«Si no le gustan mis principios, tengo otros». —Director, actor y humorista Groucho Marx.

Es un campeón de la retórica, un equilibrista de la política. Sabe cómo, pese a lo evidente de su cercanía con escándalos que rodean a su entorno, mantener cohesionada una coalición parlamentaria heterogénea: extrema izquierda, regionalistas y separatistas.

En fin, es el gobernante ideal para presentarse ante muchos españoles y europeos como adalid de los Derechos Humanos cuando conviene —frente a Trump o Netanyahu—, pero que no pestañea cuando toca callar ante la Venezuela “Delcista” o la Turquía “Erdoganista”, que invade Siria y margina a los kurdos.
EDITORIAL DEL PERIODISTA CÉSAR MIGUEL RONDÓN COMENTA EL 21 DE ABRIL DE 2026 SOBRE LA VISITA DE MARÍA CORINA MACHADO A ESPAÑA Y POR QUÉ FELIPE GÓNZÁLEZ RE FUNDADOR DEL PARTIDO SOCIALISTA Y ALBERTO NUÑEZ FEIJÓO, ACTUAL PRESIDENTE DEL PARTIDO DE CENTRO DERECHA PARTIDO POPULAR, HOMENAJEARON A LA LIDERESA VENEZOLANA SIN LA PRESENCIAL DE PEDRO SÁNCHEZ.
Y, sin rubor, Sánchez equipara a España con la China de Xi Jinping como “países de rectitud moral”.

EL DICTADOR XI JINPING CON SUS CAMARADAS PUTIN Y KIM JON IL. ¿ESTÁ ESPAÑA, COMO DIJO SÁNCHEZ, EN EL LADO CORRECTO DE LA HISTORIA JUNTO A CHINA?
¿Rectitud moral? ¿La de un gobierno cercado por sospechas y crisis políticas que han golpeado a su partido en los últimos años? ¿O la de una potencia que reprime a disidentes y minorías como los uigures en la provincia de Xinjiang?
Es cierto: Trump y Netanyahu no lo ponen difícil. Su estilo facilita que muchos líderes europeos marquen distancia. También es legítimo cuestionar la conducción israelí de la guerra en Gaza. Pero llamar “genocidio” al conflicto sin matices —ignorando el ataque previo de Hamás, cuya retórica sí encaja en esa definición— revela más cálculo político que rigor moral. Lo mismo ocurre cuando se respalda judicialmente acusaciones que ni siquiera han prosperado en esos términos, cuando la Corte Penal de La Haya acusó al primer ministro israelí de crímenes de guerra, pero no genocidio.

¿De verdad le desvela Gaza, Líbano o Irán hasta el punto de desafiar a la OTAN, negarse a facilitar apoyo logístico o resistirse a aumentar el gasto en defensa? Algunos lo creen. Otros vemos una estrategia distinta: proyectar una política exterior moralizante que desvíe la atención de los problemas internos, donde los escándalos y las investigaciones han generado una presión constante sobre su gobierno y su entorno.
El problema de Sánchez es que, bajo una apariencia más sofisticada, comparte con otros líderes esa elasticidad moral que tanto critica. Marxista, sí, pero no en el sentido de Karl, sino en el de Groucho: cambiar de principios según convenga. Y gobierna, al final, parecido a ellos.
CAYETANA ALVAREZ DE TOLEDO ¨SÁNCHEZ NO ES NEMESIS DE TRUMP, SI NO DE MARÍA CORINA MACHADO¨.
Deja un comentario