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PODCAST DE POCO UN TODO

EL ENREDO DE NEPAL

Esta semana, la crisis política y social de Nepal —un país poco presente en los titulares globales— alcanzó un punto de ebullición.

Gurkha, nombre original de ese país en nepalés, se remonta al fundador de la dinastía que dominó ese territorio —hoy enclavado entre China e India— desde el siglo VIII. Pasarían mil años antes para que se consolidara como un reino unificado, que hoy, ya transformado en república, conserva un rasgo singular: junto con la India, es el único país del mundo que mantiene al hinduismo como religión oficial.

La transición de una monarquía hereditaria a un sistema parlamentario democrático, con un primer ministro como jefe de gobierno y un presidente como jefe de Estado, culminó en 2008 tras una sangrienta guerra civil que duró una década.

Nepal, conocido por albergar el Everest —la montaña más alta de la Tierra— y, según la tradición, el lugar de nacimiento de Buda, no siempre refleja la calma de sus paisajes montañosos ni el silencio de sus templos.

La chispa del descontento actual fue la decisión del primer ministro Khadga Prasad Oli de bloquear temporalmente Facebook, Instagram y TikTok. La medida fue justificada como un intento de frenar la proliferación de cuentas falsas que —según el gobierno— difunden odio, rumores y desinformación. Pero para muchos, especialmente para la juventud urbana, fue un claro intento de silenciar las voces críticas contra la corrupción y el abuso de poder.

Lo que comenzó como una protesta digital se transformó rápidamente en una revuelta callejera. Las manifestaciones escalaron a niveles alarmantes: se incendió la casa de un ex primer ministro, causando la muerte de su esposa, hubo linchamientos de políticos y ataques a cárceles que terminaron con la liberación de presos.

En un país golpeado por el desempleo, las brechas sociales y la frustración con la clase dirigente, esta «revolución de la Generación Z» deja abierta una pregunta crucial, no solo para Nepal, sino para el mundo: ¿están las nuevas generaciones dispuestas a luchar por la libertad, la justicia y la democracia… o solo por el derecho a estar conectadas a las redes? Enredado el asunto, ¿no?

EL PENSADOR SIMON SINEK SOBRE LA GENERACIÓN Z. FUENTE:
Chris Williamson

BARQUITO CHIQUITICO…

Si durante años prometiste que resolverías la guerra en Ucrania en un solo día, porque “eres más astuto que Biden” y todo era cuestión de saber negociar con Putin, y ya van seis meses de gobierno tuyo sin lograr nada —salvo que el ruso te manipule como el maestro del ajedrez geopolítico que es (sanguinario, sí, pero hábil)—, entonces tal vez te convenga buscar un enemigo más manejable. Uno más pequeño, gobernado por un payaso perverso, pero payaso al fin. Digamos…el de un país cercano.

Entonces revientas una embarcación cargada de drogas y le pones el sello de “lucha contra el terrorismo y el crimen organizado”, para demostrar músculo, firmeza y determinación. Y sí, millones de ingenuos aplaudirán pensando que por fin estás haciendo algo. Recuperas algo de popularidad. Punto para ti.

Seamos claros: cuando caiga el régimen “robolucionario” y traidor a la patria —ese que abrió las puertas a la invasión silenciosa del imperio ruso, cubano, iraní y chino—, habrá fiesta. Una feria sin fin para millones que llevan 25 años pagando por errores electorales con un castigo bíblico, pero no justo en cuanto a duración y sufrimiento porque nadie merece tanto dolor, hambre, exilio, tortura y muerte.

FUENTE: CARICATURA DE PINILLA EN https://www.instagram.com/p/Cgy0kq2Ooro/

Si el Cartel de los Soles —sí, el de los soles bordados en los uniformes de los generales bolivarianos enriquecidos a costa de su pueblo— cae por una lucha de poder, por un bloqueo naval que ahogue su negocio o por un misil que borre a uno de sus jefes, no importa. La Historia con H mayúscula ya tiene su relato: el de los demócratas venezolanos que arriesgaron todo en su más reciente intento liderados por una gran mujer: María Coraje. No el mito del 4 de febrero, cuando un coronel cobarde se escondió en la Casa Militar durante un golpe de estado mientras mandaba a morir a sus subalternos en nombre de una falsa revolución.

A los venezolanos ya no les importa cómo. Les importa que pase. Sin promesas vacías. Así que tú, que juraste poner en su sitio a Putin, Xi Jinping y Kim Jong-un —mientras tambaleas la democracia de tu propio país—, dinos la verdad:


¿Estás distrayendo a tu gente de tus líos internos? ¿Jugando a macho con dictadores? ¿O vas en serio y nos harás el favor de poner fin a esta pesadilla continental?

Porque no vaya a ser que, al final, todo quede en un barquito chiquitico.

Bloqueo, “por ahora”

El despliegue ordenado por Trump de una flota de buques de guerra con más de 4 mil efectivos militares cerca de la costa venezolana, en el Caribe, ha vuelto a generar esperanzas de que se acerca el fin de la dictadura chavista.

Somos muchos los escépticos que dudamos de que Estados Unidos lleve a cabo algún tipo de operación militar, incluso una intervención “quirúrgica” en Venezuela. Tal vez porque, emocionalmente, no queremos ilusionarnos otra vez con que “esta vez sí” caerá el régimen. También influye, quizá, que Trump, obsesionado con ganar el Nobel de la Paz y presentarse como un gran mediador internacional —aunque sus gestos no pasen de shows mediáticos o sesiones fotográficas con diplomáticos y gobernantes de India y Pakistán, Azerbaiyán y Armenia, la República Democrática del Congo y Ruanda, entre otros— considere que el uso de la fuerza contra la narcotiranía de Maduro podría alejarlo de ese ansiado premio.

Es probable que el despliegue naval sea una versión contemporánea de la doctrina del “Big Stick” (la zanahoria y el garrote) que Theodore Roosevelt aplicó en América Latina entre 1901 y 1909: usar el diálogo y la diplomacia mientras se exhibe el poder militar. Quizá a Trump le hayan recordado que, aun así, Roosevelt recibió el Nobel de la Paz en 1906 por mediar el fin de la guerra ruso-japonesa.

Este movimiento militar estadounidense en aguas cercanas a Venezuela se acompaña de otras acciones: el aumento a 50 millones de dólares de la recompensa por información sobre el paradero de Maduro —más que la ofrecida por Bin Laden o cualquier capo narco— y la inclusión de los políticos y militares del llamado Cártel de los Soles en la lista de grupos considerados terroristas por Washington.

Por ahora, se mantiene un bloqueo marítimo que busca frenar el narcotráfico, una vía que representa más del 30 % de los ingresos del chavismo. Veremos si esta estrategia logra resquebrajar la lealtad de los militares al régimen. Una operación militar limitada no está descartada, pero no parece inminente. Como dijo Chávez tras su fallido golpe de Estado en 1992: no “por ahora”.

ÁFRICA INVISIBLE

En África se desarrollan múltiples guerras casi invisibles para la opinión pública internacional. A diferencia de lo que ocurre con Ucrania o Gaza, los conflictos del continente apenas reciben atención mediática ni generan debates globales.

Hoy persisten guerras civiles prolongadas en Sudán, Libia, Angola y, de manera especialmente cruenta, en la República Democrática del Congo (RDC) o Congo-Kinshasa, llamada así para diferenciarla de su vecino mucho más pequeño Congo-Brazzaville.

En este vasto país —segundo en extensión de África y uno de los más ricos en recursos naturales— se libra desde hace décadas un conflicto conocido como la “Guerra Mundial Africana”, por la cantidad de naciones involucradas: Ruanda, Zimbabue, Angola, Namibia, Chad y Libia, entre otras. A ello se suman las empresas extranjeras que negocian directamente con “señores de la guerra” que controlan regiones estratégicas. En juego están minerales codiciados como cobre, diamantes, petróleo y, sobre todo, cobalto, fundamental para la industria de semiconductores.

La RDC es un Estado fallido en el que operan más de un centenar de grupos armados y donde el gobierno central apenas domina una parte de su territorio. Esta fragmentación beneficia a compañías internacionales y a gobiernos extranjeros que prefieren pactar directamente con facciones locales, evitando tratar con un poder central capaz de fijar precios únicos para sus exportaciones. El resultado ha sido devastador: más de siete millones de desplazados internos, miles de muertos y el reclutamiento forzoso de niños soldados.

Aunque la responsabilidad principal recae en actores congoleños, la indiferencia internacional revela un patrón etnocéntrico. Países y organismos que alzan la voz por otros conflictos ignoran tragedias africanas mucho más sangrientas. El general canadiense Romeo Dallaire, que en 1993 desafió la orden de la ONU de retirarse de Ruanda en pleno genocidio, lo denuncia repetidamente: al mundo no le interesa un país sin valor geopolítico, sobre todo si sus víctimas son africanas.

Paradójicamente, Sudáfrica dedica más energías a denunciar a Israel por Gaza que a enfrentar masacres mucho más cercanas, en su propio vecindario continental. África sangra en silencio mientras la comunidad internacional elige mirar hacia otro lado.

EL CANCÁN DE KHAN

El abogado británico Karim Khan se convirtió en figura mediática al acusar como fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) a Vladímir Putin y a Benjamín Netanyahu de crímenes de guerra. Desafiar al hombre que invadió Ucrania y al líder israelí que respondió con devastación a la masacre perpetrada por Hamas contra civiles en Israel en octubre de 2023, provocando una catástrofe humanitaria en Gaza, lo elevó a héroe para muchos y a villano para otros.

Pero Khan enfrenta ahora sus propias sombras. En su escritorio reposa desde 2018 el caso por violaciones sistemáticas de derechos humanos de la dictadura venezolana. En 2021 anunció la apertura de la investigación, pero el expediente sigue paralizado, mientras que sobre la guerra entre Israel y Hamas actuó con celeridad. Para críticos, su selectividad confirma la frase de Orwell: “Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros”. En otras palabras, algunos lo acusan de doble rasero.

FUENTE: https://www.justiceinfo.net/en/tribunals/icc/page/2

Su historial genera suspicacias: fue abogado defensor de figuras como Charles Taylor, expresidente de Liberia condenado a 50 años por crímenes atroces, incluyendo el reclutamiento de niños para la guerra, y de otros personajes responsables de masacres.

DE DEFENSOR DE CRIMINALES DE GUERRA A FISCAL ACUSADOR DE CRIMENES DE GUERRA.

Además, pesa sobre él una acusación de violación presentada por una abogada asistente.

El 1 de agosto, la CPI lo apartó del caso venezolano por “conflicto de intereses”: una de las abogadas defensoras del régimen de Maduro es cuñada suya. Abogados denunciaron este vínculo hace años, pero Khan se negó a retirarse, demorando así el proceso.

Ahora, los fiscales adjuntos deberán familiarizarse más con el expediente, lo que retrasa cualquier juicio mientras el régimen gana tiempo con el apoyo de Petro, Sheinbaum. Lula e importantes autócratas totalitarios.

El cancán, baile nacido en la Francia del siglo XIX, también significaba “escándalo”. El “Khan-Khan” de la CPI, lejos de ser un espectáculo alegre, deja más desprestigiada a la institución y sin justicia a las víctimas.

En estos días de celebraciones patrias del Perú vale la pena recordar a una figura clave en la historia de la libertad americana: el venezolano Francisco de Miranda, conocido como el “precursor de la emancipación latinoamericana”. Nacido en Caracas en 1750, hijo de un comerciante canario y una criolla caraqueña, Miranda fue un lector voraz desde joven. Estudió latín, historia, geografía y otras disciplinas humanísticas que lo llevaron a reunir —y transportar por el mundo— una de las bibliotecas personales más distinguidas y diversas de su tiempo.

En 1773, ya establecido en España, decidió ingresar al ejército. Participó en campañas militares en Marruecos y más tarde fue enviado al continente americano para luchar contra los británicos en Luisiana, Florida, y posteriormente participó en batallas en islas del Caribe. Ascendido al rango de coronel, su carrera militar en el imperio español se vio abruptamente interrumpida en 1778 cuando la Inquisición lo acusó de herejía y anticlericalismo. ¿Su crimen? Expresar ideas contrarias a la Iglesia, poseer libros prohibidos y pinturas consideradas obscenas. En el expediente aparece incluso un general peruano, Manuel Villalta, quien le habría regalado parte del material ¨pernicioso¨. Aparentemente, como la mayoría de los precusores de la independencia en América, desde el norte hasta al sur, Francisco de Miranda pertenecía a la masonería, como George Washington, Benjamin Franklin, Bolívar y San Martín, entre otros, pero esa acusación no consta en las actas de la Inquisición.

RETRATO DE MIRANDA PINTADO POR GEORGES ROUGET (1835)

Cuando la Corona ordenó su arresto en 1783, Miranda huyó y no volvería a servir a la monarquía española. Desde entonces, su vida se convirtió en una odisea política y militar por Europa y América. En Estados Unidos conoció a figuras como Washington y Jefferson, y participó en la Revolución Americana.

En 1784 partió de Estados Unidos rumbo a Londres, y desde allí inició un periplo extraordinario por Europa. Conoció a John Adams —entonces embajador de EEUU en Londres y futuro presidente estadounidense—, también al rey Federico II de Prusia, y viajó incluso a Constantinopla, capital del imperio otomano. En cada destino se relacionó con figuras clave del pensamiento, la política y el arte. Llegó a codearse con Catalina la Grande de Rusia, y hay quienes sostienen que fue uno de sus amantes.

MONUMENTO DE FRANCISCO DE MIRANDA EN PHILADELPHIA, CIUDAD EN DONDE SE DECLARÓ LA INDEPENDENCIA DE ESTADOS UNIDOS.

En 1791, Miranda se unió al ejército revolucionario francés con el grado de mariscal. Amistó con el Marqués de Lafayette, una figura clave de la Revolución Francesa, quien fue miembro de la Asamblea Nacional y participó en la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789. Es el único latinoamericano cuyo nombre está inscrito en el Arco del Triunfo de París.

Más tarde, el llamado ¨américano universal¨ regresó a Estados Unidos e intentó varias expediciones militares para liberar territorios americanos. Fracasó en Haití (1806) y en tres desembarcos en la costa venezolana, pero su empeño no cesó.

EL POLITOLOGO Y HUMORISTA LAUREANO MÁRQUEZ CONVERS SOBRE MIRANDA CON LA HISTORIADORA INÉS QUINTANA, AUTORA, ENTRE OTROS LIBROS, SOBRE UNO SOBRE EL PRECUSOR DE LA INDEPENDENCIA TITULADO: ¨EL HIJO DE LA PANADERA¨ (2014).

Su gran sueño era otro: la creación de un imperio americano independiente, desde el Misisipi hasta la Tierra del Fuego, donde convivieran blancos, negros, mestizos e indígenas bajo una monarquía constitucional con un emperador llamado “Inca” y un sistema parlamentario bicameral. A esa utopía la bautizó Colombeia, germen de lo que años después sería la Gran Colombia soñada por Simón Bolívar.

Desconocido durante más de un siglo el paradero de los diarios y el archivo que guardó a todo lo largo de su vida fue identificado por el historiador estadounidense William Spence Robertson en 1922 mientras realizaba investigaciones para su monumental biografía The Life of Miranda: los 63 volúmenes que lo conforman se hallaban en una biblioteca privada en Cirencester, Inglaterra.

Tras ser adquiridos por Venezuela una primera edición del archivo fue iniciada en 1929 con el título de Archivo del General Miranda. Una segunda edición titulada Colombeia (designación que el propio Miranda le dio a su archivo)- En 2011, el gobierno de Venezuela publicó en Internet una versión digitalizada de los manuscritos originales de Colombeia (www.franciscodemiranda.org) que p

permite el acceso a los documentos originales de Miranda gratuitamente a toda persona con acceso a Internet. Los manuscritos fueron inscritos en 2007 por la UNESCO en el Registro de la Memoria del Mundo, lista patrimonial de la cual forman parte documentos irremplazables como el manuscrito de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

En 1810, con Caracas ya en manos criollas, Miranda regresó a su tierra natal y firmó la Declaración de Independencia de Venezuela en 1811, para luego, con más de 60 años (muchísimos para esa época) continuar dirigiendo, con el rango de generalísimo, tropas venezolanas luchando por la independencia de su territorio.

La gran ironía de su vida ocurrió en su patria. Luego de verse obligado a capitular en una batalla contra el ejército español, para evitar una masacre de sus tropas, se enteró que Bolívar tenía la intención de arrestarlo por ¨tracción¨. Por eso, Miranda tuvo la intención de volver al extranjero y buscar apoyo internacional para la causa libertadora de Venezuela, pero la noche antes de zarpar fue arrestado por orden del Libertador quien, en persona, llegó a su residencia y le dijo: “Déjese preso, general”.

Según los relatos—históricos o nacidos del rumor—Miranda exclamó: “¡Bochinche, bochinche! ¡Esta gente no sabe hacer sino bochinche!”. Era 31 de julio de 1812. Un año después fue entregado a los españoles y enviado al penal de las Cuatro Torres del Arsenal de La Carraca, en Cádiz, donde murió en 1816. El pintor Arturo Michelena inmortalizó ese encierro en un cuadro en el cual Miranda parece preguntarse por qué en nuestro continente persisten el caudillismo, el desorden, la improvisación, los rencores. “Bochinche” —palabra muy venezolana— alude al alboroto, al caos.

MIRANDA EN LA CARRACA. FAMOSO RETRATO DE ARTURO MICHELENA PRESENTADO EN 1896. SE EXHIBE EN LA GALERÍA DE ARTE NACIONAL DE CARACAS, VENEZUELA.

El hombre que atravesó medio mundo, terminó entregado a la Inquisición y a la corona, en la misma tierra donde soñó sembrar la libertad. ¡Bochinche, pues!

PINTURA DEL DIBUJANTE, CARICATURISTA Y PINTOR EDU.

ALBOROTUS

«¡No haga tanto alboroto!», es una expresión muy utilizada en Venezuela para referirse a una persona que genera caos y desorden. Si tuviera que definir, coloquialmente, en qué se ha caracterizado el gobierno de Donald Trump durante sus primeros seis meses, ese sería precisamente el término: alboroto.

De alborotar.

  1. m. Vocerío o estrépito causado por una o varias personas.Sin.:
    • bullabullicioguirigayjaleovoceríogriteríogriteríaalgarabía1algazaraestrépitoescándalovocingleríaestruendoescandalerajaranaguachafita.
    Ant.:
    • silencio.
  2. m. Desorden, tumulto.Sin.:
    • desordengrescaciscojaleofollón2barahúndaalgarada1peloteravergaceozaperocofoxtrotsampablerasamplegoriocagadaldesvergue.
    Ant.:
    • tranquilidadpaz.
  3. m. Asonada, motín.Sin.:
    • motíntumultodisturbioasonadabullanga.
  4. m. Sobresalto, inquietud, zozobra.

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En lo interno, Trump ha deshecho casi en su totalidad las políticas de Biden, construyendo una narrativa de que todo lo hecho por su predecesor, así como por Obama, fue negativo. La estrategia es destruir el legado pasado para justificar su lema: «Make America Great Again». Además, ha desmantelado varias agencias gubernamentales, como USAID, que, aunque gestionaba fondos a menudo despilfarrados en grupos y ONGs con agendas ideológicas también destinaba recursos para asistencia en lugares campamentos de refugiados. Sin embargo, en su afán de reducir el déficit fiscal, ha dejado en la calle a decenas de miles de empleados públicos, en alianza con Elon Musk, y ha aumentado el gasto militar y los impuestos para la clase media, mientras favorece a los multimillonarios.  Trump ha lanzado políticas arancelarias que luego revierte, generando caos en los mercados y en la vida cotidiana de los estadounidenses.

CARICATURA DE INGRAM PINN EN EL ARTÍCULO DE PHILIPH STEPHENS´ Crises, chaos and the world according to Donald Trump IN THE WEBSITE OF THE FINANTIAL TIMES: https://www.ft.com/content/09edef62-3b0b-11e7-821a-6027b8a20f23

Trump gestiona con el estilo de un empresario ególatra. Ha mediado en conflictos internacionales, logrando ceses al fuego entre Israel e Irán, Pakistán e India, República Democrática del Congo y Ruanda. Intentó, con prepotencia, negociar con Putin para poner fin a la guerra de Rusia y Ucrania. Astuto en su búsqueda del Nobel de la Paz, en casa impulsa con crueldad una política de mano dura: deportaciones ilegales por parte de la agencia de inmigración ICE y deja a la clase baja sin servicios básicos de salud y recortes sociales.

El estilo frenético de Trump es de manual: similar al de autócratas contemporáneos que sumergen a sus países en el caos, con decisiones repentinas y un discurso victimista que alimenta la confusión social. Todo un alboroto estilo US (United States): ALBOROTUS.

PETRO Y DONALD

Macron acaba de dar catedra sobre el abuso de clichés ideológicos durante una conferencia climática en Sevilla, España, en la cual Gustavo Petro usó su típica narrativa victimista (ricos vs. pobres; empresarios vs. trabajadores explotados; norte vs sur). Petro dijo: ¨ Un electorado, mayoritariamente ario de estos países que son del G20, del norte y que emiten mucho CO2, permite a ciertas corrientes políticas negar la crisis climática”.

En esa cumbre, se hablaba del clima, no de migración y usar el término ¨ario¨ es una ofensa para los europeos porque se vincula a la distorsión del significado de la palabra ¨aria¨- que se refiere a un grupo de pueblos que antiguamente se establecieron en Persia (Irán), antes de dirigirse a Europa y a la India. (Por eso se les llama ¨indoeuropeos¨). Luego, el término, como hoy ¨genocidio¨ se ha tergiversado con fines políticos.

Macron le contestó al populista con ecuanimidad: “Gustavo, yo conozco bien el paradigma clave de su política. Pero nunca le doy lecciones a alguien del sur y es un poco extraño recibirlas ahora porque simplemente viene del sur. Exijo el mismo tipo de respeto”,” y añadió – “En su narrativa y en su paradigma no veo cómo podemos crear una agenda común. Con lo que he escuchado, no hay forma de hacerlo. La única forma es trabajar juntos respetándonos, rechazando esas simplificaciones de diferentes partes del mundo. No simplemente dando lecciones a personas de otro lugar.

Presidente Macron, difícilmente, Petro aprenderá de esta experiencia puesto es el mismo ególatra que ese mismo día le escribió un Twitter a su renunciante canciller Laura Sarabia: ¨ La codicia es la enemiga de la revolución y de la vida. Espero que hoy Laura sea una mejor mujer de la que era cuando me conoció¨.

¿Llamó codiciosa a su ex compañera de campaña y gabinete? ¿Sarabia será mejor mujer por haber conocido a Gustavo? ¿No es utiliza Petro una narrativa victimista y soberbia como la de Trump? La diferencia de coordenadas: izquierda (Oeste) y derecha (Este) no hace que, sin siquiera intuirlo, Donald y Petro se parezcan mucho más de lo que quisieran reconocer.

A CONTINUACIÓN UNA PUBLICACIÓN DEL CARICATURISTA X-TIAN EN
@PublimetroCol POSTEADO TAMBIEN EN SU TWITER: @UnCaricaturista

Si “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, como escribió el militar y filósofo prusiano Carl von Clausewitz en su tratado De la Guerra, publicado en 1832, hoy podríamos afirmar que la narrativa de los protagonistas de los conflictos “es la continuación de la guerra por otros medios”.

Clausewitz hacía referencia a un componente racional de la guerra, de carácter político. Y aunque siempre ha existido la necesidad, por parte de quienes participan en enfrentamientos militares, de ganar la batalla de la opinión pública, en tiempos de redes sociales esta lucha se ha transformado. Hoy abundan los “especialistas” en geopolítica, historia y hasta en el funcionamiento de reactores nucleares, quienes se suman a los funcionarios pagados por los gobiernos para conquistar un nuevo frente: el de la narrativa.

Como audiencia, y como los “expertos en todología” que somos al consumir información —una expresión antipática, pero cada vez más certera—, no solo merecemos a la mayoría de los dirigentes actuales del mundo, sino también los mensajes que brotan de sus bocas. Ejemplos a propósito del conflicto entre Irán e Israel:

  • “Todos nosotros estamos pagando un precio personal”, dijo Netanyahu mientras visitaba un hospital golpeado por un misil iraní. “Mi hijo tuvo que cancelar su boda”. Palabras dirigidas a los israelíes, algunos de los cuales han perdido la vida, otros han quedado heridos y muchos han quedado sin hogar durante el transcurso de la guerra. (19 de junio).
  • “Gracias a Irán por avisarnos con antelación, lo que permitió evitar pérdidas de vidas y que nadie resultara herido”, escribió Trump en la plataforma Social Truth. (23 de junio).
  • “La República Islámica (de Irán) salió victoriosa y, en represalia, asestó una bofetada a Estados Unidos”, declaró el Ayatola Jameiní en respuesta al cese al fuego, luego de que su país sufriera una humillación por parte de los servicios de inteligencia y la aviación israelí. (26 de junio).

En esta generación de profundidad efímera, alimentada por Twitter y TikTok, no debemos esperar, en nuestro cínico siglo XXI, discursos o frases como las de Julio César, Lincoln, Napoleón y otros referentes históricos. Conformémonos, entonces, con esta narrativa cruel y candorosa que nosotros, gladiadores de las redes sociales, y ellos, dirigentes mediocres, merecemos.