A medida que avanza el proceso de impeachment contra Trump en el congreso estadounidense la acusación principal al presidente se fundamenta en que hubo lo que se llama “quid pro quo” (un favor a cambio de otro) pero también en Israel también esas tres palabras del latín, aparecen en los medios desde que hace unos días el fiscal de la nación, Avichai Mandelblit, imputó al primer ministro (PM) Netanyahu por corrupción y abuso de poder en tres casos.
Avichai Mandelblit, Fiscal General de Israel
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Netanyahu es acusado de llegar a un acuerdo con el dueño del diario más leído en Israel, pidiendo una cobertura favorable a cambio de restringir la circulación del principal periódico de la competencia; también por pactar beneficios para la compañía más poderosa de telefonía Israelí, Bezeq, a cambió también, que su portal digital de noticias le otorgara mucha cobertura beneficiosa para su imagen política, y por, presuntamente, recibir regalos de empresarios millonarios a cambio de favores políticos. Tres quid pro quo son la esencia de la acusación contra Binyamín, y el tercer caso implicaría su esposa.
El PM ha optado por no renunciar mientras que su partido Likud, obtuvo en las recientes elecciones parlamentarias la misma cantidad de escaños que el partido de centro, Azul y Blanco, de Benny Gantz. Ninguno ha logrado formar gobierno con 61 o más de los 120 escaños del parlamento.
Israel padece una parálisis política mientras ha lidiado con ataques esporádicos de islamistas radicales desde Gaza y el intento iraní de posesionarse en la frontera siria-israelí con soldados y armas.
En este contexto el mejor quid pro quo que Netanyahu puede ofrecer a su país sería su renuncia mientras dura el proceso judicial en su contra otorgando a los israelíes unas merecidas vacaciones para no seguir dañando a su democracia.
La cámara baja del congreso de Estados Unidos realiza un proceso de investigación para un posible impeachment a Donald Trump por el caso de presunta presión al presidente de Ucrania, Vlodomir Zelensky, para que investigue a Hunter Biden, hijo del posible rival del presidente en las elecciones de 2020, Joe Biden.
Trump acusa a Hunter de corrupción cuando fue miembro de la junta directiva de una compañía de gas natural ucraniana, Burisma Holdings y asegura que el vicepresidente de Obama hizo que su gobierno favorecerá negocios con esa compañía por nepotismo.
Tres palabras “mágicas” fueron escuchadas por los representantes demócratas del congreso que se encarga del juicio político a Trump: “quid pro quo”. Esta expresión significaba en latín medieval confundir una cosa por otra, pero con el paso del tiempo, se utiliza para referirse a un intercambio, dar una cosa por otra, en fin, “yo te hago un favor si tú me haces otro”, y de eso es precisamente de lo que se acusa al presidente norteamericano con respecto a ucraniano: abuso de poder condicionando ayuda militar aprobada por el congreso a cambio de que Zelensky ordenará investigar a Hunter Biden.
El embajador de EEUU en la Unión Europea, Gordon Sondland, testificó y presento emails demostrando que el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, fue encargado por el presidente a presionar al gobierno de Ucrania: Trump “quería una declaración pública de Zelensky comprometiéndose a investigar a Burisma y las elecciones de 2016”- dijo el diplomático – y de concretarse, daría la ayuda militar pedida por el presidente ucraniano.
A pesar del testimonio contundente de Sondland quien afirmó que sí hubo quid pro quo y que eso lo sabía el entorno cercano de Trump, por ahora el impeachment se ve lejano porque la futura votación del congreso, parece, se dará en base a líneas partidarias y no éticas.
Evo no es Ángela ni es ángel porque Evo no se parece en nada a Ángela Merkel, – aunque en las redes sociales algunos aleguen que si la canciller (primer ministro) alemana gobierna hace 14 años se le tilda de demócrata ¿por qué a Morales sí por gobernar 14 años? – ni es un “pobre angelito” porque nunca fue un demócrata.
La Sra. Merkel es canciller o primer ministro (PM) en un sistema parlamentario, lo cual significa que es jefe de gobierno pero no jefe de Estado, a diferencia de los sistemas presidencialistas en los cuales mandatario cumple los dos roles. Un PM es electo como parte de la lista de su partido y su poder es mucho más limitado que el de un presidente porque no puede dictar decretos.
Al ser a la vez un parlamentario, un PM está obligado a negociar con el resto de sus colegas para aprobar cualquier ley. Ángela, incluso, depende en su reciente gobierno, de partidos con los que debió hacer alianza para gobernar.
Evo se convirtió en dictador cuando cometió el fraude de noviembre con la ayuda de las instituciones del Estado que estaban bajo sus órdenes. Desde 2006 Morales convirtió a Bolivia en una autocracia electoral reeligiéndose cuatro veces cuando la constitución, que él mismo propuso, le permitía dos mandatos. En 2016 perdió un referéndum para reformar la ley de reelección pero, burlándose de la decisión popular, ordenó al Tribunal Supremo Electoral habilitarlo para ser candidato en 2019.
Las Fuerzas Armadas, en toda democracia, deben garantizar la transparencia de una elección, por lo cual, ante un golpe desde el poder, como es un fraude, debe exigir la renuncia del mandatario.
Este año ocurrió lo mismo en Argelia y Sudán, respectivamente, en donde los militares obligaron a renunciar a sus autócratas o neo-dictadores Bouteflika y Omar al-Bashir, el primero siendo postulado por sus simpatizantes, moribundo, a una quinta reelección luego de 20 años en el poder y el segundo que había gobernado a su país por 29 años.
No se discute su gestión social y económica, si no, su abuso de poder y su discurso de odio que incitó al conflicto entre los diversos sectores de la población de Bolivia. Eso lo aleja de Ángela y de los ángeles.
El siglo XIX ha sido denominado por muchos historiadores del Viejo Continente como el de “Las Revoluciones Liberales”, como la famosa en la que Víctor Hugo, en su novela “Los Miserables” (La Rebelión de junio de 1832) dispone parte de la trama. Pero fueron muchas las revueltas populares europeas como las de 1830-31 en Países Bajos, Polonia, España, etc.; La Comuna de París (1871); las extendidas durante 1848 y tantas otras.
El común denominador de estas rebeliones, cada una con diferencias importantes fue La Revolución Industrial, cuya consecuencia se tradujo es cambios tecnológicos, comunicacionales, económicos, sociales y, sobre todo, mentales, los cuales condujeron a los políticos a comprender que no podían seguir gobernando según los métodos tradicionales del pasado.
Entonces las tecnologías fueron los barcos a vapor, el ferrocarril, el telégrafo; más tarde la electricidad y todas las máquinas que cambiaron las relaciones de producción, consumo, comunicación y de hacer política, pero hoy las tecnologías son más sofisticadas y globales como las de los celulares con opción a Facebook, WhatsApp, etc., conduciéndonos a un mundo de inmediatez e individualismo. Todo esto, por supuesto, cambia nuestra manera de percibir el mundo, pero, sobre todo, de cómo nos informarnos y a qué consideramos como “felicidad”.
Los profundos cambios tecnológicos explican las rebeliones de Chile y los “chalecos amarillos” franceses, entre otros movimientos de protesta popular. En estos dos casos específicos, políticas estructurales han causado brechas sociales crecientes en Chile y Francia, pero la persistencia de del vandalismo ha provocado un debate sobre la naturaleza del conflicto: ¿Están participando en las protestas de Chile movimientos de izquierda radical e incluso, gente vinculado al Foro de Sao Paolo, la organización que los agrupa desde 1990? ¿Hay grupos radicales nacionalistas, xenófobos y antisemitas entre los “chalecos amarillos”?
Mi opinión es que sí, no como una conspiración internacional pero sí como minorías radicales con agendas ideológicas y políticas.
Las protestas en Francia y Chile han sido, esencialmente, espontaneas, producto de políticas excluyentes a las necesidades socioeconómicas de las mayorías, en el caso de Chile, y por reformas que implicaban mucho sacrificio para la clase baja en Francia. Pero, cuando hay desorden y caos grupos radicales a destruir infraestructura como ocurrió con los saqueos en tiendas de Francia y la destrucción de vagones de Metro en Santiago.
Los tiempos cambian, pero el radicalismo permanece.
Con la Revolución Industrial, en el siglo XIX, a los desplazados que destruían máquinas y propiedad los llamaban luditas (el movimiento fue creado por tejedores de Inglaterra, que en 1811 destruyeron 63 telares automáticos).
A los grupos vandálicos con ideologías los calificaban de nihilistas. Hoy los vándalos son miembros de grupos populistas de derecha o de izquierda radical, y son pocos, pero son quienes dejan más perjudicados a los más desamparados porque destruyen sus medios de abastecimiento y de transporte.
Este problema debe conducirnos a repensar la democracia porque es un sistema lento para resolver los problemas de sociedades con ansiedades justificadas y expectativas inmediatas. Debemos buscar nuevos paradigmas para vivir en libertad, con separación de poderes y con elecciones justas y equilibradas antes de que la democracia nos sea robada por los Maduros, Ortegas y Evos con su populismo de izquierda o, por desesperación, caigamos en los populismos de derecha de los Trumps, Jhonsons y Bolsonaros.
PARTE DE UNA ENTREVISTA AL ESCRITOR ARGENTINO ERNESTO SÁBATO, EN 1977, SOBRE IDEOLOGÍAS, MÉTODOS DE LUCHA Y LA DEMOCRACIA. DE LA WEBhttps://www.youtube.com/watch?v=LqT6B8dw94g
Luego de que la ONU votó para la conformación del próximo Consejo de Derechos Humanos, a partir de 2020, nos preguntamos:
-¿Cómo el régimen chavista de Venezuela, que según la misma alta comisionada de este consejo, Michelle Bachelet, es responsable de 7 mil ejecuciones extrajudiciales, es aceptado para ser uno de sus miembros?
¿Cómo la Filipinas del presidente Duterte, quien se atribuye, sin previo juicio, el exterminio de 4 mil personas vinculadas al narcotráfico y drogadicción, también pertenece a este organismo?
¿Con qué legitimidad se podrá exigir a otros gobiernos del mundo la prohibición de utilizar grupos paramilitares asesinos por temas políticos o de seguridad nacional?
-¿Cómo estados fallidos, es decir, países cuyos gobiernos apenas logran controlar las necesidades básicas de su población como la Libia post-Gadafi y Afganistán, en donde diferentes grupos se autoproclaman gobierno y proliferan conflictos tribales y religiosos, pueden fijar posición sobre asuntos de otras naciones cuando apenas pueden auto-gobernarse?
La República Democrática del Congo (RDC), también miembro del Consejo de DDHH de la ONU, se encuentra sumida en la guerra más larga desde la Segunda Mundial, en donde están implicadas facciones políticas y étnicas, con el agravante de conflictos provocados por la explotación ilegal del coltán (un mineral imprescindible para las actuales tecnologías). Esta situación mantiene a la RDC con gravísimos problemas de Derechos Humanos como tráfico de esclavos, trabajo infantil, presencia de Señores de la guerra, etc.
Si estas repúblicas apenas pueden autogobernarse, ¿cómo deciden asuntos de gobiernos de otras naciones?
DE LOS PAÍSES CUYOS ESTADOS SE HAN VUELTO MÁS FALLIDOS EN EL ÚLTIMO AÑO TRES ESTÁN EN EL CONSEJO DE DERECHOS HUMANOS DE LA ONU
-¿Cómo Bahréin y Qatar, monarquías fundamentalistas islámicas modernas en infraestructura, pero medievales en su trato a a minorías religiosas, extranjeros y a las mujeres, tienen voz y voto en ese Consejo?
Lo de Venezuela es la gota que rebasa el vaso de la indecencia de la ONU, prostituida hace mucho hasta el punto que en una viñeta de Quino de los setenta del siglo 20, Mafalda y Felipe se lo explican a Manolito:
MAFALDA»¿NO CREÉS QUE CADA VEZ ESTÁN MÁS TORCIDOS?»
FELIPE: SÍ. EN REALIDAD NO TIENEN NADA DE DERECHOS.
MAFALDA A MANOLITO: «NO TE GASTES MANOLITO; ESTAMOS HABLANDO DE LOS DERECHOS HUMANOS.
Al filósofo ateniense Sócrates (470-399 DC), se le atribuye la frase “solo sé que no se nada”, que aparentemente la expresó para reconocer la conciencia que tenía de su propia ignorancia, pero nosotros vivimos en tiempos en los cuales pareciese que poseer tecnologías de comunicación inmediata en la palma de la mano (celulares, IPad, etc.), nos dieran la licencia de creer que lo sabemos todo.
Nos llegan mensajes, análisis y fotografías descontextualizas de cualquier evento mundial y los propagamos, sin constatar la fuente, sin saber quiénes son los autores de la información, simplemente, porque simpatizamos o coincidimos ideológica o políticamente con esas comunicaciones.
La era de la post-verdad, caracterizada por la inmediatez, provoca que la cantidad de información que nos abruma nos convierta en presas fáciles de aceptar contenidos sin profundizar sobre ellos. Esto genera una sociedad ignorante y confusa que se vuelve susceptible a la manipulación de las agendas ideológicas de grupos de interés con fórmulas simples para soluciones complejas.
Basta con exigir la cabeza de un presidente o de unos cuántos políticos, como si eso fuese a solucionar los problemas estructurales y crónicos que padecen varias sociedades, desde la chilena a la francesa con los “chalecos amarillos”, desde la ecuatoriana a la libanesa en donde también se han tomado las calles para exigir, con todo derecho, el fin de la corrupción y de los privilegios de la clase política.
Las democracias están en crisis porque por su naturaleza son lentos: obligan a negociar, concertar, fiscalizar proyectos antes y durante su gestión, y las generaciones jóvenes, con su idealismo (que no deben perder) y su ímpetu porque todo “se haga ya”, café, sexo, comunicación y expectativas laborales instantáneas, no tiene paciencia para este sistema.
Las democracias están en crisis porque por su naturaleza son lentos: obligan a negociar, concertar, fiscalizar proyectos antes y durante su gestión, y las generaciones jóvenes, con su idealismo (que no deben perder) y su ímpetu porque todo “se haga ya – café, sexo, comunicación y expectativas laborales instantáneas- no tienen paciencia para este sistema.
¿La alternativa? Populistas como Boris Johnson con su irresponsable “Brexit Now” o Trump con sus decisiones simplistas, apresuradas y caóticas. ¿O mejor, emular a las dictaduras fracasadas de Cuba, Venezuela o Corea del Norte que liquidan, sin contemplaciones, a quien protesta contra ellos?
Greta Thunberg se ha convertido en el símbolo de la lucha de por el cambio climático. Al igual que la actriz sueca, Greta Garbo, la adolescente nacida en Suecia podría ser apodada como la “mujer que nunca ríe”.
A “la Garbo” la llamaban así por su habilidad actoral para los dramas, pero Greta Thunberg apenas sonríe porque su causa es trágica: detener nuestro instinto para la autodestrucción del planeta que nos acobija.
El rostro adusto y la mirada inescrutable de Greta cuando se dirige al mundo en cualquier escenario, como lo hizo en la ONU, quizá también tenga que ver con su padecimiento del síndrome de Asperger, una manifestación leve del autismo, y, sin embargo, cuando ella habla en nombre de millones de jóvenes preocupados por su futuro, critica un autismo más severo de la clase política y empresarial que no toma en serio el uso de energías contaminantes.
Uno de los pocos líderes mundiales con autoridad moral para reclamar a la adolescente que no sea tan radical es el presidente francés, Emmanuel Macron, puesto que su intento de reformas aceleradas en el sistema de transporte de Francia y el aumento de los precios de los carburantes le salpicó en la cara con los “chalecos amarillos”.
Conclusión: las mayorías quieren que se den pasos rápidos para reducir el calentamiento global pero no están dispuestas a pagar el alto precio, en dinero y sacrifico, que implican los cambios radicales.
MACRON HABLA SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL CONGRESO DE ESTADOS UNIDOS EN 2018.
Greta no tiene por qué entender la complejidad de gobernar para un presente estable y un futuro mejor, y por eso, su mensaje crudo y directo, cuyo estilo es más dramático que el de “la Garbo”, propone una estrategia inteligente que rescate al planeta sin causar demasiada inestabilidad en “el ahora”.
El tema es complejo y urgente.
EL PRIMER POLÍTICO DE ALTO RANGO EN ADVERTIR LAS CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO FUE EL EX VICEPRESIDENTE DE EEUU AL GORE. (TRAILER DE SU SEGUNDA PELÍCULA SOBRE EL TEMA: «UNA VERDAD INCOMODA 2»
El intento del Congreso de Estados Unidos de investigar al presidente Donald Trump para someterlo a un proceso de ‘impeachment’ por abuso de poder, tras haber exigido al presidente de Ucrania investigar en ese país los negocios, supuestamente corruptos, del hijo del candidato a las primarias demócratas Joe Biden, parece traducirse en una imprudente política exterior, buscando distraer la atención del escándalo.
¿MADURO, CORREA, CRISTINA?. ¡NO! EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS
Trump, en su desesperación, apresuró acciones que le valieron la renuncia de su primer secretario de Defensa, James Mattis, en diciembre de 2018, y ahora la retirada de tropas norteamericanas de la zona kurda de Siria también ha sido criticada por miembros del Pentágono, de sus servicios secretos y de algunos congresistas republicanos.
Los kurdos son un grupo étnico que adoptó la religión islámica en el siglo 7 d.C. y hoy es conformado por más de 50 millones de personas que habitan, principalmente, en un territorio continuo entre el sudeste de Turquía (45% de ellos), el oeste de Irán (25%), el norte de Iraq (25%) y el noreste de Siria (5%).
Luego de la Primera Guerra Mundial, las grandes potencias ganadoras, Reino Unido y Francia, se repartieron el Medio Oriente y, al crear a las naciones árabes de acuerdo a sus intereses, dejaron a los kurdos sin país, pese a que comparten un origen común asiático, así como el idioma, una historia y tradiciones propias. A partir de entonces este pueblo, que se encuentra en el Medio Oriente desde el siglo 8 a.C., ha vivido como minoría discriminada en estas cuatro naciones, y solo en Iraq tienen autonomía desde 2005, pero no independencia.
De origen asiático, los kurdos se convirtieron –en Iraq y Siria– en los principales aliados de Occidente en la lucha contra los islamistas radicales del Estado Islámico (ISIS) que los asesinaban, simplemente, por no ser árabes. La milicia kurda iraquí, Peshmerga, y la kurda siria, YPG (una milicia con un 20% de mujeres), fueron la vanguardia ofensiva por tierra para derrotar a ISIS, por lo cual fueron entrenadas, armadas y financiadas, principalmente, por EE.UU.
ASÍ ERAN LAS COSAS EN 2017, ¡YA CON TRUMP!
La garantía de la supervivencia de los kurdos sirios e iraquíes, odiados tanto por los islamistas radicales como por el gobierno de Al Asad –apoyado por Irán– y por Turquía, que lleva décadas luchando contra la guerrilla del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en su territorio, era la presencia de tropas norteamericanas. Pero ahora, en Siria, los kurdos quedan expuestos a masacres del ejército invasor turco. Trump expresa ahora, cínicamente, un supuesto “desacuerdo” con la invasión de Turquía al Kurdistán sirio, amenazando al gobierno de su presidente, Recep Tayyip Erdogan, con sanciones económicas si causa muertes a sus exaliados, pero la realidad demuestra que ambos mandatarios habían acordado lo que está sucediendo.
– Cuando el general James Mattis renunció al máximo cargo de defensa de EE.UU., declaró que un repliegue prematuro de las tropas de su país podría “dejar un vacío que puede ser aprovechado por el régimen de Asad o sus apoyos”. Mattis también advirtió que una retirada estadounidense dejaba a los aliados kurdos vulnerables a un ataque de Turquía.
– En una reunión del 14 de febrero de este año, Putin, Erdogan y Rohani, los presidentes de Rusia, Turquía e Irán, se reunieron para sellar un acuerdo de repartición de zonas de influencia de sus naciones en la Siria de posguerra. A sabiendas de una futura retirada de EE.UU. de Siria, Putin y Rohani le pidieron a Erdogan no intervenir militarmente en la zona kurda para entregársela al régimen del dictador Al Asad (dícese, a la misma Rusia e Irán que controlan el resto del país), a lo que el autócrata turco se negó, argumentando que ya negociaba con el presidente norteamericano una zona de seguridad.
ROHANI, ERDOGÁN Y PUTIN.
Erdogan, quien argumenta, sin pruebas, que la creación de una “zona de seguridad” de 480 km de largo y 30 km de ancho en la zona kurda siria se debe a la presencia de guerrillas del Partido de los Trabajadores de Kurdistán, también anunció que planea desplazar a más de tres millones de inmigrantes y refugiados árabes que su país acogió por las guerras de Iraq y Siria para que vivan en el Kurdistán sirio, y con eso alterará la demografía en una zona donde viven tres millones de habitantes kurdos.
Eso implicaría acabar con la histórica presencia de los kurdos en esa región por más de 23 siglos. Además, si se debilita la milicia kurda, ISIS podría empoderarse, con lo cual Trump y Erdogan estarían abriendo una caja de Pandora que podría hacer resurgir la guerra civil siria.
Todos los dictadores involucrados en Siria y la alta traición a los kurdos de un presidente desequilibrado en EE.UU. ponen en peligro las vidas de millones.
PARA LEER SOBRE MÁS SOBRE LOS KURDOS INVITO A LEER MI ARTÍCULO «LA BREVE REPÚBLICA KURDA» DE MARZO DE 2018 EN ESTE BLOG:
El 3 de mayo de 2007, con motivo de la muerte del primer presidente de la Rusia post-soviética, Boris Yeltsin, y de que se esperaba el proceso de extradición de Alberto Fujimori a Perú desde Chile, escribí un artículo titulado “Disolver, Pастворять” (la segunda palabra significa lo mismo que la primera en ruso), reflexionando sobre como derivaron los cierres del parlamento en el país asiático y el latinoamericano que ambos presidentes ejecutaron
(A propósito del desmembramiento de la Unión Soviética): “…la disolución de parlamentos y formulación de nuevas constituciones por parte de mandatarios electos que luego se convirtieron en dictadores – como Napoleón y Hitler – fue común en la historia moderna. Sin embargo, una nueva modalidad de sistema político que no es exactamente democracia ni tampoco dictadura, nació con el anuncio de Fujimori en abril de 1991 de “disolver, disolver” el congreso peruano, y dos años después con la misma acción de Yeltsin, cuando dio la misma orden en ruso, ““РАСТВОРЯТЬ”, liquidando así la última institución soviética en suelo ruso”.
“… (Fujimori y Yeltsin) son ambos precursores contemporáneos de lo que muchos politólogos denominan hoy “democracias no liberales”, sistemas políticos híbridos reconocidos como democráticos a pesar de la falta de autonomía de poderes y los privilegios de los poderosos ante la ley que ellos mismos promulgan.
Desde ese entonces, se pasó del estilo obvio de disolver parlamentos por medio de la tinta y de las armas, a modalidades sofisticadas que hoy se valen de Asambleas Constituyentes elegidas por votación popular como en los casos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nepal, Irak y otras repúblicas de África y Asia”.
ANTES, CON MAYORÍA…
Y DESPUÉS, CON MINORÍA…
¿Pensaban en Perú? Pues estas reflexiones, por supuesto, vienen al caso por el intento de Boris Johnson de cerrar el parlamento por unas semanas, cuestión declarada ilegal por el Tribunal Supremo de Reino Unido y por gobernantes que se han perpetuado en el poder en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Turquía, Rusia, etc.
PUTIN DE RUSIA, ERDOGÁN DE TURQUÍA, ORBÁN DE HUNGRÍA Y DUTERTE DE FILIPINAS
El ataque con drones a instalaciones petroleras de Arabia Saudita refleja la sombra de Irán, sea porque su régimen lo ordenó y ejecutó o porque el grupo islamista yemení, Al-Houti, lo realizó con logística y aviones proporcionados por el régimen de los ayatolás.
Yemen es una de las principales áreas de conflicto de la “guerra fría” entre la monarquía fundamentalista sunita de Arabia Saudita y los clérigos de la república islámica chiíta de Irán, luego de que ambas potencias han medido fuerzas en El Líbano, Iraq y Siria, cada una apoyando a los grupos o gobiernos afines a su visión del Islam.
Los sunitas, rama mayoritaria del Islam desde la muerte de Mahoma en el siglo 7, tiene una interpretación religiosa e histórica compartida por más del 80% de los musulmanes, diferente a la rama chiíta, compartida por poco menos del 10% de los musulmanes en todo el planeta. Sin embargo, en Irán, Iraq, Bahréin y Azerbaiyán, los chiítas son mayoría y son minorías importantes en Yemen y El Líbano, en donde Irán y el dictador sirio Hafez al-Assad fundaron al grupo Hezbollah en 1982.
La alianza entre Irán y Siria implicó que Hezbollah y tropas de la guardia revolucionaria iraní, junto a Rusia, rescataran al régimen tiránico de Bashar de los sunitas radicales del Estado Islámico(ISIS).
Arabia Saudita junto a la mayoría de las monarquías árabes sunitas del Golfo Pérsico (Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin), apoyados por Estados Unidos y países europeos, han respaldado en todos estos conflictos a grupos sunitas radicales y moderados, pero en los últimos años, cuando ISIS se volcó contra sus regímenes en su ambición por crear un califato (imperio), rompieron sus alianzas con grupos islamistas radicales.
Yemen está sumido en una guerra civil desde 2004, pero es a partir de 2015, el conflicto se agravó con sus múltiples protagonistas: los Houtis, apoyados por Irán; los grupos sunitas radicales Al Qaeda en la Península Arábiga y el Estado Islámico; fuerzas leales al derrocado dictador Saleh, derrocado durante la ¨Primavera Árabe¨ de 2012, y el ejército del gobierno provisional liderado por el general al–Hadi, reconocido por la ONU y que solo controla una región en los alrededores de la ciudad portuaria de Adén, liderado por el ex general.
Cuando la guerrilla Al-Houti se expandió y conquistó la capital del país, Saná, Irán se involucró en el conflicto enviando armas, asesores y tropas de su guardia revolucionaria. En respuesta Arabia Saudita formó una coalición con las monarquías árabes del Golfo Pérsico y con ayuda de Estados Unidos, han conducido frecuentes bombardeos para derrotarlos.
Entre las espantosas masacres ocasionados por los bombardeos saudíes y la intervención iraní en Yemen, este país se va desgarrando en la peor crisis humanitaria de la actualidad y se expande el conflicto sunita–chiíta hacia Arabia Saudita, con el petróleo como factor agregado a una guerra cada vez más explosiva.