Nos referimos a la elección del nuevo liderazgo chino, dos días después que Barack Obama fue reelecto en Estados Unidos con un margen estrecho en varios estados, pero siempre liderando las encuestas. En el caso de la aun totalitaria China, 82 millones de miembros del Partido Comunista Chino (PPCh) – de una población de 1300 millones – eligieron a 2.270 delegados que a su vez, en un congreso nacional seleccionaron el jueves a 25 miembros para el Politburó o Comité Central del partido, y a 7 para un Comité Permanente, liderados por Xi Jumping y Li Kequiang, en un importante relevo generacional.

Xi-Jinping y Li Kequiang
Desde que los comunistas tomaron el poder en China en 1949, Mao Zedung fue el líder indiscutible y objeto de adoración, por las buenas o por las malas, hasta que luego de su muerte, en 1976, fue sucedido brevemente por Hua Goufeng, y luego el otro gran caudillo de la China comunista, Deng Xiaping, quien a partir de 1978, dio un giro al l sistema económico del país hacia el capitalismo y preparó a dirigentes pragmáticos para seguir esa senda con la alternancia en el poder por 5 o máximo 10 años en elecciones cerradas solo para unos cuantos miembros del partido. De esta manera, un elemento del totalitarismo chino quedó en el pasado superado, si bien persisten muchos otros: el culto a la personalidad.
Plaza de Tiananmen con retrato de Mao
Un aspecto interesante de la reciente elección restringida ha sido la decisión de quienes se jubilan de los altos cargos del régimen de traspasar sus cargos a sus vicepresidente, vice primer ministro y personas de gran confianza a quienes, por su edad, no se identifican sentimental e ideológicamente con el comunismo de Mao hasta el punto que el más emblemático admirador del fundador del PCCh, Bo Xilai – encargado de la municipalidad de Chongquing y siendo un miembro importante del Politburó fue defenestrado bajo la excusa de un escándalo en el que se implica a su esposa en el asesinato de un empresario británico (Es recomendable ser escépticos ante casos
como éste cuando se trata de liquidar políticamente a personas no deseadas en
un país dominado por un régimen comunista, como bien enseña la historia).
Sobre la purga de Bo Xilai:
Con todo lo predecible de la política china, siendo el país más poblado y el más capitalista del mundo, ¿no será la del gigante asiático la “gran elección” de estos días?
Creo que sí. Esta podría ser «la elección». Sería interesante saber qué cambios se pueden esperar de esta nueva administración.