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ALGO HUELE MAL EN LA HAYA

Comencemos por mi identidad: soy un historiador especializado en Medio Oriente, con una identidad compleja y multicultural: venezolano, residente en Israel y Perú, judío laico y de valores occidentales. Soy ¨alérgico¨ a Netanyahu y crítico severo sobre el manejo de su gobierno de la tragedia humanitaria de los palestinos de Gaza, aunque nunca olvido (¡prohibido olvidar es ahora!) que el grupo terrorista Hamas inició la actual guerra con su sangrienta y brutal masacre del 7 de octubre de 2023 y que aún mantiene a más de cien civiles israelíes secuestrados.

La Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) puede tener fundamentos legales para acusar al primer ministro israelí Netanyahu, al exministro de Defensa, Yoav Gallant y al dirigente de Hamas Mohamed Deif por crímenes de guerra y lesa humanidad. Sin embargo, considero que su decisión es esencialmente política dado el contexto histórico del conflicto en Gaza, por los precedentes de la CPI, y porque el grupo terrorista palestino tiene la responsabilidad directa de lo que le ocurre a su propio pueblo por el uso de población civil como escudos humanos.

Hasta ahora, todas las acusaciones de la CPI contra jefes de Estado han recaído sobre dictadores. Charles Taylor, condenado a 50 años por promover la guerra civil en Sierra Leona y reclutar niños soldados fue el primero tras los juicios de Núremberg. Casos de masacres, torturas, desplazamientos masivos y otros crímenes de lesa humanidad incluyen a ex dictadores con Gbagbo (Costa de Marfil), Milosevic (Serbia vs. Bosnia Herzegovina, Croacia y Kosovo), Gadafi (Libia), Omar al-Bashir (Sudán) y Jean Kambanda (Ruanda). A ellos se suma el pedido de detención de Putin por los crímenes en Ucrania.

Netanyahu, en cambio, sería el primer líder democrático acusado por la CPI. ¡Que extraño!, La CPI no ha procesado a dictadores criminales como el sirio Al Assad de Siria; a los ayatolás iraníes, a Xi Jinping por masacres en la provincia de Xinjiang, a Maduro y el régimen cubano, entre otros.

«Algo huele mal en Dinamarca», dice un centinela en Hamlet tras ver al fantasma del rey asesinado, quien revela a su hijo que su hermano Claudio lo traicionó para tomar el trono y a su reina. Esa frase resuena hoy ante la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de acusar a Netanyahu y a su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de lesa humanidad, incluyendo también a tres miembros de Hamas.

 Cuando la Corte Internacional Penal de La Haya (CPI) acusó Netanyahu y a Gallant por crímenes de lesa humanidad el fiscal también incluyó a tres miembros de la organización islamista y terrorista Hamas.  Entonces, un fantasma shakesperiano se me apareció y me aclaró que, si bien personalizar una acusación contra un político israelí no es antisemitismo, esto en el futuro se sumará a la creciente demonización del Estado de Israel, lo que sí alimenta el antisemitismo global.

El anti israelismo se manifiesta claramente en la equiparación de las acciones bélicas de una democracia con los atentados deliberados contra civiles perpetrados por un grupo terrorista como Hamas. La CPI no solo debía considerar el contexto que originó esta guerra –la masacre de Hamas contra civiles israelíes en 2023–, sino también debatir cómo los ejércitos modernos deben enfrentarse a grupos terroristas, guerrillas, narcotraficantes y mafias que usan a civiles como escudos humanos. No existe aún una doctrina militar ni legal que aborde adecuadamente las guerras asimétricas.

Mientras tanto, el fiscal Karim Khan parece haber priorizado el caso contra Netanyahu y Gallant por encima de otros, como el de Maduro y sus colaboradores. A pesar de las numerosas denuncias de crímenes de lesa humanidad en Venezuela –asesinatos, torturas y violaciones sistemáticas–, la CPI ha mostrado una dilación preocupante.

Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional y el dictador venezolano Nicolás Maduro.Del website:

¿Por qué actúa con tanta rapidez en ciertos casos y tanta lentitud en otros?

Porque huele a hedor político en La Haya.       

DESPUÉS DE LA GUERRA

En 1991, Boris Yeltsin, antecesor y mentor de Putin, firmó junto con los presidentes de Bielorrusia y Ucrania el Acuerdo de Belavezha, mediante el cual estas tres exrepúblicas soviéticas reconocieron mutuamente su soberanía y fronteras.

Este tratado constituye un precedente histórico clave que el gobierno ucraniano actual utiliza para refutar cualquier demanda territorial por parte de Rusia, incluyendo aquellas que motivaron la anexión de Crimea en 2014 y el inicio de la guerra total en 2022.

Cuando finalice la devastación liderada por Putin contra Ucrania, quedará por ver si el gobierno de Zelensky será capaz no solo de reconstruir el país desde los escombros, sino también de garantizar su independencia y seguridad. Solo bajo la certeza de que Rusia no volverá a atacarlos, los millones de refugiados podrían considerar regresar a sus hogares.

Sin embargo, siendo realistas, es improbable que Rusia abandone todos los territorios ocupados durante el conflicto. Al menos en cinco provincias que Moscú ha proclamado como «recuperadas», es probable que exija retener Crimea y las regiones del Donbás, Donetsk y Luhansk, como condición en un eventual acuerdo de paz. ¿Aceptará la OTAN este escenario?

TERRITORIOS QUE, COMO MÍNIMO, ACEPTARÁ PUTIN PARA UN ACUERDO DE PAZ.

PUTIN YA ¨ANEXÓ¨, ILEGALMENTE, CINCO PROVINCIAS DE UCRANIA QUE DIFICILMENTE DEVOLVERÁ. LO HIZO AUNQUE NO TIENE EL DOMINIO TOTAL DE ELLAS CON EXCEPCIÓN DE CRIMEA.

El historial de la OTAN en el siglo XXI no inspira confianza. Las intervenciones en Libia y Afganistán, donde se comprometió a defender la seguridad y la estabilidad, terminaron en fracasos rotundos. En el caso de Libia, no se organizó un plan de reconstrucción ni de institucionalización tras los bombardeos que derrocaron al dictador Gadafi. Desde entonces, el país permanece fragmentado, dominado por milicias, guerrillas y grupos terroristas.

En Afganistán, el fracaso fue incluso mayor. A pesar de dos décadas de esfuerzos para establecer un gobierno funcional en 2021, las tropas internacionales se retiraron dejando al país a merced de los talibanes, que retomaron el poder con rapidez.

En este contexto, con una OTAN carente de iniciativas claras y con Trump en el poder parece probable que Ucrania no solo pierda territorios, sino que también se desvanezca la idea occidental de que en el siglo 21 las guerras imperialistas quedaron en el pasado.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DETENER A PUTIN?, SEGÚN EL BRILLANTE HISTORIADOR YUVAL HARARI.

ET GO HOME

Durante las próximas semanas los medios y las redes sociales nos abrumarán con especulaciones de politólogos, economistas y expertos (en lo que sea), sobre cómo será la gestión de Donald Trump en los próximos cuatros años. Es el momento dorado de aquellos que confunden el rol de analistas con el de adivinos, aunque algunas políticas de Trump son predecibles porque las prometió y porque demostró en su primera administración que cumple mucho de lo que ofrece en campañas electorales.

CARICATURA DE MARK KNIGHT. DE LA WEB: https://knightcartoons.com.au/products/trump-is-back-international-political-cartoon

Entonces, ¿tiene sentido que otra persona – en este caso, quien esto escribe –agregue un artículo más de la cuantiosa colección de especulaciones sobre lo que hará el ex y futuro presidente de Estados Unidos? Lo más probable es que no, pero en base a su pasado como mandatario de la potencia americana intentemos adelantarnos a lo que parece más obvio:

China: a pesar de su decrecimiento económico en 2023 la guerra comercial con el gigante asiático es y seguirá siendo la prioridad suprema del gobierno de Trump.

Conflicto Rusia-Ucrania: la famosa respuesta ambigua de la campaña de Trump del ¨yo acabaré con esa guerra¨ sin la menor explicación hace pensar que obligará a Zelensky a aceptar un acuerdo en el cual Ucrania tendrá que aceptar el despojo de territorio orientales ante Rusia a cambio de migajas en temas de seguridad y ayuda para la reconstrucción.

CARICATURA DE SERHIY KOLYADA PUBLICADA EN EL KYIV POST EL 4 DE NOVIEMBRE DE 2024.

Europa: no parece que la OTAN será tomada en cuenta para resolver el conflicto en Ucrania y en cuanto a la continuidad de que Estados Unidos se mantenga en esa alianza militar, podría haber una reforma que implique menos dinero y menor participación norteamericana o, si Trump tiene asesores radicales, una retirada gradual de su país de este bloque histórico.

Medio Oriente: una política dura contra Irán y sus aliados islamistas; apoyo incondicional a Netanyahu y no solo a Israel como estado (lo contrario de Biden), y poco interés por el problema palestino.

Hispanoamérica: políticas duras en cuanto a inmigración y narcotráfico en la frontera con México; muy poco interés por el resto del subcontinente y pragmatismo sin interés en fomentar la democracia.

Si estas de nuevo por aquí ET, re recomiendo: go home.

THOMAS Y DONALD

En 2022, en el marco de los foros económicos anuales celebrados en Davos, Suiza, un panel abordó el problema de la decadencia institucional en América Latina. (Ver «Deciphering Latin America’s Future» en: https://www.youtube.com/watch?v=LPgG8gyO1s4).

Durante la conversación, el analista internacional y columnista de The New York Times, Thomas Friedman, expresó su principal preocupación era que existen tres presidentes que aspiran a permanecer en el cargo de por vida: Xi Jinping, Putin y Trump. Más allá de la ironía, Friedman explicó cómo la campaña del Partido Republicano en EE.UU. se apoyaba en la premisa de una supuesta conspiración que sostiene que a Trump le robaron las elecciones de 2020.

Friedman concluyó su reflexión vinculando la posibilidad de un segundo mandato de Trump con el tema latinoamericano: “Si EE.UU. deja de ser, con todos sus defectos, un referente de la democracia, no solo mi país está en peligro, sino también, y con mayor razón, sus naciones y el resto del mundo. Sobre todo, en lugares con una institucionalidad más frágil que la estadounidense, la democracia podría estar en mayor riesgo.”

El futuro de la democracia es el principal temor que comparte casi la mitad de la polarizada población de EE.UU. En el debate Harris vs. Trump, la entonces vicepresidenta recordó al público que el expresidente Trump mantuvo mejores relaciones con los líderes de Corea del Norte y Rusia que con los primeros ministros de las democracias aliadas europeas, durante su mandato de 2016-2020. Esto resulta particularmente preocupante para la alianza militar de la OTAN, que teme que, ante la ambigüedad de Trump sobre cómo abordar el conflicto en Ucrania, el expresidente, de asumir nuevamente en 2025, presione a Zelensky para aceptar un acuerdo de paz con Putin que implique la cesión de una importante porción de su territorio.

En el Medio Oriente, es posible que Trump no solo mantenga la línea de apoyo incondicional a la supervivencia de Israel que promovieron Obama (anteriormente) y Biden (actualmente), quienes además presionaron al gobierno israelí para negociar con palestinos moderados. En cambio, Trump podría optar por apoyar las políticas expansionistas y populistas del actual gobierno de Netanyahu.

Friedman tenía razón al preocuparse por Trump.

TRUMP Y EL EFECTO TEFLÓN

En 1938 el científico Roy J Plunkett y su asistente Jack Rebok, trabajadores de la empresa química DuPont, experimentaban para la fabricación de gases relacionados con refrigerantes cuando, accidentalmente, produjeron una materia blanca que años después sirvió para la fabricación de varios instrumentos y utensilios de gran resistencia al calor y a la adhesión de sustancias. A esta materia (polímero) se le llamó teflón y durante décadas ha sido utilizado en varias industrias que producen maquinarias y materiales con recubrimiento protector.

Desde comienzos del siglo 21 hay una polémica sobre el uso de utensilios de cocina hechos con teflón, y un caso de contaminación de un río en West Virginia ocasionó un caso judicial que demostró que el teflón tiene sus peligros. (Esta historia está ficcionalizada en la película de 2019 ¨Dark Waters¨).

El término ¨teflón¨ se popularizó durante la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) como metáfora de que ningún error que se le adjudicaba al mandatario influía en la percepción positiva que la mayoría de los estadounidenses tenían sobre él. En otras palabras, los desaciertos que se le adjudicaban a Reagan le ¨resbalaban¨ y como a una sartén de teflón, ninguna crítica se adhería a su imagen.

Lo mismo ocurre con Donald Trump. Desde su ingreso a la política en 2016, no importan sus insultos y su discurso polarizador, xenófobo y agresivo ni sus teorías de conspiración que son fáciles de desmantelar con hechos, el magnate ex presidente es, para millones de estadounidenses, inmune a todo eso. Gane o pierda las elecciones de 2024 Trump sigue siendo un candidato muy competitivo como lo fue al ganar las de 2016 y perder, por poco margen, las de 2020, aunque él todavía insiste en la insostenible afirmación de que hubo fraude.

¿Quién emana más el efecto teflón? ¿Trump, inmune a juicios, escándalos y comportamientos erráticos, o una importante cantidad de la población estadounidense a quienes les resbala si él vuelve al poder?

SHEINBAUM Y COLÓN

En octubre 2024 Claudia Sheinbaum asumió la presidencia de México y comenzó su mandato con la misma actitud populista y polémica de su antecesor y probable actual asesor AMLO al no invitar, en la comitiva española, al Rey Felipe VI de Borbón porque no se  retractó, en nombre de la corona, de que España colonizada matará indígenas  y por la explotación de riquezas de su país.

El mismo mes, el canal español RTVE, transmitió un documental titulado ¨Colón ADN, su verdadero origen¨ en el cual un grupo de científicos que ha estudiado los restos del famoso navegante descarta su origen genovés y asegura que nació en Valencia, España y además fue judío.

Varios historiadores como Salvador de Madariaga y Simon Wiesenthal, entre otros, habían postulado la teoría de que Colón se convirtió al cristianismo para evitar la persecución de la Inquisición y mantuvo su identidad de origen en secreto para lograr su emprendimiento de viajar hacia las islas orientales a través del Océano Atlántico, antes de la expulsión de los judíos en el mismo año de su partida, 1492.

LIBRO PUBLICADO EN 1975

LIBRO PUBLICADO POR EL ¨CAZADOR DE NAZIS¨ E HISTORIADOR AFICIONADO SIMON WIESENTHAL

¿Qué tiene que ver el debate de los seguidores de la presidente Sheinbaum Pardo y los del Rey de España con la hipótesis de un Colón judío? Objetivamente nada, pero, en mi lúdica imaginación, estas dos historias se pueden vincular en una paradoja simbólica.  AMLO, en 2020, exigió las disculpa de España por la colonización y sus consecuencias pero le contestaron que su apellido era López Obrador, una ¨seña¨ que, le guste o no, demuestra su ascendencia española de viajeros que no se mezclaron con indígenas de la civilización azteca, y por eso sus padres no lo llamaron Cuauhtémoc, por ejemplo.

LOS TIEMPOS CUANDO AMLO NO PEDÍA AL REY DE ESPAÑA RETRACTARSE, SI NO, RETRATARSE JUNTO A ÉL.

El revisionismo histórico, en este caso, juzgar con valores culturales occidentales del siglo 21 lo que en el siglo 15 era percibido como habitual, no le va a funcionar a Sheinbaum Pardo cuando comience su desgaste político pues le recordarán que es hija de padre lituano judío y una madre sefardita búlgara – descendiente de los judíos expulsados de España, – y, por lo tanto, su ADN tiene más en común con Colón que con los colonizados aztecas.

De hecho, por sefardita, la presidente como el mismo Rey Felipe VI son descendientes de españoles que nacieron fuera de la Península Ibérica porque el  padre del monarca nació en el exilio italiano y su madre en Grecia.

UN AÑO DE GUERRA

La guerra comenzó el 7 de octubre de 2023, tras la masacre perpetrada por el grupo terrorista palestino Hamas, en la que más de 1,200 civiles israelíes fueron asesinados brutalmente.

Cuando las tropas israelíes entraron por tierra en Gaza con el objetivo de “liquidar” a Hamas, el grupo islamista libanés Hezbollah se sumó al conflicto, lanzando misiles semanalmente al norte de Israel. Esto provocó la evacuación de más de 60,000 personas, quienes aún no han podido regresar a sus hogares.

Desde hace meses, la mayoría de los gobiernos del mundo piden un alto al fuego en Gaza que incluya la liberación de más de 100 rehenes retenidos por Hamas. Además, el grupo utiliza a gran parte de la población como «escudos humanos» para frenar los ataques israelíes o causar la muerte de civiles palestinos, lo que beneficia sus objetivos propagandísticos. Esta situación ha contribuido al aumento del antisemitismo mundial. Sin embargo, esto no exime al gobierno israelí de críticas por los excesos y la aparente indiferencia frente a las bajas civiles en Gaza.

EL RECIÉN ASESINADO LÍDER DE HAMAS, YAHIYA SINWAR

En Israel, semanalmente, son masivas las protestas contra el gobierno de Netanyahu para que priorice el rescate de los rehenes, cuestión, que algunos expertos piensan que no hace o por las inaceptables condiciones que exige Hamas o porque le conviene mantener la guerra en Gaza por razones políticas.

¿Cuáles son las consideraciones políticas de Netanyahu? Postergar la creación de un comité de investigación que estudie las fallas de inteligencia, militares y políticas que condujeron a la masacre del 7 de octubre de 2023. Dicho comité podría determinar su responsabilidad como primer ministro, lo que podría derivar en elecciones anticipadas o incluso en su inhabilitación política.

La responsabilidad de Netanyahu en la guerra de Gaza es mínima en comparación al peligro que plantea el eje islamista chiíta manejado por Irán.

Desde la revolución islámica de Irán a finales de los 80, el régimen teocrático de la minoría chiíta (en contraste con el islam sunita, practicado por más del 80% de los musulmanes y la mayoría de las naciones árabes) ha expandido su doctrina en países del Medio Oriente con significativas minorías chiítas. De este modo surgieron Hezbollah en Líbano; milicias chiítas en Irak tras la caída de Saddam Hussein; grupos proiraníes en Siria postguerra civil, incluidos miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní, y los Hutíes, empoderados por la guerra civil en Yemen.

Este eje chiíta se ha convertido, con el tiempo, en una amenaza para Israel, pero también para regímenes árabes como Arabia Saudí, Jordania, y el propio Líbano, cuyo ejército es mucho menos poderoso que Hezbollah. Tras un año de ataques de Hezbollah, el gobierno de Netanyahu decidió intensificar los ataques contra esta guerrilla chiíta proiraní. En las últimas semanas, se han registrado importantes éxitos tácticos: la destrucción de los sistemas de comunicación de Hezbollah mediante explosiones selectivas; asesinatos de su cúpula militar, incluyendo a su líder, Hassan Nasrallah; y la eliminación de varias instalaciones militares de la organización, lo que ha generado una oportunidad que el ejército israelí está aprovechando para debilitarlos.

Estas acciones, junto con ataques israelíes contra objetivos iraníes en Líbano, Siria e Irán (como el asesinato del líder político de Hamas, Ismael Haniyeh), han provocado que Irán responda, no solo autorizando a sus aliados del eje chiíta a atacar a Israel, sino también lanzando misiles de largo alcance contra zonas civiles israelíes en dos ocasiones.

En resumen, somos testigos de una guerra entre Israel e Irán, que durante años fue indirecta, con los aliados chiítas de Teherán y Hamas (aunque sunita) uniéndose en su objetivo de destruir a Israel. Más recientemente, el conflicto ha escalado a ataques directos entre ambos países.

SIETE DE OCTUBRE

Se cumple un año del Pogrom (masacre) perpetrado por el grupo terrorista Hamas en Israel. Como analista internacional, sería lógico escribir sobre las repercusiones de lo sucedido durante un año de conflicto, sin embargo, como la mayoría de israelíes y judíos del mundo, hacemos una tregua en nuestras críticas al gobierno de Netanyahu y todos recordaremos y lloraremos a los más de 1200 civiles asesinados por Hamas en territorio israelí; a los más de 4 mil heridos y en especial, anhelamos el retorno de unas cien personas, vivas o muertas, que aun están secuestradas en Gaza.

A pesar de las fallas de inteligencia y militares que permitieron la mayor masacre de judíos desde el Holocausto, mañana no debatiremos las responsabilidades del primer ministro ni sus implicaciones políticas (Así como hay que felicitarlos por sus éxitos recientes contra Hezbollah e Irán). No será el día para discutir si la respuesta de Israel en Gaza ha sido adecuada, ni si el ejército, bajo un gobierno con ministros extremistas, se ha excedido en sus ataques. Tampoco abordaremos si Netanyahu no ha negociado un cese al fuego por razones estratégicas o personales, como evitar enfrentar acusaciones de corrupción.

Mañana no habrá debates sobre quién causa más muertes en Gaza: si Israel con sus bombardeos o Hamas, al usar a la población civil como escudos humanos en hospitales, escuelas, y mezquitas. Lo que debe quedar claro es que este conflicto actual comenzó con una masacre que fue una clara declaración de guerra por parte de Hamas.

Es importante que aquellos que, a lo largo del año, han alzado pancartas con lemas como «Del río al mar Palestina será libre» comprendan el verdadero significado de esas palabras. No abogan por un Estado palestino junto a Israel, sino por la destrucción de Israel, ya que el río Jordán y el mar Mediterráneo enmarcan la total aniquilación de su territorio. La crítica a Israel puede ser válida, pero negar su derecho a existir es antisemitismo disfrazado de anti sionismo.

Mañana será un día de tristeza para todos los judíos y palestinos que han sido víctimas de Hamas.

CANCIÓN INTERPRETADA POR EDEN GOLAN EN UNA MANIFESTACIÓN PRESIONANDO AL GOBIERNO DE NETANYAHU PARA NEGOCIAR TODO LO QUE SE PUEDA POR LOS REHENES QUE AUN PERMANECEN EN MANOS DE HAMAS. LA CANCIÓN OCTUBER RAIN FUE LA CANDIDATA DE ISRAEL EN EL FESTIVAL DE EUROVISIÓN.

Aclaración a los lectores: este artículo no trata sobre la supuesta capacidad de Israel para lograr que varios buscapersonas (beepers) y walkie-talkies explotaran casi simultáneamente en las manos, bolsillos o maletas de miembros del grupo islamista radical libanés Hezbollah. Ese tema seguirá siendo objeto de especulación y debate por mucho tiempo. Tampoco entraremos a analizar el efecto de este golpe psicológico en Hezbollah que ya había reemplazado el uso de teléfonos celulares por beepers, con el fin de evitar que sus comunicaciones fueran interceptadas por los servicios secretos israelíes.

Más bien, propongo algunas reflexiones que podemos extrapolar a otros conflictos y tensiones globales:

  • El primer antecedente significativo de un ataque cibernético a distancia fue el virus Stuxnet, desarrollado por Israel y Estados Unidos. En 2010, este «malware» tomó control de unas mil centrifugadoras nucleares en el reactor atómico iraní de Natanz, emitiendo instrucciones para que se autodestruyeran. Fue un hito en la evolución de las ciberarmas.
  • Desde la llegada de la inteligencia artificial, la guerra ha experimentado una transformación. Se han desarrollado métodos y tecnologías muy distintos a los de los conflictos convencionales de antaño. El uso de drones no tripulados que detectan al enemigo con una precisión casi infalible; sistemas antimisiles capaces de interceptar múltiples cohetes en el aire, o dispositivos como el Xaver 1000, que permiten detectar objetos y personas a través de paredes o en el subsuelo, son ejemplos de esta nueva era. Si bien estas invenciones han permitido reducir el riesgo para las vidas de los soldados, también han incrementado, en ciertos casos, las bajas civiles, a pesar de su precisión.
  • En cuanto a Hezbollah, que ahora instruye a sus miembros a no utilizar ningún dispositivo de comunicación, surge la pregunta: ¿cómo se las arreglarán para comunicarse? ¿Volverán a usar telégrafos, palomas mensajeras o heraldos? La célebre frase de Albert Einstein parece más apropiada que nunca: «No sé con qué armas se luchará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial será con piedras y garrotes». Inevitablemente, a mayor tecnología pareciera que nos adentramos a una especie de prehistoria.

Image: Generated by OpIndia using Dall-e. De la web: https://www.opindia.com/2024/09/exploding-pagers-injured-2700-hezbollah-cadre-killed-8-in-lebanon-next-level-warfare-here-are-theories-how-it-happened/

En mayo de este año, la Corte Suprema de Brasil dictaminó la anulación de todos los casos que implicaban a Marcelo Odebrecht, el principal responsable del escándalo de corrupción «Lava Jato», que comprometió tanto a su país como a gobiernos y empresas de todo el continente americano. Si bien los magistrados pueden haber tenido razones jurídicas para absolver a Odebrecht y a varios de sus exfuncionarios, resulta llamativo que esta decisión se produzca tras el regreso de Lula da Silva al poder.

No debemos olvidar que fue en gran parte por los testimonios del ahora absuelto empresario que Lula pasó más de 500 días en prisión, acusado de lavado de dinero.

Otra decisión reciente de la Corte Suprema de Brasil ha sido la suspensión temporal de la red social X (antes Twitter) por «reiterado incumplimiento de órdenes judiciales». Esta medida fue tomada por el juez más influyente del país, Alexandre de Moraes, quien mantiene vínculos con Lula.

MORAES VS LA RED DE ELON MUSK.

A esto se suma al cierre de otras cinco redes sociales utilizadas por partidarios del expresidente Jair Bolsonaro.

¿Está Lula utilizando al sistema judicial de Brasil? No podemos afirmarlo con certeza, pero si estas mismas decisiones hubieran ocurrido durante el mandato de Bolsonaro muchos estarían discutiendo si la separación de poderes en la democracia brasileña está en peligro.

Además, el comportamiento de Lula genera interrogantes en el plano internacional. ¿Actúa como un verdadero demócrata cuando se abstiene de denunciar el mega fraude electoral de Nicolás Maduro en Venezuela y se niega a denunciar que el regimen de su amigo es un brutal dictadorua?

¿o cuando Lula apoya a Vladimir Putin en la guerra contra Ucrania y critica los ataques de Israel en Gaza, sin mencionar el terrorismo de Hamas ni la utilización de civiles como «escudos humanos»?

Lula parece estar en una búsqueda por redefinir su legado. Aspira a ser recordado como el fundador del socialismo democrático en América Latina, pero esa ambición parece chocar con su «corazoncito” comunista que lo vincula a sus orígenes. No es fácil para Lula desvincularse de su pasado cuando, junto a Fidel Castro, fundó el Foro de São Paulo, una organización que conectaba a partidos de centroizquierda, como el suyo, con otros no democráticos, como el Partido Comunista Cubano, el Sandinista y el PSUV de Chávez.

Ahora, el líder brasileño enfrenta el desafío de equilibrar su deseo de construir un legado democrático con las sombras de su pasado y las contradicciones que esto conlleva, un reto que le cuesta más que el precio de su famoso departamento tríplex en Guarujá, financiado con dinero de Odebrecht.