El gran responsable de la tiranía que padeció Chile desde el derrocamiento de Salvador Allende el 11-09-1973 fue Augusto Pinochet, pero hubo muchos protagonistas políticos que tuvieron gran responsabilidad en la tragedia que condujo a ese país a una tiranía de 17 años: tanto de la Unidad Popular (UP), la alianza de partidos de izquierdas bajo el liderazgo del Dr. Allende; como miembros de la oposición conservadora que no supieron negociar durante la gran crisis económica y política de su ultimo año en el poder, con un caballero como lo fue ese culto presidente, y sin dudas, un conspirador perpetuó que se inmiscuyó sin ningún recato en los asuntos internos de Chile: Fidel Castro.

Dos personajes que determinarían el curso de la historia en Chile: el César cubano y el Augusto chileno.
Allende creía en lo que los checos habían proclamado en su “Primavera de Praga” talada por los tanques soviéticos en 1968, un “socialismo con rostro humano”, mientras que los revolucionarios cubanos – como la historia lo sigue demostrando – lo hacen, en el poder de las armas y el control dictatorial de la sociedad,. Sin embargo, la amistad de Allende con Castro, que ya era asunto de preocupación en la derecha chilena y la izquierda moderada de la UP, se complicó aun más a partir del viaje de Fidel a Chile que en noviembre de 1971, poco después del primer aniversario del gobierno socialista en el poder, extendió su visita a 25 días en los cuales se dedicó a la agitación social. Fue tal la tensión que provocó la larga presencia del dictador cubano en Chile, que ocurrieron varios percances incluyendo un enfrentamiento armado entre su personal de seguridad y manifestantes de la oposición al gobierno.

Amigos diferentes: el eterno guerrilleroFidel y el civilista Allende.
El mismo secretario general del Partido Comunista chileno, Luis Corbalán, manifestó su disgusto a los excesos del mandatario visitante (se dice que ya se expreso que Fidel ya parecía “un pescado” (en alusión a los visitantes que se quedan mucho tiempo en una casa y en consecuencia, terminan hediendo como éstos), pero otros grupos de izquierda radical acompañaron a Fidel, coincidiendo que si bien el socialismo se logró con votos, de ser necesario, debía mantenerse en el poder por las armas. Esta historia que suena muy familiar a lo logrado por el régimen cubano en otro país sudamericano en los últimos años (cambian las tácticas, no la estrategia), debilitó mucho a Allende, y fue uno de los factores que dio excusas a los conspiradores de extrema derecha para justificar su derrocamiento.

Fidel, Raul y el violento Che Guevara
Cuarenta años después, Raúl Castro visita Chile y en una reunión de un nuevo club de presidentes lo nombran, representando a la misma dictadura que lleva más de 50 años en el poder, como presidente temporal de ese organismo. Es la segunda vez que la visita de un Castro cubano colabora a enterrar la democracia en Latinoamérica.

«No se preocupen, me quedo solo un año» (chiste de un dictador)
Definitivamente debemos poner nuestra mirada solo en Dios y pedirle que nos conceda gobernantes que amen verdaderamente el paìs. Virgen Marìa ten piedad de Latinoamêrica.