El pasado 17 de marzo se dio un precedente jurídico muy importante en la lucha contra quienes arman a menores de edad con fines bélicos: el ex presidente del partido Unión de Patriotas Congoleños, y por ende, líder de su brazo militar en la larga guerra civil de la Republica Democrática del Congo (RDC), Thomas Lubanga, fue acusado por la Corte Penal Internacional de La Haya, “más allá de toda duda razonable”, por crímenes de conscripción y enrolamiento de niños menores de 15 años.
Aun a la espera de sentencia para este psicólogo -¡y psicópata!- de 51 años, arrestado en 2005, seguramente Lubanga cumplirá una larga condena que lo aleje de sus tiempos dorados como uno de los principales “señores de la guerra” de su país cuando aprovechó el caos de una larga guerra civil que comenzó en 1999 para apropiarse de terrenos con recursos minerales (en especial el coltán, mezcla de columbita y tantalita, hoy la base de la tecnología celular y digital, del cual la RDC tiene más del 80% de las reservas mundiales), y que luego derivó en una lucha socioeconómica con aspectos étnicos entre su comunidad, los hema (ganaderos apoyados por Uganda y después por Ruanda) contra los lendu (agricultores). Por supuesto, el abogado defensor intentó presentar a Lubanga como un político obligado a “luchar por los intereses de su nación”.
Para profundizar sobre la condición de las mujeres en el conflicto de la RDC recomiendo leer el siguiente texto del website de mi estudiante Diana Hidalgo:
http://dchd9.wordpress.com/author/dchd9/
El de Lubanga es el primer fallo emitido por un tribunal internacional por el reclutamiento de niños para la guerra y durante los dos años y medio de juicio se escucharon las voces de 9 ex soldados infantes que fueron secuestrados para participar en su milicia para luego ser adoctrinados, entrenados y forzados a cometer atrocidades que ni siquiera podían comprender a tan temprana edad. Curiosamente, esta condena coincide con también con una reciente de una corte de La Haya que juzgó al ex presidente de Liberia, Charles Taylor, por crímenes contra la humanidad, incluyendo, el armamento de menores de edad en una guerra civil en su país, y luego, apoyando a guerrilleros en la vecina Sierra Leona a cambio de diamantes.
También en marzo se dio un fenómeno mediático en el Youtube contra el hombre más buscado de Uganda, Joseph Kony, responsable de asesinatos en masa, y sobre todo, de secuestros de menores de edad a quienes utilizó en su ejército y de niñas esclavas sexuales. A muchos usuarios de Internet les debe haber llegado el video “Kony2012”, de 29 minutos, realizado por la ONG Invisible Children (cuestionada por algunos por el uso que podría darle al dinero que dona gente para difundir la causa de que líderes del mundo actúen para capturar a este criminal, y cuya reputación ahora se ve más empañada tras el reciente arresto de su co-fundador y narrador del video, Jason Rusell, por hechos de violencia y exhibicionismo) Ver el video en:
El gobierno de Uganda ha acusado a los promotores del documental de presentar hechos de manera simplista, errónea, presentándolo como incapaz de encara sus problemas internos, y así, amenazando el turismo, una de las principales fuentes de ingreso para el país. De ahí que en
esta guerra mediática, hay serias acusaciones a Invisible Children, desde el primer ministro ugandés hasta la el famoso colectivo de hackeadores, Anonymous, que asegura que se trata de una gran propaganda de estados y gente poderosa:
Sobre este intenso debate sobre la credibilidad o no del video recomiendo ver:
Más allá de la prudencia con la que debe ser manejada la colaboración con una ONG que puede enriquecerse rápidamente cuando en solo 6 días recibió 100 millones de visitas en Youtube, es importante que la humanidad se familiarice con personajes sádicos y fanáticos como Joseph Kony quien en nombre de establecer un estado teocrático basado en la Biblia y argumentando el separatismo del grupo étnico Acholi de Uganda, ha secuestrado a más de 40 mil niños desde 1987.
El juicio a Lubanga y a Taylor, y la propagación de quién es Joseph Kony son precedentes emblemáticos para acabar con el secuestro y recluta de niños promovidos por sujetos inescrupulosos dispuestos a todo en nombre de sus religiones, ideologías, intereses y patologías.



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