Dejar o no dejar a la Unión Europea (UE) fue la cuestión que el 23 de junio tenían que decidir los británicos, cual el Hamlet de Shakespeare, porque bajo el neologismo del Brexit (exit es “salida en inglés), hubo un referéndum que determinó por una ajustada mayoría que los británicos no seguirán siendo miembros del bloque comercial y político al cual pertenecen desde 1973.
La idea de plantear el Brexit fue del Primer Ministro (PM) David Cameron quien tomó el riesgo de prometer este plebiscito para que su agrupación, el Partido Conservador, obtuviese más de la mitad de los escaños del parlamento de Londres en las elecciones de 2015. Cameron propuso el referéndum buscando evitar un trasvase de votos de su partido al ultranacionalista UKIP (Partido de la Independencia de Reino Unido) de Nigel Farage, promotor del Brexit durante la campaña electoral del año pasado y también porque un grupo de conservadores apoyaban abandonar a la UE.
http://www.youtube.com/watch?v=SVp2fjOCaqE
VS
http://www.youtube.com/watch?v=EaRdXh03qck
La apuesta de Cameron, a diferencia del éxito que tuvo en con el referéndum de Escocia en 2014 cuando convenció a la mayoría de ellos sobre los beneficios de mantenerse dentro de Gran Bretaña (junto a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte), fue esta vez mucho más arriesgada. De hecho, las encuestas estaban a favor del Brexit por un margen de un mínimo del 6% hasta el reciente atentado contra la parlamentaria laborista Jo Cox, asesinada por un psicópata nacionalista. El plebiscito incluyó así, a última hora, un debate sobre el peligro del radicalismo chovinista.

El Brexit dejó a muchos británicos heridos de corazón y una trágica víctima mortal.
Dada la crisis económica mundial desde el 2008, el hecho que le tocara a Gran Bretaña (GB) junto a Alemania y Francia otorgar la mayor parte de los paquetes de rescate financiero a Portugal, Irlanda, Grecia y España (llamados despectivamente por Farage “PIIGS”: Portugal, Ireland, Italy, Greece, Spain), y más recientemente, la duda de muchos británicos de compartir, junto al resto de la UE cuotas de refugiados musulmanes que escaparon de la muerte en Iraq, Siria y lugares peligrosos de África, Cameron tuvo menos argumentos de peso para convencer a los británicos de permanecer en una UE fragmentada y debilitada.

Gran Bretaña logró, por su poderío militar, económico y político, ser exonerada del espacio Schengen (acuerdo de libre tránsito entre la mayoría de sus países miembros) y de la Eurozona, manteniendo la libre esterlina, y para el referéndum Cameron negoció con los líderes europeos más privilegios para su país a cambio de promover el “Sí” a la UE (Brexin, GB adentro). Entre los derechos que hubiesen gozado los británicos si permanecían en el bloque estaban los de vetar ciertas decisiones económicas y bancarias que les podían afectar; permiso para limitar ciertos beneficios sociales a inmigrantes dependiendo de cuando entraban al mercado laboral del país; la exigencia de reembolso de futuros aportes de GB en paquetes de rescate económico a países europeos en crisis; etc.
Por supuesto, estos gestos que los gobiernos de la UE estaban dispuestos a conceder a Cameron a cambio de la permanencia británica en la UE fueron duramente criticados por los partidos euroescépticos y buena parte de la población de los otros 27 países del bloque.
El periodista inglés John Carlin escribió hace poco, con ironía, que el entrenador argentino del Atlético de Madrid es tan admirado en GB que si hubiese un referéndum sobre ceder la soberanía por las Malvinas a cambio de que el “cholo” Simeone entrenase a la selección inglesa la propuesta ganaría en Inglaterra por goleada. Entonces, ¿por qué Cameron no propuso al “Cholix” a cambio del Brexit?
PARA LEER EL ARTÍCULO DE JOHN CARLIN, Cholo Simeone, el Churchill argentino VER:
http://deportes.elpais.com/deportes/2016/04/30/actualidad/1462033217_644843.html

Ciertamente la salida de GB de la Unión Europea es preocupante y crea grandes incertidumbres regionales y globales, y tras meses de tensión, algo del humor sarcástico británico no le viene mal ni ingleses, galeses, escoceses e nor-irlandeses ni al resto de Europa y del mundo.

Muy bien explicado y muy bien ilustrado.