Stanley Kubrick trató la evolución del ser humano, desde sus orígenes más primigenios hasta los tiempos cibernéticos en su obra de arte “2001 Odisea del Espacio”. En una de las escenas más emblemática del film, cuerpos celestes del espacio danzan alternadamente con los objetos que flotan en el interior de una nave espacial al compás del gran vals compuesto por Johann Strauss (hijo), “El Danubio Azul”. Sin embargo, de la sensación de la armonía pasamos a escenas que involucran a dos astronautas dependientes de una computadora programada para evitar sobresaltos durante la misión espacial, y ¡vaya sorpresa!, el ordenador comienza a equivocarse en sus cálculos y cae presa de una descompensación emocional que la confronta con sus creadores.
Valga el recuerdo de estas escenas basadas en el libro 2001, de Arthur C. Clarke, como metáfora de lo que parece estar ocurriendo a esa maquinaria institucional y comercial, creada, con esmero, previsión y cautela, por los países más prósperos de Europa, que – a partir del colapso del comunismo y la apertura de la “cortina de hierro” – se apresuraron a evolucionar de una manera algo descontrolada. La Unión Europea muestra serias grietas de descomposición como bloque político y económico, de manera directamente desproporcional a como sus instituciones burocráticas llegan a consensos para sus miembros.
En el primer trimestre de 2010 se tomó la decisión de “rescatar” a Grecia de la bancarrota, a cambio de medidas draconianas – sobre todo para sus habitantes más golpeados por una crisis que el Banco Central Europeo no quiso confrontar por largo tiempo – y el último trimestre cierra con una paquete de ayuda parecido a Irlanda, con posibilidades de que Portugal y España sean los próximos países en graves problemas. Esto ha desatado un debate sobre la inmigración que, en Francia se ha concretado con expulsión de gitanos; en países como Suecia y Dinamarca ha fortalecido a partidos ultranacionalistas; en Alemania se ha llegado a “decretar” el fracaso del multiculturalismo; y hay un incremento preocupante en tendencias separatistas como lo demuestra el caso de Bélgica – con la victoria en marzo de un partido independentista en la prospera Flandes, que amenaza con separarse de la sureña y más pobre, Valonia – y en otros lugares como los Balcanes, en donde vuelve a respirarse el hedor del odio étnico con la proliferación de grupos islamistas radicales en Bosnia y de pandillas fascistas en Serbia.
Es tradicional que Viena reciba el año nuevo con la ejecución de “El Danubio Azul”, que casi se tiñe de rojo, este año, por la acumulación de desechos tóxicos contaminantes de una industria en Hungría. ¿Será esta la premonición de una odisea para la Europa 2011?
El mundo experimenta dos tipos de recesiones tal como lo señala el editorial del diario The Wall Street Journal del 13-12-10: una económica y otra del sistema democrático.
La libertad causó entusiasmo en varios lugares de Asia durante la década que pasó, en donde ocurrieron con una serie de “revoluciones” llamadas con nombres de colores: “La Naranja” de Ucrania; “La Rosada” de Georgia, “La Azafrán” de los monjes budistas de Birmania, etc., y sin embargo, Rusia se encargó de aclarar a las repúblicas ex soviéticas cuáles son los límites de su autonomía en su área hegemónica, y en países gobernados por Juntas Militares y caudillos autócratas, como Myanmar, la oposición ha ido sintiendo el cada vez es más estrecho espacio de maniobra para la disidencia.
En América Latina están casos como el de las fraudulentas elecciones de Haití y el golpe desde el poder en Venezuela, sin que la OEA ni gobiernos del continente se inmuten, dejando atrás dos épocas doradas en la lucha por las libertades del continente: una liderada por el primer presidente de la democracia venezolana, Rómulo Betancourt, que logró junto a Kennedy, hacer un bloque contra dictaduras de derecha como la de Trujillo en Republica Dominicana, y la de Fidel Castro, en Cuba; y la otra la de Jimmy Carter, quien tuvo como aliado a un discípulo Betancourt quien también llegó a la presidencia de sus país en dos ocasiones: Carlos Andrés Pérez (o CAP, como lo llamaban)
El reciente fallecimiento de CAP ha provocado recuerdos, polémicas, pero sobre todo, revelaciones muy interesantes que nos presenta el lado luminoso del gran demócrata que fue, frente a esa imagen que sus enemigos quisieron que prevalezca: la de ser recordado solo por los escándalos de corrupción que estremecieron sus mandatos. De hecho, CAP no pudo culminar su segunda presidencia al tener que renunciar – luego de sobrevivir dos golpes de estado, uno liderado por Hugo Chávez – en 1991, para afrontar un juicio por usar fondos secretos para la campaña de Violeta Chamorro en Nicaragua.
Sobre este caso, el ex presidente sandinista Sergio Ramírez revelo en un reciente artículo que CAP ayudó, política y materialmente, a los sandinistas a derrocar a Somoza, durante su primer gobierno, y su desilusión por una dictadura que suplantó a otra, lo condujo a apoyar a la candidata Chamarro cuando se forzó a los sandinistas a convocar a elecciones: “Cuando lo juzgaron y derrocaron bajo múltiples acusaciones de malversación de dineros públicos y prevaricato, entre esas acusaciones faltó que de los fondos secretos que como presidente manejaba, nos entregó, por más de un año, hasta el fin de su mandato, 100.000 dólares mensuales para la causa de la revolución – cuenta Ramírez – “ Lo digo ahora que ya está muerto, porque ya no pueden sumar ese delito libertario suyo a la causa todavía abierta contra él en Venezuela para pedir su extradición, en la que insistió el gobierno de Chávez hasta el último momento”. (http://www.reportero24.com/2010/12/sergio-ramirez-carlos-andres/)
Luego de su primer gobierno CAP fue acusado de usar el avión presidencial venezolano para traer a Madrid, de un congreso de La Internacional Socialista a su amigo Felipe González, quien en ese momento era miembros del Partido Socialista Obrero Español, aunque el Rey aun no había legalizado a los partidos políticos. Cuenta el ex presidente español: “El Rey fue a recibirlo, con los rituales de rigor. Convinimos que yo debería descender del avión oficial por otra puerta, con la discreción debida para no interferir en la ceremonia oficial. Una de las magníficas tiras de Peridis ilustra el momento en que el presidente de Venezuela saluda al Rey y le dice «traigo contrabando en el avión». Yo era ese contrabando. Naturalmente desaparecí de ese escenario sin que nadie se percatara, salvo por sus palabras y la risa del Rey”. (http://interprensanoticias.blogspot.com/2010/12/felipe-gonzalez-recuerda-cap-in.html)
En 1973 CAP envió un avión a Santiago con el embajador Diego Arria – hoy un acérrimo opositor a Chávez – a bordo, con la misión de regresar a Caracas con la mayoría de los dirigentes políticos del gobierno de Allende. Se logró la liberación de unos cuantos, entre ellos, el ex ministro de Defensa Orlando Letelier (asesinado tres años después en Washington D.C), y Aniceto Rodríguez, quien viviendo en Venezuela cuando Chile recuperó la democracia, fue nombrado embajador chileno en Caracas por el presidente Patricio Aylwin. En el artículo “El Legado de Carlos Andrés Pérez”, el escritor y político argentinoRodolfo Terragno lo resume lo anterior con justicia: “Cuando Pinochet, Videla y otros asolaban el Cono Sur, el extinto presidente de Venezuela dio asilo a miles de víctimas y trabó alianzas internacionales contra la dictadura Eran chilenos que, si no hubiesen huido, se habrían consumido en las hogueras de Augusto Pinochet. Eran uruguayos que estaban vivos porque Gregorio Álvarez no había tenido oportunidad de prenderlos. Éramos argentinos perseguidos por los Videla, los Massera y los Agosti de aquella Argentina aciaga. Carlos Andrés Pérez (presidente de Venezuela entre 1974 y 1979) nos salvaguardó a todos” (http://www.codigovenezuela.com/2010/12/noticias/pais/el-legado-de-carlos-andres-perez/)
La figura de CAP, como demócrata a toda prueba debe ser reivindicada más allá de sus muchos defectos, incluyendo sus posibles delitos de corrupción, sobre todo hoy, cuando no solo la podredumbre política y económica es mucho peor de aquello de lo que se le acusó, sino también, cuando la esencia de la democracia- la libertad – es pisoteada con total cinismo. El magistral artículo del politólogo, Moisés Naím, “CAP: un hombre defectuoso”, es muy esclarecedor al respecto:
“¿Se imagina usted a alguno de quienes lo defenestraron políticamente el teniente coronel, los tristemente célebres notables, los dueños de los medios de comunicación, sus columnistas, los grupos económicos o los demás líderes políticos del momento tomando voluntariamente medidas que reducen su poder? Carlos Andrés Pérez podía nombrar a dedo a gobernadores y alcaldes; en cambio, promovió las reformas que permiten a los ciudadanos elegirlos directamente. Obviamente eso redujo su poder. Él lo sabía y, sin embargo, lo hizo…”; “…Los demócratas de Latinoamérica, del Caribe y hasta España y Portugal han dado fe de que la eficaz intervención de Carlos Andrés Pérez fue determinante en los momentos más críticos de sus luchas. Mientras la Venezuela de hoy exporta apoyos a sanguinarias tiranías, como las de Irán, Cuba o Bielorrusia, la de Carlos Andrés Pérez exportaba libertad y democracia”
Feliz año a todos. Los invito a asistir a mi curso a partir del 18 de enero en la Universidad Ruiz de Montoya, sobre » Cine diferente para un mundo indiferente».
Son 6 clases, martes y jueves al anochecer y los detalles los pueden ver en el anexo. Y les invito a leer mis reflexiones a proposito del cierre de año, sobre todo mis ultimos …articulos pero todos los links en mi blog: https://arielsegal.wordpress.com/ y varios articulos se complementan con las entrevistas de radio con el excelente periodista y amigo Eli Bravo, de union radio miami https://arielsegal.wordpress.com/programas-de-radio/
“El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del irrazonable” George Bernard Shaw
Tengo la sensación de que no es la víspera de 2011 lo que se devela en estos efervescentes tiempos, cuando casi todos los cambios son efímeros, o bien son devorados por un recambio y perdemos por ende, la noción de que uno antecedió al otro.
Ahí está Barack Obama truncado en su intento de reformar en profundidad la estructura del estado en su país; o la Comunidad Europea que en su optimismo de acelerar su consolidación como bloque político, la amenaza una grave crisis económica que la confronta con viejos fantasmas del pasado del continente, como la xenofobia y los nacionalismos.
Mi sensación de que el siglo 21 nos tocó la puerta, presentándose en toda su plenitud, es reciente, en alguna fecha que no acierto a precisar, y es similar a la que muchos sienten al cumplir 37, 45 y un día se encuentra diciéndose a sí mismo o a los demás, “ahora sí siento los treinta, o los cuarenta”.
Si fuera asunto de cronología, diría que el evento que define el comienzo de este siglo es el 11 de septiembre del 2001, y sin embargo, es ahora, un día del 2010, cuando experimento una epifanía (o quizás, ¿una pesadilla?), de cuán inmersos estamos en cambios profundos que no podemos discernir y que nos dejan rezagados en nuestras estructuras mentales y emocionales.
La revolución tecnológica de la que somos testigos comenzó poco antes del final de «La Guerra Fría”, en la década de los noventa, con la invención de la TV por cable y por satélite, con los telediarios de 24 horas que nos presentan en un mismo bloque las noticias de una hambruna y una masacre con las de desfiles de moda y personajes de farándula, y luego la instantaneidad en la computadora a través de internet y sus derivados, Google, Twitter, Facebook, etc.
Por otro lado, una revolución científica avanza a la par, menos ostensible, pero de consecuencias inimaginables: se descifra el código genético y con eso se abren infinidad de opciones biológicas, químicas. Los misterios del ADN son estudiados y manipulados por una élite que desde laboratorios, podría lanzarnos hacia universos fascinantes, desconocidos, y quizá, temibles, como el de la clonación.
Quizá, mi sensación de “¿vértigo existencial?” sea una excusa para escribir con furia y creatividad. No lo sé, pero tengo una breve lista de eventos de este año, que sino para sustentar, al menos aportan, algo más serio que un mero capricho literario disfrazado de artículo periodístico.
Hago un intento:
Wikileaks: Preguntas sin fin que conducen a debates necesarios, a inútiles predicciones y a cuestionamientos éticos como el derecho a la información vs la seguridad nacional; a discernir entre el trigo y la paja- en cuánto a qué es realmente importante y qué es banal- de lo que revelan muchos de los documentos que este portal propala; a la eterna pregunta de si el fin justifica los medios, en este caso en cuanto a lo que hacen funcionarios diplomáticos para obtener información, pero también, en cuanto a presentar documentos obtenidos por medios ilegales – ¿comprados, chantajes, hackers, etc.?– e incluso, cuestionamientos a presentar documentos sin filtros de profesionales que chequeen la veracidad de los contenidos que recibieron.
Stuxnet: Un virus diseñado para sabotear, lentamente, las plantas nucleares de Irán y que aunque su régimen lo niegue, ha retrasado por un tiempo el intento de enriquecer uranio, al menos en el reactor de Bushehr. Quienes lo programaron lograron que este virus pasara inadvertido dentro del sistema incubándose, para luego, borrar sus códigos, haciendo imposible que sea rastreado. Este año el llamado “gusano” Stuxnet ha infectado a más de 100 mil sistemas computacionales alrededor del mundo, puesto que las instalaciones nucleares iraníes de Bushehr y Natanz, no están aisladas de otras redes.
Casi todo lo que reproduzco aquí apenas lo entiendo pero me que queda claro que hoy se pueden lograr objetivos extraordinarios sin necesidad de utilizar bombas y armas de fuego gracias a la tecnología, pero a la vez, me asusta pensar: ¿qué pasaría si grupos como Al Qaeda, o narcotraficantes o gobiernos mafiosos, logran utilizar métodos similares para realizar atentados terroristas, o para infiltrar los sistemas de de transporte civil de ciudades o países?
Celebro Stuxnet, y puedo imaginar quiénes lo programaron, y sin embargo, ¿hay antídoto si cae en las manos equivocadas?
En el Nombre deGoogle:…y la del padre, Fidel, y del hijo, Chávez, con todo cinismo Daniel Ortega aprovecha un error en los mapas del servicio Google y envía un pequeño escuadrón de solados a tomar la diminuta Isla Calero, de soberanía costarricense. El portal rectifica el error de las fronteras entre Costa Rica y Nicaragua, pero el canciller del país que sí tiene ejército, exige a Google Maps volver a colocar los límites con los cuales justifican su permanencia en ese territorio. Como los conquistadores que clavaban la cruz y leían la santa palabra de sus reyes, los auto-proclamados “revolucionarios” usan la tecnología inteligente del blackberry, el GPS y el msg para proclamar: “operación :)”
Mineros Globalizados: Treinta y tres atrapados en un refugio a 700 metros de profundidad en una mina en Chile.Al conocerse que están vivos se despliega un operativo que comienza con proveer a los mineros de ayuda básica para su supervivencia a través de sondas, incluyendo a una a la que se le introduce una mini-cámara para mostrar en tiempo real su convivencia bajo la tierra.
Con el reality accesible por internet y luego el rescate, transmitido en vivo y directo durante más de 24 horas, una audiencia estimada en mil millones de personas se congratula por una historia de éxito global que celebra la vida y la resistencia del hombre, pero a la vez, algunos se habrán preguntado: ¿Y en todo este tiempo, por qué no pusimos la misma atención a millones de personas que sufrieron por catástrofes naturales o infligidas por la violencia y el odio en tantas partes del mundo? La respuesta es tan clara como inquietante: la historia de los mineros pudo ser manejada, en tiempo, espacio, e incluso con criterios de espectáculo, por los medios de comunicación, incluyendo el morbo y los chismes atrayentes sobre “el minero infiel”, “el futbolista”, el chistoso”, etc. Y ése fue su éxito.
Red Social: La película. Fascinante historia con protagonistas que se hablan, piensan y actúan a un ritmo vertiginoso, la trama que presenta nacimiento del portal Facebook, me abruma.
¡Cuánta información imposible de captar por lo rápido de la comunicación; por la forma de interactuar de los jóvenes de ese primer mundo de Harvard, en el cual, el que rema pierde contra el que navega con motor fuera de todo desborde, por la red de internet!
Si el cine irá a la velocidad y a la secuencia de este film, entonces, no solo con computadoras quedaremos muchos rezagados.
Red Social nos coloca como espectadores ante nuestro propio desfase, pues en este instante, mientras aprendemos algo nuevo para facilitar nuestra forma de comunicarnos (algunos argumentarán, que para desvirtuar y deshumanizar aun más las relaciones humanas), ya se está inventando otra tecnología más accesible y masiva.
Así como la Revolución Industrial condujo, sin conciencia de nuestros antepasados, a profundos cambios mentales, políticos, económicos, e incluso, filosóficos (valores, percepciones, pensamientos, etc.) la actual revolución científica y cibernética de la que no escapamos – con algunos en el centro de su vorágine, y otros a los bordes de sus corrientes – también nos arrastra hacia el núcleo de su espiral: un lugar desconocido y lúgubre, para los más conservadores, y esperanzador para los más aventureros, pero definitivamente, vertiginoso e incierto.
Varios científicos que revolucionaron las ciencias y por ende, el pensamiento humano, nos advirtieron que el progreso tecnológico no va a la par con el de la moral y la ética, como el caso de Albert Einstein cuando se sintió manipulado luego del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, y su amigo, el filosofo Bertrand Russell, quien en un breve tratado sobre su preocupación por la humanidad, escribió en su ensayo “Ícaro, o el Futuro de la Ciencia”, y advirtió que : “La ciencia no le ha proporcionado al hombre más autocontrol, más bondad o más dominio para abandonar sus pasiones a la hora de tener que tomar decisiones.” (Recomiendo leer todo el tratado en http://www.analitica.com/bitblio/brussell/icaro.asp)
Analisis radial de Actualidad 1020 de Miami al respecto:
Felipe: ¿No es sorprendente que haya vida en Marte?
Mafalda: Lo sorprendente es que haya vida en este planeta Quino
En el 2010 la ONU ha tenido que desmentir una información difundida por varios medios de comunicación, en la cual se aseguraba que esta organización mundial – la más importante y a la vez, la más impotente – denominaría a un embajador para comunicarse con extraterrestres, si un día se logre entablar comunicación con alguno de ellos. De haberse confirmado que la astrofísica malaya, Mazlan Othman – directora de la Oficina de la ONU para el Espacio Exterior – sería nombrada para el cargo, nadie hubiese cuestionado sus credenciales para ser la interlocutora con alienígenas inteligentes, pero el falso rumor sí generó críticas a la apertura de una oficina más, a la exorbitante maraña burocrática de esa organización.
En todo caso, aunque la ONU negó la creación de ese cargo, sería bueno preguntarnos, ¿qué podríamos contarles a nuestros vecinos sobre la vida en la tierra?
Sería bueno advertirles que necesitarán un período largo para ver si les otorgan visas de residencia o inmigración en Arizona, donde se exponen a una paliza; o que si son nómades, como los gitanos, ni se les ocurra visitar Francia. Por supuesto, que eviten la libre expresión en China, Corea del Norte o Irán, y con extremo cuidado en Rusia y sus subiditas ex republicas soviéticas como Bielorrusia.
¿Les decimos que el mejor modelo es el comunista cubano? Ahora cuando invita a sus desempleados públicos a buscar oficios informales para sobrevivir ¿o el capitalista? que en muchos lugares de Europa y en la misma Estados Unidos, aumenta la supervisión de los bancos y entidades financieras.
Conviene confesar nuestra impotencia para determinar cuál sistema político y económico es el mejor, porque en lugar de aceptar una síntesis de lo mejor de cada uno, vivimos peleando por convencer al otro de que “nuestro sistema es el mejor”.
Si se decide concretar el proyecto de un protocolo destinado a extranjeros del espacio conviene aconsejar a nuestros visitantes que eviten el paralelo 38 que divide a las dos Coreas -que este año casi entran en guerra- y que si ven grandes manchas negras en el océano no son naturales, sino producto de la desidia de nosotros, los humanos, tras el derrame de la British Petroleum en el Golfo de México. También conviene prevenirlos de los narcotraficantes y los maras (pandillas), que se van convirtiendo en jefes de territorios en muchos lugares en donde no llega el estado en América Latina, tal como ocurre hace tiempo en África con los señores de la guerra.
En fin, hay mucha información de la historia de la humanidad como para asustar a los visitantes espaciales, pero podemos dejarlos revisar por internet el portal de Wikileaks y ellos se enterarán por su propia cuenta, desde la impotencia de Obama para manejar a su país – demasiado enredado en la maraña de lobbies, corporaciones y desafíos que dejaron sus antecesores en el cargo presidencial – que no le deja tiempo para lidiar con problemas del mundo, como Irak, Afganistán y la recesión – no sólo económica, sino de la democracia –que ocurre en el planeta ( imaginemoslo con un ejemplo del «E.T Phone» en el «Aló Presidente» en Venezuela).
Eso sí, que la ONU les diga claro a los extraterrestres mantengan distancia de varios sacerdotes católicos,debido a las acusaciones de pederastia, y que no desafíen a Maradona ante sus fanáticos laicos, pero sobre todo, que eviten confundir a Bin Laden con Al Gore, ahora que en 2010 al terrorista le dio por enviar mensajes ecologistas expresando su preocupación por las consecuencias del cambio climático.
¡Cuidado amigos!, hay que advertir a los alienígenas, no vaya a ser que sean secuestrados por Al Qaeda cuando sus miembros se enteren que no son fieles practicantes del Islam fundamentalista que ellos practican.
Viendolo de este modo, sera difícil la misión de la ONU, ¡pero no la de comunicarse con extraterrestres!, sino la de presentar un documento que unifique los criterios de quienes vivimos en este planeta!
Hay quienes opinan, según fijaciones ideológicas añejas, que el reciente resultado de las elecciones del congreso y el senado de Estados Unidos, no solo es malo porque ganaron los republicanos y candidatos de su ala extremista – el llamado “Tea Party” – sino también, que el sistema de ese país es intrínsecamente diabólico, porque Obama está inmovilizado por grandes corporaciones e intereses.
Concuerdo con que la ganancia de cuotas de poder por parte los republicanos representa un retroceso en la esperanza de cambios estructurales urgentes para los EEUU, y por lo tanto, conveniente para el resto del mundo, y también comparto la preocupación del excesivo poder de corporaciones y elites en la democracia estadounidense, y sin embargo, es la nación de Obama la que ha demostrado históricamente que sin revoluciones abruptas, pero con reformas graduales y progresivas, se puede lograr sin violencia extrema bienestar y estabilidad social para las mayorías. Quizá, la nostalgia de quienes idealizan e idolatran las revoluciones (con y sin comillas) – sin discernir de su aspecto teórico, incuestionablemente maravilloso, de lo ocurrido en la práctica, siempre violento y autoritario – los hace anhelar que la superpotencia norteamericana pase por un proceso como el de la Francia de Robespierre, con su terror de guillotinas; la Rusia de Lenin y Stalin, con sus millones de víctimas de hambrunas provocadas, campos de concentración y purgas; o la Cuba de Fidel que comenzó con ejecuciones sumarias y hoy despide a un millón de empleados públicos inventando de la nada un sector privado que los conducirá a un consumismo limitado: con-su-mismo destino de miseria.
Sería excelente que Obama pudiese tener más poder, y poner en su lugar a los fundamentalistas cristianos y a los capitalistas sin corazón, pero si no le proponemos que haga una revolución, qué modelo de gobierno le aconsejan los admiradores del “socialismo” (¡con comillas acentuadas!) de nuestro continente: ¿El de la Argentina en donde la presidenta Kirchner no se habla con su vicepresidente Julio Cobos, o con miembros de su propio partido, como Duhalde? ¿El de Chávez, que ordena a sus parlamentarios a darle una ley para gobernar por más de un año por decreto, para neutralizar a los diputados entrantes de la recién electa asamblea? ¿El de Evo Morales, quien cada vez que discrepa con la oposición los acusa de conspiración? ¿El de Correa, con su “mátenme si les da la gana”, transformando chispas en un incendio, en lugar de convocar al dialogo durante un motín de policías?
Dificulto que Obama pueda hacer importantes cambios con el actual liderazgo republicano, pero qué alivio es escuchar a un presidente que acepta perder cuotas de poder, asumiendo su responsabilidad, llamando a los victoriosos a trabajar junto a los perdedores, y reconociendo algo sensato que casi no escuchamos en nuestras democracias y seudo-democracias latinoamericanas: “No pienso que la gente tenga ideologías fijas. Creo que las mayorías siguen con sus asuntos, con sus vidas y solo quieren estar seguros de que nosotros estamos trabajando para ayudarlos en que progresen”
Ese sentido común, es lo que hace grande a Obama, y lo que hace que los estadounidenses decidan salir o no, a votar en masa, o cambiar de opinión, sin temor a que un gobierno irrespete o tergiverse un resultado electoral (con la excepción de la regla: la elección Bush-Gore del año 2000).
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Entrevista radial en «Actualidad 1020» de Miami:Análisis de Ariel Segal respecto al discurso del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa
Cuando Mario Vargas Llosa reciba el Premio Nobel a la Academia de Estocolmo, desde algún lugar imaginario asomarán por el recuerdo de sus lectores, sus personajes – los inventados y los recreados por su imaginación – como Roger Casement, el protagonista de su reciente novela El Sueño del Celta.
Casement, es quizá el personaje cumbre de esa complejidad humana que no deja reposar a MVLL en su búsqueda de hurgar la naturaleza humana. Aventurero y a la vez refinado diplomático irlandés, Casement trabajó para la Corona Británica denunciando los terribles crímenes que a comienzos del siglo 20 perpetraban en El Congo los funcionarios de la compañía del rey belga, Leopoldo II; y luego, reportó las perversidades ejecutadas por los caucheros que trabajaron al servicio de la Peruvian Company de Julio Arana en la región amazónica del Putumayo.
En esta última obra, quizá como en ninguna otra, MVLL explora las entrañas del mal, esa dimensión de deshumanización que produce, a quienes perpetran violaciones y abusos contra otras personas, un desapego total ante la responsabilidad de sus actos: “Nosotros somos los ejecutores de una política en la que no hemos intervenido para nada” – dice con absoluta tranquilidad el capitán Junieux, un funcionario de la empresa de Leopoldo II en el Congo: “Nunca nadie nos pidió nuestra opinión. Si lo hubieran hecho, tal vez las cosas andarían mejor”.
Lo mismo dijeron, años después, miles los soldados turcos que ejecutaron el genocidio armenio durante la I Guerra Mundial; y luego los Nazis en los Juicios de Núremberg, y más tarde los encargados del Gulag soviético; de los campos de la muerte en Camboya y China; los asesinos de Ruanda y la ex Yugoslavia en los años 90; y los que están al servicio del régimen islamista de Sudán en nuestros tiempos. Lo mismo dicen hoy los criminales de la actual guerra civil en el Congo, como paradoja de un círculo vicioso del genocidio moderno que comenzó en ese lugar.
Sobre Arana, el Casement de MVLL ve en sus ojos, aquellas “miradas de hombres que han perdido (si alguna vez la tuvieron) la facultad de discriminar entre el bien y el mal, la bondad y la maldad, lo humano y lo inhumano”.
El Sueño del Celtacontiene las peores pesadillas de la codicia humana, que se dan en todas partes y todos los tiempos, incluyendo hoy, cuando otro Nobel, el de la Paz, Lou Xiabo, no podrá, en la otra esquina – Oslo- hablar en el nombre de todos los chinos victimas del totalitarismo del país más capitalista de la tierra, al cual solo le queda del comunismo, lo peor de su tiranía de más de medio siglo.
DISCURSO DE VARGAS LLOSA EN ESTOCOLMO- 7 DE DICIEMBRE, 2010-12-08
La ciudad de Río de Janeiro ha sido sacudida por enfrentamientos violentos entre fuerzas de seguridad del Estado de Brasil, que incluyeron soldados y tanques de guerra de las Fuerzas Armadas (FFAA), y policías de la misma ciudad, contra pandillas de criminales y narcotraficantes que se han apoderado de favelas de la ciudad.
Río es una ciudad fascinante, la del Carnaval y la de las playas siempre repletas; la del enorme Cristo de los brazos abiertos y las playas de Copacabana e Ipanema, pero también, es una de las más peligrosas del mundo, con altísimos índices de criminalidad y pobreza. Ante el problema endémico del crecimiento de los barrios pobres o favelas, es difícil solucionar el problema de las bandas organizadas del crimen que han logrado construir fortalezas armadas haciendo casi imposible que hasta el mejor programa de políticas sociales ponga fin, incluso a largo plazo, a la violencia crónica que maman desde la cuna millones de cariocas.
La utilización de la las FFAA para encarar el problema de los narcotraficantes y pandillas en favelas emblemáticas de Río como Vila Cruzeiro y Morro de Alemao, conduce a una lógica polémica sobre “el remedio vs la enfermedad” en una democracia que, en teoría, debería utilizar solo a la policía para el control de la violencia ciudadana. Seguramente, si la decisión del gobierno de Lula – ya de salida – hubiese sido tomada por los gobiernos de Colombia o Perú, entre otros, ya habría generado una severa reacción de los que se autoproclaman “defensores de los pobres” de América Latina. Incluso, hasta una reunión especial de UNASUR.
Si bien es cierto que en días recientes hubo una ola de ataques a estaciones policiales y quema de automóviles en la ciudad, es difícil no cuestionar si la reacción del gobierno de Brasil tiene o no relación con crear un ambiente más seguro para el Mundial de Futbol 2014 y las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016. No es coincidencia que la alta comisaria de la ONU sobre DDH, Navi Pillay, alertó en noviembre de 2009, su temor al riesgo de “una limpieza social: «Puede haber una tentación de parte del gobierno, como fue la tentación de otros gobiernos que organizaron copas del mundo y olimpiadas, de limpiar las calles, y eso quiere decir apresurarse a tratar la seguridad pública sin preocupación por los derechos humanos”.
No toda la herencia política y social que le dejaría Lula a Dilma Rousseff podía ser tan venturosa.
Es por gente como tú que cree en el mercado”, me dice resignada Chachi. Yo le intento explicar que yo creo en la libertad, no en el mercado. Ella dice: “¡Es lo mismo!, la libertad económica”.
– “Yo creo en la libertad de expresión, de opinión y, en economía, una mezcla balanceada de libertad y ciertos controles” –le digo–. ”Pero, ¿qué sé yo?, yo solo soy profesor y analista”.
Chachi sugiere no continuar con la discusión porque se ha dado en diferentes versiones, ocasionalmente, cuando paso a deambular por los estantes de la librería El Virrey –que en poco tiempo se mudará de la calle Dasso–, que el mercado marcha bien para el sector inmobiliario pero no para las librerías, y si alguna vez los dueños del local fueron sensibles a la cultura, ahora no transigen a un alquiler sensato para una catedral de libros y de conversaciones, en la cual aún los libreros son más importantes que las computadoras.
¿Cuál es el drama de que un negocio cierre en un lugar para mudarse a otro?, se preguntarán legítimamente quienes no son asiduos vecinos de la librería El Virrey de Dasso. Objetivamente, no lo hay, pero los símbolos son subjetivos, y la librería fundada por la pareja Sanseviero en 1973, y ampliada por sus hijos con anexos que incluyen la librería anticuaria Sur –con anaqueles repletos de obras antiguas, grabados, mapas y manuscritos–, es una institución que, por definición, debería ser preservada en el lugar en el que fue instituida.
Si la casa de Arequipa donde nació el ahora premio Nobel Mario Vargas Llosa ha sido decretada patrimonio cultural de la nación, ¿por qué no hacer lo mismo con la librería de Lima que más se esmera en parecerse a lo que fueron las antiguas librerías? Y si la mayoría de sus usuarios son de la próspera San Isidro, ¿por qué alguna empresa no colabora en ayudar a que El Virrey se quede en donde fue concebida?
No creo que el problema sea el mercado, y si hubiera comunismo, El Virrey no podría ofrecer la variedad ni calidad de autores y textos que solo la libertad ofrece. Por eso me inclino a pensar que el problema se trata de algo tan universal como la codicia, que trasciende a ideologías y utopías, y a la indiferencia de quienes se lamentan, pero al fin y al cabo, este asunto es quijotesco (El Quijote es sinónimo de literatura, ¿no?).
Cambiar a El Virrey de lugar para poner en su lugar otra construcción –especie de torre comercial– sería en una partida de ajedrez, un enroque desafortunado y forzado para una calle repleta de negocios en los que no abundan lugares en donde se pueda “viajar” por mundos imaginarios que solo la lectura proporciona.