El pato Donald es una creación de la compañía fundada por el creativo Walt Disney quien fue acompañando a su primer personaje de comic, el ratón Mickey, con un grupo de personajes. Donald Duck, en inglés, es un pato con un comportamiento humano malhumorado que grita frases poco comprensibles e incoherentes, y en su entorno hay familiares como sus tres sobrinos, y su tío Rico McPato.
Drácula es un personaje ficticio de terror creado por el escritor irlandés Bram Stocker, en su libro de 1897, en el cual el personaje se alimenta de sangre. A diferencia de Donald, Drácula está inspirado en el príncipe de Valaquia, – una región del sur de Rumania- llamado en la realidad Vlad Drăculea.
Vlad vivió en el siglo 15 y dirigió un grupo de sangrientos combatientes para repeler de su territorio a las tropas del ejército turco-otomano y se hizo famoso por la forma de castigar a sus enemigos bajo la cruel ejecución de empalarlos (los clavaba vivos con estacas y los atravesaba por diferentes partes del cuerpo hasta que agonizaran lentamente).
Donald es muy popular entre niños y algunos adultos en Estados Unidos pero todos saben que es caricaturesco. En cambio Drácula, el de ficción, asusta y el real llegó a ser venerado por el régimen comunista de Nicolae Ceauşescu que lo declaró héroe nacional.
La cumbre de Helsinki me recordó a Donald y Vlad, y como en EEUU se investigan las probables conexiones entre miembros del entorno de Trump (incluyendo familiares) y gente del cruel Vlad (Vladimir) ruso, Putin, quien aparentemente, durante la campaña electoral del 2016 ordenó ejecutar espionaje cibernético contra el partido demócrata.
¿Será por eso que los acontecimientos en Estados Unidos y Rusia ahora nos lucen como un comic tenebroso?
Rusia no ha sido un Mundial como el de Italia 1934 o Argentina 1978 en los cuales los regímenes dictatoriales no solo tenían como objetivo demostrar la excelencia de la organización del evento, sino también, el triunfo, como fuese, de sus selecciones: Mussolini amenazó a árbitros y Videla de Argentina y Morales Bermúdez de Perú, pactaron para que los locales ganaran por 4 goles como mínimo (y lo hicieron por seis) y así pasaran a la final en Buenos Aires.
El régimen de Putin no es una dictadura tradicional como las de la del siglo 20, aunque sí una autocracia cruel que no permite la disidencia de quienes realmente pudiesen desalojar al caudillo del poder y por eso varios rivales del caudillo han muerto en extrañas circunstancias en el exilio; se inhabilita políticamente a quien puede retar, electoralmente, al líder como ocurrió con el opositor Alexei Navalny en las recientes elecciones; los servicios secretos están bajo la mira de organizaciones internacionales por numerosas torturas y el periodismo es censurado.
En lo deportivo Rusia está cuestionada por el escándalo de dopaje masivo manipulado por el regimen.
Putin, ciertamente, no esperaba que Rusia ganase el Mundial pero sí que los fans que visitan su país y los telespectadores nos llevemos la impresión de que su nación es un modelo de orden y de bienestar en un engañoso ambiente de libertad que no es real, y desde ese punto de vista, este es el Mundial, a nivel propagandístico, que más se parece a los de Italia 34 y Argentina 78.
Y luego vendrá Qatar, otra sede que nos mostrará grandiosas estructuras de cemento en un sistema fundamentalista monárquico con pocos derechos para las mujeres y maltrato, incluso, esclavitud, hacia los trabajadores extranjeros que realizaron la infraestructura para este gran evento.
Daniel Ortega se hizo un autogol cuando intentó reformar la ley de seguridad social en Nicaragua en uno de sus primeros intentos de gobernar pragmáticamente al no poder hacerlo de manera demagógica ahora que no cuenta con la ayuda del Tío Nicolás que ahora necesita cada dólar, no para atenuar las carencias básicas de la población venezolana, sino para repartir a militares y al servicio secreto cubano de quienes depende para sostenerse en el poder. Ortega, como Chávez y Maduro, solo sabe dar órdenes sin dialogar, y desató la violencia represiva que expone expone una dictadura encubierta durante 11 años.
¿Hizo Macri un autogol al pedir un gran préstamo al Fondo Monetario Internacional? Desde el punto de vista de lo prometido en su campaña electoral sí, porque prometió no hacerlo, pero ante el riesgo de una recesión y una indetenible devaluación del peso, Macri apuesta a impulsar inversiones aunque a cambio de ajustes económicos que implican impuestos que ya originaron tres huelgas por partes de los sindicatos.
Todo esto ocurre bajo el sombrío recuerdo de la crisis de 2001 de “El Corralito” cuando Argentina tuvo 5 presidentes en una semana en un contexto en el cual también el gobierno de ese entonces se tuvo que adaptar a las medidas del FMI.
En diciembre asumirá López Obrador (AMLO), la apuesta o autogol de México al populismo, así como lo hizo Estados Unidos con Trump y varios países latinoamericanos lo hacen con frecuencia por la desesperación contra el sistema (hoy también Italia, Hungría, etc.). Con una propuesta de cambiar a México “no disminuyendo sino acabando totalmente la corrupción” sin explicar cómo lo hará y luego de asegurar durante una larga campaña electoral que solo él pondrá fin al narcotráfico, AMLO ha demostrado, en cada entrevista, no tener un mínimo proyecto de gobierno para un país tan vasto, complejo y fallido, pero sí, una personalidad mesiánica y autoritaria.
¿Estamos ante un radical con piel de oveja o ante un simple personaje mediocre que hará un gobierno igual o peor (¡que ya es mucho!) que los del PRI Y el PAN? Ojalá, no resulte ni un Chávez ni un Trump tabasqueño.
¡Cuidado México con un autogol!, porque como decía Cantinflas, “…todas las ideas son respetables, aunque sean ideotas”.
En un artículo que publiqué en junio de 2008 titulado “Golbalización” (https://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/golbalizacion/), planteé, entre otras cosas, que “…más de la mitad de la selección francesa, a pesar del chauvinismo de parte de su población, son de procedencia de sus ex colonias; los alemanes se abrazan con los goles de Lukas Podolski y Miroslav Klose, nacidos en la Polonia tan maltratada por los teutones en dos guerras mundiales del siglo 20; y las provincias españolas se olvidan de sus patriotismos con los goles del vasco Xavi Alonso, junto a los catalanes Fábregas y Xavi Hernández, y a los madrileños Casillas, Torres, entre otros de diferentes provincias, unificados por los éxitos y fracasos de su selección”.
Hoy, esta afirmación está aun más vigente cuando vemos a una Francia con solo 4 futbolistas de ascendencia francesa, 4 de diversos orígenes: Griezmann (alemán portugués), Hernández (España), Varane (Isla de Martinica), Lemar (Isla de Guadalupe) y todo el resto de su selección son de origen africano a pesar de que más de un 30% del país votó por la xenófoba Marine Le Penn en las últimas elecciones.
En el caso de España, si bien los independentistas catalanes insisten en separarse del país hay tres futbolistas de la selección que nacieron en esa provincia: Piqué, Jordi Alba, Busquets y uno de “La Masía” del Barcelona F.C como Iniesta, quienes, por supuesto jugaran junto a otros de diversas provincias y cinco del equipo rival por excelencia, el Real Madrid (Asensio, Ramos, Isco, Carvajal, Nacho y Lucas Vásquez).
En este Mundial, selecciones como las de Bélgica, Inglaterra, Francia y Suiza, entre otros, no serían poderosas sin los extranjeros.
Otro tema que abordé fue este: “Paradojas de nuestros tiempos: Maradona hace juegos de exhibición promoviendo el gran negocio del fútbol y a la vez, apoya “anti-cumbres” contra la globalización…”, y en esta incoherencia se mantiene coherente. dieguito estuvo presente en las pasadas elecciones fraudulentas de Venezuela y aseguró que mienten quienes hablan de crisis en ese país (¿otro intento de gol con la mano?) y mientras halagaba al socialismo chavista le regaló a Maduro un reloj evaluado en unos 30 mil dólares.
Maradona predica que le importa la democracia y los pobres mientras vivió como como un jeque en Emiratos Árabes Unidos como técnico de un equipo de futbol, y ahora firmó para ser presidente del club Dynamo Brest de Bielorrusia, país controlado dictatorialmente por Alexandr Lukashenko desde 1994.
MARADONA EN UNO DE LOS EVENTOS MÁS CAPITALISTAS DEL MUNDO: EL SORTEO DE LOS GRUPOS DEL MUNDIAL, JUNTO A UNO DE LOS TANTOS AUTÓCRATAS A QUIEN ADMIRA, VLADIMIR PUTIN.
En la golbalización Fidel y Somoza bailan al ritmo de Ortega y Maradona al del Che Guevara y Rockefeller.
Donald Trump parece haberse desatado de la camisa de fuerza de sus asesores si asumimos que ellos lo controlaron alguna vez o, quizá, éstos están de acuerdos con la mayoría de las delirantes decisiones de las últimas semanas de su jefe, en cuyo caso, una pequeña elite en La Casa Blanca ha perdido la cordura.
En pocos días Trump declaró la guerra comercial a naciones amigas Estados Unidos al anunciar aranceles al acero y al aluminio a Europa, Canadá y México, y en la cumbre de G7, de los países industrializados, retó a sus jefes de gobierno, grupo como si fueran sus enemigos, llegando a insultar a su anfitrión, al canadiense Trudeau. Trump, además, sugirió que occidente levante las sanciones políticas y comerciales a Rusia a pesar de que Putin no ha asumido su responsabilidad en el intento del asesinato del espía ruso y matanzas ejecutadas a empresarios rusos asilados en Reino Unidos y el hackeo para influir en los resultados del Brexit, el referéndum de Cataluña las elecciones de Holanda y Francia, y las que le ayudaron a ganar en su propio país.
Luego pelearse con los grandes aliados históricos de EEUU y defender al dictador ruso Trump viajo a estrechar la mano del peor tirano del planeta, Kim Jong-un, anunciando el comienzo de un acuerdo con Corea del Norte que implicaría la desnuclearización de ese país sin anunciar detalles, plazos ni exigencias, tal como sí exige el acuerdo nuclear con Irán que abandonó por ser “el peor de la historia” y luego de criticar a Obama por negociar con el déspota cubano, Raúl Castro, sin exigencias previas de democratización.
Vivimos el momento más peligroso de Trump desde que asumió la presidencia y con el mundo al revés, el único acuerdo multilateral que ha logrado la potencia del norte es el TLF: el tratado de libre futbol del mundial EEUU, Canadá, México de 2026.
El documental “Icarus”, premiado con el Oscar 2018, trata la historia de su director y protagonista, Bryan Fogel – un ciclista amateur – quien contacta al químico ruso, Grigori Rodchenkov, director del laboratorio del Centro Antidopaje de Moscú, para que le ayude a mejorar su rendimiento inyectándose sustancias prohibidas sin ser descubierto, por los especialistas en detectar el doping en la competencia en la que se presenta.
Rodchenkov y Fogel
Fogel se comunica con Rodchenkov porque se entera que la misma institución rusa encargada de supervisar el fair play de sus atletas es la que les ha dado la fórmula para utilizar sustancias energizantes sin ser descubiertos por la WADA (Agencia Mundial Antidoping).
Lo que pretendía ser un documental modesto termina convirtiéndose en una trama de política y de espionaje que revela como Rodchenkov era la última pieza de un engranaje cuya punta del iceberg era la cúpula de asesores en asuntos deportivos del gobierno ruso y el mismo Vladimir Putin.
La WADA certifica que ha sido engañada por el régimen ruso, sistemáticamente, en las Olimpiadas de Pekín, Londres, e incluso, en las invernales de Sochi en 2014 en la misma Rusia, por lo cual recomienda que no se permita la participación de ningún atleta de ese país en las Olimpiadas de Rio de Janeiro. Sin embargo, dos semanas antes de esta competencia, el Comité Olímpico Internacional permite a Rusia competir (¿dinero?, ¿política?, ¿ambos?).
Mientras tanto otros colaboradores de Rodchenkov mueren en circunstancias extrañas y funcionarios menores del gobierno ruso, implicados en los casos de doping, son encarcelados, pero Putin no reconoce la responsabilidad del alto gobierno.
¿No pudo al menos la FIFA cambiar la sede del mundial a tiempo por el record de trampas del régimen de Putin?
Después de 7 años investigación de una red de corrupción a larga escala en el Partido Popular de España (PP) conocida como el caso Gürtel, la Audiencia Nacional sentenciara a 29 miembros de ese partido (con penas que van desde 4 a 51 de prisión) y exigió al PP a pagar 245 mil millones de euros al fisco causando la caída del corrupto gobierno de Mariano Rajoy.
Pedro Sánchez, del Partido Socialista, tiene la dificultad de liderar un gobierno con aliados tan distantes como los izquierdistas de PODEMOS del radical Pablo Iglesias y Esquerra Republicana de Catalunya y los nacionalistas vascos y del partido independentista de Mr. “Hago lo que me da la gana” Puidgemont. ¿Habrá gobernabilidad?
En Italia, también, se consumó el primer gobierno conformado por dos partidos de tendencias populistas contrarias: la izquierda radical del Movimiento de las Cinco Estrellas y la derecha extremista de La Liga del Norte, haciendo temblar la Comunidad Europea al no esconder su deseo de abandonar el Euro como moneda de uso nacional. ¿Habrá gobernabilidad?
Mientras, Trump cambia todas las reglas de juego de la globalización y decreta aranceles al acero y al aluminio para México, Canadá, Europa vuelve a decretar tributos a más de 100 productos a China a pesar de que ya había llegado a un acuerdo con ese país para normalizar la relación comercial. Cambios de opinión, como con Corea del Norte, que producen inestabilidad mundial.
Parece que México cambiará luego de las elecciones, y ¿cambiará Nicaragua ahora alzada contra el autócrata sandinista?, ¿cambiará Colombia tras la segunda vuelta electoral? ¿Se incrementarán las autocracias en Latinoamérica?
¡Por ahora, en días de futbol, la renuncia de Zidane al Real Madrid luce como el cambio más dramático de los últimos días!
Una semana después de que Kiev se convirtió por un día en la capital del futbol mundial por la final de la Champions entre el Real Madrid y el Liverpool F.C, una historia importante ocurrida en la capital de Ucrania durante la II Guerra Mundial merece ser recordada:
Tras la invasión del ejercito de Hitler la Unión Soviética (URSS), en junio de 1941, los ocupantes crearon una liga de futbol en la cual participaron equipos de tropas alemanas junto a soldados colaboracionistas ucranianos al régimen Nazi; uno de la Fuerza Aérea alemana (Flakleff) – destinados a ganar y así demostrar la superioridad de la «raza aria» – y un equipo con ex futbolistas que habían jugado para el Dinamo y el Locomotiv de Kiev, que compitieron bajo el nombre de F.C. Start.
Los Nazis querían divertirse mientras la guerra continuaba en territorio ruso y desmoralizar a la población derrotada. Invictos, el equipo de pilotos alemanes y el el F.C. Start, se enfrentaron, venciendo éstos últimos a los germanos por 5 a 1. Los derrotados exigieron revancha pues no estaban dispuestos a permitir una nueva humillación en el siguiente partido que se realizó en el Zenit Stadium, hoy llamado Start Stadium de Kiev en homenaje a ese improvisado equipo.
MONUMENTO DEDICADO A LOS FUTBOLISTAS DEL F.C. START ERIGIDO EN 1981 JUNTO AL STADIUM DEL DYNAMO DE KIEV.
La historia de lo que ocurrió en el partido de revancha está repleta de leyendas que hacen difícil recrear lo realmente ocurrido, y lo único que se sabe a ciencia cierta es que el equipo ucraniano – en ese entonces, parte de LA URSS – volvió a derrotar al alemán, esta vez por 5 a 3, a pesar de que se les amenazó de muerte en caso de ganar.
Luego de la II Guerra Mundial la URSS creó una mitología en base a los futbolistas del FC Start con el mismo propósito con que los Nazis utilizaban el deporte con fines propagandístico y el régimen de Stalin adujo que todo el equipo había sido fusilado, luego del partido, por el ejército alemán. De esta manera “un grupo de heroicos soviéticos habían arriesgado su vida por el honor de, al menos, proporcionar una derrota simbólica al enemigo”.
Lo que ocurrió con los futbolistas ucranianos fue corroborado por el periodista inglés Andy Dougan en su libro Dinamo: Defendiendo el honor de Kiev (2001) evidenciando que la mayoría de los jugadores sobrevivieron como prisioneros de guerra en el campo de concentración de Siretz, pero fueron considerados colaboracionistas de los Nazis por la URSS al jugar esos partidos y tras la guerra, se les obligó a mantener silencio para que se creyera que todos habían sido ejecutados (¡tres sí lo fueron!) mientras que deambulaban por Kiev con hambre, frío y sin trabajo.
Dougan entrevistó al único sobreviviente del FC Start que aún vivía luego de la caída de la URSS, Makar Goncharenko, quien le negó sentirse un héroe y le dijo: “Mis amigos no murieron porque fueran grandes jugadores, murieron como tantos otros porque dos regímenes totalitarios se enfrentaron. Estábamos condenados a ser víctimas de una masacre a gran escala”.
05/07/1942 Start 8 – 2 Asociación Deportiva de Ucrania;
17/07/1942 Start 6 – 0 Equipo del Ferrocarril Alemán
19/07/1942 Start 5 – 1 MSG Húngaro
26/07/1942 Start 3 – 2 GK SZERO (Parte del equipo nacional húngaro)
06/08/1942 Start 5 – 1 Flakelf
09/08/1942 Start 5 – 3 Flakelf (Partido de la Muerte)
Dos mil quinientas personas, entre soldados y público local, presenciaron el partido en una calurosa tarde; tras la victoria el régimen comunista la tomó para promoción propia.
16/08/1942 Start 8 – 0 Rukh (fue obligado a jugar)
– Los fallecidos, exceptuando a Korotkykh y Tkachenko, tras el arresto fueron llevados a los campos de concentración de Syrets.
– La batalla de Kiev comenzó el 7 de agosto y finalizó el 26 de septiembre de 1941 con aproximadamente 100 mil bajas alemanas y casi 500 mil soviéticos muertos entre prisioneros, soldados y civiles.
– El 16 de noviembre de 1943, Izvestia fue el primer periódico en reportar la ejecución de los deportistas por los alemanes, aunque el partido en sí no fue mencionado.
En 1959 Petro Severov junto con Naum Khalemsky, publicaron el libro El Último Duelo donde se narra la historia del FC Start.
Las Películas soviéticas Tercer Tiempo y El Partido de la Muerte fueron inspiradas en el acontecimiento, así como Victory (1981), protagonizada por Silvester Stallone, con Pelé y Osvaldo Ardiles, entre otros, con una historia que poco tiene que ver con la original.
La decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén fue una decisión del congreso de ese país, en 1995, prorrogada por Clinton, Bush Jr., y Obama porque tras los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos (1993 y 1995) quedó establecido que la decisión del destino de la parte oriental de la ciudad sería resuelta entre las partes en conflicto.
Una vez que Trump decidió cumplir con la ley del congreso se parcializó con el gobierno de Netanyahu y dejó de ser neutral para la Autoridad Palestina. Si al menos Trump hubiese precisado el reconocimiento de Jerusalén occidental como capital de Israel, hubiese atenuado la innecesaria polémica.
DESDE 1949 A 1967, ISRAEL TUVO COMO CAPITAL A JERUSALÉN OCCIDENTAL Y JORDANIA ANEXO TODA CISJORDANIA, INCLUYENDO A JERUSALÉN ORIENTAL Y EGIPTO CONTROLÓ MILITARMENTE A LA FRANJA DE GAZA. EN 1967, LUEGO DE LA «GUERRA DE LOS 6 DÍAS» ISRAEL CONQUISTÓ GAZA, CISJORDANIA Y JERUSALÉN ORIENTAL.
Se justifica la furia y desesperación palestina por la política de construcción de poblados en Cisjordania (mayor parte del territorio de un futuro estado palestino) y por la provocación que implica el tema de Jerusalén que el gobierno de Netanyahu ha manejado con extrema soberbia, pero no debemos olvidar que la pequeña franja Gaza está controlada hace 10 años, – tras un golpe de estado a la Autoridad Palestina – por el movimiento islamista terrorista Hamas, grupo que no reconoce los Acuerdos de Oslo.
Es inaceptable aceptar la tesis que Hamas, cínicamente, convoca a “marchas pacíficas a lo Gandhi”, forzando a mujeres con bebes y niños a romper vallas y cruzar la frontera con Israel (¿a conquistar qué?) usando a civiles como escudos humanos (“50 de los 62 muertos en las protestas eran miembros de Hamas” – aseguró el líder del politburó de Hamás Salah al Bardaweel en la TV palestina Baladna).
ESTAS ESCENAS SON DEL AÑO PASADO PERO SE REPITEN CONSTANTEMENTE.
Se puede debatir si Israel se sobrepasó en su legítimo derecho a detener una incursión en su territorio pero no podemos olvidar que algunos países de la Unión Europea que hace poco la condenaron por “desproporcionada reacción” por las muertes en Gaza cuando el Parlamento Europeo, en abril, condenó a Hamas, que figura en la lista de la UE como una organización terrorista por exigir la destrucción de Israel y continuar lanzando cohetes desde Gaza hacia territorio israelí y “condena enérgicamente la táctica continua de Hamas para usar civiles con el fin de proteger actividades terroristas”.
¿Se olvidó la UE y buena parte del periodismo de la embocada de Hamas?
Tanto el acuerdo de inspección de instalaciones nucleares de Irán, firmado por Obama y por dirigentes de Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China en 2015, como la decisión de Trump de abandonar este tratado, parten de la premisa de que el régimen fundamentalista chiíta de ese país es peligroso porque es expansionista: se han involucrado militarmente en Siria, Iraq y Yemen, y desde hace mucho tiempo, adoctrinan, financia y arman a milicias chiítas como Hezbollah en El Líbano.
Además, Irán es el único país del mundo que ha amenazado con exterminar a otro, a Israel, desde que los clérigos llegaron al poder tras la revolución islámica de 1979.
En la visión de Obama, la opción militar se descartó por la cantidad de reactores nucleares desarrollados por Irán durante años y porque, aun tras un eficiente ataque contra objetivos atómicos iraníes solo lograría retrasar el objetivo del régimen para tener armamento atómico al costo de una guerra total en el Medio Oriente.
LEON PANETTA, EX DIRECTOR DE LA CIA ENTRE 2009 Y 2011 DURANTE LA ADMINISTRACIÓN OBAMA, SE PRONUNCIA CONTRA LA DECISIÓN DE TRUMP.
Para Obama la continuación de las sanciones debilitaría a los moderados pragmaticos iraníes interesados en el bienestar socioeconómico de la población en favor de los extremistas apurados en la consumación de bombas nucleares.
En la visión de los asesores en asuntos geopolíticos de Trump sin sanciones Irán tiene mucho dinero para continuar sus proyectos de misiles de alta precisión que amenazan a sus enemigos; que le permite promover su proyecto imperialista chiíta con sus tropas y por medio de grupos islamistas extremistas como Hezbolah y Hamas.
El acuerdo nuclear de 2015, bajo esta perspectiva, implica negociar con un régimen totalitario, expansionista que históricamente algunos comparan al tratado de paz que firmó el primer ministro inglés, Chamberlain con Hitler cuando, como advirtió Churchill, con los Nazis no se podía negociar en el nombre de un ingenuo pacifismo.
ESCENA DE LA PELÍCULA THE GATHERING STORM CUANDO CHURCHILL SE OPUSÓ A LA POLÍTICA DE APACIGUAMIENTO CON HITLER, DE SU PROPIO PARTIDO, EL CONSERVADOR.
UNA OPINIÓN EN CONTRA DEL ACUERDO DE UN REPUBLICANO MODERADO, JOHN MCCAIN, QUE SE HA OPUESTO A DONALD TRUMP DESDE QUE SE LANZÓ COMO PRE CANDIDATO DE SU PARTIDO.