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No están de acuerdo los islamistas radicales sunitas en cuanto a cómo integrar a su visión yihadista (guerra santa) global al deporte más popular del mundo.

Mientras el grupo Boko Haram (“Lo Occidental está Prohibido” en el idioma hausa de tribus de África occidental de Nigeria, y el Al Shabab (en árabe, “Los Jóvenes”) de Somalia atentan contra quien vea partidos del Mundial de Futbol, el Estado Islámico de Iraq y el Levante (Medio Oriente), aplaude el gol de Messi contra Irán y lo invita a unirse a la lucha contra el régimen islamista chiita de Irán – enemigos por pertenecer a la rama del Islam que se confronta a la sunita desde la muerte de Mahoma en el siglo 7 – e invita al futbolista argentino a integrarse a su lucha sagrada.

 

¿Será así como ven la copa los miembros del ISIS y ls de Al Qaeda del Medio Oriente? Fuente: http://www.dealante.com/upload/nodos/2014/6/12/doc-395755.jpg

 

Esta situación sería anecdótica y hasta chistosa sino fuera que el grupo extremista iraquí y  sus pares africanos, todos vinculados con filiales de la gran transnacional islamista sunita del terrorismo, Al Qaeda, son muy serios en cuanto a sus proclamas, pero sobre todo, en sus atentados, como lo ejecutados por Al-Shabab asesinando a personas que se reúnen a disfrutar de partidos del Mundial en países de África subsahariana por considerar que ese deporte no debe ser visto por un “buen musulmán” ya que surgió en el occidente que hace 10 siglos les declaró la guerra en la época de Las Cruzadas (Para ellos, la Europa de hoy, con su aliado estadounidense, es una extensión de los guerreros santos cristianos que en el medioevo atacaron a los imperios musulmanes del Medio Oriente). Ver: http://www.paginasiete.bo/planeta/2014/6/19/islamistas-africanos-sabotean-mundial-futbol-brasil-24574.html

 

¿Cómo resolverán estos fanáticos sunitas la disyuntiva de que uno de sus grupos, el de Iraq, observa los partidos de futbol hasta congratularse que Messi haya metido el gol que causó la derrota del seleccionado de Irán mientras otros – los de África – no permiten ver el Mundial? ¿En qué quedamos? ¿El futbol está prohibido o si pierde un equipo de un país enemigo se festeja y se invita a jugadores emblemáticos a pasar de la cancha del fanatismo deportivo al religioso?

¿No Messi o Abu Messi?

Así quisieran los radicales islamistas que rezara Messi.

 

 

IRAQ SE COMPLICA

Luego de una década de frágil democracia impuesta y protegida por Estados Unidos, Iraq se tambalea por la expansión del peligroso grupo Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) que ha conquistado ciudades de la provincia norteña de Mosul y amenaza con conquistar Bagdad, para luego continuar sus conquistas hacia la provincia del sur, Basora.

A medida que la provincia de Mosul obtuvo más autonomía. dado que la mayoría de su población es étnicamente kurda (no árabe), su control quedo a manos de fuerzas de seguridad de la región, sin injerencia del ejército iraquí, por lo cual tras la retirada de las tropas de EEUU del país, el EIIL se fortificó gracias a la asistencia financiera, logística y de armamentos que le proporcionó Al Qaeda. (VER «Acuerdo de Kirkuk»de 2008 en  http://www.mo.be/es/artikel/la-prueba-llamada-kirkuk)


El EIIL es un grupo de árabes sunitas radicales que surgió contra el gobierno de transición establecido por EEUU y que considera a los dirigentes políticos moderados iraquíes, electos democráticamente, como traidores al Islam, en especial al partido principal que domina el parlamento representante de la mayoría chiita del país. El objetivo del grupo es el establecimiento de un califato (imperio) sunita, no solo en Iraq sino también en todo el Levante (Medio Oriente). Es por esto que el EIIL combate contra la autoridad autónoma kurda, contra el gobierno central cuya sede está en capital del país, Bagdad, pero también se han involucrado en la guerra civil siria colaborando con rebeldes fanáticos sunitas que intentan derrocar al régimen laico y de minoría alauita (no sunita) del dictador Al-Assad.

El EIIL surgió de la unión de sunitas radicales que desde el 2004 se vincularon a la filial  de Al Qaeda  en Iraq, bajo la tutela de su líder y eventualmente se convirtió en su filial más poderosa en la zona del Levante cercana al Mediterráneo (Cisjordania, Gaza, El Líbano, Siria, Jordania). La raíz del EIIL viene de la unión de grupos árabes sunitas radicales que desde el 2004 se unieron a Al Qaeda, bajo la tutela del líder de Al Qaeda en Iraq, al- Zarqawi, asesinado por los estadounidenses en 2006, y es hoy su filial más poderosa en la zona del Levante cercana al Mediterráneo (Cisjordania, Gaza, El Líbano, Siria, Jordania).

Apenas divisado por el “radar” de las grandes potencias y del mundo árabe preocupados por otros conflictos: “primaveras” que no florecieron, guerra civil en Siria y Yemen, fortalecimiento de Al Qaeda en la África musulmana y en la Península Arábiga, etc., y el EIIL se ha convertido en el mayor peligro de una confrontación sunita-chiita que podría desestabilizar a todo el Medio Oriente, ahora que clérigos chiitas iraquíes y el régimen fundamentalista de la vecina Irán, han anunciado que se involucrarán en este conflicto para detener el proyecto de este grupo sunita fanático.

Como en El Líbano, Siria y Yemen, el conflicto entre radicales sunitas y chiitas que data desde la muerte de Mahoma, se radicaliza en Iraq por el error de EEUU de invadir .y luego salir de ese país, sin dejarlo estable.

GIROS DELICADOS

Mientras en muchos países se mantiene la “estable inestabilidad institucional” de siempre, con hechos de corrupción, escándalos políticos, y alguno que otro problema que casi todas las naciones padecen, algunos lugares del mundo han girado, y mucho, en recientes semanas:

En la democracia más extensa del mundo, India, el partido nacionalista hindú Bharatiya Janata (BJ) obtuvo una abrumadora victoria electoral que dejó al partido de la dinastía Gandhi con la votación más baja de su historia, conduciendo a su líder  Narendra Modi, en el primer ministro. A pesar de la ideología fundamentalista hindú del BJ, que incita la violencia de algunos extremistas contra minorías religiosas como los musulmanes, cristianos y sikhs (la mayoría habitantes del estado de Punjab), las grandes masas de votantes que otorgaron la mayoría absoluta parlamentaria del partido de Modi, apuestan a cambios económicos, sociales y de lucha contra la corrupción sin que se altere la coexistencia multicultural del país.

Poster de la campaña electoral.

 

También hubo elecciones en Ucrania, y las ganó el empresario Petro Poroshenko quien promete unificar a un país que lo es de nombre, mas no en sentimiento nacional. En el encuentro de líderes de potencias europeas con Obama de esta semana,  se intentó presionar a Putin para qué Rusia deje de apoyar a los grupos separatistas de Ucrania oriental y Odessa, pero la situación se complica y pudiera extenderse a Moldavia, en la región de mayoría rusa de Transnitria.

La canciller alemana Angela Merkel media en una conversación entre Poroshenko y Putin en Normandía.

 

En el encuentro de la pasada semana entre  líderes de potencias europeas con Obama por el aniversario de la invasión anglo-americana de Normandía en la II Guerra Mundial, se intentó presionar a Putin para qué Rusia deje de apoyar a los grupos separatistas de Ucrania oriental y Odessa, pero la situación se complica y pudiera extenderse a Moldavia, en la región de mayoría rusa de Transnitria.

 

En Nigeria los islamistas de Boko Haram siguen reteniendo a  las niñas que raptaron y desangran al norte de esa nación con atentados terroristas; en Egipto se estabilizan los militares en el poder con la elección del general Al-Sisi  como presidente; Siria se sigue desangrando en su guerra civil, y millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de regímenes y grupos fanáticos religiosos, ideologizados o que solo funcionan por y para la corrupción.

Esta caricatura del genial Quino refleja como el fanatismo y la intolerancia son un mal que aqueja  a la humanidad desde tiempos remotos:

 

 

Mejores los escándalos conocidos que represión y tragedias por conocer.

SABER RETIRARSE

(Escribí el artículo el mismo día de la abdicación del Rey Juan Carlos de España y luego ví que el politollogo y humorista Laureano Márquez publicó como editorial del diario Tal Cual el viernes 6-6-14). Por lo tanto pongo, a continuación, ambos artículos que tienen cierta semejanzas de concepto:

SABER RETIRARSE

Para muchos españoles el Rey Juan Carlos tardó mucho tiempo en abdicar dado los escándalos a los que se le han vinculado en los últimos años. Algunas de las razones, por las cuales los grupo anti-monárquicos de España  han ganado fuerza, recientemente, se relacionan con la imagen deteriorada de un rey que cometió errores como irse de caza en plena crisis económica de su país  – y además fotografiarse orgullosamente junto a elefantes que serían sus presas –  rumores de tener amoríos con una princesa alemana y  acusaciones de estar involucrado en el caso de corrupción de su yerno Iñaki Urdangarin, etc.

Muchos dirigentes políticos que deberían respetar períodos limitados en el poder, a diferencia de los de monarcas, no tienen la menor intención de retirarse como lo hizo Juan Carlos, cuyos defectos son ínfimos, comparativamente. Estos reyezuelos son responsables de represión y violación de derechos humanos; instauración y apoyo a grupos paramilitares; incitación al odio entre los mismos ciudadanos de su nación y corrupción de altísimo nivel, como por ejemplo Putin en Rusia y Ucrania, Mugabe en Zimbabue, Omar Al-Bashir en Sudán, al-Assad en Siria y Maduro, que emula a quien condujo a Venezuela a la violencia, Chávez, entre otros.

Juan Carlos I, quien junto al recién fallecido ex presidente español, Adolfo Suarez, condujeron a España a una difícil pero exitosa transición de la larga dictadura de Franco, a la vibrante democracia en la que se convirtió, desafiando a extremistas de izquierda y de derecha; a violentos comunistas y militares golpistas, tiene un sitial importante en la historia contemporánea de su país. Su rol fue el de tender puentes a esa España que nunca resolvió su cruenta guerra civil  entre monárquicos y republicanos.

Quizá la monarquía haya caducado, o quizá no, y lo hizo tarde, y  aun así, por su papel por la democracia  de España, y por saber retirarse,  merece Juan Carlos que se diga: “¡El rey ha abdicado, que viva el rey!”.

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Carta al Rey por Laureano Márquez

Señor:

Ya ve usted qué diferentes son los países. Lo digo por la ligereza con la que se ha tomado su abdicación. Nada debe ser más difícil que reinar sobre el alma española, cuya complejidad y contradicciones hemos heredado los hispanoamericanos, en muchos casos agravadas por los propios ingredientes que la historia particular de ambiciones y demagogias ha puesto en cada caso. Usted, en mala hora, mató un elefante en África (por cierto, pidió públicas disculpas por el asunto, algo que jamás le hemos oído a un gobernante nuestro en 200 años de independencia y créame que a veces las han puesto más grandes que un elefante) y con ello se pretende anular 39 años de brillante reinado que tantas vidas le ahorró a la España de charanga y pandereta, llena de heridas de bando y bando. Nosotros llevamos más de 40 muertos humanos, amén de innumerables torturas y violaciones a los derechos humanos en los últimos meses y más de 24.763 muertos en 2013 (según la ONG Observatorio Venezolano de Violencia) por la inseguridad ?que verdaderamente es la única que aquí reina por completo y sin visos de que vaya a abdicar? y la izquierda alcahueta de su país no dice ni esta boca es mía. Las muertes de la «izquierda» definitivamente son menos muertes que las de la derecha. Siempre ha pasado en la historia: no es lo mismo Hitler que Stalin o Mao, ni Fidel que Pinochet. No hay museo de la memoria para los muertos, torturados y desaparecidos de las dictaduras de izquierda.

Qué fácilmente olvidan algunos el difícil tránsito del franquismo a la democracia, que Suárez y usted llevaron con tanto tino; el establecimiento de un sistema de libertades inexistente en España y el respeto a una pluralidad cultural en la que no hay nada más español que negar la hispanidad. A los mismos que les parece excelente que Fidel traspase el poder a su hermano, sin que los cubanos hayan votado nunca una monarquía, les parece mal que usted abdique en favor de su hijo Felipe, cuyo mayor inconveniente será, sin duda, que siendo el sexto de su nombre, inevitablemente, quedará asociado su reinado a Camilo, que es el único Sesto que España ha conocido en los últimos tiempos.

Renunciar al poder, de cuyo ejercicio efectivo además usted carece, por tratarse la suya de una monarquíaconstitucional que aleja de sus manos las tareas de gobierno, es algo que desconcierta nuestras ambiciones de poder perpetuo. Nosotros al independizarnos cambiamos la monarquía por una caterva de reyecitos que nunca han sido constitucionales. Se quedaron en la monarquía absoluta y creen que su poder está fundado en el derecho divino, pero no de Dios, sino de lo divino que es permanecer en el gobierno, más como caporales que como estadistas. Otra tacha que lanza sobre su reinado esa ambivalente izquierda española, cuyo eco oímos por aquí, es el tema de su yerno, censurable también, pero debidamente investigado por los tribunales. Le aseguro que por estos lares nadie se atrevería a abrirle ningún juicio ni siquiera a un primo (aunque sea de Rivera) del cuarto grado de consanguinidad. De hecho, la malversación de nuestras «familias reales» es pública y notoria y ningún juez se atreve siquiera a levantar la venda de la justicia ni un milímetro, para ver que nuestros «reyes» andan siempre desnudos. Hemos visto desde nuestros predios, donde no se consigue ni papel para limpiarse el culo (que en España no es mala palabra), cuestionar su gestión por la crisis económica en la que España se ha visto sumida. Los que se ofenden por los 7 millones de euros que cuesta el sostenimiento de la Casa Real (por cierto, 12,6 menos que en el 2010), son los mismos que se han dilapidado 3.000.000 x 100 x 31 x 12 x 16 dólares y para los cuales 7 millones de euros seguramente es el sencillo de una buena comisión o negocio fraudulento. Y no le cuento del presupuesto de nuestra Presidencia, no solo por evitarle un real soponcio, sino porque no sé a qué euro debe calcularse, si negro, Sicad I o II, pero créame que le llevan una morena.

En fin, le escribo ahora que ya no será más rey para que nadie diga que le adulo. Además, no podrá usted nombrarme marqués, porque el marqués de Márquez suena ridículamente cacofónico. Me encantan los árboles caídos. Usted y Benedicto XVI son para mí lo más parecido a eso que se denomina «héroes de la retirada». Los que en su renuncia se engrandecen y muestran que hay otros intereses colectivos por encima del ego personal, que no es poca cosa en un rey: ahí tiene usted a Isabel, que con tal de que su hijo nunca llegue a ser rey está dispuesta a vivir 150 años. Usted fue, simultáneamente, el peor error de Franco y el mejor acierto de la España moderna. Lástima que los españoles se avergüencen tanto de sus aciertos y, como nosotros, celebren tanto las metidas de pata.

http://www.el-nacional.com/siete_dias/higado_0_415158579.html


LEONARDO PADRÓN

“Yo era un hígado”

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“Mamá, ¿estás ahí?”, preguntó con un hilo de voz. “”Sí, hija, aquí estoy”, le respondió Gloria a la menor de sus hijas. Estaban solo a dos metros de distancia, pero ninguna podía ver nada porque tenían vendados los ojos. Ella, con un trapo maloliente. La hija con el propio suéter que vestía el día que el Ejército la detuvo en una calle de Rubio, estado Táchira. La hija respiró aliviada. Estaba en mitad del horror y saberse junto a su madre hacía todo menos amargo.
El miércoles 19 de marzo, como todos los días de su vida desde que está desempleada, Gloria Tobón, de 47 años de edad, se quedó lidiando con el trajín del hogar. Katheriin, la hija, fue a la tienda de bisutería donde gana un sueldo de 3.500 bolívares mensuales que penosamente alcanza para la supervivencia de ellas y tres nietos de Gloria (el mayor de 7, la menor de 4). La madre de esos niños los abandonó para irse con un hombre del pueblo. Gloria no perdió el tiempo quejándose y se dispuso a criar a los nietos. Pero ese es otro cuento. El miércoles, el Táchira entero ardía en protestas contra el gobierno nacional.
Katheriin (así, con dos “i”) la llamó a las 9 y 30 de la mañana y le contó que unos motorizados habían llegado al negocio a decirles que tenían que cerrar. Aprovecharían para ir a San Cristóbal a hacer mercado. “En Rubio no se consigue nada. Usted viera. Eso da vergüenza”, me comenta. Yamilet, otra de sus hijas, se quedó al cuidado de los niños. “Acordamos en vernos en la farmacia. Había una protesta pacífica. De hecho, algunos muchachos hasta conversaban con los guardias. Un militar me dijo que no me fuera a San Cristóbal porque eso estaba muy feo. Entonces nos sentamos un ratico a apoyar la protesta”. Gloria habla con marcado acento andino. Su voz tiene la templanza de las serranías. Solo en los riscos muy empinados se agrieta.
No pasó mucho tiempo para que apareciera una nube de motorizados, me cuenta. Habla de más de veinte, con sus respectivos parrilleros. “Arremetieron contra todo el mundo. Salimos corriendo y oí unos gritos espantosos. Yo me volteé a ver y era una muchacha. La estaban cacheteando horrible. La agarraron por el cabello y la iban a arrastrar por el suelo con la moto andando. Yo me devolví a defenderla”. Un gesto intolerable para los efectivos. Uno se bajó de la moto y la empujó contra la reja del terminal de autobuses.  Le cayó a patadas. Una. Dos. Tres. Muchas veces. El otro le puso una pistola en la frente. El primero, encolerizado, le gritaba: “¡Mátala, mata a esa perra. Dispara!”. Katheriin intercedió. Era su madre, por Dios. Los hombres entonces giraron el periscopio de su violencia hacia la muchacha de apenas 21 años. “La golpearon muchísimo. Yo les gritaba que me mataran a mí y la soltaran a ella”. Madre e hija en encarnizada defensa una de la otra. La calle entera era un caos. Los soldados distrajeron sus golpes en otra gente. Alguien las sacó de ahí en una moto hasta la entrada de Rubio. “Fuimos a donde la suegra de mi hermana a pasar el susto”. Faltaba lo peor.
***
Luego de un largo rato salieron, con ánimo de volver a su casa. Pero vino una nueva arremetida: “Salimos corriendo todos otra vez. En mitad del gentío se me perdió mi hija”. Se desesperó. Gritaba su nombre. Corría de un lado a otro. La autoridad era una jauría hambrienta. Vio la reja abierta de una casa y se metió. La gente de la casa la sacó a patadas. La entregaron a los efectivos. “Uno me empezó a ahorcar. Yo me estaba asfixiando. Otro me echaba vinagre en la cara: “¡Te gusta el vinagre, guarimberita! Abre los ojos, coño de tu madre!”. Una mujer de uniforme le propinó otra ración de patadas. La tiraron dentro de una camioneta, de cabeza. “Vamos a ver si cuando te pongamos electricidad no vas a decir quién te financia”. Ella no  entendía nada. Mientras se la llevaban detenida, solo pensaba en su hija.

***
Apenas entró al salón vio a Katheriin, vendada, descalza. Pero no tuvo tiempo de mucho. La trasladaron a un cuarto: “Allí me echaban agua encima. Eso era a cada rato. Luego me colocaron descargas eléctricas en las uñas y en los pies. Unos corrientazos muy fuertes. También me lo hicieron en los senos…”.
(Gloria dejó de hablar, se le atascaron las palabras en la garganta, en el cielo de la boca, en el recuerdo. Se puso a llorar, como partiéndose en  pedazos. Se excusó conmigo: “Ay, discúlpeme, es que esto es muy fuerte”. Narrar los hechos le hizo exhumar el pánico. Tomó aire. Y siguió).
“Entonces llegó una mujer que regañó a los soldados. Me llevó junto a mi hija. Ahí nos tenían esposadas. Y nos fueron pasando a otro cuarto una por una. Nos tomaban fotos. Yo no sabía para qué. Cada vez que traían a un estudiante detenido era horrible, los gritos, lo que le hacían. A mi hija la pusieron a ver cómo golpeaban a un muchacho, un enfermero. Katheriin lo conocía. Lo arrodillaron y le daban patadas en la cara. Le partieron la nariz y casi la mitad de la dentadura. Sangraba tanto que mi hija casi se desmaya. Se burlaron de ella. Decían: ‘¡Malditos, los vamos a llevar a una fosa, los vamos a picar en pedacitos!’. A mi hija le decían que la iban a trasladar para la cárcel de Santa Ana para que la violara un pran. Yo era puro llorar, estaba demasiado asustada. Duré doce horas con los ojos vendados, imagínese eso. A cada rato pasaban y nos golpeaban. Había uno que se paraba encima de los pies descalzos de mi hija, por puro gusto. Nos agarraron los teléfonos y ponían cosas horribles. Cuando alguien me llamaba le decían que ya yo estaba muerta”. Gloria se detiene. El llanto le tapa la boca otra vez. Le amarra las frases. Es devastador cuando se calla.
A medianoche llegaron el alcalde de Rubio y varios concejales a ver el estado de los detenidos. Previamente, los efectivos se encargaron de desesposarlas, quitarles las vendas, limpiar los golpes, peinarlas. A los estudiantes los vistieron con cualquier franela a mano. Un concejal, cuando vio el estado de la madre y la hija, no dudó en decirle a un sargento: “Yo me cambio por esas dos mujeres”. Lo ignoraron por completo. A las dos de la madrugada llegó el Cicpc. A Gloria le dieron para que firmara una declaración donde reconocía que le habían respetado todos sus derechos. Ella se indignó, dijo que no lo iba a firmar porque era falso. Demasiado falso. De paso, ya le había contado Yamilet, en un momento que logró verla, que un guardia había montado en Facebook una foto suya, vendada, rodeada de bombas molotov, morteros, clavos y botellas de vinagre. La postal de una terrorista.
***
Eran 22 detenidos, dos profesores, un fotógrafo, estudiantes, gente que no estaba protestando y un discapacitado con la pierna llena de perdigones. Entonces las montaron en un convoy. Las llevaban agachadas. A Gloria le tenían un pie montado sobre la cabeza: “Aquí va esta perra maldita”, decían. Les quitaron los 2.600 bolívares que llevaban para hacer mercado. Las llevaron hasta el comando de San Antonio del Táchira. Allí duraron tres días detenidas. Nunca les dejaron ver a la familia. Les servían solo arroz en las comidas. Arroz. Arroz. Arroz. “Allí estuvimos, desde el miércoles hasta el viernes, sentadas, sin poder acostarnos, sin bañarnos ni cambiarnos de ropa. Decían que nos iban a hacer un juicio militar, imagínese. Nosotras no entendíamos nada. ¿Juicio por qué? Nos querían llevar al Centro Penitenciario de Barinas”.
“Mamá, estoy asustada”. “Yo también, hija. Vamos a rezar”.

***
Finalmente, gracias a la marcación cerrada de los abogados del Foro Penal Venezolano, lograron salir. Tienen una medida cautelar. Madre e hija deben presentarse todos los 24 de cada mes en la fiscalía de San Antonio.
Gloria, a pesar de tanto, es irreductible. “Yo quería demandar porque me violaron mis derechos”. Cuenta que la hija, aterrada, le rogaba: “Mamá, nosotros somos muy humildes, somos pobres, ¿quién nos va a escuchar?”. La juez le dio un argumento mayor: si demandaba todo sería peor.
Le pregunto si le parece más apropiado que use un seudónimo para esta crónica. “No me importa que diga mi nombre. No quiero que esto le pase a ningún otro venezolano”. Me quedo en silencio. “Claro”, apenas respondo.
Me habla de las secuelas. Contusiones, golpes internos, inflamación de la cervical, dislocación del hombro. Y el sueño, que se le fue no sabe para dónde. Aún conserva algunos morados en el rostro. Entonces me suelta una frase que resume toda la violencia: “Yo era un hígado… Mi cara era un monstruo”.
“¿Tiene miedo?”, le pregunto. Me confiesa que teme que en una de las presentaciones la dejen detenida. “¿No prefiere callar?”,  insisto. “Todo esto tiene que saberse”, explica. Anoté su nombre por segunda vez: Gloria Tobón.
“Yo estudié hasta cuarto año de bachillerato. He trabajado como repostera, en mantenimiento, cosas así. Ahora soy una perseguida política, ¿qué me le parece?”. Un nieto la requiere con llanto y persistencia. Cuando terminamos de hablar me asomo a la ventana. En la calle veo una pancarta: “Maduro es Pueblo”.
Esta es solo una de las 160 historias de tortura que nunca se han contado en cadena nacional.

ALICIA FREILICH

Mafalda, Chavo y Chusmita

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A Ruth Lerner, maestra de maestros

Tesis: El régimen chavista ya liquidó y dañó a gran parte de la joven generación venezolana. Un sector, víctimas y criminales, se fue entre los millares de asesinados. Otro está envenenado con el mito revolucionario, sometido a lavados de cerebro en sadismo fratricida con uniforme escolar, miliciano, policial y paramilitar del fascio castrocomunista impuesto por el G2 cubano a sus lacayos exvenezolanos.

Antítesis: Mafalda, niña adulta precoz, argentina y universal, razona, reacciona y desobedece lo injusto. Respondona frente a los abusos de autoridad, insolente contra la agresión que impide cuestionar el estatus incompetente y cruel. Voz del perseguido cuando mandan gorilatos, detesta toda guerra, mentira y represión, emblema del sano idealismo, motor de la historia.

El Chavo mexicano es la desclasada infancia huérfana y callejera desde Río Grande hasta Patagonia, física y mentalmente limitado por desnutrición, carencia de afecto familiar y amparo estatal. Pobre pero honrado, sobrevive mantenido por el vecindario y ejercita de todero para hacer sus juguetes con la basura. Su pelea por golosinas culmina sin revanchas, en justa hermandad.

Chusmita es el hijo libre, calzado y escolarizado del venezolano Juan Bimba, palúdico, analfabeta y descalzo chusma parido por dictaduras. Inspirado en la canción del compositor Luis Cruz “Hola Chusmita” que le quitó sentido ofensivo al apodo, el maestro integral Simón Díaz le dio cuerpo televisivo al incluirlo como el cantor preguntón en una pandilla de chamos nacidos de las clases media y proletaria en ascenso durante los años ochenta y noventa, infantes que pudieron  educarse para la ciudadanía productiva en colegios públicos y privados con alegre música desde el programa modelo Contesta por Tío Simóncuya consigna era ser curioso y aprender sin límites.

Hoy, la muchachada de cualquier edad, independiente, universitaria, liceísta o realenga sin cupo en esta sociedad militarizada lucha por existir y estudiar sin dogmas. Infiltrada por malandros mercenarios, es la vanguardia que mezcla en armonía esos tres mensajes: cuestiona sin tregua ni miedo sobre el presente y futuro de su país y su vida. Es alma honesta y resistente contra la criminalidad oficialista que se sirve de jóvenes resentidos y llevados de barrio a cuartel donde se los gradúa de sádicos robocops, repletos de balas, bombas, garrotes y cadenas para anular al paisano disidente. Y es el pana libertario que avanza a todo riesgo, pues quiere ser un civilizado y actualizado miembro del exigente cibersiglo.

Síntesis: La juventud autónoma del 14, sin armas ni uniformes, rebelde con causa, valiente, insobornable, adulta prematura por fuerza de los hechos, es la dirigencia de facto más querida, confiable y respetada en el país y el mundo, pues detecta y denuncia sin ambages falsos diálogos, tácticas dilatorias de corrupta costumbre y se niega a pactar con la delincuencia político-mercantil-cívico-militar, local y foránea. Es el niño del famoso cuento, único en un pueblo lleno de ciegos voluntarios, que solito y a viva voz reconoce la desnudez del rey.

De nuestro apoyo sin reservas a su acción y del respaldo constitucional de una fuerza armada, aún decente y demócrata, negada a implementar planes Ávila, como la de enero 23 y abril 11, depende el buen destino patrio porque esta será la generación dirigente del renacer nacional en ciencias, tecnología y humanismo.

Venezuela es una riquísima heredera que muchos quieren poseer, pero a la que pocos aman. Entre sus leales a toda prueba están nuestros estudiantes. ¿No bastan 15 años de calma frente a las ruinas?, diría hoy el Libertador si los ambiciosos negociantes bolivarianos, intra y extrafronteras, lo dejaran volver sin maquillajes y participar en cada protesta legal y pacífica.

alifrei@hotmail.com 

DILMA SABE

Dilma Roussef está avisada que durante el Mundial de Futbol habrá protestas por el exagerado gasto que se hizo para realizar ese evento, mientras muchos sectores de la población pasan grandes necesidades. Lo sabe porque ya hubo multitudinarias manifestaciones durante la Copa Confederaciones de 2012 y porque ya se han anunciado las que los indignados brasileños preparan para tomar calles en junio.

Dilma sabe que debe garantizar la seguridad de personalidades importantes y populares durante El Mundial, y así como movilizó a miles de efectivos de las Fuerzas Armadas y policiales para proteger al Papa Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud en mayo del año pasado habrá extremas medidas de seguridad para la gran fiesta del futbol. Y como Dilma sabe que la violencia y la criminalidad aumentan cuando hay un evento importante que atrae a muchos turistas, la presidente brasileña ha ordenado que la policía haga redadas en barrios muy pobres de las grandes ciudades del país, en especial, en la muy peligrosa y violenta favela cercana al aeropuerto de Río de Janeiro, Villa Cruzeiro, dominada por narcotraficantes y  mafias.

Dilma sabe que en 1997, cuando Juan Pablo II visitó Brasil, el gobierno de Fernando Cardoso fue criticado por el excesivo uso de la fuerza de la BOPE- la fuerza militar de elite que apoya a la policía,-  a la favela del Morro do Turano,  puesto que el Sumo Pontífice se alojó en un lugar cercano. (Una película del 2007 trata sobre la violencia de los narcos y de la BOPE en esos tiempos: Tropa de Elite, del director José Padilha).

Pero Dilma sabe que no habrá mayores críticas esta vez porque a medida que aumenta la violencia de los criminales hay más permisibilidad, por parte de la opinión pública, para que las autoridades los maltraten o incluso, incurran en actos de venganza.

Y Dilma sabe, sobre todo, que no debe criticar a Maduro y los Castros, porque si no, durante El Mundial, se aunaran a las protestas extremistas vinculados  los grupos que adoran a los dictadores de izquierda del continente,  El Foro de Sao Paolo, Los Sin Tierra y otros.  Sabe que le conviene aplacar su probable simpatía por la causa de los demócratas venezolanos, no solo por intereses comerciales, si no también, por un Mundial de Futbol.

Del website-http://www.gurupionline.com.br/jornalismo/index.php?pg=noticia&topico=2467

 

ARTICULO INTERESANTES SOBRE EL TEMA:

http://internacional.elpais.com/internacional/2014/02/21/actualidad/1393012111_714934.html

¿Se están endureciendo los brasileños?

JUAN ARIAS 21 FEB 2014 – 20:48 CET

Da la sensación de que la gente está crispada, lo que la lleva a tomarse la justicia por su mano y ver la venganza como una medicina eficaz

O sé si es bueno o es malo, pero existe una sensación, cada vez más palpable, de que los brasileños, gente cordial, se están endureciendo. Son solo síntomas aún, pero que empiezan a afectar a todo el país.

Siempre he destacado que los brasileños acaban conquistando a los extranjeros por su capacidad de acogida, por su paciencia, por su elasticidad y por su falta de agresividad, algo que, por ejemplo, nos aqueja a los españoles, más impacientes.

Eso se notaba hasta en la calle cuando preguntabas algo; en las tiendas, donde eras atendido con una gran paciencia, algo que deja admirada a mi hija cada vez que viene de Barcelona a Brasil: “¿Es que aquí son todos tan amables siempre?”, me preguntaba sorprendida.

Yo mismo he contado mil anécdotas agradables que he vivido en el trato con la gente en los 15 años que llevo en este país escribiendo para este diario. Entre ellas, la solidaridad con quien, en algún momento, necesitaba de ayuda.

¿Todo eso ha cambiado? Quizás aún no. Los procesos de cambio negativos en una sociedad son lentos, necesitan a veces años para consolidarse y suelen ser el fruto amargo de alguna crisis que la aqueja gravemente, como ocurrió últimamente en algunos países de la Unión Europea en los que la crisis económica y el desempleo que arrastró consigo hicieron que dichas sociedades se crispasen.

En Brasil no existe una situación que pudiera explicar ese endurecimiento que empieza a observarse en las personas. El país, en muchos de sus parámetros, ha mejorado y, en general, se vive mejor que hace 20 años. Algo, sin embargo, está ocurriendo, aunque por ahora sea más bien de modo subterráneo. Da la sensación de que la gente está crispada con algo que la lleva a tomarse la justicia por su mano o a ser o parecer menos solidaria cuando alguien pide ayuda. Empieza a verse la venganza como una medicina eficaz, algo sobre la que empiezan a alertar sociólogos y escritores. Barbara Musemeci, en su artículo de irónico título Injusticia con las propias manos, publicado en el diario O Globo, alerta sobre el momento que está viviendo Brasil, al afirmar que “la experiencia no deja dudas de que la venganza es un atajo para eternizar la violencia”. La socióloga recuerda que “la idea que sustenta la venganza empieza a enraizarse en nuestra cultura”.

El agudo escritor Verissimo en su artículo Alarma, publicado el mismo día y en el mismo diario, advierte de que existe un momento en las sociedades en que empieza a sonar una alarma y que lo difícil y peligroso es saber cuando esa alarma ya se ha disparado. Pone el ejemplo de la tragedia judía de Hitler. ¿Cuándo sonó la alarma que presagiaba el Holocausto? El agudo escritor afirma que ante “la falta de un centinela” que nos alerte de que “los bárbaros están llegando”, debemos confiar en nuestro instinto. Y ese instinto es el que empieza a avisarnos de que una cierta barbarie se empieza a incorporar a una sociedad que tuvo siempre vocación de civilización y de convivencia.

Estamos viendo, por ejemplo, que la gente aboga por la silla eléctrica para los “bandidos” y, lo que es peor, que defiende el linchamiento de alguien que haya robado o asaltado, con la excusa de que el Estado “se limpia las manos” y que los políticos viven blindados y escoltados y no se enteran del miedo que la gente tiene en la calle, sobre todo en las grandes ciudades.

Damos por bueno que el policía, solo por ser tal, merece ser objeto de violencia llegando a borrarse la frontera entre el corrupto y el que se esfuerza por cumplir su deber.

Una dureza y violencia que ejercen hasta los que asaltan, que ya no se conforman con robar al que pasa a su lado, sino que acaban hiriendo o matando de forma gratuita. Así lo contó a un diario un ciudadano: en el Aterro do Flamingo, en Río, un joven no se conformó con robarle su bicicleta eléctrica, sino que le dejó de regalo una puñalada en el pecho que pudo haber sido mortal.

¿Por qué esa violencia añadida?

En las cárceles siempre hubo escenas de violencia gratuita, pero al parecer esos horrores se están agravando al mismo tiempo que la policía, quizás contaminada por ese despertar de dureza colectiva, acaba pagando con la misma moneda en vez de ser un elemento de seguridad ciudadana.

Yo suelo estar atento a las cartas de los lectores de los periódicos o de los comentarios en los artículos de los diarios online, que suelen ser un termómetro del humor de la gente. Y también esos comentarios se están radicalizando y cada vez más, en vez de las reflexiones de antaño, abundan los exabruptos y los insultos contra todo y contra todos. Existen hasta blogueros pagados para desacreditar a los que piensan de otro modo.

El diapasón de la violencia está aumentando de volumen. Hasta en las favelas pacificadas de Río están volviendo peligrosamente las viejas guerras entre traficantes y policías.

En los estadios de fútbol sube la temperatura de la intransigencia ante la derrota del propio equipo, lo que lleva a las agresiones de los adversarios.

En las manifestaciones, que deberían ser pacíficas como siempre fueron las multitudinarias del pasado, se están introduciendo cada vez más los grupos violentos azuzados, al parecer, hasta por fuerzas políticas que deberían ser las guardianas del orden.

Crecen la violencia doméstica, la violencia contra la mujer y la violencia entre adolescentes. Cada día los medios e comunicación nos relatan crímenes dentro de las mismas familias que ponen la carne de gallina.

La violencia no solo se extiende sino que se está brutalizando.

Esa sensación de endurecimiento a varios niveles empieza a preocupar a sociólogos y psicólogos y divide a veces a los que deberían atajar ese principio de endurecimiento de la sociedad al politizar la violencia, distinguiendo entre violencia como tal -que sería condenable- yviolencia social, que podría ser permitida, aceptando la falacia de que los fines justifican los medios.

En una sociedad como la brasileña, destacada por su capacidad de aceptación del extranjero, por su poco aprecio por las guerras y por su gusto por la vida y por la fiesta, su ejemplo de convivencia pacífica entre regiones tan diferentes y su ecumenismo religioso, la violencia estaba limitada al tráfico de drogas y a las truculencias de una policía poco preparada y, a veces, corrupta. Por eso debe alertarnos, como la alarma de Verissimo, esa especie de endurecimiento generalizado que empieza a advertirse y al que no estábamos acostumbrados.

Y aunque hasta ahora se trata más bien de pequeños síntomas, no por ello las autoridades responsables deben minimizarlo. Todos sabemos muy bien que los incendios que acaban arrasando los bosques comienzan a veces con una colilla de cigarro tirada en el suelo. Y cuando en nuestro organismo se aprecian algunas décimas de fiebre, el médico se preocupa por saber a qué responde esa anomalía.

Todos los fascismos de derechas o de izquierdas mamaron desde su infancia de la fuente emponzoñada de la violencia gratuita y de la intolerancia y la venganza.

Brasil, en el delicado y peligroso camino de la agresividad que empieza a despertar, en ese querer adueñarse del derecho de hacer justicia con sus propias manos, aún no ha activado la alarma. Pero las décimas de fiebre que ya registra el termómetro de una cierta intolerancia colectiva no puede dejar de preocuparnos: quizás ninguna de nosotros es inocente y la sociedad no se divide de manera salomónica en víctimas y verdugos.

PANCARTAS VENZOLANAS

Un excelente termómetro de lo que exigen los manifestantes que han tomado, pacíficamente, las calles de Venezuela desde el pasado febrero, es el contenido de las pancartas que comenzaron con mensajes sobre la situación socio-económica del país, y gradualmente, ante la feroz represión gubernamental, expresan también la indignación del maltrato y abusos que han recibido:

 “Mi hermana y yo queremos jugar como hicieron mis padres. Sin miedo”. (Alzada por una niña).

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“Estos Castro-Chavistas hablan como Marx, gobiernan como Stalin y viven como Rockefeller mientras el pueblo sufre”.

“No todo es caro en Venezuela. Aquí la vida no vale nada”.

“Este país no es tuyo (letras dibujadas con colores de bandera cubana), sino mío (letras con colores de la bandera venezolana).”   

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“Diosdado (Cabello), te invito a vivir con el salario de mi papá”.

“No y no y no, no nos da la gana una dictadura como la cubana”.

“No sabía que existían tantos policías. ¿Dónde han estado todos estos años?”.

“Nos han quitado tanto que acabaron quitándonos el miedo”.

“Quiero ver a la guardia nacional bolivariana enfrentarse al hampa como a los estudiantes”.

“Yo tenía miedo pero me lo robaron. S.O.S Venezuela”.

“Disparas a quien te quiere proteger”. Estudiante a la Guardia Nacional.

“Papá, nos da mucha vergüenza que tú seas militar”.

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“¿De qué sirve ser de izquierda o de derecha si las balas al centro de tu cabeza?”.

 

“Pedir paz con rabia es como enseñar modales mentando la madre”. En referencia a las llamadas de Maduro al dialogo y a la paz.

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 De la web http://angelicamorabeals.blogspot.co.il/2014_02_01_archive.html

 

“Uds. (gobierno) viven del imperio que tanto critican y yo de la supuesta patria que tanto pregonan”.

“Salimos a la calle a ver qué pasa porque en la TV no pasan un coño”.

“Ni Uribe, ni USA ni nadie financia nuestra rabia.”.

“El que se cansa pierde”

 “¿Lo llamamos ya dictadura o todavía no?”.

 “Tú con tus balas y yo con mis bolas”.

“Mamá, me fui a luchar por Venezuela. Si no regreso me fui con ella”.

“Hijo, me fui a luchar por Venezuela para que no te vayas ni con ella ni de ella”.

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Aun en tiempos de redes sociales, el antiguo arte de la pancarta, sigue siendo el más importante en cualquier demanda como ésta lo atestigua:

“Mi presencia vale más que 140 caracteres”.

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Una perversa mitología LA REVOLUCIÓN SEGÚN EL GABO, por Alicia Freilich

De la web http://www.ideasdebabel.com/home/?p=34720

 

Posiblemente no se ha escrito en el castellano de Hispanoamérica una obra de fondo más elegíaco, amargo y pesimista que ésta. Pero tampoco ninguna otra ha promovido más carcajadas, goces y sonrisas. Un trágico y detenido sino colectivo, un patético sacrificio comunitario, un largo y sostenido funeral de guerras civiles que primero narró escueto y sombrío el mexicano Juan Rulfo en su fantasmal Pedro Pàramo, se vuelca por contraste barroco y alegre, en la desorbitada selva de Macondo descrita con festiva hilaridad. Comala de Rulfo y Macondo de Colombia son una sola y tristísima elegía por la revolución popular que se desintegró frustrada en el militarismo de caudillos locales y controladores poderes internos y foráneos.

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En Gabriel García Márquez el proceso se reconstruye como epopeya de situaciones amables, pura joda, es decir, mero bochinche, como dirían él mismo, su y nuestra gente, pero la composición de la novela remeda en su atormentada espiral, infinitamente retorcida sobre un eje, este fenómeno de la violencia espasmódica en permanente estallido concéntrico y sin término.

Son las rebeliones truncas, extenuadas, que avanzan y retroceden sobre sí mismas, en espacios y tiempos múltiples, a la vez estáticos.

GGM mostró a toda una generación heredera del llamado boom –discìpulos, continuadores, imitadores y plagiarios– cómo reírse de esa trágica realidad histórica regional y continental, desde su estilo tan propio, artificialmente mágico porque el profundo y auténtico de la magia cotidiana ya viene intrínseco en la mitología de las culturas precolombinas y posteriores añadidos que sobre ellas impuso la Inquisición en Centro y Suramérica. El humor mismo, tan natural, que luego el Gabo irradió guasón, viene, por ejemplo, contenido en aquella célebre polémica entre sabios teólogos de la época para resolver si el indígena era bestia o prójimo y así justificar abusos de los colonizadores.

Pero es precisamente este personal histrionismo literario de estudiado payaseo imaginativo lo que otorga la clave de su originalidad notable a la obra de GGM.

Cien años de soledad es la crónica continuamente anunciada de, en este caso, treinta y dos revueltas armadas, los treinta y dos fracasos del Coronel Buendía. La revolución totalmente irrealizada durante un siglo. Al último de la estirpe, Aureliano, el de la cola de cerdo, destinado para la gran y definitiva victoria, se lo comen las hormigas.

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Si GGM tuvo claro ese concepto fatalista ¿por qué pudo intuir de inmediato en Hugo Chàvez a uno más de los tradicionales dictadores caudillistas pero se hizo mudo cortesano y cómplice de la cruel tiranía castro-comunista?

La respuesta exige que se desnude la personalidad de este autor. Eso lo hacen de maravilla competentes psiquiatras y psicoanalistas.

Sería un estudio muy conveniente y de urgente divulgación pública masiva porque esta perversa mitología revolucionaria regalada sin escrúpulos por el chavismo, usando como mentira utilitaria la petrolera espada de Bolívar, es capaz de cegar no sólo a talentos individuales sino que ha desgarrado las venas latinoamericanas de sangre joven y pura envenenando pueblos ignorantes, muy pobres, aptos para ser sacrificados y esclavizados por sectas fanatizadas, oportunistas y criminales, mitomaníacas, como lo comprobamos durante esta crisis venezolana, en plena vigencia.

Ya es hora de crecer también literariamente, de rescatar, de reconocer lo esencial y enfatizar el ingenio duro, serio y comprometido, tradición por demás muy venezolana.

A PROPO DE UNA VISION PSICOLOGICA DE GABO, ARTICULO DE MARCOS AGUINIS PUBLICADO EN LA NACION

GABO Y EL OTOÑO DE FIDEL.

En la web http://www.lanacion.com.ar/1688245-gabo-y-el-otono-de-fidel

 EL justificado vendaval de letras que produjo la muerte de García Márquez condujo a innumerables anécdotas e interpretaciones. No debo guardarme las que ayudan a comprender mejor su jardín de opiniones, sentimientos, fijaciones y altibajos.

Lo conocí personalmente en el año 1970. Demostró que su brusca y potente fama no le había amputado la modestia. Yo acababa de ganar el Premio Planeta con La cruz invertida y él manifestó a mi editorial su deseo de visitarme. Regresé al hotel Ritz luego de una entrevista con periodistas en un café cercano y ya me esperaba en la recepción. Aún tenía el cabello y bigotes negros, estaba flaco y parecía tímido. Elegimos un rincón silencioso. Enseguida preguntó por sus amigos Paco Porrúa y Tomás Eloy Martínez. Peloteamos elogios sobre Cortázar, a quien confesó admirar sin límites: «Es un maestrazo». Le conté que conocía la vida, obra y milagros de Juan Filloy, a quien Cortázar le había dedicado unos renglones en su monumental Rayuela, porque ambos éramos entonces vecinos de Río Cuarto. Antes de los diez minutos, con el rostro serio y los ojos brillantes, produjo un giro en la conversación al formularme la pregunta que más circuló en España por aquellos días: «¿Cuándo abandonaste los hábitos?».

-Nunca fui cura -expliqué-. Pero interrogué a más de veinte, con y sin sotana.

-Me sorprendieron tus conocimientos teológicos. Tu novela no sólo es audaz en la estructura, sino densa en el contenido.

-Soy un teólogo frustrado, entonces. O rebelde.

Nos lanzamos a comentar la Biblia. Dijo que tiene más cuotas de magia que los novelones de caballería, a los que estaba revisando.

-No sólo tiene magia, sino psicología y hasta humor -agregué.

-¡Claro que sí! -se entusiasmó y, con una sonrisa de oreja a oreja, lanzó la ocurrencia que luego repitió en otros lugares-. Fíjate si tendrá humor que cuando Jonás reapareció ante su mujer con tres días de atraso, le dijo que no había hecho nada malo, que no tenía la culpa, que se demoró porque lo había tragado una ballena.

Por cierto que en esa anécdota, como en otras que exprimimos, corrieron sin freno las deformaciones iconoclastas del texto sagrado, como se hace al componer una novela. Le pregunté qué estaba escribiendo. Se ensombreció y durante un largo minuto estudió el fondo vacío de su taza de café.

-Mira, el éxito tiene sus bemoles. Se están reeditando mis textos previos y Mario Vargas Llosa ha terminado un voluminoso estudio sobre todo lo que pudo averiguar de mí e interpretar de mis escritos. ¡Es un trabajador infatigable! Le ha puesto un título también religioso: Historia de un deicidio.

-Concilio Vaticano II…

-Tal cual. ¡Qué buen papa fue el gordo Juan XXIII!

-Pero ¿qué estás escribiendo ahora? Se dice que no pasa un día sin que teclees unos renglones.

-Sí, es cierto. Ya elegí el título de otra novela, pero no me convence la forma. Para nada. Me tiene angustiado. Se llamará El otoño del patriarca y quiero reventar a todos los dictadores de América latina. Hasta me referiré a los 300 pesos que necesitaba Perón para vivir y el absurdo peregrinaje de un cadáver. No eres peronista, supongo.

Quedamos en seguir la conversación en su casa, pero cuando regresara Vargas Llosa, que se había ido por unos días a Perpignan.

No pudo ser, porque debí acelerar mi regreso a la Argentina debido a que mi novela iba a ser prohibida por la dictadura militar de entonces. Años después, Vargas Llosa recordó ese frustrado encuentro; en aquella época Gabo y Mario eran casi un matrimonio.

En España también intentaron bloquear La cruz invertida. El poderoso editor de Planeta me dijo: «Voy a entrevistar personalmente al Caudillo». Le explicó que era la primera vez que el premio se otorgaba a un extranjero, que la noticia ya se había difundido por el mundo, que el argumento no se desarrollaba en España, que causaría daño a la nueva imagen que el gobierno se esmeraba en lucir. Entonces Franco levantó la censura. En la Argentina le explicaron al general Levingston que en la España franquista, nada menos, la novela circulaba sin inconvenientes; que la censura provocaría un efecto inverso, un papelón mayúsculo. Entonces el jefe de Estado se avino a dejarla circular. Más adelante, al recordar esa transitoria crisis, dije que pocas veces dos tiranías se ponen de acuerdo para garantizar la libertad de expresión.

Sigo con la modestia de García Márquez. El escritor colombiano ya vivía en México y el presidente Alfonsín me invitó a integrar su comitiva cuando fue a ese país. Enterado García Márquez, llegó hasta mi hotel. Ya tenía el bigote blanco y vestía con mucha elegancia, incluso brillaban sus bien lustradas botas cortas. Estaba interesado en la democratización argentina. No hizo falta que le preguntase qué estaba escribiendo, una pregunta que aprendí a detestar. Contó espontáneamente que viajaba seguido a Colombia. «Para exprimir a mis padres y sacarles todo lo que pueda de su accidentado noviazgo», dijo. Hasta me adelantó el título de esa novela: El amor en los tiempos del cólera. «¿Sabes, Marcos? Contra lo que se supone, todo lo que escribo está basado en hechos reales», agregó.

Inspiré hondo y le descerrajé algo que me burbujeaba en la garganta:

-¿Qué opinas, ya con el paso de los años, sobre El otoño del patriarca?

-Prefiero callarme… Es barroca, experimental. Estaba presionado por el éxito de Cien años de soledad. Por eso abandoné el preciosismo enseguida y volví a la fluidez con Crónica de una muerte anunciada.

Lo miré a los ojos.

-Gabo, esta noche asistirás como invitado de honor al agasajo que le hacen a Raúl Alfonsín. Un verdadero demócrata. ¿No tuviste en cuenta a Fidel Castro al escribir El otoño?? Amas la democracia, admiras a Alfonsín, pero…

-Fidel es un emblema.

-Pero no de la democracia.

-De la revolución.

Entonces, le recordé una anécdota que cuenta su amigo Plinio Apuleyo Mendoza. Viajaban juntos en un auto destartalado por las tristes rutas de Alemania oriental y Gabo se durmió. De súbito, al saltar en un bache, pegó un grito. «¡Qué pasa!», se sorprendió Plinio. «Tuve una pesadilla», murmuró Gabo mientras se restregaba las órbitas con furia. «¿Qué pesadilla?» «¡Horrible, horrible! -exclamó Gabo-. ¡Que el socialismo no funciona!»

-Sí, tuve esa pesadilla. Pero fue una pesadilla. Amo a Fidel. Y Mercedes lo ama más aún.

Preferí cambiar de tema. Quizás advirtió que lo contemplaba como a un profeta. En El otoño del patriarca no sólo había ridiculizado, llorado, disecado y enterrado a muchos horribles dictadores del pasado y el presente, sino que había profetizado a quien sería el más longevo y trascendental de todos. Lo pintó antes de ver su decadencia, con los ojos privilegiados de quien perfora las nieblas del futuro.

-Me parece que más que Fidel Castro, te subyuga el poder que tiene. El poder es un motor que ningún gran novelista ignora.

Me tendió la mano y luego nos estrechamos en un abrazo. Quiso la biología que muriera antes el autor y lo sobreviviera el personaje, como pasa con los genios. Ahí está, atrofiándose, el ruinoso patriarca que García Márquez describió hace casi medio siglo con un lenguaje que envidiaría Góngora: encerrado entre sus recuerdos poblados de las aventuras que jalonan una revolución tan ingenua como criminal.

 

ARTICULO DE VARGAS LLOSA SOBRE ESTUDIANTES VENEZOLANOS:

 4 MAY 2014 – 

http://elpais.com/elpais/2014/04/30/opinion/1398870942_469895.html

PIEDRA DE TOQUE

Los estudiantes

La más importante batalla por la libertad se está dando en las calles de Venezuela y no es justo que los jóvenes, que la lideran, no obtengan el apoyo de Gobiernos y organizaciones democráticas

Las palabras también se gastan con el uso. Libertad, democracia, derechos humanos, solidaridad, vienen a nuestros labios a menudo y no quieren decir ya casi nada porque las utilizamos para decir tantas cosas o tan pocas que se desvalorizan y afantasman al extremo de convertirse en meros ruidos. Pero, de pronto, unas circunstancias sociales y políticas las recargan de contenido y de verdad, las impregnan de sentimiento y de razón y es como si resucitaran y expresaran de nuevo el sentir de todo un pueblo.

Es lo que vivo en estos días, en Venezuela, escuchando a dirigentes estudiantiles y líderes de oposición, a hombres y mujeres comunes y corrientes que nunca antes hicieron política y ahora la hacen, jugándose los trabajos, la tranquilidad, la libertad y hasta la vida, impelidos por la conciencia de que, si no hay un sobresalto nacional democrático que lo despierte y movilice, su país se va a la ruina, a una dictadura totalitaria y a la peor catástrofe económica de toda su historia.

Aunque el proceso viene de atrás —las últimas elecciones han visto crecer de manera gradual la oposición al régimen chavista—, el cambio cualitativo tuvo lugar a comienzos de febrero de este año, en San Cristóbal, Estado de Táchira, cuando un intento de violación de una joven en la Universidad de los Andes llevó a los estudiantes a convocar una gran marcha contra la inseguridad, la falta de alimentos, los secuestros, los desmanes de los sicarios y la sistemática restricción de las libertades ciudadanas. El régimen decidió aplicar la mano dura. La Guardia Nacional y las fuerzas paramilitares —individuos armados con pistolas, cuchillos y garrotes, montados en motos y con las caras cubiertas— atacaron a los estudiantes, los golpearon y abalearon, matando a varios de ellos. A las decenas de detenidos los llevaron a cuarteles alejados donde fueron torturados con picanas eléctricas, golpes, sodomizados con palos y fusiles y las muchachas violadas.

La ferocidad represiva resultó contraproducente. La movilización estudiantil se extendió por todo el país y en todas las ciudades y pueblos de Venezuela gigantescas manifestaciones populares expresaron su repudio del régimen y su solidaridad con las víctimas. Por doquier se levantaron barricadas y el país entero pareció vivir un despertar libertario. Los 500 abogados voluntarios que han constituido el Foro Penal Venezolano, para defender a los detenidos y denunciar los asesinatos, desapariciones y torturas, han elaborado un informe que documenta con lujo de detalles el salvajismo con que los herederos del comandante Chávez tratan de hacer frente a esta formidable movilización que ha cambiado la correlación de fuerzas en Venezuela, atrayendo a las filas de la oposición a una inequívoca mayoría de venezolanos.

Maduro fracasará si intenta aplastar el movimiento estudiantil con un baño de sangre

Mi impresión es que este movimiento es indetenible y que, incluso si Maduro y sus cómplices tratan de aplastarlo con un baño de sangre, fracasarán y la matanza solo servirá para acelerar su caída. La libertad ha ganado las calles de la tierra del verdadero Bolívar (no la caricatura que hizo de él el chavismo) y el pregonado “socialismo del siglo veintiuno” está herido de muerte.

Mientras más pronto se vaya, será mejor para Venezuela y para América Latina. La manera como el régimen, en su empeño frenético de colectivizar y estatizar la nación, ha empobrecido y destruido a uno de los países potencialmente más ricos del mundo, quedará como un caso emblemático de los desvaríos a que puede conducir la ceguera ideológica en nuestro tiempo. Además de tener la inflación más alta del mundo, Venezuela es el país de menor crecimiento en todo el continente, el más violento, y en el que la asfixia burocrática se reproduce más rápido al extremo de mantener en la parálisis casi total a la administración pública. El régimen de controles, precios “justos”, intervencionismo estatal, ha vaciado todos los almacenes y mercados de productos, y el mercado negro y el contrabando han alcanzado extremos de vértigo. La corrupción es el único rubro en el que el país progresa a pasos de gigante.

Desconcertado por la movilización popular encabezada por los estudiantes que no consigue aplastar mediante la represión, el Gobierno de Maduro, con la complicidad de los países del Alba, trata de ganar tiempo, abriendo unos diálogos de paz. La oposición ha hecho bien acudiendo a ellos, pero sin desmovilizarse y exigiendo, en prueba de buena fe gubernamental, por lo menos la liberación de los presos políticos, empezando por la de Leopoldo López, a quien, encarcelándolo, ha convertido, según todas las últimas encuestas, junto con María Corina Machado, en el líder político más popular de Venezuela. He conocido a su madre y a su esposa, dos mujeres admirables, que enfrentan con coraje fuera de lo común el hostigamiento de que son víctimas por estar en la vanguardia de la batalla pacífica que da la oposición por impedir la desaparición de los últimos resquicios de libertad que aún quedan en Venezuela.

Pero quisiera subrayar una vez más el papel principalísimo que juegan los estudiantes en la gran gesta libertaria que vive Venezuela. La chavista debe ser la única revolución en su historia que se las arregló para, desde el principio, merecer la hostilidad casi generalizada de los intelectuales, escritores y artistas, así como la de los estudiantes, que, en este caso, dieron mucha más muestra de lucidez y olfato político que, en el pasado, sus congéneres latinoamericanos.

Encarcelar a Leopoldo López le ha convertido en el líder político más popular del país

Es estimulante y rejuvenecedor ver que el idealismo, la generosidad, el desprendimiento, el amor a la verdad, el coraje están tan vivos entre la juventud venezolana. Quienes, frustrados por la inanidad de las luchas políticas en sus países de democracia adocenada y rutinaria, se vuelven cínicos, desprecian la política y optan por la filosofía de “lo peor es lo mejor”, deberían darse una vuelta por las guarimbas venezolanas, por ejemplo, aquella de la avenida Francisco de Miranda, en el centro de Caracas, donde muchachos y muchachas conviven ya desde hace varias semanas, organizando conferencias, debates, seminarios, explicando a los transeúntes sus proyectos y anhelos para la futura Venezuela, cuando la libertad y la legalidad retornen y el país despierte de la pesadilla que vive hace quince años.

Quienes han llegado a la deprimente conclusión de que la política es un quehacer inmundo, de mediocres y ladrones, y que por lo tanto hay que darle la espalda, vengan a Venezuela y, hablando, oyendo y aprendiendo de estos jóvenes, comprobarán que la acción política puede ser también noble y altruista, una manera de enfrentarse a la barbarie y derrotarla, de trabajar por la paz, la convivencia, la justicia y la libertad, sin pegar tiros ni poner bombas, con razones y palabras, como hacen los filósofos y los poetas, y creando cada día gestos, espectáculos, ideas, como hacen los artistas, que conmuevan y eduquen a los otros y los embarquen en la empresa libertaria. Cientos de miles, millones de jóvenes venezolanos están dando en estos días a América Latina y al mundo entero un ejemplo de que nadie debe renunciar a la esperanza, de que un país, no importa cuán profundo sea el abismo en el que la demagogia y la ideología lo han precipitado, siempre puede salir de esa trampa y redimirse.

Algunos de estos jóvenes han pasado ya por la cárcel y sufrido torturas, y algunos de ellos pueden morir, como los cerca de cincuenta compañeros que han perdido ya la vida en manos de los asesinos con capuchas con que pretende acallarlos Maduro. No los silenciarán, pero no es justo que estén tan solos, que los Gobiernos y las organizaciones democráticas no los apoyen y más bien, a veces, hagan causa común con sus verdugos. Porque la más importante batalla por la libertad de nuestros días se da en las calles de Venezuela y tiene un rostro juvenil.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.

© Mario Vargas Llosa, 2014.

El NOMBRE LO INDICA

El nombre de Ucrania significa en eslavo “territorio fronterizo” o “país”, lo cual revela la esencia de la crisis de esta nación desde su separación de la Unión Soviética (URSS) en 1991. Fragmentada entre una población de origen polaca y eslava de lengua ucraniana en el Oeste y una de mayoría rusa en su parte oriental, la actual Ucrania junto a territorios de lo que hoy son Bielorrusia y Rusia fue el primer imperio de eslavos (descendientes de vikingos) en Asia, fundado en el siglo  9. D.C, con el nombre de la ciudad más importante desde entonces: La Rus de Kiev.

Map of Kievan Rus in the 11th Century

En el siglo 13 el extenso imperio mongol conquistó y destruyó al imperio eslavo fragmentándolo en varios principados hasta que de la ciudad de Moscú, en el siglo 14, salió un ejército que logró, gradualmente, expulsar a los mongoles conquistando, como el Gran Ducado de Moscú, a Ucrania y a  Bielorrusia, que dos siglos después pasaron a ser zonas del recién nacido Imperio Ruso en su expansión hacia el Éste y Occidente. En ese periodo y hasta el fin de la I Guerra Mundial, Ucrania, como su nombre lo indica, fue una tierra fronteriza a otras entidades: el Reino Polaco-Lituano, luego una serie de provincias repartidas por poderes regionales asiáticos, y en el siglo 19 otra vez estuvo dividida entre el Imperio Ruso y el Austro-Húngaro (Crimea llegó a estar un tiempo en manos de los Turcos Otomanos).

Mapa sobre los repartos del reino de Polonia

 En 1772 tuvo lugar el primero de los tres llamados repartos del Reino de Polonia con partes de lo que hoy es Bielorusia y Ucrania en tiempos de Catalina la Grande.

 

En 1917 Ucrania se reunificó con regiones en las que se hablaba su idioma y en 1922 fue integrada a la URSS como una de sus repúblicas. En 1939, tras el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, Alemania ocupó  dos tercios de Polonia y la URSS el otro tercio, territorio que quedo bajo dominio ucraniano hasta la actualidad.

Esta historia de divisiones y unificaciones de un país fronterizo a Europa y Rusia, se traduce en las tensiones de una población que oscila entra estas dos áreas de influencia  que la tienen al borde de una guerra civil, con los agravantes de que Rusia ya demostró que en el nombre de proteger a los ruso parlamentes está dispuesto a invadir regiones del país, y el del fortalecimiento de grupos ultra nacionalistas en la parte occidental, no solo anti-rusos, sino también anti-polacos y anti-semitas.

Ucrania es un país y una frontera que tiene nombre, pero aun busca su apellido.