Hablamos de Barak Obama, quien luego de la derrota sufrida por el partido demócrata perdiendo la mayoría en el senado y se mantuvo como minoría en la cámara baja del congreso de Estados Unidos, ha sentido una “liberación” que lo condujo a tomar decisiones audaces: el decreto para legalizar a unos 5 millones de inmigrantes en su país; el acuerdo bilateral con China para reducir gases tóxicos que influyen en el calentamiento global, y ahora, el establecimiento gradual de relaciones diplomáticas con Cuba.

Por supuesto Obama hubiera preferido hacer estos acuerdos – sobre todo la reforma de inmigración y las relaciones con Cuba,- con apoyo del Congreso, pues de esa manera, las políticas inmigratorias serían leyes y no decretos, con lo cual no tendrían carácter provisional, y en el segundo caso no acecharía la sombra del embargo económico de EEUU a Cuba que se impuso en 1962 y se aprobó como ley en 1992.
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Obama tendrá problemas para implementar estos cambios pues el Congreso podría negar presupuesto para aplicar los decretos que favorecen a inmigrantes ilegales y, basado en que el presidente estadounidense tomó una decisión desafiando a la ley del embargo, también el Congreso podría trabar algunas iniciativas comerciales vinculadas a lo que implica sostener total relaciones diplomáticas entre dos países.
Los republicanos y algunos analistas critican a Obama por gobernar por decretos y no negociando con el Congreso.
Ahora que Obama no tiene mucho que perder porque perdió mucho en las elecciones de noviembre, y que la dictadura de los Castro ha perdido la garantía de los petrodólares regalados por su gobierno satélite de Venezuela, por la baja del precio del crudo, se dio el contexto para que EEUU y Cuba ganen por la vía de la aproximación.

Excelente caricatura del venezolano Edo.
y ahora Maduro a quien se acercara? China, Rusia…?