La reciente entrega del premio Nobel de Física a tres científicos pioneros de la física cuántica pareciera, metafóricamente hablando, apropiada para los tiempos en que vivimos. Obviamente no entiendo nada de esto y no hay de qué preocuparse por eso puesto que la mecánica cuántica es uno de los campos de la ciencia con más misterios por resolver y nos confronta con un mundo sin certezas pleno en partículas que son ondas de probabilidad.

Propongo analizar varios de los conflictos mundiales y decisiones de dirigentes de muchas partes del planeta bajo esa visión cuántica de incertidumbre, misterios, probabilidades y, sobre todo, de universos paralelos, en los cuales mientras ocurre un fenómeno en una realidad en simultaneo pueden estar ocurriendo otros.
Esa es la sensación que dio Putin y sus adláteres en el momento de celebrar un episodio ¨metafísico¨ como la supuesta victoria de un referéndum ilegal para anexar cuatro provincias ucranianas que Rusia no domina totalmente, en un acto ceremonial realizado en Moscú, mientras en la realidad más perceptible (para está metáfora llamémosla, la de la física clásica) tropas ucranianas seguían avanzando y recuperando territorio ocupado en estas provincias creando de facto una situación contraria al universo paralelo de lo festejado por Putin y sus camaradas.
En este universo paralelo Putin y algunos de sus subordinados políticos y militares (quién sabe cuántos por miedo y cuántos con convicción) hablan de una ¨causa justa¨ de recuperar territorio ruso en partes de Ucrania, cuando en 1991 saben que el presidente ruso Yeltsin, reconoció las fronteras que defienden los ucranianos. además, aseguran que están salvando a ruso parlantes de un falso ¨genocidio¨ en esas provincias amen de defender la ¨cultura eslava y cristiana ortodoxa¨ contra la ¨perversa cultura laica y consumista occidental¨.

Mientras tanto Putin y sus oligarcas vasallos se dan la gran vida entre palacios, yates y banquetes en su universo paralelo.

Muy interesante relacion.