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Una perversa mitología LA REVOLUCIÓN SEGÚN EL GABO, por Alicia Freilich

De la web http://www.ideasdebabel.com/home/?p=34720

 

Posiblemente no se ha escrito en el castellano de Hispanoamérica una obra de fondo más elegíaco, amargo y pesimista que ésta. Pero tampoco ninguna otra ha promovido más carcajadas, goces y sonrisas. Un trágico y detenido sino colectivo, un patético sacrificio comunitario, un largo y sostenido funeral de guerras civiles que primero narró escueto y sombrío el mexicano Juan Rulfo en su fantasmal Pedro Pàramo, se vuelca por contraste barroco y alegre, en la desorbitada selva de Macondo descrita con festiva hilaridad. Comala de Rulfo y Macondo de Colombia son una sola y tristísima elegía por la revolución popular que se desintegró frustrada en el militarismo de caudillos locales y controladores poderes internos y foráneos.

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En Gabriel García Márquez el proceso se reconstruye como epopeya de situaciones amables, pura joda, es decir, mero bochinche, como dirían él mismo, su y nuestra gente, pero la composición de la novela remeda en su atormentada espiral, infinitamente retorcida sobre un eje, este fenómeno de la violencia espasmódica en permanente estallido concéntrico y sin término.

Son las rebeliones truncas, extenuadas, que avanzan y retroceden sobre sí mismas, en espacios y tiempos múltiples, a la vez estáticos.

GGM mostró a toda una generación heredera del llamado boom –discìpulos, continuadores, imitadores y plagiarios– cómo reírse de esa trágica realidad histórica regional y continental, desde su estilo tan propio, artificialmente mágico porque el profundo y auténtico de la magia cotidiana ya viene intrínseco en la mitología de las culturas precolombinas y posteriores añadidos que sobre ellas impuso la Inquisición en Centro y Suramérica. El humor mismo, tan natural, que luego el Gabo irradió guasón, viene, por ejemplo, contenido en aquella célebre polémica entre sabios teólogos de la época para resolver si el indígena era bestia o prójimo y así justificar abusos de los colonizadores.

Pero es precisamente este personal histrionismo literario de estudiado payaseo imaginativo lo que otorga la clave de su originalidad notable a la obra de GGM.

Cien años de soledad es la crónica continuamente anunciada de, en este caso, treinta y dos revueltas armadas, los treinta y dos fracasos del Coronel Buendía. La revolución totalmente irrealizada durante un siglo. Al último de la estirpe, Aureliano, el de la cola de cerdo, destinado para la gran y definitiva victoria, se lo comen las hormigas.

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Si GGM tuvo claro ese concepto fatalista ¿por qué pudo intuir de inmediato en Hugo Chàvez a uno más de los tradicionales dictadores caudillistas pero se hizo mudo cortesano y cómplice de la cruel tiranía castro-comunista?

La respuesta exige que se desnude la personalidad de este autor. Eso lo hacen de maravilla competentes psiquiatras y psicoanalistas.

Sería un estudio muy conveniente y de urgente divulgación pública masiva porque esta perversa mitología revolucionaria regalada sin escrúpulos por el chavismo, usando como mentira utilitaria la petrolera espada de Bolívar, es capaz de cegar no sólo a talentos individuales sino que ha desgarrado las venas latinoamericanas de sangre joven y pura envenenando pueblos ignorantes, muy pobres, aptos para ser sacrificados y esclavizados por sectas fanatizadas, oportunistas y criminales, mitomaníacas, como lo comprobamos durante esta crisis venezolana, en plena vigencia.

Ya es hora de crecer también literariamente, de rescatar, de reconocer lo esencial y enfatizar el ingenio duro, serio y comprometido, tradición por demás muy venezolana.

A PROPO DE UNA VISION PSICOLOGICA DE GABO, ARTICULO DE MARCOS AGUINIS PUBLICADO EN LA NACION

GABO Y EL OTOÑO DE FIDEL.

En la web http://www.lanacion.com.ar/1688245-gabo-y-el-otono-de-fidel

 EL justificado vendaval de letras que produjo la muerte de García Márquez condujo a innumerables anécdotas e interpretaciones. No debo guardarme las que ayudan a comprender mejor su jardín de opiniones, sentimientos, fijaciones y altibajos.

Lo conocí personalmente en el año 1970. Demostró que su brusca y potente fama no le había amputado la modestia. Yo acababa de ganar el Premio Planeta con La cruz invertida y él manifestó a mi editorial su deseo de visitarme. Regresé al hotel Ritz luego de una entrevista con periodistas en un café cercano y ya me esperaba en la recepción. Aún tenía el cabello y bigotes negros, estaba flaco y parecía tímido. Elegimos un rincón silencioso. Enseguida preguntó por sus amigos Paco Porrúa y Tomás Eloy Martínez. Peloteamos elogios sobre Cortázar, a quien confesó admirar sin límites: «Es un maestrazo». Le conté que conocía la vida, obra y milagros de Juan Filloy, a quien Cortázar le había dedicado unos renglones en su monumental Rayuela, porque ambos éramos entonces vecinos de Río Cuarto. Antes de los diez minutos, con el rostro serio y los ojos brillantes, produjo un giro en la conversación al formularme la pregunta que más circuló en España por aquellos días: «¿Cuándo abandonaste los hábitos?».

-Nunca fui cura -expliqué-. Pero interrogué a más de veinte, con y sin sotana.

-Me sorprendieron tus conocimientos teológicos. Tu novela no sólo es audaz en la estructura, sino densa en el contenido.

-Soy un teólogo frustrado, entonces. O rebelde.

Nos lanzamos a comentar la Biblia. Dijo que tiene más cuotas de magia que los novelones de caballería, a los que estaba revisando.

-No sólo tiene magia, sino psicología y hasta humor -agregué.

-¡Claro que sí! -se entusiasmó y, con una sonrisa de oreja a oreja, lanzó la ocurrencia que luego repitió en otros lugares-. Fíjate si tendrá humor que cuando Jonás reapareció ante su mujer con tres días de atraso, le dijo que no había hecho nada malo, que no tenía la culpa, que se demoró porque lo había tragado una ballena.

Por cierto que en esa anécdota, como en otras que exprimimos, corrieron sin freno las deformaciones iconoclastas del texto sagrado, como se hace al componer una novela. Le pregunté qué estaba escribiendo. Se ensombreció y durante un largo minuto estudió el fondo vacío de su taza de café.

-Mira, el éxito tiene sus bemoles. Se están reeditando mis textos previos y Mario Vargas Llosa ha terminado un voluminoso estudio sobre todo lo que pudo averiguar de mí e interpretar de mis escritos. ¡Es un trabajador infatigable! Le ha puesto un título también religioso: Historia de un deicidio.

-Concilio Vaticano II…

-Tal cual. ¡Qué buen papa fue el gordo Juan XXIII!

-Pero ¿qué estás escribiendo ahora? Se dice que no pasa un día sin que teclees unos renglones.

-Sí, es cierto. Ya elegí el título de otra novela, pero no me convence la forma. Para nada. Me tiene angustiado. Se llamará El otoño del patriarca y quiero reventar a todos los dictadores de América latina. Hasta me referiré a los 300 pesos que necesitaba Perón para vivir y el absurdo peregrinaje de un cadáver. No eres peronista, supongo.

Quedamos en seguir la conversación en su casa, pero cuando regresara Vargas Llosa, que se había ido por unos días a Perpignan.

No pudo ser, porque debí acelerar mi regreso a la Argentina debido a que mi novela iba a ser prohibida por la dictadura militar de entonces. Años después, Vargas Llosa recordó ese frustrado encuentro; en aquella época Gabo y Mario eran casi un matrimonio.

En España también intentaron bloquear La cruz invertida. El poderoso editor de Planeta me dijo: «Voy a entrevistar personalmente al Caudillo». Le explicó que era la primera vez que el premio se otorgaba a un extranjero, que la noticia ya se había difundido por el mundo, que el argumento no se desarrollaba en España, que causaría daño a la nueva imagen que el gobierno se esmeraba en lucir. Entonces Franco levantó la censura. En la Argentina le explicaron al general Levingston que en la España franquista, nada menos, la novela circulaba sin inconvenientes; que la censura provocaría un efecto inverso, un papelón mayúsculo. Entonces el jefe de Estado se avino a dejarla circular. Más adelante, al recordar esa transitoria crisis, dije que pocas veces dos tiranías se ponen de acuerdo para garantizar la libertad de expresión.

Sigo con la modestia de García Márquez. El escritor colombiano ya vivía en México y el presidente Alfonsín me invitó a integrar su comitiva cuando fue a ese país. Enterado García Márquez, llegó hasta mi hotel. Ya tenía el bigote blanco y vestía con mucha elegancia, incluso brillaban sus bien lustradas botas cortas. Estaba interesado en la democratización argentina. No hizo falta que le preguntase qué estaba escribiendo, una pregunta que aprendí a detestar. Contó espontáneamente que viajaba seguido a Colombia. «Para exprimir a mis padres y sacarles todo lo que pueda de su accidentado noviazgo», dijo. Hasta me adelantó el título de esa novela: El amor en los tiempos del cólera. «¿Sabes, Marcos? Contra lo que se supone, todo lo que escribo está basado en hechos reales», agregó.

Inspiré hondo y le descerrajé algo que me burbujeaba en la garganta:

-¿Qué opinas, ya con el paso de los años, sobre El otoño del patriarca?

-Prefiero callarme… Es barroca, experimental. Estaba presionado por el éxito de Cien años de soledad. Por eso abandoné el preciosismo enseguida y volví a la fluidez con Crónica de una muerte anunciada.

Lo miré a los ojos.

-Gabo, esta noche asistirás como invitado de honor al agasajo que le hacen a Raúl Alfonsín. Un verdadero demócrata. ¿No tuviste en cuenta a Fidel Castro al escribir El otoño?? Amas la democracia, admiras a Alfonsín, pero…

-Fidel es un emblema.

-Pero no de la democracia.

-De la revolución.

Entonces, le recordé una anécdota que cuenta su amigo Plinio Apuleyo Mendoza. Viajaban juntos en un auto destartalado por las tristes rutas de Alemania oriental y Gabo se durmió. De súbito, al saltar en un bache, pegó un grito. «¡Qué pasa!», se sorprendió Plinio. «Tuve una pesadilla», murmuró Gabo mientras se restregaba las órbitas con furia. «¿Qué pesadilla?» «¡Horrible, horrible! -exclamó Gabo-. ¡Que el socialismo no funciona!»

-Sí, tuve esa pesadilla. Pero fue una pesadilla. Amo a Fidel. Y Mercedes lo ama más aún.

Preferí cambiar de tema. Quizás advirtió que lo contemplaba como a un profeta. En El otoño del patriarca no sólo había ridiculizado, llorado, disecado y enterrado a muchos horribles dictadores del pasado y el presente, sino que había profetizado a quien sería el más longevo y trascendental de todos. Lo pintó antes de ver su decadencia, con los ojos privilegiados de quien perfora las nieblas del futuro.

-Me parece que más que Fidel Castro, te subyuga el poder que tiene. El poder es un motor que ningún gran novelista ignora.

Me tendió la mano y luego nos estrechamos en un abrazo. Quiso la biología que muriera antes el autor y lo sobreviviera el personaje, como pasa con los genios. Ahí está, atrofiándose, el ruinoso patriarca que García Márquez describió hace casi medio siglo con un lenguaje que envidiaría Góngora: encerrado entre sus recuerdos poblados de las aventuras que jalonan una revolución tan ingenua como criminal.

 

ARTICULO DE VARGAS LLOSA SOBRE ESTUDIANTES VENEZOLANOS:

 4 MAY 2014 – 

http://elpais.com/elpais/2014/04/30/opinion/1398870942_469895.html

PIEDRA DE TOQUE

Los estudiantes

La más importante batalla por la libertad se está dando en las calles de Venezuela y no es justo que los jóvenes, que la lideran, no obtengan el apoyo de Gobiernos y organizaciones democráticas

Las palabras también se gastan con el uso. Libertad, democracia, derechos humanos, solidaridad, vienen a nuestros labios a menudo y no quieren decir ya casi nada porque las utilizamos para decir tantas cosas o tan pocas que se desvalorizan y afantasman al extremo de convertirse en meros ruidos. Pero, de pronto, unas circunstancias sociales y políticas las recargan de contenido y de verdad, las impregnan de sentimiento y de razón y es como si resucitaran y expresaran de nuevo el sentir de todo un pueblo.

Es lo que vivo en estos días, en Venezuela, escuchando a dirigentes estudiantiles y líderes de oposición, a hombres y mujeres comunes y corrientes que nunca antes hicieron política y ahora la hacen, jugándose los trabajos, la tranquilidad, la libertad y hasta la vida, impelidos por la conciencia de que, si no hay un sobresalto nacional democrático que lo despierte y movilice, su país se va a la ruina, a una dictadura totalitaria y a la peor catástrofe económica de toda su historia.

Aunque el proceso viene de atrás —las últimas elecciones han visto crecer de manera gradual la oposición al régimen chavista—, el cambio cualitativo tuvo lugar a comienzos de febrero de este año, en San Cristóbal, Estado de Táchira, cuando un intento de violación de una joven en la Universidad de los Andes llevó a los estudiantes a convocar una gran marcha contra la inseguridad, la falta de alimentos, los secuestros, los desmanes de los sicarios y la sistemática restricción de las libertades ciudadanas. El régimen decidió aplicar la mano dura. La Guardia Nacional y las fuerzas paramilitares —individuos armados con pistolas, cuchillos y garrotes, montados en motos y con las caras cubiertas— atacaron a los estudiantes, los golpearon y abalearon, matando a varios de ellos. A las decenas de detenidos los llevaron a cuarteles alejados donde fueron torturados con picanas eléctricas, golpes, sodomizados con palos y fusiles y las muchachas violadas.

La ferocidad represiva resultó contraproducente. La movilización estudiantil se extendió por todo el país y en todas las ciudades y pueblos de Venezuela gigantescas manifestaciones populares expresaron su repudio del régimen y su solidaridad con las víctimas. Por doquier se levantaron barricadas y el país entero pareció vivir un despertar libertario. Los 500 abogados voluntarios que han constituido el Foro Penal Venezolano, para defender a los detenidos y denunciar los asesinatos, desapariciones y torturas, han elaborado un informe que documenta con lujo de detalles el salvajismo con que los herederos del comandante Chávez tratan de hacer frente a esta formidable movilización que ha cambiado la correlación de fuerzas en Venezuela, atrayendo a las filas de la oposición a una inequívoca mayoría de venezolanos.

Maduro fracasará si intenta aplastar el movimiento estudiantil con un baño de sangre

Mi impresión es que este movimiento es indetenible y que, incluso si Maduro y sus cómplices tratan de aplastarlo con un baño de sangre, fracasarán y la matanza solo servirá para acelerar su caída. La libertad ha ganado las calles de la tierra del verdadero Bolívar (no la caricatura que hizo de él el chavismo) y el pregonado “socialismo del siglo veintiuno” está herido de muerte.

Mientras más pronto se vaya, será mejor para Venezuela y para América Latina. La manera como el régimen, en su empeño frenético de colectivizar y estatizar la nación, ha empobrecido y destruido a uno de los países potencialmente más ricos del mundo, quedará como un caso emblemático de los desvaríos a que puede conducir la ceguera ideológica en nuestro tiempo. Además de tener la inflación más alta del mundo, Venezuela es el país de menor crecimiento en todo el continente, el más violento, y en el que la asfixia burocrática se reproduce más rápido al extremo de mantener en la parálisis casi total a la administración pública. El régimen de controles, precios “justos”, intervencionismo estatal, ha vaciado todos los almacenes y mercados de productos, y el mercado negro y el contrabando han alcanzado extremos de vértigo. La corrupción es el único rubro en el que el país progresa a pasos de gigante.

Desconcertado por la movilización popular encabezada por los estudiantes que no consigue aplastar mediante la represión, el Gobierno de Maduro, con la complicidad de los países del Alba, trata de ganar tiempo, abriendo unos diálogos de paz. La oposición ha hecho bien acudiendo a ellos, pero sin desmovilizarse y exigiendo, en prueba de buena fe gubernamental, por lo menos la liberación de los presos políticos, empezando por la de Leopoldo López, a quien, encarcelándolo, ha convertido, según todas las últimas encuestas, junto con María Corina Machado, en el líder político más popular de Venezuela. He conocido a su madre y a su esposa, dos mujeres admirables, que enfrentan con coraje fuera de lo común el hostigamiento de que son víctimas por estar en la vanguardia de la batalla pacífica que da la oposición por impedir la desaparición de los últimos resquicios de libertad que aún quedan en Venezuela.

Pero quisiera subrayar una vez más el papel principalísimo que juegan los estudiantes en la gran gesta libertaria que vive Venezuela. La chavista debe ser la única revolución en su historia que se las arregló para, desde el principio, merecer la hostilidad casi generalizada de los intelectuales, escritores y artistas, así como la de los estudiantes, que, en este caso, dieron mucha más muestra de lucidez y olfato político que, en el pasado, sus congéneres latinoamericanos.

Encarcelar a Leopoldo López le ha convertido en el líder político más popular del país

Es estimulante y rejuvenecedor ver que el idealismo, la generosidad, el desprendimiento, el amor a la verdad, el coraje están tan vivos entre la juventud venezolana. Quienes, frustrados por la inanidad de las luchas políticas en sus países de democracia adocenada y rutinaria, se vuelven cínicos, desprecian la política y optan por la filosofía de “lo peor es lo mejor”, deberían darse una vuelta por las guarimbas venezolanas, por ejemplo, aquella de la avenida Francisco de Miranda, en el centro de Caracas, donde muchachos y muchachas conviven ya desde hace varias semanas, organizando conferencias, debates, seminarios, explicando a los transeúntes sus proyectos y anhelos para la futura Venezuela, cuando la libertad y la legalidad retornen y el país despierte de la pesadilla que vive hace quince años.

Quienes han llegado a la deprimente conclusión de que la política es un quehacer inmundo, de mediocres y ladrones, y que por lo tanto hay que darle la espalda, vengan a Venezuela y, hablando, oyendo y aprendiendo de estos jóvenes, comprobarán que la acción política puede ser también noble y altruista, una manera de enfrentarse a la barbarie y derrotarla, de trabajar por la paz, la convivencia, la justicia y la libertad, sin pegar tiros ni poner bombas, con razones y palabras, como hacen los filósofos y los poetas, y creando cada día gestos, espectáculos, ideas, como hacen los artistas, que conmuevan y eduquen a los otros y los embarquen en la empresa libertaria. Cientos de miles, millones de jóvenes venezolanos están dando en estos días a América Latina y al mundo entero un ejemplo de que nadie debe renunciar a la esperanza, de que un país, no importa cuán profundo sea el abismo en el que la demagogia y la ideología lo han precipitado, siempre puede salir de esa trampa y redimirse.

Algunos de estos jóvenes han pasado ya por la cárcel y sufrido torturas, y algunos de ellos pueden morir, como los cerca de cincuenta compañeros que han perdido ya la vida en manos de los asesinos con capuchas con que pretende acallarlos Maduro. No los silenciarán, pero no es justo que estén tan solos, que los Gobiernos y las organizaciones democráticas no los apoyen y más bien, a veces, hagan causa común con sus verdugos. Porque la más importante batalla por la libertad de nuestros días se da en las calles de Venezuela y tiene un rostro juvenil.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.

© Mario Vargas Llosa, 2014.

El NOMBRE LO INDICA

El nombre de Ucrania significa en eslavo “territorio fronterizo” o “país”, lo cual revela la esencia de la crisis de esta nación desde su separación de la Unión Soviética (URSS) en 1991. Fragmentada entre una población de origen polaca y eslava de lengua ucraniana en el Oeste y una de mayoría rusa en su parte oriental, la actual Ucrania junto a territorios de lo que hoy son Bielorrusia y Rusia fue el primer imperio de eslavos (descendientes de vikingos) en Asia, fundado en el siglo  9. D.C, con el nombre de la ciudad más importante desde entonces: La Rus de Kiev.

Map of Kievan Rus in the 11th Century

En el siglo 13 el extenso imperio mongol conquistó y destruyó al imperio eslavo fragmentándolo en varios principados hasta que de la ciudad de Moscú, en el siglo 14, salió un ejército que logró, gradualmente, expulsar a los mongoles conquistando, como el Gran Ducado de Moscú, a Ucrania y a  Bielorrusia, que dos siglos después pasaron a ser zonas del recién nacido Imperio Ruso en su expansión hacia el Éste y Occidente. En ese periodo y hasta el fin de la I Guerra Mundial, Ucrania, como su nombre lo indica, fue una tierra fronteriza a otras entidades: el Reino Polaco-Lituano, luego una serie de provincias repartidas por poderes regionales asiáticos, y en el siglo 19 otra vez estuvo dividida entre el Imperio Ruso y el Austro-Húngaro (Crimea llegó a estar un tiempo en manos de los Turcos Otomanos).

Mapa sobre los repartos del reino de Polonia

 En 1772 tuvo lugar el primero de los tres llamados repartos del Reino de Polonia con partes de lo que hoy es Bielorusia y Ucrania en tiempos de Catalina la Grande.

 

En 1917 Ucrania se reunificó con regiones en las que se hablaba su idioma y en 1922 fue integrada a la URSS como una de sus repúblicas. En 1939, tras el pacto de no agresión entre Hitler y Stalin, Alemania ocupó  dos tercios de Polonia y la URSS el otro tercio, territorio que quedo bajo dominio ucraniano hasta la actualidad.

Esta historia de divisiones y unificaciones de un país fronterizo a Europa y Rusia, se traduce en las tensiones de una población que oscila entra estas dos áreas de influencia  que la tienen al borde de una guerra civil, con los agravantes de que Rusia ya demostró que en el nombre de proteger a los ruso parlamentes está dispuesto a invadir regiones del país, y el del fortalecimiento de grupos ultra nacionalistas en la parte occidental, no solo anti-rusos, sino también anti-polacos y anti-semitas.

Ucrania es un país y una frontera que tiene nombre, pero aun busca su apellido.  

 

 

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Así comienza una de las inmortales historias del fallecido premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, creador, arquitecto y recolector de cosmos como Macondo. “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”, dice el mismo párrafo de inicio de “Cien Años de Soledad”, en una frase que rememora lo que fue el bíblico paraíso terrenal, y enmarca nuestra vida tan compleja, tan llena de mucho y tan vacía de tanto, que por momentos se hace difícil describirla al saturarnos de lo instantáneo, virtual, digital, global y multidimensional como se nos presenta.

 

En 1927, año cuando nació Gabo, se realizó la primera emisión de noticias de la BBC de Londres y se estrenó la primera película sonora que cambió a la estructura del cine, “El cantante de Jazz”, casi como premonición del excelente periodista colombiano quien luego se dedicaría a la ficción y transformaría la literatura y  la crónica con nuevas técnicas narrativas.

En 1927 nacería una nueva narrativa cinematográfica (con la llegada del sonido) y un escritor que cambiaría la narrativa literaria.

 

En 1967, Gabo presentó la obra que lo haría conocido mundialmente, relatando la saga de la extensa familia Buendía, en un juego de tiempos cíclicos que avanzan y retroceden en la obra, que, para muchos, inició el realismo mágico del boom latinoamericano de literatura.

 

El día que el padre del coronel Aureliano Buendía lo llevó a conocer el hielo, el gitano alquimista que se lo enseñó, Melquíades, profetizó: “»La ciencia ha eliminado las distancias»…“Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa”. Y si bien, la televisión ya existía para la fecha de edición de “Cien Años de Soledad”, imaginar que los seres humanos podríamos ver lo que ocurre en todo lugar del planeta, resultó ser una exacta predicción de nuestros tiempos de redes sociales, Internet y medios audiovisuales que, si una persona lo deseará, podría manejar sus cuentas, su información y hasta su presencia, virtualmente, sin salir de su hogar.

Ese recuerdo del coronel Buendía se da el día que se encuentra en el paredón de fusilamiento y comienza rememorando algo tan simple pero asombroso, como su descubrimiento del hielo, y sin embargo, Aureliano se salva ese día, al igual que lo hizo de 14 atentados y 73 emboscadas en el contexto de tiempos de guerra civil, como las muchas que azotan a centenares de lugares macondianos del mundo.

El coronel, murió un día que llegó el circo a Macondo mientras orinaba en el castaño en donde descubrieron su cadáver al día siguiente. Gabo evitó el circo, se fue silente gracias al hermetismo de su familia y sus restos fueron cremados. Como el hielo, que es agua en estado sólido que al hervir se transforma en vapor los humanos, al diluirnos físicamente, quedamos como Gabo, a través de nuestras obras de vida.

Poco antes de la semana santa y de la celebración de la Pascua judía (del Éxodo de Egipto), la recreación fílmica de Noé despertó polémicas como en otros tiempos lo hizo la película La Última Tentación de Cristo entre muchos cristianos, porque presenta a un patriarca algo iracundo en un ambiente que pretende combinar elementos bíblicos con otros post-modernos o surrealistas. Se aúnan a la controversia del Noé épico en 3D, clérigos musulmanes fundamentalistas que no aceptan el principio de representar al ser humano (ni en dibujos, fotografías ni fotogramas), algunos sacerdotes y rabinos, y por razones muy diferentes relacionadas al argumento y a la estética del film, críticos de cine y periodistas.

Película «Noé»

En esa coincidencia de polémicas que vinculan a lo civil y lo religioso, una noticia poco difundida llamó la atención de coleccionistas de anécdotas, como quien esto escribe: el 1 de abril, un intelectual  egipcio escribió en el diario “Al-Yawm al-Sabi” una columna en la cual anunció que demandará al estado de Israel por las diez plagas que afectaron a Egipto cuando Moisés los guió de la esclavitud a la libertad hacia la tierra de Israel.

El escritor Ahmad al-Gamal argumenta que los antepasados de los egipcios no merecieron pagar por lo que hizo un Faraón de turno, y por lo tanto, Israel debe indemnizar a su país por todos los daños causadas por las plagas que devastaron la tierra y  las propiedades: “…echaron sobre nosotros plagas de langostas por la cual fue imposible desarrollar la agricultura. Otra plaga impidió que el agua del Nilo pudiera ser bebida durante mucho tiempo.

Cita del artículo de Ahmad al-Gamal

La plaga de la oscuridad constante fue un verdadero desastre…”opina Al Gamal, quien también exige que se calcule el valor actual en oro de lo que según la Torá (primeros cinco libros del Antiguo Testamento) los hebreos se llevaron de Egipto en piedras preciosas, telas, cuero, madera y pieles de animales utilizados para construir el arca sagrada que construyeron en el desierto (el que busca Indiana Jones en la primera película de ésta serie fílmica).

 

Es de suponer que si los españoles, ingleses, holandeses, franceses, rusos y tantos otros imperios devuelven las riquezas que se llevaron de tantas colonias que explotaron durante siglos de historia colonial, los gobernantes israelíes deberían considerar el pedido de Al Gamal, aunque también, habría que descontar de la suma total, el cálculo de horas-trabajo de décadas de esclavitud dedicadas por los hebreos en Egipto.

Por otra parte, le convendría al autor de la columna periodística cuidarse de Al Qaeda y otros grupos islamistas radicales puesto que, implícitamente, reconoce que los actuales pobladores de Israel son los descendientes de los hebreos bíblicos, a diferencia de lo que argumentan estos grupos fanáticos.

Como se sabe, mezclar religión y política no es recomendable, y menos, en nuestros tiempos globalizados.

En octubre de 1993 el general retirado canadiense Roméo Dallaire fue invitado comandar una misión de paz de la ONU en Ruanda, luego de que los dirigentes de ese país africano llegaran a un acuerdo de paz que debía conducir a un gobierno de transición entre el clan de los hutus  y el de los tutsis. Dallaire debió estudiar la historia de Ruanda y a Burundi (antiguo reino de Ruanda-Urundi) para comprender el contexto del rencor entre hermanos de un mismo grupo étnico en el país al cual iría destinado con los cacos azules belgas y africanos.

Los belgas, que colonizaron Ruanda  en 1916, creían en teorías raciales de su época y convencieron a los tutsis que eran superiores que los hutus a pesar de que no son si quiera etnias diferentes pues no tienen diferencias raciales ni lingüísticas. Tras la independencia del país en 1962, el legad belga determinó que  la  minoría tusi dominó sobre la mayoría hutu haciendo difícil la confianza entre ambos grupos, En los 90, la situación se complicó el surgimiento de un grupo extremista llamado Interahamwe, que llamaba a “fumigar a los tusis”.

En abril de 1994, el derribo del avión en el que viajaba el entonces presidente hutu Habyarimana, dio excusa al Interahamwe y a sus aliados del gobierno a ejecutar matanzas sistemáticas que acabaron con la vida de 800 mil personas en 100 días. La ONU decidió evacuar a las tropas de paz para no exponer sus vidas y Dallaire, más un Hamlet que un Romeo –  no con una, sino miles de calaveras rodeando el dantesco paisaje a su alrededor –  se planteó el “ser o no ser” de quedarse en Ruanda solo con  250 soldados que lo acompañaron en su decisión y colaboraron a que miles de ruandeses pudiesen sobrevivir al peor genocidio de nuestros tiempos.

Libro sobre Ruanda de Romeó Dallaire: Estrechando la mano del diablo.

A 20 años de estos sucesos, cuando el mundo que hoy hace un mea culpa por Ruanda y se lava las manos con lo que ocurre en Siria y otros lugares, es preferible atender a las críticas de Dallaire que retórica del “nunca más” de organismos internacionales que en su momento, acusaron a Dallaire de no cumplir con las ordenes de retirada.

 

Dallaire en el décimo aniversario del genocidio de Ruanda en 2002.

S.O.S vs. OEA

La clave con la que tocan los sumisos ejecutantes de la OEA desentona, con su propia Carta Democrática firmada en Perú el 11-9-01, que estipula la condena a golpes de estado pero también, a gobiernos que no respetan derechos humanos, y no sigue a la mayoría de los pueblos allí representados, a quienes les es claro que en Venezuela hay una dictadura.

Dada esta situación, se hace más valido que nunca, lo que el ex embajador de Panamá en la OEA, Guillermo Cochez planteó enero de 2013 cuando acusó al régimen venezolano de abuso de poder por la falta absoluta de independencia de poderes del estado y por mentir sobre la salud, del entonces, ¿paciente, agonizante o ya fallecido? Chávez.

 

 

En ese entonces, a diferencia de ahora, el gobierno de Martinelli decidió suspender a Cochez de la OEA para no confrontar a un Maduro proclamado presidente con tufo de fraude,  a diferencia de ahora cuando el presidente de Panamá, a pocos meses de terminar su mandato, tomó la batuta para denunciar los atropellos contra la libertad de expresión, manifestación y protesta pacífica del régimen castrista-chavista contra estudiantes y opositores. (Es cierto que algunas protestas son ahora violentas a raíz de la represión de las manifestaciones pacíficas que radicalizaron a un pequeño sector de la oposición).

 

Venezuela, que durante décadas no mantuvo relaciones diplomáticas con dictaduras y ayudó a varios perseguidos de todo el continente a refugiarse en su territorio, hoy pide un S.O.S y recibe la vergonzosa respuesta de una mayoría de gobiernos del continente vendidos a  los petrodólares o al interés de que su neo-dictadura mantenga al país sin industria nacional para vender casi todo lo que consume el pueblo venezolano.

A la OEA no hay ya que pedirle un SOS, sino estamparle un Q.E.P.D.

 

EL BUEN ADOLFO

En 1975 muere Francisco Franco y culmina así, su dictadura de 36 años. Entonces, bajo una Ley de Sucesión aprobada por el mismo caudillo y ratificada por su sumiso congreso en 1969, Juan Carlos I se convierte en el jefe de estado de España, sorteando el turno de su padre, Juan de Borbón, tras un acuerdo entre el entonces joven príncipe y el viejo caudillo. Sin embargo, el flamante rey sorprende a los españoles cuando, luego de dos breves períodos de mantener como jefe de gobierno a personajes vinculados al franquismo duro, nombra en junio de 1976 a un político casi desconocido, pero moderado, para el cargo: un tal Adolfo Suarez.

 

El hombre que falleció el pasado 23 de marzo, a quien la actual juventud española apenas reconoce, cuando llegó al poder resultó también ser un perfecto desconocido para la mayoría de sus contemporáneos. Pero pronto,Suarez  demostró una gran habilidad para conciliar a enemigos históricos y conducir a España a una transición a la democracia. Suarez convenció a la derecha moderada a votar para auto-liquidar a las cortes (el parlamento) – confrontando a los franquistas más extremistas eincomodando a las Fuerzas Armadas –  y así , legalizar a los partidos políticos, incluso al comunista, convocando a elecciones generales, en 1977.

 

 

El partido de centro-derecha de Suarez ganó los comicios y convocó al resto del parlamento para discutir y aprobar una Constitución que los españoles refrendaron en 1978.

 

Un apretón de manos que simboliza la mayor pesadilla que hubiese tenido Francisco Franco: el presidente Suarez se saluda con el líder del Partido Comunista Español, Santiago Carrillo.

Suarez volvió a ganar las elecciones generales de 1979 – aunque muchas ciudades importantes españolas quedaron bajo el dominio de la coalición de izquierda Partido Socialista Obrero y el Partido Comunista,-  y superados los tres años más críticos de la transición, no logró hacer un buen gobierno. Entonces, reconociendo su debilidad política, renunció en enero de 1981, despidiéndose de la nación en 12 minutos: “Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España” – sentenció.

 

 

Su país le debe mucho al hombre al que subestimó en su momento más difícil, y muchos políticos pueden aprender de él,  que para lograr grandes cambios históricos, más que aferrarse al poder, es vital arriesgarse a perderlo.

 

 

En 1977 Rubén Blades y Willy Colón lanzaron el álbum “Metiendo Mano”  (Fania Records) que incluye la canción “Plantación Adentro”, una denuncia histórica del maltrato de los capataces de las plantaciones (mayorales) a los esclavos. El coro cuenta cómo, para los amos del poder, sus trabajadores eran gente sin nombre: “Camilo Manrique falleció /por golpes que daba el mayoral /y fue sepultado sin llorar ¡Ja! /una cruz de palo y nada más”.

Blades y Colón que han dedicado muchas de sus canciones a temas humanitarios, se mantienen coherentes a la hora de criticar a tiranos de derecha o izquierda que violan derechos humanos en América Latina, y por criticar severamente al régimen chavista-castrista han entrado en el amplio entorno de demócratas insultados por  Maduro y sus vasallos.

Periodista Mávila Huertas entrevista a Rubén Blades sobre el arte y la política

Para leer la carta de Rubén Blades a Maduro y a los venezolanos, ver:

http://www.rubenblades.com/todos/2014/2/18/venezuela-1.html

Hoy son varios los Camilo Manrique que en Venezuela mueren por los golpes que reciben por protestar para que se cumplan los derechos consagrados en la constitución bolivariana, y a quienes les sucede que: “…el médico de turno dijo así/ Muerte por causa natural”…”Claro si después de una tunda e´palo/que te mueras es normal”.

Para los Castro es vital que los chavistas sigan sus instrucciones porque dependen, económicamente, de los políticos y militares corruptos y neo-ricos del régimen venezolano, por lo cual  diferencian a los muertos “buenos” (guardias nacionales, paramilitares a su mando, milicias bolivarianas, etc), de los desarmados “malos golpistas” (estudiantes, amas de casa, miembros partidos de oposición, etc), porque para el poder: “Plantación adentro camará/ sombra son la gente y nada más”.

 

Prohibido Olvidar

Y mientras, a la flamante diputada comunista chilena, ex lideresa de las protestas estudiantiles de su país, que por ideología apoya a Maduro, se le podría cantar: “A Camila Vallejo le falleció, el estudiante de adentro, camará”

Camila Vallejo, a la derecha, con su gran héroe Fidel (la comunista imperó y la estudiante falleció)

Por casualidad o causalidad, leo el libro de ficción histórica de Javier Moro, ‘El imperio eres tú’, sobre la historia del emperador luso en el exilio, Pedro I, que independizo a Brasil de Portugal, y el nombre me evoca a Rusia en el caso de Ucrania y Cuba en Venezuela.

Ciertamente, Estados Unidos ha hecho varias invasiones durante el siglo 20, pero se retiró de todos los países conquistados (este año lo hará de Afganistán) y en todo caso, es una potencia hegemónica, porque domina con gobiernos aliados y en algunos casos, con permiso de éstos, tiene bases militares.

El caso de Rusia con Ucrania es largo y complejo. Ucrania fue una entidad dominada por un grupo étnico de eslavos orientales (Rus de Kiev) que al desintegrarse fue anexado por el principado de Moscú, en el siglo 10 DC, para convertirse, gradualmente, junto con Bielorrusia en el centro del imperio ruso en el siglo 16, con el zar Iván ‘El Terrible’.

Dado que la población occidental ucraniana fue dominada en la segunda mitad del siglo 19 por el imperio Austro-Húngaro, y la oriental, por el ruso, ese territorio está dividido en un bloque pro-europeo y uno pro-ruso.

El conflicto ucraniano se complica, porque si bien cayó un gobierno corrupto y autócrata, el gobierno de facto, inmediatamente, canceló una ley que permitía que el ruso, y otros idiomas minoritarios, fueran oficiales en las regiones multiculturales, y ahora solamente lo es la lengua ucraniana.

La península de Crimea está situada al sur de Ucrania, en la costa norte del Mar Negro, y por siglos fue centro de batallas de muchos imperios, incluyendo, el ruso y el turco que se enfrentaron en dos guerras del siglo 19.

En Crimea viven muchos descendientes de súbditos de varios imperios: griegos, tártaros y ucranianos, pero en 1917 con la Revolución Rusa, Ucrania y Crimea se unieron a la Unión Soviética y régimen comunista, eventualmente, solo se anexó la ciudad de Sebastopol para construir un importante puerto y una base militar que le otorgara salida y presencia en el Mar Negro para controlar la región del Cáucaso.

El Cáucaso es una región montañosa que abarca el sur de Rusia y tres países: Georgia, Armenia y Azerbajian, entre el Mar Negro y el Mar Caspio.

La reciente revuelta popular que derrocó al gobierno pro-ruso de Yanukovich despierta conflictos atávicos en la ex URSS, producto de los desplazamientos poblacionales hechos por Josef Stalin para rusificar a ese imperio (se expulsaba a decenas de miles de habitantes originales de las repúblicas soviéticas conquistadas o anexadas, y se enviaba a rusos para que, con el paso del tiempo, toda la población solo se educara  bajo el idioma y la cultura rusa).

Aunque el sucesor de Stalin, Nikita Krushov, le otorgó Crimea a Ucrania en 1954 (dejando de ser una republica autónoma), la cantidad de ruso parlamentes que viven allí los hace identificarse con el régimen de Moscú.

La política de desplazamiento de poblaciones ejecutadas por Stalin  es la raíz de todos los conflictos entre Rusia y sus vecinos, incluyendo a Ucrania, desde la desintegración de la URSS. (PARA COMPLEMENTAR ESTE CONTEXTO RECOMIENDO LEER MI ARTÍCULO: Rusia, Georgia, Stalin, Kosovo, Márai, Amis y Más, pero sobre todo Marx en:

http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/3421999.asph

En un país tan dividido como Ucrania, con un gobierno temporal moderado pero con grupos radicales nacionalistas y xenófobos que quieren el poder, y una Rusia imperialista liderada por un ex líder de la KGB, sin escrúpulos (véase la masacre de Chechenia), esa zona rica en gas, es literalmente, un barril explosivo.

EL BAILE DE SANCHO

No olvidar a Venezuela,  luego del artículo,                                      material sobre la lucha por la democracia allá. 

En el tomo II del “Don Quijote”, el caballero de la triste figura le ofrece a su fiel acompañante Sancho Panza, algo que seguramente lo hizo bailar: ser el gobernador de una pequeña ínsula, una pequeña entidad. Como le sucedió al mismo Quijote, la gente le siguió la corriente a Sancho para que éste sintiera que realmente detentaba el poder. Sin embargo, el ingenuo escudero sorprendió a todos haciendo de juez ecuánime y eficiente (Cap. 45, 51) y logró expulsar a todos los criminales (Cap. 49).

Cuando los habitantes simularon que el reino era atacado por enemigos, lo armaron con dos escudos  pesados para hacerlo caer y fue así pisoteado por su propio ejército (Cap. 53). Por esta experiencia, Sancho prefirió regresar con Don Quijote para así, evitar la responsabilidad de un líder y limitarse a las de un leal seguidor de su Señor.

En una entidad mucho más grande, de unos 5 millones de habitantes, el parlamento eligió a un gobernante de transición en un intento por controlar la escalada de violencia interétnica e interconfesional que padece. Se trata de la Republica Centroafricana (RC) que espera que su nueva presidente interina, la ex alcaldesa de su capital Bangui, Catherine Samba-Panza, pueda, como Sancho, expulsar a varios criminales (en este caso, mercenarios) de países vecinos como Chad, Sudán y Níger, colaboradores de la milicia islámica Seleka vinculada al renunciante ex presidente Michel Djotodia, contra un grupo armado de cristianos conocidos como los anti Balaka (“anti machete”, en referencia al arma de destrucción masiva en esa región africana).

Desde su independencia en 1960, la RC ha sufrido cinco golpes de estado y largos periodos de gobiernos dictatoriales. Djotodia, primer presidente musulmán de la RC, la gobernó desde marzo de 2013 tras derrocar a la dictadura de 10 años de François Bozizé. Desde entonces la mayoría cristiana del país (más del 50%) ha clamado por ayuda internacional ante las milicias Seleka (los musulmanes representan a un 15% de la población), indicando que Djotodia perdió el control de sus antiguos compañeros de batalla causando miles de muertes, y  el desplazamiento de más del 10% de la población de sus hogares y del país.

En ese contexto, la Sra. Samba-Panza debe marcar pasos rítmicos como los de la samba, para no ser pisoteada por los  guerreros de su ínsula, o como le pasó al otro Panza, comprenderá que las tareas quijotescas son para unos pocos delirantes, inusualmente, exitosos.

Catherine Sanba-Panza

SOBRE VENEZUELA, VER:

VIDEO CON FOTOS, EL QUE SE CANSA PIERDE..

OTRO EXCELENTE, QUE MEZCLA CANCIÒN CON SUCESOS

http://www.venezuelaaldia.com/2014/02/esto-es-lo-que-j-j-rendon-estuvo-anunciando-que-revelaria-video/

Qùe està pasando en Venezuela?

https://cloud-1394120059-cache.cdn-cachefront.net/video/este-video-lo-explica-todo-que-esta-pasando-en-venezuela/

Los colectivos son los grupos armados del gobierno.

http://www.rietedelgobierno.net/2014/03/06/descarado-video-en-el-que-maduro-admite-tranquilamente-que-llamo-a-colectivos-y-compania-para-apagar-candelita-que-se-prenda/

Verguenza!

http://www.maduradas.com/verguenza-mundial-gnb-en-tanquetas-usan-megafonos-y-armas-para-burlarse-de-manifestantes/

EXCELENTE ARTÌCULO DE

EDGAR CHERUBINI

Venezuela y el “efecto Lucifer”

Daniel Cohn-Bendit se declaró solidario con las protestas populares en Venezuela luego de hacer una crítica demoledora del régimen de Maduro a quien calificó de alguien capaz de traicionar a su patria y a sus compatriotas, cuando acertadamente afirmó que “es el hombre de Cuba, como Yanukovich en Ucrania era el hombre de Moscú”. (Europe 1, À l’ombre de l’Ukraine, le Venezuela, 24/02/2014). El otrora “Dany el rojo”, líder estudiantil de la Revolución de Mayo de 1968 y actualmente diputado en el Parlamento Europeo, también apunta sus baterías contra esos grupúsculos de la izquierda francesa que aún apoyan al chavismo: “Parece no molestarles que la prensa sea atacada, la libertad confiscada y que la corrupción campee. Frente a ese nuevo alzamiento popular de las últimas semanas hacen como si no existiera”. Esto no debe extrañarnos, pues lo mismo ocurrió luego de las revelaciones de Khrushchev en 1956 sobre los horrores del estalinismo, produciendo en muchos dirigentes e intelectuales de izquierda una negación psicótica de la realidad, avalando por igual el sojuzgamiento de los países del Pacto de Varsovia a la URSS, la invasión de Hungría (1956), el aplastamiento de la Primavera de Praga (1968) o la invasión de Afganistán (1980), por mencionar algunas reincidencias. Esa izquierda francesa a la que se refiere Cohn-Bendit está representada en el Front de Gauche, que engloba al Partido Comunista Francés y a una diversidad variopinta de organizaciones e individualidades. Los que se despojaron de esa distorsión cognitiva sobre Stalin corrieron presurosos a cantarle alabanzas a un nuevo tirano comunista, tal fue el caso de Sartre, quien en 1960 viajó a Cuba a rendirle pleitesía a Fidel Castro a los catorce meses de instaurada la revolución.

El mal de la inacción

Junto con los “guardianes del templo” comunista que representan un débil y marginal 11% del electorado francés, convive una liga de intelectuales desprovistos de toda ética política. Escudados en las banderas de la deconstrucción colonial, el tercermundismo y el antiimperialismo, sin mencionar su odio a Israel, colocan en la mesa del juego político una desatinada apuesta de todas sus fichas a una marea de fondo antidemocrática y antioccidental en Latinoamérica, orquestada por regímenes dictatoriales como el de Cuba y Venezuela, liados en una danza de la muerte con la nueva internacional comunista que es el Foro de Sao Paulo, grupos terroristas como Hezbolá y narcoguerrilleros como las FARC, que campean en esos tristes trópicos.

Son capaces de rasgarse las vestiduras, marchar y protestar contra la globalización, pero incapaces de mencionar una palabra sobre los crímenes cometidos por el régimen chavista, los presos de conciencia de la aberrante dictadura cubana, los campos de concentración de las FARC o el desastre ecológico y humanitario en la Amazonia brasileña durante el gobierno de Lula, entre otros desmanes.

Sin duda, el tercermundismo, que según Pascal Bruckner es la “militancia de la expiación”, hoy se ha convertido en una apuesta temeraria por el “se vale todo” del socialismo del siglo XXI.

En la compleja geopolítica del presente, algunos promotores del tercermundismo llegan a traicionar sus propios valores, mientras otros mantienen un silencio cómplice dentro del political correctnessde los sistemas democráticos donde viven, sin temor a ser perseguidos por expresar sus ideas en libertad.

Amancebados con los regímenes de Cuba y Venezuela, lo que ha privado es la transacción, el utilitarismo, el cinismo o la simple perversidad, pues nos negamos a creer que se trata de idealismo o miopía, pues la llamada “revolución bolivariana” está a mucha distancia de la práctica del socialismo democrático moderno del que tanto disfrutan, debaten y conversan cobijados puertas adentro en los bistrots o desde sus púlpitos en prestigiosas universidades.

Es una pulsión que florece y da sus frutos en el terreno del cinismo o de la psicología clínica, pues apoyan a regímenes que han borrado los límites entre partido, gobierno, Estado y nación, tomando por asalto las instituciones y demoliendo todo concepto de democracia, entre otros desgarramientos que ocurren en esas latitudes a las que viajan de vez en cuando en sus “tours revolucionarios”, eso sí, con boleto de regreso.

Seducidos por la fascinación hacia sus líderes carismáticos y sus mesiánicos desvaríos, avalan toda clase de crueldades. Como bien lo afirma Mark Lilla (La seducción de Siracusa): “Las doctrinas del comunismo, del marxismo en todas sus barrocas mutaciones, del nacionalismo, del tiers mondisme, en ocasiones animadas por el odio contra el poder despótico, fueron todas capaces de generar feroces dictadores, pero también de cegar a los intelectuales ante sus crímenes”.

Si bien el régimen chavista se muestra hoy en su naturaleza totalitaria sin ningún pudor, no menos funesto es el silencio cómplice ante su despotismo. Como bien apunta el psiquiatra Philip Zimbardo (The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil, Random House, 2007): “El mal de la inacción o del silencio es una nueva forma del mal, que apoya a aquellos que perpetran el mal”.

 

 

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