Según la agencia para refugiados de la ONU (ACNUR), el número de población desplazada por guerras civiles; hambrunas; persecución étnica, religiosa o política, etc. ha sobrepasado al aproximado de 50 millones de la II Guerra Mundial.

A lo largo de la historia siempre hubo refugiados. Por ejemplo, los millones después de la post-guerra a raíz de la fragmentación de la India-Pakistán-Bangladesh; la división de Corea; las guerras de Indochina (Vietnam, Camboya, Laos); la descolonización y dictaduras genocidas de África, y los conflictos del Medio Oriente, etc.
La periodista Alicia Freilich en un artículo publicado en 1979, “Un planeta de refugiados, expresa: “…exilio y refugio constituyen sinónimo de huida, expulsión, ruptura, errancia y sufrimiento. La cruel actualidad universal está señalando que esas traslaciones, casi o totalmente forzadas, hacia nuevos puntos de residencia, conllevan profundos traumas, conflictos y desencuentros para refugiados y receptores”.

Libro «LEGÍTIMA DEFENSA», una recopilación de artículos de Alicia Freilich
Si ese artículo escrito por mi madre hace más de 25 años indicaba una situación dramática advirtiendo que los países desarrollados debían buscar soluciones para evitar y lidiar con la crisis de refugiados de ese entonces, no es de extrañar que la cifra de errantes sin hogar sea hoy exorbitante tras la apertura de “La Cortina de Hierro” luego de la Guerra Fría, que bloqueaba el cruce de europeos orientales hacia el Oeste, y mantenía a dictaduras pro soviéticas y pro americanas con férreo control de sus poblaciones. A esto se suma la globalización del terrorismo, el narcotráfico, las mafias, el islamismo radical y una economía depredadora que obliga a millones de víctimas a buscar refugio en algún lugar estable del mundo.

Dejar errar a desamparados por los errores de las grandes potencias, más que errado, es inhumano.
Muy buena reflexión. El asunto no es nuevo solo que ahora los países lo » ven »
en vivo y directo y reaccionan sobre todo por las fotos sensibilizadoras. Tal vez exista mucha literatura sobre las marchas o mas bien huídas en Europa y de la URSS durante la primera y segunda guerras mundiales pero el mundo se enteró luego que muchas familias murieron congelados o fusilados.