Los comentaristas del Mundial de fútbol tienen en los himnos nacionales de las selecciones participantes un tema tan atractivo como inagotable para desglosar durante las transmisiones. Esos cantos patrióticos emocionan a los ciudadanos de los países que se enfrentan en batallas simbólicas por la victoria y el honor, transformando el nacionalismo en saludables confrontaciones sobre un terreno donde los gladiadores-futbolistas “sudarán la camiseta” por su patria. Que el sudor sustituya a la sangre constituye, sin duda, uno de los grandes avances de la naturaleza humana.

Hay himnos de especial solemnidad, como el de Alemania, La canción de los alemanes (Deutschlandlied), cuya melodía fue compuesta por el gran músico clásico Joseph Haydn en 1797, originalmente como un himno dedicado al emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. La letra fue escrita en 1841 por el poeta August Heinrich Hoffmann von Fallersleben. En su versión original constaba de tres estrofas, pero desde 1952 solo se interpreta la tercera, ya que las dos primeras contienen referencias territoriales y nacionalistas que fueron instrumentalizadas por el régimen nazi. La estrofa vigente exalta, en cambio, la unidad, la justicia y la libertad.
Otro himno de gran solemnidad es el de Inglaterra, God Save the King —o God Save the Queen, según el monarca reinante—. Se interpretó públicamente por primera vez en Londres en 1745, durante el reinado de Jorge II, cuando enfrentaba una rebelión que pretendía restaurar a la dinastía de los Estuardo. Una de las teorías más conocidas sostiene que deriva de una composición francesa dedicada a Luis XIV en el siglo XVII y que incluso habría celebrado su recuperación tras una delicada operación de hemorroides.
Con el tiempo, God Save the King se convirtió en el himno del Imperio Británico y sirvió de modelo para numerosos himnos nacionales.
Varios países de la Mancomunidad que compitieron en el Mundial, como Australia, Nueva Zelanda y Canadá, terminaron adoptando composiciones propias. Este último, además, posee dos versiones oficiales de O Canada: una en inglés y otra en francés, reflejo de su carácter bilingüe.
La próxima semana conoceremos más historias detrás de otros himnos que resuenan en el Mundial 2026.
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