Cuenta la historia que un día, en un reino árabe muy pequeño y prospero, un hombre se conmovió al ver una imagen de un niño pobre que realizaba sus tareas escolares, tarde en la noche, bajo la luz de un farol.

Entonces, el hombre decidió surcar continentes para visitar al niño y un buen día se le apareció para contarle que a través de una maquina mágica logró ver como estudiaba. El viajero tenía mucho dinero, pero aun más grande que su riqueza era su corazón y decidió ayudar al niño, a su familia y a su colegio, con donaciones para que todos fueran más felices.

La luz que iluminaba al niño que estudiaba y que fulguró el alma del hombre que llegó a visitarlo de lejos no proviene de la lámpara maravillosa de Aladino sino, de un poste de alumbrado público en una calle del distrito Moche, en la provincia peruana de Trujillo, y permitió que un rico filántropo del reino de Bahréin viera esa escena que circuló en la actual “ruta de la seda” hecha con minerales que provienen de la tierra y establecen el “camino de las ondas” que hoy llamamos red social.

Es así como el empresario millonario Yaqoob Mubarak pidió conocer más sobre el niño, su familia y sobre el pueblo para ayudarlos a mejorar su estándar de vida.

Nuestro personaje árabe no pudo llegar con la rapidez de un simple “Ábrete Sésamo” puesto que debió depender de su abogado y socio mexicano para que le averiguase en qué lugar de Perú había sido tomada la foto desde una cámara de vigilancia. Una vez identificada la locación y familia el empresario viajo a Arabia Saudita para sacarse la visa porque no hay embajada del Perú en Bahréin.

Y así, Yaqoob llegó a Moche, y como ya había hecho con varias personas pobres en otras partes del mundo, visitó al niño estudioso a su casa y al colegio y colorín…!no!, esta historia sigue luego de que el viajero regaló computadoras para el colegio del niño Victor, le pidió al gobierno peruano permiso para mejorar la infraestructura de su escuela y presentó a la empresa que ampliará la casa de la familia del niño, prometiendo que la historia no ha acabado hasta que regrese en unos meses y verifique que lo ofrecido se ha cumplido.

Y para los demás niños del mundo Yaqoob posee una tienda de chocolates y dulces en Londres y da el ejemplo para otras personas que tengan el bolsillo lleno y el corazón contento.
Y así se agrega, pero en Perú, un nuevo capítulo a Las mil y una noches.

El derecho a estudiar de muchos niños peruanos es una ilusión digno de un cuento. Gracias x difundirlo Ari, lo cuentas de corazón.