Mohamed Morsi, miembro de la Hermandad Musulmana (HM), ganó las elecciones presidenciales de Egipto hace poco más de un año, porque su movimiento islamista convertido en partido político, tras la caída de Mubarak, era la única entidad conocida y bien organizada de ese país, además del entonces repudiado partido nacional de los militares. Es por eso que Mors, debió interpretar su ajustad victoria ante el candidato del partido oficialista, con humildad, y así buscar consensos para una sociedad urgida de mejoras económicas, pero también, como demostraron decenas de miles de manifestantes en 2011, de aires de libertad.

Resulatados de primera vuelta de elecciones presidenciales hace poco más de un año: Morsi la gana con solo 26% de los votos

Victoria ajustada de Morsi sobre el candiato del partido de los militares en la segunda vuelta.
Era de esperarse, por la historia de violencia y fanatismo de la HM, que la agenda de Morsi no buscaría puntos en común entre sectores laicos de la sociedad egipcia y fue así, como, con un polémico decreto presidencial, exigió que en solo dos semanas se realizara un plebiscito para aprobar una constitución que plantea que eruditos de la principal universidad islámica del país, Al-Azhar sean consultado en leyes vinculadas a asuntos religiosos. Gradualmente, su gobierno confrontó a instituciones laicas, como la Corte Suprema de Justicia, cuyos magistrados han resistido agresiones y amenazas de seguidores de la HM.
Morsi dejó a Egipto más divido que cuando asumió la presidencia hace un año puesto. Millones de ciudadanos no sienten que aquellas reivindicaciones por las cuales tomaron las calles para deponer a Mubarak estén en la agenda del recién derrocado régimen. Los militares, que durante meses intentaron no involucrarse en los combates callejeros entre simpatizantes del gobierno y de la oposición, manteniendo sus privilegios castrenses y económicos, se vieron forzado por las multitudinarias protestas a tomar posición en el conflicto y decidieron sacar al gobierno confrontacional de la HM del poder.
¿Golpe y punto? ¿Golpe a un gobierno que confabulaba un golpe desde el poder? ¿Prueba de que la mayoría de los egipcios no quieren ni un gobierno militar ni uno islámico? Por el momento son más las preguntas que las respuestas.
RECOMIENDO LEER MI ARTÍCULO DE HACE UN AÑO, «HAMLET EN EGIPTO» PARA PROFUNDIZAR SOBRE EL TEMA:
https://arielsegal.wordpress.com/2012/05/25/hamlet-en-egipto/
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