Es obvio que si un periodista evidencia los “pecados” de Estados Unidos, como Julian Assange con sus Wikileaks y otro se mete con un gobierno que se autoproclama “anti-imperialista” como el de Ecuador, como hizo el director del diario El Universo, Carlos Pérez Barriga – condenado a pagar $40 millones por supuestas injurias contra Rafael Correa. – para muchos patrioteros latinoamericanos (no patriotas, que es otra cosa), el primero es un héroe y el segundo un “mercenario vendido a los intereses foráneos”. En todo caso hay tres escenarios: que Assange y Pérez sean capitalistas con una gran necesidad de notoriedad; que ambos sean quijotescos defensores de la libertad de expresión, o que uno sea lo primero y otro lo segundo (no respectivamente).
El común denominador de esta ecuación en la cual entraron en polémica el derecho de asilo y la libertad de prensa, fue Rafael Correa, un hombre cuyo record de tolerancia a los medios de comunicación en su país, no es precisamente el de un demócrata. En todo caso, los gobiernos de Ecuador y Venezuela promovieran un problema entre tres (Londres, Quito y Estocolmo) en un asunto continental para satisfacer el ego de sus caudillos y al de Argentina le viene muy bien acoplarse en un caso continental contra el Reino Unido al que les reclama Las Malvinas. Los demás, solo siguen la corriente.

Assange entrevista a Correa el pasado Mayo
http://www.tvcamaguey.icrt.cu/images/stories/noticias/2012/agosto/rafael-correa-julian-assange.jpg
En esta historia de supuestos defensores de la libertad de expresión de Assange que restringen a los periodistas de sus países, la periodista Marianella Salazar le recuerda a sus lectores, en su artículo “Aquelarre farisaico” en el diario El Nacional (22-08-12), otro ejemplo de cómo son las cosas dentro de la casa. Algunos fragmentos:
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“Si hay un gobierno que ha violentado los mínimos conceptos del derecho de asilo es el de Hugo Chávez, como hizo en el caso del ex dirigente juvenil de la Universidad de los Andes Nixon Moreno, que se asiló en la Nunciatura Apostólica, donde permaneció dos años, y a quien le negaron el salvoconducto para salir del país. Moreno tuvo que fugarse de la Nunciatura porque su vida corría peligro.
La embajada fue atacada por los brazos paramilitares que apoyan al Gobierno, por lo menos, alrededor de diez veces, y los jardines de la sede diplomática estaban permanentemente envueltos por el humo de las bombas lacrimógenas. La Nunciatura fue víctima de ataques terroristas de esos «colectivos», que son parte del llamado «proceso», que fueron entrenados para crear miedo. Esos atentados fueron una violación de la Convención de Viena”.
“…Julián Assange también es acusado de supuestos delitos sexuales en Suecia, con la diferencia de que en ese país sí existe independencia de los poderes públicos, lo cual es una garantía para sus derechos, y que el primer ministro sueco no ha salido a despotricar, como un loco furioso, contra el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, porque concedió el asilo, como hizo el presidente Chávez contra su santidad el Papa y el Vaticano, a los que amenazó con revisar la Ley de Concordato Eclesiástico, que regula las relaciones Venezuela-Iglesia Católica”…
EL ARTICULO COMPLETO DE SALAZAR SE PUEDE VER EN:
http://www.lapatilla.com/site/2012/08/22/marianella-salazar-aquelarre-farisaico/
Los gobiernos de Ecuador y Venezuela ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el suyo o como decimos por aca en Mèxico Candil de la calle y oscuridad de su casa.Muy buen artìculo.. Saludos