Cuando Ronald Reagan asumió la presidencia de Estados Unidos en 1981, se convirtió en el gobernante de mayor edad en hacerlo en su país, con 69 años.
Durante la campaña electoral de 1984, Reagan, quien era un gran comunicador, fue inquirido sobre si su avanzada edad podría ser un problema para seguir gobernando al país. Durante el debate con el candidato Walter Mondale, a quien le llevaba 23 años de diferencia, respondió con una frase inolvidable y humorística: «No quiero explotar con fines políticos la juventud y la inexperiencia de mi oponente».
Así, el ex actor de películas del oeste fue reelecto a los 73 años y dejó el poder con un año menos de la edad con la que Biden asumió la Presidencia en 2021: 77 años.
En la época de Reagan se hablaba de la gerontocracia (gobierno de ancianos) que gobernaba al gran rival de la «Guerra Fría» de su nación, la Unión Soviética. Durante los ocho años en los que el republicano ejerció la jefatura de la Casa Blanca, en el Kremlin pasaron cuatro presidentes: Brezhnev, quien falleció a los 75 años en 1982; Andropov, que murió a los 69 en 1984; Chernenko, quien apenas gobernó poco más de un año falleciendo a los 73; y Mijaíl Gorbachev, quien con 54 años fue seleccionado para evitar más vacíos de poder en la decadente potencia comunista.

¿Qué ha pasado con la política estadounidense para que sus ciudadanos se vean en la disyuntiva de tener que elegir entre dos hombres de la tercera edad? Cuando Trump ganó las elecciones de 2016, asumió al año siguiente con 74 años y, de ganar las actuales elecciones, cuestión que cada día se ve más difícil, Biden tendrá 81 años. ¿Por qué en un país en el cual la mediana de edad oscila cerca de los 39 años, a diferencia de los dos mandatos de Clinton, Bush hijo y Obama, ahora los políticos con más opción de regresar (Trump) o quedarse (Biden) bordean o son octogenarios?

Se entiende la vuelta de la gerontocracia en tantas autocracias como Rusia, con los 24 años en el poder de Putin y Xi Jinping (ambos de 71 años), quien gobierna desde 2013 y se ha autoproclamado presidente vitalicio de China. Pero, ¿qué ocurre en los Estados Unidos que no pasa en la mayoría de las democracias occidentales?
Quiza la gerontocracia en esa superpotencia sea la metáfora de su estado de salud como superpotencia que se acerca al final de un ciclo vital.
Pienso que no se trata de la edad, se trata de su condición física y mental, aunado a la experiencia por supuesto.