Un contexto necesario para comprender el por qué del reciente conflicto entre Israel y Hamas – destinado a ciclos de violencia hasta que Israel reconozca un estado palestino en Cisjordania, y que la moderada Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas retome el control de Gaza de las manos del grupo radical Hamas, – es el factor iraní y el sudanés.
El 23 de octubre el régimen islamista sunita de Sudán acusó a la aviación israelí de bombardear un centro de construcción de armas en su capital, Jartum, financiado por los ayatolas chiitas de Irán (¡cuando se trata de Israel, extremistas de ambas ramas del Islam que se aniquilan entre sí, enfilan sus odios contra el estado judío!). En esta fabrica se ensamblaban misiles de largo alance Fajr-3 y Fajr 5, que luego se trasladaban a través de un puerto sudanés al desierto de Sinaí para introducirlos por túneles a la franja de Gaza (Hay antecedentes de embarcaciones iraníes transportando misiles a la frontera entre Egipto y Gaza).

Una las rutas de Irán para conducir misiles a Gaza
El gobierno de Israel, como haría cualquiera del mundo para proteger a sus ciudadanos, emprendió una estrategia para impedir que Hamas – que no oculta su agenda de destruir a su país – tenga cohetes de largo alcance y luego de la destrucción de la fábrica en Sudán, se inició la primera fase para este objetivo que ahora busca despojar al grupo islamista palestino de aquellos que sí llegaron a Gaza. El asesinato del líder militar de Hamas, Ahmad Jabari, arquitecto de esta conexión iraní-sudanesa, fue parte de esta guerra que se inició en una fase secreta y luego de que Hamas lanzara a Israel más de 800 cohetes a civiles en ciudades del sur e Israel, condujo a la fase inevitable y lamentable (por la muerte de civiles), de una confrontación directa para despojar al grupo islamista de los misiles iraníes.
Cohete de Hamas
Éste y muchos más contextos no ideologizados son imprescindibles para una cobertura más cabal de este conflicto.
El reciente conflicto es una secuencia del más largo y mortifero del 2009. Invito a leer un artículo que escribí sobre el tema en ese entonces
Mi artículo:
EL ODIO DESPROPORCIONADO
Ariel Segal
15-01-2009
Hay quienes acusan a Israel de actuar con “desproporción” en el actual conflicto en Gaza y sin embargo, son los mismos que, durante años, no alzaron su voz ante la ONU y otros organismos internacionales ante los desproporcionados ataques del movimiento islamista Hamas contra población civil de Israel.
El artículo 51 de la ONU, que reserva el derecho a toda nación a la defensa contra ataques armados, fue concebido para regular conflictos entre países y, por lo tanto, difícilmente se puede aplicar a la lucha entre un Estado y una guerrilla. Según el principio de proporcionalidad que algunos reclaman a Israel en esta guerra podríamos preguntarnos con cierto cinismo: ¿Tendría Israel que esperar a que Hamas tenga una capacidad militar similar a la suya, gracias a las armas que Irán, La Hermandad Musulmana de Egipto, Al Qaeda y otras organizaciones islamistas le proveen? ¿O mejor sería que Israel luche con los mismos métodos de Hamas bombardeando deliberadamente objetivos civiles y ejecutando atentados suicidas? ¿Quizá Israel deba exigir a sus ciudadanos del sur no ir a los refugios antiaéreos cuando Hamas lanza cohetes para que haya una proporcionalidad de víctimas inocentes en ambas partes, y así, el mundo de su consentimiento a la operación militar en Gaza? Estas preguntas retóricas tienen la finalidad de desmontar el absurdo argumento de la proporcionalidad que no es aplicable para un conflicto que, por sus características, jamás fue proporcional, como no lo son la mayoría de los que hoy ocurren en el mundo.
¿Qué le sugieren a Israel aquellos que ahora la critican para detener a un grupo terrorista como Hamas, que explícitamente predica su destrucción total? ¿Quizá, que haga gestos que demuestren que está dispuesto a otorgar a los palestinos soberanía, gradualmente, sí ellos demuestran que pueden ser buenos vecinos? Eso ya se hizo en el 2005 y por primera vez los palestinos tuvieron un territorio con continuidad territorial en Gaza para gobernarse a sí mismos luego de la retirada unilateral de Israel. Si se les hubiese otorgado soberanía marítima y aérea en ese entonces, entonces, ¿hoy Hamas estaría en paz con Israel o dispondría de armas sofisticadas, e incluso aviones, para atacarla? A ningún país le exigen como a Israel que se contenga en su capacidad disuasiva para intentar acabar con un status quo insostenible. Es por eso que el gobierno de Jerusalén decidió ejecutar la actual operación militar en Gaza con la intención de acabar, de raíz, con el terrorismo de Hamas.
Hay muchos cuestionamientos a Israel por la lamentable muerte de muchos palestinos inocentes, aunque, según el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, el gobierno egipcio, varios líderes mundiales como Sarkozy y Merkel, son responsabilidad exclusiva de Hamas. Entonces, ¿no sería también el momento de hacer cuestionamientos a este grupo terrorista? En el nombre de la utópica proporcionalidad, hagamos preguntas adicionales: ¿Y si Hamas se hubiese dedicado a construir escuelas, industrias y a generar empleos, en lugar de gastar el poco dinero que recibía de la comunidad internacional para comprar armas y prepararse para una guerra urbana, ocurrirían los trágicos eventos del presente? ¿Y si en lugar de hacer túneles en la frontera con Egipto para contrabandear armas, hubiesen hecho refugios antiaéreos, como Israel, para proteger a los civiles durante la “guerra santa” que dicen ejecutar? ¿Y si hubiesen recibido, luego de la retirada de Israel de Gaza, los tractores que le prometieron los saudíes, los médicos y equipos modernos de cirugía que ofrecieron los kuwaitíes, los edificios que arquitectos de Indonesia proyectaron levantar? El odio ilimitado de Hamas, que no le permite reconocer la existencia de un Estado Judío en ningún milímetro del Medio Oriente, es el origen de la desproporción que causa que se dedique más recursos – económicos, políticos y humanos – al sueño de destruir a Israel que al de construir Palestina. Esa es la más trágica de todas las desproporciones,
Shimon Peres, en una conferencia en Davos, Suiza, contesta las acusaciones de ataques desproporcionados de Israel a Gaza al Primer Ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan:
Un excelente e ilustrativo articulo.