El martes los estadounidenses eligen a un tercio de sus senadores, a casi todos sus congresistas (la cámara baja), y al presidente de la república en un proceso electoral que puede lucir injusto, a ojos de quienes estamos acostumbrados al sistema de elección directa de la mayoría de las democracias occidentales, pero que para ellos es usual puesto que desde su fundación, Estados Unidos se basa en un delicado equilibrio entre el poder del gobierno central (en su caso, “federal government”) y el de la autonomía de cada estado, por lo cual, el voto de aquellos en donde hay más población vale más que el de sus similares menos populosos.
En este sistema de colegio electoral, en el cual, el votante elige a representantes que en una convención reafirmarán si Obama o Romney ganaron en su estado (no importa por cuántos votos, pues el ganador se lleva a todos los delegados de esa circunscripción) y puede darse la situación del año 2000 cuando Al Gore obtuvo más votación a nivel nacional, pero George W. Bush se llevó la presidencia al tener más delegados por ganar en estados de peso, incluyendo el de la famosa controversia que tuvo que ser resuelta por la Corte Suprema de Justicia del país: Florida. (Otro caso interesante es del Abraham Lincoln quien en 1860 ganó con poco menos de 40% de los votos a nivel nacional, y su elección sublevó a los estados del sur contra el norte provocando la única guerra civil en la historia de Estados Unidos).
Mapa electoral de las elecciones de 1860 cuando Lincoln, uno de los fundadores del Partido Repúblicano compitió contra varios partidos politicos compitiendo en las elecciones de Estados Unidos.
_______________________
Las campañas de Romney y Obama ya saben, según encuestas, en que estados ganarán y por eso se dedican en estos días a visitar e invertir en los llamados “swing states” (los que pueden girar a favor o en contra de ellos), por la estrecha diferencia que aparentemente los separa. Es por esto que Florida, con sus 57 delegados, Ohio con 20 y Wisconsin con 9, son los epicentros de la “batalla” final para obtener la victoria.
Mapa electoral por estados con recientes tendencias del voto por Obama y Romney
________ Por eso, de los 538 delegados el colegio electoral, en este momento, son estos y 6 estados más los que determinarán quién será el presidente de EEUU en un sistema político complejo que se deriva del balance conseguido por los seguidores de Alexander Hamilton, quienes creían que el poder central debía ser muy fuerte vs los de Thomas Jefferson, que avalaban un país descentralizado.
A continuación, presentamos una de las pocas historias sobre Cuba que no son especulativas, pero antes un prologo:
Los hermanos Castro tienen buenas razones, para preocuparse en caso de que la enfermedad de Hugo Chávez lo limite o lo saque del escenario político venezolano, puesto que en Cuba, un 60% de lo que sus habitantes consumen, es financiado directamente por los petrodólares del caudillo, que ha sometido a todo un país, a su edípica relación con Fidel.
Cuba, cuyo régimen ha sobrevivido medio siglo gracias a la extinta Unión Soviética, luego a los euros del turismo del Viejo Continente, y en la última década, por gracia del capitalismo del “hijo agresivo de Fidel” (Chávez dixit), apura el control de poderes en Venezuela a través de su eficientísimo servicio secreto: el G2 -ya incrustado en sus instituciones militares y policiales- y que ahora, como se anunció oficialmente, manejará el registro de identidad de los venezolanos (¿y la tan vanagloriada soberanía que proclamada el “bolivariano”?). Esto explica el hermetismo como se maneja lo relacionado a la enfermedad de Chávez – que debe ser visto con escepticismo y cautela, pues los Castro son capaces de hacer lo que sea, incluyendo grandes farsas y traiciones a grandes amigos – con tal de morir sin ver derrumbándose la utopía, siempre sustentada con dinero extranjero, del comunismo cubano.
Excelente caricatura de Roberto Weil
El caso del ex militar y ex juez del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, Eladio Aponte Aponte, quien hace poco viajó a Costa Rica y se entregó voluntariamente a la DEA al sentir que su vida corría peligro no solo revela cómo varios funcionarios políticos y militares de Venezuela están vinculados al narcotráfico, y corrobora cómo el poder ejecutivo domina al judicial en Venezuela, sino también, la difícil situación de quienes se encuentran en esa maraña de poder, militarismo y tráfico de drogas que se maneja al mejor estilo de Fidel Castro, en el régimen de Chávez.
La naturaleza del régimen de Fidel está bien documentada por fuentes, como las de su gran amigo Norberto Fuentes, escritor que huyó de Cuba en 1989 luego del juicio y sentencia contra altos oficiales considerados “héroes de la patria”: Arnaldo Ochoa- camarada veterano de Sierra Maestra y Jefe de la Misión en Angola – su ayudante Jorge Martínez y el Capitán Amado Padrón, quienes fueron acusados de narcotráfico, como chivos expiatorios, para eximir la responsabilidad directa de los líderes del régimen.
En una entrevista concedida por Norberto Fuentes en junio de 2006 al periodista venezolano Leonardo Padrón, al conversar sobre el fusilamiento de estos militares se dio el siguiente dialogo:
“¿Cuál era la razón para que Fidel Castro se involucrara con el narcotráfico?
No, él no se involucraba, se involucraba el país.
¿Y él estaba consciente de lo que estaba pasando?
¡Hombre! Ahí Fidel Castro está consciente de todo lo que pasa en el país al milímetro.
Eso es matemático. Ahí no puede pasar nada que él no sepa. De pronto, surgió en Cuba un discurso mediante el cual Fidel Castro no sabía lo que estaba pasando. Y yo dije: “Bueno ¿Qué hacemos?” Y entonces eso les costó la cabeza a mis dos amigos. Te digo que, además, ellos aceptaron la condena. O sea, ellos actuaron como revolucionarios hasta el final. Pero yo fui incapaz de hacer eso. Pero ellos sí aceptaron dar la vida por la Revolución porque era lo que la Revolución necesitaba y requería.
…Había que fusilarlo para tener un chivo expiatorio ante Estados Unidos.
Eso está dentro de las reglas del juego.
… Dentro de las reglas del juego.
Lo sabes cuando tú te metes en ese mundo, que es un mundo de gente muy dura. Es la dureza máxima. Es lo que algunos pueden describir como el estalinismo, llámalo como tú quieras. Lo cierto es que cuando tú te metes en ese mundo, que es un mundo de guerra permanente, de violencia permanente, esos hombres que viven en ese estado tienen claras las reglas del juego. Ellos lo sabían y además habían participado en eso. Ellos también habían fusilado y habían matado en su momento. Entonces un día les tocó a ellos. Ese momento también estaba dentro de las reglas del juego de lo que es el comunismo. El comunismo es conspiración. El comunismo es eso. Ahora han cambiado las tácticas.”
Norberto Fuentes en tiempos de amistad con Fidel.
Recomiendo leer su artículo "A 10 años del caso Ochoa" en http://www.cubanet.org/CNews/y99/jul99/12o18.htm» class=»alignnone» width=»237″ height=»336″ />
¿Revelan las confesiones de Aponte Aponte la situación de decenas de militares, jueces y políticos de la Venezuela actual? ¿Serán las medidas radicales de Chávez, nacionalizando y repatriando oro venezolano, resultados del raudo saqueo que pretenden los hermanos Castro en caso de que él no prosiga en el poder? Si esto ocurre, en esta tragedia, Edipo es un ciego que viola a su madre con el conocimiento de un padrastro, que se aprovecha de sus desvaríos.
En 1901 cuando se instituyó el primer Permio Nobel de la Paz, dos organismos internacionales y sus fundadores fueron los laureados: El Congreso Universal por la Paz establecido por el francés Frédéric Passy y el Comité Internacional de la Cruz Roja por el suizo Jean Henri Dunant. Desde entonces, si bien otras instituciones como la Fundación para la Protección de la Infancia de ONU, UNICEF (1965); la Organización Internacional del Trabajo, OIT (1989); las Fuerzas de Paz de la ONU (1988); la misma ONU (2001), entre otras, han recibido el galardón, la mayoría de éstos se han destinado a personajes que luchan por los derechos humanos.
Algunos cuestionan que el comité Nobel de Oslo honre a instituciones cuya razón de ser es velar por la protección de DDHH siendo esas sus funciones. Es ésta la primera polémica que suscita que lo reciba un organismo como la Unión Europea (UE), que sin dudas ha logrado un milagro histórico uniendo en un bloque financiero, comercial e incluso político a países de diversas etnias que en nombre de religiones, territorios e ideologías se aniquilaron durante siglos, conduciéndolos a coexistir en paz desde hace 60 años.
Nadie niega la grandeza del proyecto del bloque europeo, pero para muchos, no se le otorga un Nobel a una entidad que se constituyó con el fin de mantener la unión de los europeos pues entonces se podría premiar a repúblicas federales como Estados Unidos de Norte América o a México por mantener a sus provincias unidas y en paz entre ellas, por más de un siglo.
El Nobel a la UE luce para algunos como una recompensa abstracta y oportunista, pues consideran que se trata de una manera defensiva de reforzarlo simbólicamente ahora que padece la peor crisis de credibilidad desde su creación. El Nobel a la UE luce para algunos como una recompensa oportunista, pues consideran que se trata de una manera defensiva de reforzarlo simbólicamente ahora que padece la peor crisis desde su creación. ¿Sera la decisión del comité de Oslo una anticipación a un posible resquebrajamiento de la UE cuando países como Grecia y España confrontan a grupos de euroescépticos por la gravísima situación económica que los golpea, y cuando se acrecientan las protestas de grupos separatistas como los de Cataluña; Flandes y Valonia en Bélgica; la Liga Italiana en el norte de la bota europea; etc.?
Así como muchos piensan que el Nobel a Obama en 2009 buscaba apaciguarlo en caso de escenarios bélicos a futuro (cuestión que no lo amilanó); o que otros premios intentan presionar a los poderosos a otorgar la libertad de presos políticos como fueron los casos del polaco Lech Walesa (1983), la birmana Aung San Suu Kyi (1991) – el primero llegó a ser presidente de su país luego del colapso del comunismo y la segundo fue recientemente liberada y es diputada en el parlamento de Myanmar (Birmania), o el chino Lu Xiaobo (2010),- aun preso – el actual galardón luce como un premio para prevenir que algún país miembro decida salirse del bloque. ¡Una idea no novedosa pero noble!
Durante 40 años fue natural en Venezuela que en las campañas electorales fuesen equitativas para todos los candidatos; que se organizaran debates, se presentaran proyecciones en la TV antes de los resultados oficiales; que el voto fuese secreto (25% de la población ahora lo duda según la encuestadora Keller y asociados), y nadie temía los comicios pudiese derivar en violencia.
Durante 40 años los venezolanos se deslumbraban con Acción Democrática (AD), “el partido del pueblo”, que solo perdió dos contiendas contra el social-cristiano COPEI por escaso margen. Entonces se decía que “adeco es adeco hasta que se muere”, y los más necesitados disfrutaron de un sistema democrático y asistencialista para los más pobres.
Ese sistema colapsó a falta de reformas y por la obstinación de los partidos tradicionales de no depurarse de sus miembros corruptos, lo que trajo como consecuencia la llegada y consolidación en el poder de un régimen mucho más populista y corrupto. De la misma manera que Carlos Andrés Pérez (CAP) fue popular entre 1973 a 1978 por los altos precios petroleros, Chávez lo es hoy porque la una coyuntura del “oro negro” aun más favorable.
El 7 octubre una simpatizante de Capriles – intentando infructuosamente ocultar la frustración de los resultados que no podía revelar por obligación del “ministerio de las elecciones” (el consejo electoral nombrado por Chávez) – dijo a CNN que votar por primera vez la hacía ser parte de una “fiesta democrática”. Esa joven no vivió la democracia asistencialista con elecciones justas y total libertad de expresión cuya constitución de 1961 prohibía la reelección inmediata para impedir la tentación caudillista tan arraigada en América Latina, y quizá no está enterada que la Venezuela pre-Chávez destituyó a un presidente cuando la Corte Suprema de Justicia acusó a CAP de “malversación” y lo privó de su libertad entre 1996 y 1999 (¡cuestión que hoy es irrisoria comparada con los regalos que Chávez hace con dinero del erario público!).
El régimen actual le repite a los venezolanos de hoy que deben sentirse orgullosos de que las elecciones no se tornaron violentas y éstos deben tomar como “gajes de la campaña” a los pistoleros motorizados que ese día se agruparon “por si acaso” no ganaba su jefe único; y una campaña electoral en la que la oposición debió luchar, no contra un candidato de gobierno, sino contra todo el todo el poder y riqueza de un estado que abusa grotescamente de sus recursos, de su hegemonía comunicacional y de un presidente-candidato que grotescamente nombra a dedo a sus funcionarios (magistrados, miembros del consejo electoral fiscalía, etc.) y amenaza con un guerra civil en caso de perder.
¡Triste acostumbrase al dedo de un caudillo y conformarse con la ocasional tinta indeleble en los dedos de millones de personas que votan con miedo!
RECOMIENDO LEER ESTE ARTÍCULO DE LA PERIODISTA Y PROFESORA MARTHA COLOMINA DEL DOMINGO 14-09-12, EN EL DIARIO EL UNIVERSAL:
GOLPE A CAPRILES
MARTA COLOMINA| EL UNIVERSAL
domingo 14 de octubre de 2012 12:00 AM
El título pertenece a uno de los más veteranos y «dateados» periodistas del país que dispone de información sobre lo ocurrido el 7-O y la compartió con la cronista.
No hubo fraude en el sentido de que votos de Capriles fueron trasvasados a Chávez, o que las máquinas cambiaron las cifras. «Fraude» no sería la expresión adecuada para definir la monstruosa operación seguida por los poderes públicos el 7-O, sino, golpe de Estado. «Todo el aparato del Estado contra mí» dijo Capriles cuando reconoció su derrota. Después de su magnífica campaña, Capriles no compitió el domingo con un Chávez desgastado por su enfermedad y su mal gobierno, sino con el fuerte, adinerado e inescrupuloso Estado venezolano. No fue solo el ventajismo previo del CNE de añadir nuevos centros electorales cuestionables: los obstáculos inhumanos a los venezolanos en el exterior; o cohonestar las cadenas y mensajes de la Ley Resorte devenidos en publicidad electoral para Chávez. Tampoco que el viernes 5-O Chávez pagase el bono vacacional a empleados públicos y damnificados o que en solo 8 meses de este año se gastasen más de 15 mil millones en las misiones (200% más que en 2011). Se trata de la «macolla» formada el 7-O entre todos los poderes del Estado (incluidos el CNE y la FAN) para impedir el triunfo de Capriles y poner en marcha un plan que permitiera obligar a votar por Chávez a electores remisos, bien por vía de la coacción o del soborno.
¿Qué pasó con los resultados en la noche de las elecciones venezolanas? Se preguntaba el ABC de Madrid, después de publicar el día anterior el exitpoll que, a las 5 pm, daba ganador a Capriles por 5 puntos. En el foro de los encuestadores (UN) para analizar el 7-O, el vocero del IVAD reconocía que «según las exitpolls, Chávez comenzó arriba fuerte, luego se emparejó la situación, y después de las 5 se abrió». A las 5 pm no estaba «emparejada» la situación, sino que ganaba Capriles, de ahí la sonrisa de Briquet y la preocupación del chavismo. El Gobierno comienza la operación remolque en todo el país. Los coordinadores de Centro del CNE tenían las listas de votantes identificados: PSUV, beneficiarios de misiones, contratistas, funcionarios, becarios y otros.
A las 5 pm los militares afectos al régimen daban por perdido el Gobierno. Los autobuses de Pdvsa en Plaza Venezuela listos para transportar electores, seguían vacíos. Hasta que, con la información de los coordinadores de los centros electorales, comenzó una febril captura liderada por los tentáculos del Estado. El PSUV y militares armados, provistos de vehículos del cuerpo, llegaron a los cerros y barriadas lista en mano, para llevarse a quienes no habían votado, con amenazas de que perderían sus prebendas El estímulo de Bs. dos mil por voto movió a muchos. Los milicianos multicedulados podían votar en varios centros con rapidez (la tinta indeleble no era tal). CNE mantuvo abiertos algunos centros sin votantes mientras llegaban los contingentes rojos acarreados en vehículos oficiales El sistema de medios públicos clamaba que se mantuvieran abiertos porque «todavía había gente votando». Tan pronto estuvieron seguros de que la votación de Chávez era superior a la de Capriles, el CNE se apresuró a dar el primer boletín, a despecho de que hubiera gente en cola en diversas partes del país donde habían fallado las máquinas y la tramposa «estación del elector» había represado a los electores. En Canoabo unos 120 campesinos pro Capriles fueron engañados diciendo que la máquina estaba dañada, conminados a firmar el cuaderno de votación y alguien votó por ellos, según nos contase llorando una maestra jubilada enferma a quien aplicaron el mismo robo. El CNE abrió varios centros (sin testigos opositores) en refugios y otros lugares. En el Zulia creó un nuevo centro el mismo 7-O al que el Plan República dejó ingresar al personal de empresas oficiales y militantes chavistas. Grupos armados impidieron paso de testigos y votantes opositores, en el municipio Mara y otros. Violando las normas, miembros del PSUV hacían campaña y formaron focos con motorizados armados que recorrían los centros de votación amedrentando a los electores. El CNE y el Plan República miraban para otro lado.
Triste que la MUD y Comando Venezuela, ante el equivocado temor de provocar abstención, declarasen que «todo fluía con normalidad» y mantuvieran silencio sobre las violaciones del CNE, mientras millones de electores estaban represados en las colas por la operación morrocoy y amenazados por los motorizados chavistas.
A los 6,5 millones de electores nos queda el invalorable capital político de Henrique Capriles, pero también nuestro derecho a pedir que nos digan la verdad sin ocultamiento y sin risitas, como si aquí no hubiera pasado nada.
La política pertenece hoy, más al dominio de la civilización del espectáculo, que al del arte de gobernar, como bien lo atestiguó la campaña electoral venezolana que tuvo a un presidente-candidato que, por su limitación física (más allá de cuán grave es su enfermedad), obligó a todos los medios públicos y privados a exhibir en largas cadenas, sus cualidades histriónicas. En cambio Henrique Capriles recorrió centenares de pueblos y, contra la gran maquinaria millonaria propagandística del gobierno, se ganó a pulso, con un mensaje de reconciliación y unidad, a multitudes de ex “feligreses” del chavismo.
Hugo Chávez tuvo la enorme ventaja de abusar de todo el poder del estado: un consejo electoral parcializado; uso de dinero público para propaganda electoral; clientelismo con las necesidades urgentes de los pobres y amenazas contra beneficiarios de programas sociales y empleados púbicos de vengarse s en caso de que no lo apoyen ya que el sistema de votación es electrónico y muchos temen que no esté garantizado el secreto. (Está el precedente de 2004 cuando miles de personas que firmaron pidiendo la revocatoria del presidente fueron expulsados de sus trabajos cuando sus nombres ingresaron a “la lista Tascón”, reminiscente de muchas listas negras de la historia como las del McCarthysmo, Estalinismo, etc.).
Ante lo que es un desgobierno total por la ineficacia y negligencia, Chávez se desesperó al no poder mostrar grandes logros luego de 14 años en el poder con el mayor ingreso de petrodólares en la historia de Venezuela y sus discursos se tornaron más agresivos y torpes de lo usual. Ante un grupo de sindicalistas de empresas básicas del estado que pedían el justo pago de sus salarios, llegó a reclamarles que “se han acostumbrado a pedir” (un contrasentido para quien convirtió programas de alivio para los más pobres en un sistema de vida en lugar de un complemento de políticas de empleo y contra la inflación, a largo plazo). El candidato de la reelección también intentó desmentir que la explosión de la refinería de Amuay – con saldo de más de 40 muertos y de 100 heridos – no tuvo que ver con la partidización de PDVSA, la petrolera venezolana, que ha bajado su producción a más de la mitad que cuando él llegó al poder, y cuya estadística de accidentes se ha multiplicado. Con su inmensa megalomanía que lo desconecta del dolor ajeno, Chávez tuvo desafortunadas frases ante los familiares de los fallecidos: “Algún filosofo, no me acuerdo bien, dijo que la función debe continuar”. (¡No fue un filosofo, fue un animador de espectáculos como él!) También ha amenazado con una guerra civil de ganar la oposición.
Si Chávez es reelecto, sin fraude, se consolidará la cultura del clientelismo y la intimidación se acrecentará como instrumento político para gobernar a Venezuela, pero si Capriles logra la victoria, será una hazaña histórica porque no derrotará a un candidato, sino a lo que ha sido un fervor cuasi-religioso y despótico apoyado por millonarias sumas de dinero.
“Mad” es una revista fundada en 1952 que presenta una visión sarcástica de la cultura popular estadounidense. Durante años tenía una sección llamada “The shadow knows” (la sombra lo sabe), en la cual el caricaturista Sergio Aragonés presentaba a personajes con comportamientos cotidianos amables que al ser contrastados con sus sombras proyectadas hacia una pared, éstas mostraban cuán diferentes eran sus genuinos pensamientos.
Un video dejo ver “la sombra” de Mitt Romney cuando en un evento de mayo pasado, en el cual recaudaba fondos para su campaña, dijo a unos cuantos millonarios algo que jamás expresaría públicamente. El candidato republicano aseguró que el 47% de los estadounidenses votarán por Obama porque “creen que son víctimas”, y “creen que el gobierno tiene la responsabilidad de ellos”, y agregó: “mi trabajo no es preocuparme de esta gente.”
Los personajes públicos suelen esconder sus verdaderas agendas, pero al estar expuestos mucho tiempo a las cámaras, sus lapsus- esos breves momentos cuando sufren un ataque severo de sinceridad –se convierten en “las sombras” que nos delatan mucho de su auto-percepción y verdaderas intenciones. Algunos ejemplos:
Los clérigos del régimen de Irán y su presidente Ahmadinejad proclaman oficialmente que sus reactores nucleares son con fines energéticos y que ellos quieren la paz, y sin embargo, cada cierto tiempo incitan a la destrucción de Israel y son aliados de Al Assad, el dictador sirio, sin importarles que ha ordenado a masacrar a decenas de miles de musulmanes que ellos dicen defender, sobre todo, de los “cruzados” occidentales.
Netanyahu, primer ministro de Israel, se inmiscuyó flagrantemente en la campaña electoral de Estados Unidos exhortando a sus ciudadanos a que “elijan a un presidente dispuesto a ponerle límites a Irán”. (Obviamente, eso implica, que el actual residente de La Casa Blanca no es el susodicho). La mala química entre Netanyahu y Obama es conocida: en noviembre de 2011, sin saber que los micrófonos estaban encendidos, el entonces presidente francés, Sarkozy, le dijo al estadounidense que Netanyahu “es un mentiroso, no lo soporto», y Obama respondió: «Tú no lo soportas, pero yo tengo que aguantarlo mucho más a menudo que tú».
En una entrevista a Vladimir Putin de junio de 2001, el ruso expresó ser “un demócrata puro y absoluto” y agregó – “¿saben ustedes cuál es la mala fortuna, la tragedia? Es que yo estoy solo, simplemente no hay nadie así (de demócrata) en el mundo. Hay quienes también están seguros de ser muy tolerantes pero les brota su poco talante democrático como Cristina Kirchner quien, criticando a negligentes funcionarios de su gobierno, dijo: “Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mí, un poquito.” Y en esta galería de megalómanos no podemos ignorar al ex premier italiano Berlusconi quien muchas veces se jactó de ser una especie de César, pero nada tan inolvidable como su declaración de febrero de 2006: “Soy el Jesucristo de la política. Soy una víctima paciente, aguanto a todo el mundo, me sacrifico por todo el mundo”.
Aquel a quién el Rey Juan Carlos de España le dijo el famoso “¿por qué no te callas? que tantos venezolanos y extranjeros sometidos a sus interminables peroratas hubiesen querido hacerlo; quien llegó al poder tras un fracasado un golpe de estado en 1992 y que con otro estaría dispuesto a perpetuarse, Hugo Chávez, ante la desesperación del aumento de popularidad de su contrincante electoral Henrique Capriles, su sombra” lo delató hace poco a cabalidad: “Hasta los ricos, yo creo que les conviene que gane Chávez” – dijo hace unos días- “Piénsenlo bien, señores. ¿A ellos les conviene una guerra civil? No le conviene a nadie. Hasta los ricachones, hasta las familias ricas que les gustan la tranquilidad, les interesa que gane Chávez y les invito que voten por Chávez…”
¿No es que Romney era el candidato de los ricos? Cosas Veredes, cosas veremos.
El tema es muy complejo y ningún artículo, por más largo que sea, puede analizarlo con la mínima profundidad necesaria que no conlleve a conclusiones superficiales o maniqueas. Sin embargo, lo que sí está claro es que la reacción violenta de miles de islamistas desde el pasado aniversario del 11-S ha sido provocada por clérigos radicales que esperaban esa conmemoración para crear un ambiente incendiario en el nuevo escenario de gobiernos electos democráticamente en varios países árabes.
Recientes ataques de islamistas a embajadas estadounidenses
Dentro de los diversos grupos fundamentalistas islámicos sunitas, hay uno conocido como el salafismo que propone, no solo restaurar un imperio musulmán, sino que éste sea dominado por árabes (no turcos, persas, ni de otros grupos étnicos), y que todos sus súbditos adopten su interpretación rigurosa del Corán de acuerdo a como se vivía en los tiempos de Mahoma. Conocidos como salafistas en Egipto y los países árabes del norte de África (el Magreb); Wahabitas en la Península Arábiga y países del Golfo Pérsico; Talibanes en las tribus de los pashtunes de Afganistán y Pakistán, y Al Qaeda – aquellos que pertenecen a esa transnacional terrorista con sucursales en casi todo el mundo, – todos ellos buscan cualquier excusa para exaltar el fervor religioso de los musulmanes para, a través de enemigos reales o inventados, reclutar a la mayor cantidad de seguidores a sus filas.
El Wahabismo es una corriente del Islam suni se fundada, en el siglo 18 en Arabia por Muhammad ibn Abd-al-Wahhab, y pregona lo que se denominaba «Salaf as-Salih», que significa «la forma correcta de actuar en función a las enseñanzas de píos predecesores. (Salafismo).
El término se considera ofensivo por los originales salafistas y por eso se distinguen unos de otros aunque sus doctrinas son similares.
Esta vez, un jeque salafista egipcio, Khalid Abdullah, conductor de un programa de TV, vio cortometraje ofensivo a la figura de Mahoma que fue estrenado el 1 de junio de este año y decidió presentarlo tres meses después, el reciente 8 de septiembre, para que coincidiera con la conmemoración de “la hazaña” de Al Qaeda el 11-S” y así, probablemente, poner en aprietos al gobierno liderado por la Hermandad Musulmana (para los salafistas, demasiado moderados a pesar ser también fundamentalistas), y convocar a otros islamistas a atacar embajadas de Estados Unidos en todo el mundo. De la web salafista a las emisoras de TV árabes, otra vez sale a relucir la tecnología del siglo 21 con una visión de la Edad Media.
El resto es la historia compleja: ¿qué hacer para combatir a esa minoría de millones de islamistas que en el nombre de Ala y Mahoma buscan cualquier excusa para provocar un alud y acabar con sueños de “primavera”?
El gobierno de Canadá decidió esta semana clausurar su embajada en Irán porque, según su canciller, la actitud de su régimen de no colaborar en las inspecciones de sus plantas nucleares; sus violaciones a los Derechos Humanos; su reciente envío de topas a defender al régimen de Siria; y sus constantes amenazas de “borrar del mapa a Israel”, aunado a un explícito antisemitismo en la declaración de tergiversación y negando a El Holocausto.
Esta decisión, que incluye la expulsión de diplomáticos iraníes de territorio canadiense, se da luego de que el país norteamericano ha retirado a 8 empleados de su embajada en Teherán. Algunos analistas afirman que la medida tiene una razón de fondo preventiva por el precedente de la arremetida de unos 100 manifestantes que atacaron la embajada británica en noviembre de 2011, o incluso, por el temor de que pronto ocurra un ataque de Israel a ese país. ¿Son lógicas estas especulaciones?
El primer ministro canadiense, Stephen Harper, fue un gran aliado de George W. Bush y desde que llegó al poder, en 2006, ha mostrado su apoyo a Israel, y sin embargo, no por eso descuidó el equilibrio geopolítico de Canadá en mantener buenas relaciones con naciones que mantienen tensas relaciones con occidente como Rusia, China o la misma Irán. Al igual que las 27 naciones de la Unión Europea, Canadá apoya la iniciativa de Obama para detener el intento iraní de construir armas atómicas (ya ni los países árabes ni musulmanes se creen la historia de los “fines pacíficos” de semejante proyecto que incluye dos reactores – Natanz y Quom – a unos 90 metros bajo suelo, y cuando el presidente Ahmadineyad ordenó este año construir cuatro plantas más para enriquecimiento de uranio).
Probablemente el gobierno canadiense presiente que la crisis económica, unida al malestar de buena parte de la población hacia los ayatolás que reprimieron al Movimiento Verde que en 2009 tomó las calles del país para protestar contra la manipulación de los comicios presidenciales que permitió la reelección a Ahmadinejad, pueda hacer estallar una crisis que conduzca al régimen de Teherán distraerla con ataques a sedes diplomáticas de naciones que aplican sanciones contra el país. Esta luce como una hipótesis lógica para la decisión abrupta de Canadá de retirar a todo su cuerpo diplomático de Irán, y luego de los asaltos de esta semana, por parte de islamista radicales, a las embajadas estadounidenses de Egipto y Libia (en la cual asesinaron a su embajador); la decisión del gobierno de Harper se vuelve aun más premonitoria.
Stephen Harper, presidente de Canadá
¿Será este el primer precedente para que otros países imiten a Canadá? En todo caso, es coherente que un gobierno que acusa a otro de ser una amenaza regional o mundial y ya lo somete a sanciones económicas, también lo ratifique con medidas políticas.
Las promesas de los candidatos de la campaña presidencial de Estados Unidos dan la ilusión de que el presidente tiene mucho más poder del que realmente se le concede. De todos los sistemas presidencialistas del mundo, quizá el de la potencia de Norteamérica es el que más limita al gobierno, puesto que el país tiene un sistema descentralizado en el cual cada uno de los estados tienen gran autonomía para que sus parlamentos y gobernadores apliquen sus propias políticas, y a nivel central, las decisiones del poder ejecutivo dependen del visto bueno de las dos cámaras del congreso nacional , de la Corte Suprema de Justicia y en lo económico, de la Junta de la Reserva Federal (Banco Central).
Si el gobierno de George W. Bush pudo entablar las guerras de Afganistán e Irak y políticas de seguridad con gran amplitud, es porque el trauma del 11-S de 2001 hizo sentir presión a la mayoría de congresistas y senadores que le otorgaron “carta blanca” para ir a la guerra, con o sin apoyo de la ONU, en base al criterio de su gabinete y él suyo propio (es decir, casi sin criterio). Un presidente estadounidense debe negociar sus decisiones con instituciones y contrapesos del estado creados por los fundadores de EEUU para evitar que la república se pudiese convertir en una tiranía, y por ende, muchas de las promesas electorales de los candidatos no reflejan lo que harán en caso de ganar. La realidad y los intereses geopolíticos se imponen sobre supuestas decisiones ética como atestiguamos en el caso de la parálisis del gobierno de Obama en el caso de Siria, con el tirano Hafez al Assad; las jugadas de “avestruz” que hace cuando China o regímenes aliados como Arabia Saudí o Bahrein reprimen, encarcelan o torturan a quienes se manifiestan en su contra.
Ante la realidad de un mundo de muchas potencias, cambios de prioridad por intereses estratégicos, y acontecimientos inesperados y globales como la “Primavera Árabe” o la crisis económica mundial, es imposible que Obama o Romney puedan mantener cualquiera de sus promesas aunque sí son claras sus tendencias: el actual presidente prefiere el multilateralismo, como demuestra el caso de la OTAN con Libia o intento de que la OEA manejase e golpe de 2008 contra el ex presidente hondureño Zelaya (la extrema derecha de su país lo critica de mermar la capacidad disuasiva que antes tenía EEUU y la extrema izquierda mundial de continuar con la misma política de Bush. ¡Los extremos se tocan aun contradiciéndose!), mientras que Romney, desde la oposición, se puede dar el lujo de prometer que de ganar, atacaría a Irán; conformaría una alianza para derrocar a al Assad; tomaría políticas severas si Hugo Chávez se perpetúa en el poder; etc.
Obama con Ban Ki-moon, secretario general de la ONU
Las elecciones, en cualquier país, son como tiendas en las que se venden promesas al mejor postor, y EEUU no es la excepción.
La huella que dejó el recién fallecido astronauta Neil Armstrong, no es solo la famosa de su calzado espacial (y especial), en el suelo lunar, sino también, la que simboliza una época en la cual, el ser humano aun se asombraba de “los pequeños pasos y grandes saltos para la humanidad” (famosa frase que la NASA preparó y Armstrong pronunció al bajar del Apolo 11).
Hasta 1969, cuando Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins alunizaron, el astro más cercano a la Tierra era un mundo desconocido que inspiraba a escritores y científicos – ni hablar a los seductores que la ofrecían a sus cortejadas – que ya a partir del siglo 19 confiaban en que la humanidad lograría enviar un cohete hacia ésta.
Están las obras de Julio Verne, “De la tierra a la luna” de Julio Verne, publicada en su totalidad en 1872 o la película de Georges Méliès de 1902, “Viaje a la luna” (de quien podemos aprender mucho en el film “Hugo”, de Martin Scorsese), entre otras ficciones que vislumbraron esa huella.
En todo caso, la luna fue desde tiempos antiguos el referente emblemático del universo, como hoy lo es para nuestra generación el planeta Marte, en donde la sonda Curiosity explora, con detalle, su superficie.
Desde mitad del siglo 20 el espacio sideral y la luna se convirtieron en asuntos muy terrenales por la competencia entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética en conquistar, no solo a nuestro mundo: los norteamericanos que habían quedado rezagados en colocar en órbita al primer astronauta – el ruso Yuri Gagarin – se pusieron la meta de ser los primeros en llegar a la luna.
Quienes éramos niños el día que el hombre llegó a la luna recordamos con mayor o menor nitidez, cómo los adultos se concentraban frente a los grandes aparatos de TV con emoción, comprendiendo que observaban una hazaña de la humanidad, algo que contarían a sus nietos, pero que hoy, sus descendientes -tan acostumbrados a los grandes avances tecnológicos y a la instantaneidad – no pueden comprender el privilegio que tuvo esa generación de presenciar ese hecho histórico. ¡Y es que hemos perdido la capacidad de asombro, y con ella, nos hemos convertido, irremediablemente, indiferentes a las terribles tragedias y a las grandes maravillas a las cuales estamos expuestos!
La huella de Armstrong se encuentra en el llamado “Mar de la Tranquilidad”, y si bien eso debió haber inspirado la visión de nuestro planeta a ese astronauta y a sus compañeros, no debemos apreciarlo como sinónimo de parálisis ante lo asombroso, sino, como el rincón desde el cual, contra la tentación de la indiferencia, podemos cultivar la curiosidad y la atención ante lo misterioso y el dolor de los demás.