Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará. Aristóteles
El régimen del dictador sirio, Bashar al Assad, ha masacrado a más dos mil personas de su propio país sin el menor empacho ante las tímidas advertencias de potencias mundiales que al menos, se apiadaron en Libia de los opositores del delirante Muamar Gadafi que llamó a liquidarlos como “a ratas”.
El debate está abierto para saber si la decisión tomada por la OTAN, de intervenir solo con bombardeos aéreos en Libia fue acertada, o si ya decido el uso de la fuerza, se hubiesen evitado muchas muertes con la entrada de tropas por tierra. Pronto sabremos si hay un plan de postguerra para Libia y si los gobernantes europeos encargados de la misión de derrocar a Gadafi no cometen errores parecidos a los de los estadounidenses en Irak.
El caso de una intervención militar en Siria es más complicado puesto que puede ser interpretada por millones de árabes y musulmanes como una intromisión en su conflicto fronterizo con Israel por las montañas de El Golán, amén que la vecina Irán podría tomar partido, directa o indirectamente, a favor de su aliado al Assad. Por eso, hasta el momento, en el desconcierto de qué hacer para detener las matanzas en Siria, las potencias occidentales solo han aplicado políticas de embargo comercial y económico (a diferencia de la total indiferencia rusa y china, potencias tan admiradas hoy por quienes se regocijan de la crisis económica estadounidense y europea).

Gadaffi y Bashar al Assad
Concedida entonces, la falta de creatividad política ante como detener la tragedia siria, vale preguntar: ¿y dónde están las voces y las plumas de aquellos que en otros conflictos proponen debates, escriben innumerables artículos, critican sistemáticamente, a otros países que cometen atrocidades o matanzas? ¿Por qué su silencio en este momento, o en el caso de Libia, su sola crítica a la OTAN, como si Gadafi no fuese el gran responsable de la tragedia en la que sumergió a su pueblo? ¿Por qué esa falta de indignación cuando dictadores ordenan el asesinato de sus propios ciudadanos?

La respuesta es obvia, aunque la haré explicita al final de este artículo, pero digamos que quienes no se indignan con los tiranos de Libia y Siria podrían aducir, como solapada excusa, que son conflictos internos a diferencia de cuando Israel bombardea Gaza en donde vive otro pueblo, el palestino; o cuando Estados Unidos ataca lugares en Irak; o cuando la OTAN, con su mala puntería, mata a inocentes en Libia o en Afganistán. Pues bien, en el caso de Siria la perversidad de su régimen, para quien quería obviarla, ya no puede ser ocultada demagógicamente cuando su ejército recibió la orden de bombardear a la ciudad de Lakatia, en donde hay un campo de refugiados palestinos – a quienes nunca se les ha querido nacionalizar para mantenerlos en un limbo legal y emocional – que obviamente, como ciudadanos de segunda clase les hace soñar con volver a Palestina. La masacre de Lakatia ocasionó decenas de muertes y más de 10 mil residentes han huido, por lo cual el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, la calificó de inaceptable. (Por cierto, los islamistas de Hamas, aliados sirios, guardan un silencio emblemático ante el asesinado de sus “hermanos”).
He sido un duro crítico del actual gobierno de Israel que entorpece cualquier aproximación a serias negociaciones de paz con los palestinos moderados del grupo Fatah en Cisjordania, y lamento las oportunidades pérdidas por Netanyahu y su coalición de “halcones” para buscar una solución negociada al conflicto, pero debemos reconocer que las cosas son complejas para un país en cuya frontera norte se encuentra un grupo islamista violento como Hezbolah – apoyado por Irán y Siria, qué ya sabemos de lo que son capaces – y Hamas, al sur, ahora aprovechando un cierto de vacío de poder en el Egipto post-Mubarak.

Ajmadineyad de Irán, Assad de Siria y jeque Nassaralah de Hezbolah
Pero en el caso de “los no indignados” con Gadafi y al Assad y otros tiranos no me hago falsas expectativas de encontrar una actitud crítica pues está en su estructura mental y emocional sublevarse solo con países o gobiernos de acuerdo a una visión ideológica o estereotipada del mundo. A fin de cuenta, para algunos, la indignación, es selectiva y visceral.
excelente articulo,felicitaciones,,,,por que atravez de tus articulos el peru y parte del mundo puedad tener conocimiento, de todas las atrocidades que cometen aquellos seres inracionales.