiko Fujimori en el artículo de MVLL en el diario El País

Este desacuerdo no me parece solo parte de un debate teórico ya que la distinción de qué tipo de tiranía enfrenta una sociedad puede ser determinante para derrocarla antes de que los ciudadanos de un país se vean sometidos a un totalitarismo difícil de extirpar. No fue lo mismo sacar del poder a Fujimori o incluso, a un cruel dictador como Pinochet, a quien se le obligó a aceptar un referéndum, que intentar salir de regímenes fascistas como los de Hitler y Mussolini, que cayeron en una cruenta guerra, o la Unión Soviética (URSS), que tuvo una implosión luego de décadas de fracasos que no le permitieron seguir enfrentando a los Estados Unidos en la Guerra Fría.

El origen del término “fascismo” surgió en Italia en los años 20 del siglo pasado y fue adoptado por el dictador Mussolini, quien junto a su principal ideólogo, Giovanni Gentile, quienes le dieron una connotación positiva y lo definieron como una ideología vinculada al totalitarismo. En un texto realizado por ambos, la Dottrina del Fascismo, ellos afirmaron que “para el fascismo todo está dentro del Estado y nada humano o espiritual existe ni tiene valor fuera del Estado, en ese sentido el fascismo es totalitario”. El régimen de Hitler en Alemania consagraría esta realidad con un sistema totalitario que no solo copó a las instituciones políticas y económicas de la nación, sino también, a todas las esferas de la sociedad, convenciendo a las masas a entregarse a la causa de una ideología racial.

El Estado totalitario fascista propone la creación del hombre-masa para controlar lo que piensa, lo que hace, lo que lee, lo que baila, etc., puesto que tiene una visión “higiénica” de la sociedad que no debe ser “contagiada de impurezas externas”. De aquí, el control de la cultura, las artes, las ciencias y el fomento de una disciplina absoluta a un líder mesiánico, son elementales para someterse obedientemente a las órdenes recibidas desde el poder. Es así como en un sistema totalitario no hay distinción entre la esfera pública y privada y por eso, a diferencia de una dictadura, no solo quien se opone al gobierno sufre de represión o persecución, sino cualquier que se atreva a escribir, pintar o hacer algo que el Estado considere “contra-revolucionario” o contrario a los valores del “hombre nuevo” que se plantea crear. Recomiendo leer “1984” de George Orwell, “La Broma” de Milan Kundera, “Tierra, Tierra” de Sándor Márai, o ver películas como  «El Jardín de los Finzi-Contini», “La vida de los otros”, “La Caída”, “Europa, Europa”, “Ciudad Perdida” y “El último bailarín de Mao”.

Estoy seguro que MVLL conoce el tema, y sabe que el fascismo es una ideología corporativista, por lo que se opone a las doctrinas del liberalismo político y económico. Cuando Vargas Llosa señala que el régimen de Fujimori-Montesinos fue popular y tuvo apoyo de la clase empresarial por su política de libre mercado, sin darse cuenta se contradice, y cuando indica que también fue muy popular en los sectores rurales y lumpen “ganados mediante políticas asistencialistas de repartos y dádivas”, no precisa que eso también ocurre en gobiernos populistas, como el de Lázaro Cárdenas en México, Perón en Argentina o Getúlio Vargas en Brasil, todos autócratas – por el origen o su estilo de gobierno – pero no necesariamente fascistas, con excepción de Perón que expresó su admiración a esa ideología luego de su experiencia como agregado militar de Argentina en la Italia de Mussolini y que durante su primera presidencia otorgó refugio a decenas de criminales de guerra Nazi buscados por los Tribunales de Nuremberg. Quizá el único dictador peruano con tendencia totalitaria en el Perú fue Juan Velasco Alvarado quien instaura un régimen con una ideología impregnada de nacionalismo y estatismo, y con un discurso indigenista que convocaba a una “revolución permanente” que protegiera a la sociedad de la “contaminación” de influencias foráneas (ideas, pero también música, libros, artes plásticas, etc.).

Vargas Llosa omite mencionar que el gobierno de Alberto Fujimori tuvo origen y desempeño inicial democráticos y que en los dos primeros años hubo avance en importantes temas irresueltos por anteriores gobiernos. Sin embargo, concuerdo en el resto de sus críticas a los ocho años siguientes de un régimen que violó los derechos humanos, acaparó a los medios de comunicación social, se vinculó al narcotráfico, perpetuó masacres contra civiles y manipuló la Constitución y las leyes al servicio de una cúpula corrupta que intentó perpetuarse en el poder. Todo esto tipifica, ciertamente, a un Estado criminal y dictatorial, pero no fascista, puesto que si bien todo lo anterior puede ser parte de este tipo de régimen, el fascismo implica muchas otras características como: sistema de partido único con una ideología adoptada casi como si se tratase de una doctrina religiosa, por lo cual, se difunde no solo por medio de la propaganda sino del adoctrinamiento sistemático, sobre todo de niños y jóvenes; concepción totalitaria y corporativista del Estado; xenofobia y discriminación a minorías étnicas, religiosas y nacionales; expansionismo y militarismo lo cual conlleva a un nacionalismo exacerbado que identifica a la tierra, al pueblo y al Estado con el partido y su líder; culto a la personalidad del caudillo; visión de una sociedad utópica perfecta con “un hombre nuevo” con un pensamiento único, sumiso al régimen totalitario. Quizá MVLL ha caído en la tentación de calificar a la dictadura de Fujimori de neo-fascista porque el ex dictador fue de derecha, y como él mismo lo expresa, el fascismo “es una palabra que ha sido usada con tanta ligereza por la izquierda, más como un conjuro o un insulto contra el adversario que como un concepto político preciso…” ¡Y es cierto!, solo a partir de los años 60 del siglo 20, pensadores como Hannah Arendt con su obra “Los Orígenes del Totalitarismo” y otros como Raymond Aron, desmontaron el hábito de categorizar únicamente a regímenes de derecha como fascistas al identificar cuando demostraron que en la práctica, la URRS, China comunista, Cuba, etc., también tenían este modelo político. La confusión se dio porque importantes artistas e intelectuales europeos de posguerra como Jean-Paul Sartre, Bertol Brecht y muchos otros simpatizaban con el comunismo y aprovecharon que Stalin fue aliado de Gran Bretaña y Estados Unidos para derrocar al Nazismo y al Fascismo, para argumentar que la URSS era diferente a Alemania e Italia cuando en la práctica tenía un sistema similar al que colaboraron a derrumbar.

Hoy en día, no hay politólogo serio que dude que el fascismo es ambidiestro, y puede tener cualquier ideología, por lo cual, coincido con MVLL en que no se debe utilizar el término con ligereza cuando un izquierdista critica a un derechista, pues el primero puede ser fascista. Sin embargo, ¿por qué el Nobel escritor peruano lo utiliza con ligereza cuando se trata de definir al régimen de Fujimori?

Pienso que es pertinente ahondar en un debate que permita distinguir un tipo de tiranía de otra, no solo por razones históricas, sino porque estoy convencido de que el diagnóstico correcto que distingue al abuso de poder de la autocracia y de ésta al fascismo, puede hacer la diferencia entre estar a tiempo o no, de detener a gobiernos con tentación totalitaria como los que hoy, con vestimentas “revolucionarias”, aun proclaman slogans que incluye a la “muerte” como un valor fundamental.

Umberto Eco- El Fascismo Eterno

http://www.otrolunes.com/hemeroteca-ol/numero-06/html/recycle/recycle-n06-a02-p01-2009.html

Fragmento de entrevista a Hannah Arendt en la cual habla de la «uniformación» del individuo y los intelectuales en la Alemania Nazi:

http://www.youtube.com/watch?v=WrwjBrw-AOQ&feature=related

Invito a mis lectores a participar con reflexiones o aportes en la polémica sobre que es el fascismo y el correcto uso o no de término para regimenes actuales.

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