“Desafortunadamente, el equilibrio de la naturaleza estipula que la superabundancia de sueños se paga con el aumento de las pesadillas”
Peter Ustinov
En el siglo 19, el geógrafo August Heinrich Petermann, aseguró que se podía navegar hacia Polo Norte puesto que su mar estaba libre de hielos. Su teoría del “Mar Polar Abierto” produjo que varias expediciones intentaran encontrar una ruta marítima entre Europa y el Pacífico, pero todas fracasaron, y solo en el siglo 21 se han descubierto aéreas libres de hielo, por lo que algunos científicos calculan que es cuestión de años comprobar la teoría de Petermann.
En realidad, y siendo exactos, ningún científico se expresa así: “es cuestión de años comprobar la teoría de Petermann”, puesto que esta conjetura resultó ser falsa, y por ende, afirmar lo anterior pertenece más al género de la ficción que el del periodismo. Sin embargo, Petermann terminará teniendo razón, aunque su teoría siga siendo falsa, puesto que si el Océano Ártico se torna totalmente navegable, no será porque geológicamente posea esa característica, sino, porque el proceso de descongelamiento de sus grandes masas de hielo, producto del calentamiento global, lo transformará en una ruta de marítima.
Erase una vez que la teoría del “Mar Polar Ártico” sirvió de inspiración para ficciones como la de Julio Verne en Las aventuras del capitán Hatteras, de 1866, y en cambio, nuestra generación podría ser testigo de muy reales y realistas foros, como el realizado en Moscú a fines de septiembre, entre representantes de países que disputan su soberanía en esa parte del mundo, ante la evidencia de enormes reservas de petróleo y gas en un Polo Norte accesible para embarcaciones.
De ser un inhóspito lugar que invitaba a fantasías, el Ártico es ahora el campo de batalla de Canadá, Estados Unidos, Rusia, Noruega y Dinamarca, que hasta hace poco, se contentaban con que tener derechos sobre sus recursos hasta 370 km de sus costas, pero desde el verano de 2007, cuando un grupo de científicos rusos exploraron en dos mini submarinos los misterios del Océano Ártico y, plantaron una capsula de titanio con la bandera de su país a 4.200 metros de profundidad, comenzó una disputa por la soberanía del Polo Norte.
El Primer Ministro canadiense, Stephen Harper, reaccionó con premura anunciando la ubicación de un puerto ártico de aguas profundas y el envío de 600 efectivos marinos para operaciones militares en la zona. Entonces, EEUU recordó a su vecino del norte, su disputa sobre el Pasaje Noroeste, que une al Atlántico con el Pacífico y Dinamarca, que administra Groenlandia, manifestó su desacuerdo con el proyecto de ambos países americanos de establecer plataformas de explotación de minerales en aguas costeras del Ártico. Luego los daneses apelaron a los suecos, para no hacerse los suecos ante el brindis “on the rocks” que se apresuraron a hacer las potencias, y aunque no fueron invitados al reciente foro de Moscú para negociar el reparto del Ártico, Finlandia, Suecia e Islandia también reclaman su tajada.
En agosto de este año, un glaciar denominado Petermann, en homenaje al geógrafo alemán, se desprendió de Groenlandia, convirtiéndose en el bloque de hielo más grande en separarse de ese territorio desde 1962. Esta parece la segunda advertencia de Petermann, sobre un Polo Norte abierto al resto del mundo, pero que en este caso comienza a colapsar como le ocurrió al cartógrafo quien se suicidó en 1878. ¿Será su falsa teoría convertida en realidad, y la quiebra del iceberg que lleva su nombre, una premonición sobre un mundo, que por el calentamiento global, se vuelve más accesible y apetecible (gracias a nuevas reservas de hidrocarburos), pero justamente por eso, su humanidad no esté mucho tiempo presente (ante el descongelamiento de sus masas de hielo) para disfrutar de esos beneficios?
En 2010, la relativa ausencia de hielo alrededor de Alaska hizo que decenas de miles de morsas del Pacífico se acercaran al continente.

Queda demostrado que en poco mas de doscientos años desde el comienzo de la Revolucion Industrial , el mundo ha cambiado de manera dramatica y muchas veces violenta, en especial en estas ultimas decadas.
Si bien es cierto, que gracias a los grandes inventos y a la tecnologia que la humanidad ha desarrollado hemos podido mejorar nuestro nivel de vida o encontrar la cura a muchos males que nos agobiaron y nos diezmaron por siglos.
Es tambien cierto que ese avance a traido consecuencias nefastas para el medio ambiente y para nosotros mismos.
Basta nombrar la deforestacion de los bosques amazonicos, el descongelamiento de lmasas de hielo como el que menciona Ariel en este interesante articulo, los derrames de petroleo pasando por el aumento de enfermedades congenitas y cancerigenas en poblaciones expuestos a contaminacion, etc.
Las superpotencias quieren seguir incrementado su poder politico y las corporaciones globales llenarse la caja de efectivo para pagar los jugosos sueldos de sus ejecutivos.
El FUTURO….quien sabe …para ellos eso no importa mucho..el HOY es lo que cuenta.
Mientras tanto la Madre Naturaleza ya comenzo a pasar factura, lo malo es que al final la pagaran nuestros hijos y nuestros nietos.
Falta una real toma de conciencia y decisiones concretas por parte de los mal llamados lideres y gobernantes.
Las buenas intenciones, las sonrisas forzadas y la publicidad manipulada en las cumbres internacionales no bastan.
Saludos Ariel y gracias por este excelente articulo.