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Se cumplen cinco meses desde que Edmundo González ganó las elecciones presidenciales de Venezuela tras unas elecciones históricas el 28 de julio. El ganador obtuvo 67% de los votos frente al 30% de Nicolás Maduro, según las actas que el comando de campaña de María Corina Machado-González obtuvo, contra la negación sin pruebas de este resultado por parte del ¨ministerio de elecciones¨ chavista, orwellianamente llamado, consejo electoral.

NEGOCIOS TV.

El triunfo de González evidenció nuevamente que el régimen de Maduro, desde hace mucho, no permite elecciones limpias ni transparentes, una realidad que millones de venezolanos desafiaron al participar masivamente en este proceso. Esta gesta heroica liderada por María Corina Machado demostró la voluntad de cambio en un país sometido a una dictadura feroz, que esperaba una vez más robarse el proceso electoral y lograr el respaldo de una comunidad internacional que, a menudo, opta por el cinismo o la indiferencia.

NMÁS.

Desde entonces, la estrategia de lucha ha cambiado. González permanece en el exilio en España, mientras Machado opera en la clandestinidad dentro de Venezuela. El desinterés de muchos gobiernos, especialmente en América Latina, por la crisis venezolana es evidente, limitado a gestos protocolarios o tibios comunicados.

DOS EXCEPCIONES DE LA HIPOCRESÍA DE LA MAYORÍA DE LOS DIPLOMÁTICOS DE LA OEA.

Esta pasividad refleja un fenómeno global: el debilitamiento de la democracia, con el auge de regímenes autoritarios y la consolidación de alianzas entre dictaduras como las de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Irán, Rusia y China. En fin, los internacionalistas que se autodenominan ¨realistas¨ están demostrando tener razón en que estamos volviendo a los tiempos de los dictadores tolerados siempre y cuando ¨se comporten¨ de acuerdo a los intereses de las potencias y eso no incluye, como quisiéramos los ¨idealistas¨ ni tratados, ni organizaciones, ni leyes internacionales.

La experiencia venezolana, aunque trágica, es un recordatorio del valor de la resistencia democrática en un mundo cada vez más movilizado, solo, según intereses geopolíticos. Si bien la lucha de los demócratas venezolanos parece haber fracasado momentáneamente, figuras como María Corina Machado, galardonada con premios como el Sajarov y el Havel, siguen siendo una fuente de inspiración.

«María Coraje», cuídate mucho. Quizás algún día puedas cumplir el sueño de ser la Libertadora de Venezuela.

En el concepto imaginario o constructo que llamamos “año” (que sin la imaginación humana sería, simplemente, un giro completo de la traslación de la Tierra en torno al Sol), diciembre es el mes de la competencia mediática para designar al personaje del año.

Para la revista Time, pionera en la selección del “personaje del año” desde el siglo XX, Donald Trump, al igual que en 2016, ha sido elegido nuevamente. No solo por ganar la presidencia de Estados Unidos, sino también por cómo lo logró: enfrentando varios casos judiciales y a una prensa que, por considerarlo un peligro para la democracia, lo confrontó con determinación. La elección de Trump es, además de previsible, pertinente, ya que desde su triunfo está influyendo en la forma en que se desarrollan los conflictos entre Rusia y Ucrania, en la situación del Medio Oriente e incluso en la preparación de varios países para lidiar con el reto del aumento de aranceles para vender sus productos a EE. UU. y negociar exoneraciones mediante tratados de libre comercio.

Otros personajes que, para bien o para mal, también podrían haber sido elegidos como figuras del 2024 son: Benjamín Netanyahu, Javier Milei, Elon Musk, el nuevo primer ministro británico Keir Starmer, Abu Mohammad al-Jolani (líder de los islamistas que derrocaron al régimen de Bashar al-Asad) y María Corina Machado. Esta última merece una mención especial, ya que con su valentía, carisma y estrategia logró que la mayoría de los venezolanos demostraran que la careta de legitimidad que muchos gobiernos hipócritamente otorgaban al chavismo es falsa. Este régimen, en realidad, carece de apoyo popular.

De manera similar a la selección de personajes del año, ya es costumbre que los diccionarios famosos elijan “la palabra del año”. Sin embargo, en este caso, la decisión se basa más en los términos más buscados en Internet que en el criterio de los lingüistas. Por ejemplo, el diccionario de Oxford seleccionó para 2024, el término “brain rot” o “podredumbre cerebral”, que describe la sensación de agotamiento mental después de pasar demasiado tiempo navegando por contenidos superficiales. Para la medicina, este mal requiere de desintoxicación digital.

Trump, ¨brain rot¨ y desintoxicación. Parece la causa, consecuencia y tratamiento de un mal del 2024.

¿GOOD BYE, PUTIN?

Aun si el régimen ruso logra apropiarse de una porción significativa del territorio ucraniano mediante un acuerdo forzado por Trump, cada pérdida de influencia geopolítica del dictador ruso la celebraré con la imagen de un helicóptero transportando, suspendida por una cuerda, la estatua del primer zar del siglo 20, Vladímir I. Esta escena me evoca el icónico momento del filme Good Bye, Lenin, en el que un monumento a Lenin es trasladado en Berlín Oriental hacia algún museo o basurero.

Por ahora, peligra la posibilidad de que Putin mantenga su puerto y aeropuerto en Siria tras el colapso estrepitoso de su aliado Bashar al-Asad. Desde el inicio de la guerra civil siria, el dictador garantizó el control de las bases militares en su territorio y acceso seguro al Mediterráneo. Sin embargo, Putin intentara ahora negociar con el nuevo gobierno islamista sunita. No obstante, es improbable que estos olviden el apoyo de la alianza Rusia-Irán-Hezbollah para mantener en el poder, durante años, al régimen de al-Asad.

Simultáneamente, Putin pierde terreno en Georgia, la exrepública soviética de la que se apropió de Abjasia y Osetia del Sur en 2008. Aunque el primer ministro pro-Kremlin, Irakli Kobajidze, retrasó la discusión del ingreso a la Unión Europea hasta 2028, las movilizaciones masivas en rechazo a esta decisión reflejan un descontento que podría desembocar en una revuelta social. La situación se agrava por un cambio constitucional impulsado por la mayoría prorrusa del Parlamento, que luego de alterar el sistema electoral, nombró a un nuevo presidente aliado de Rusia, en elecciones indirectas no reconocidas por la presidenta prooccidental Salomé Zourabichvili.

A esto se suma la reciente decisión del Tribunal Constitucional de Rumanía de anular la primera vuelta de las elecciones de noviembre. La medida se tomó tras confirmar que el candidato ganador recibió apoyo masivo en redes sociales coordinado desde Rusia, además de ciberataques contra la oposición. Mientras se organizan nuevos comicios, una coalición pro europea busca formar un gobierno de transición.

Pase lo que pase, las mayorías lo tienen claro: “Good bye, Putin”.

FUENTE: NEWSWEEK.

Desde la caída del Imperio Turco Otomano, tras la Primera Gran Guerra (1914-1918), británicos y franceses se repartieron el Medio Oriente y los territorios que hoy conforman los países árabes del norte de África (Magreb). Los nuevos imperios establecieron de manera artificial las fronteras de lo que hoy son Israel, Jordania, Arabia Saudí, Irak, Siria, Líbano y los pequeños feudos del Golfo Pérsico, con excepción de Irán.

Tras la Segunda Gran Guerra, a partir de 1945, Francia determinó las fronteras de Siria y Líbano de manera caprichosa, obligando a coexistir en un mismo territorio a diversos grupos étnicos, religiosos y subramas del Islam.

Desde 1971, una familia y la comunidad religiosa a la que pertenece, los alauitas, han gobernado con mano dura a una mayoría de musulmanes sunitas y otros grupos más numerosos. Ese año, Hafez al-Assad dio un golpe de Estado y estableció el régimen más totalitario de la región. Tras su muerte en 2000, su hijo Bashar al-Assad heredó el poder y hasta diciembre de este año dominó el país.

Los alauitas, que representan a menos del 20% de la población siria, son una comunidad surgida de una escisión de la rama chiíta en el siglo IX, influenciada por el cristianismo y religiones paganas. Esta mezcla les ha otorgado un carácter laico y tolerante desde el punto de vista religioso. Sin embargo, su dominio ha marginado a otras comunidades, como los kurdos—un grupo étnico de origen asiático no árabe, disperso entre Turquía, Irán, Irak y Siria—así como a la comunidad religiosa de drusos y diversas minorías cristianas, incluidas las Iglesias ortodoxa griega, armenia y caldea.

En 2012 Al Qaeda se infiltró en Siria a través de su filial al-Nusra y luego un grupo disidente formó el Estado Islámico (ISIS). La guerra devastó Siria con la participación de aliados de al-Assad como Irán, Hezbolá y Rusia, así como de los islamistas radicales apoyados por Turquía. Por su parte, Estados Unidos y la OTAN brindaron apoyo al grupo étnico no árabe de los kurdos. Ahora, en una sola semana, otro grupo disidente de Al Qaeda, Hayat Tahrir al-Sham, acabó con 53 años de dominio de los al-Assad, una especie de ¨muro de Berlín¨ para los sirios que apenas dan credibilidad a lo ocurrido.

Cuando cayó el Muro de Berlín creímos que el mundo sería más estable, y en el caso sirio, mejor ser escépticos con lo que ocurra en ese país y en la región.

ALGO HUELE MAL EN LA HAYA

Comencemos por mi identidad: soy un historiador especializado en Medio Oriente, con una identidad compleja y multicultural: venezolano, residente en Israel y Perú, judío laico y de valores occidentales. Soy ¨alérgico¨ a Netanyahu y crítico severo sobre el manejo de su gobierno de la tragedia humanitaria de los palestinos de Gaza, aunque nunca olvido (¡prohibido olvidar es ahora!) que el grupo terrorista Hamas inició la actual guerra con su sangrienta y brutal masacre del 7 de octubre de 2023 y que aún mantiene a más de cien civiles israelíes secuestrados.

La Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) puede tener fundamentos legales para acusar al primer ministro israelí Netanyahu, al exministro de Defensa, Yoav Gallant y al dirigente de Hamas Mohamed Deif por crímenes de guerra y lesa humanidad. Sin embargo, considero que su decisión es esencialmente política dado el contexto histórico del conflicto en Gaza, por los precedentes de la CPI, y porque el grupo terrorista palestino tiene la responsabilidad directa de lo que le ocurre a su propio pueblo por el uso de población civil como escudos humanos.

Hasta ahora, todas las acusaciones de la CPI contra jefes de Estado han recaído sobre dictadores. Charles Taylor, condenado a 50 años por promover la guerra civil en Sierra Leona y reclutar niños soldados fue el primero tras los juicios de Núremberg. Casos de masacres, torturas, desplazamientos masivos y otros crímenes de lesa humanidad incluyen a ex dictadores con Gbagbo (Costa de Marfil), Milosevic (Serbia vs. Bosnia Herzegovina, Croacia y Kosovo), Gadafi (Libia), Omar al-Bashir (Sudán) y Jean Kambanda (Ruanda). A ellos se suma el pedido de detención de Putin por los crímenes en Ucrania.

Netanyahu, en cambio, sería el primer líder democrático acusado por la CPI. ¡Que extraño!, La CPI no ha procesado a dictadores criminales como el sirio Al Assad de Siria; a los ayatolás iraníes, a Xi Jinping por masacres en la provincia de Xinjiang, a Maduro y el régimen cubano, entre otros.

«Algo huele mal en Dinamarca», dice un centinela en Hamlet tras ver al fantasma del rey asesinado, quien revela a su hijo que su hermano Claudio lo traicionó para tomar el trono y a su reina. Esa frase resuena hoy ante la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de acusar a Netanyahu y a su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de lesa humanidad, incluyendo también a tres miembros de Hamas.

 Cuando la Corte Internacional Penal de La Haya (CPI) acusó Netanyahu y a Gallant por crímenes de lesa humanidad el fiscal también incluyó a tres miembros de la organización islamista y terrorista Hamas.  Entonces, un fantasma shakesperiano se me apareció y me aclaró que, si bien personalizar una acusación contra un político israelí no es antisemitismo, esto en el futuro se sumará a la creciente demonización del Estado de Israel, lo que sí alimenta el antisemitismo global.

El anti israelismo se manifiesta claramente en la equiparación de las acciones bélicas de una democracia con los atentados deliberados contra civiles perpetrados por un grupo terrorista como Hamas. La CPI no solo debía considerar el contexto que originó esta guerra –la masacre de Hamas contra civiles israelíes en 2023–, sino también debatir cómo los ejércitos modernos deben enfrentarse a grupos terroristas, guerrillas, narcotraficantes y mafias que usan a civiles como escudos humanos. No existe aún una doctrina militar ni legal que aborde adecuadamente las guerras asimétricas.

Mientras tanto, el fiscal Karim Khan parece haber priorizado el caso contra Netanyahu y Gallant por encima de otros, como el de Maduro y sus colaboradores. A pesar de las numerosas denuncias de crímenes de lesa humanidad en Venezuela –asesinatos, torturas y violaciones sistemáticas–, la CPI ha mostrado una dilación preocupante.

Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional y el dictador venezolano Nicolás Maduro.Del website:

¿Por qué actúa con tanta rapidez en ciertos casos y tanta lentitud en otros?

Porque huele a hedor político en La Haya.       

DESPUÉS DE LA GUERRA

En 1991, Boris Yeltsin, antecesor y mentor de Putin, firmó junto con los presidentes de Bielorrusia y Ucrania el Acuerdo de Belavezha, mediante el cual estas tres exrepúblicas soviéticas reconocieron mutuamente su soberanía y fronteras.

Este tratado constituye un precedente histórico clave que el gobierno ucraniano actual utiliza para refutar cualquier demanda territorial por parte de Rusia, incluyendo aquellas que motivaron la anexión de Crimea en 2014 y el inicio de la guerra total en 2022.

Cuando finalice la devastación liderada por Putin contra Ucrania, quedará por ver si el gobierno de Zelensky será capaz no solo de reconstruir el país desde los escombros, sino también de garantizar su independencia y seguridad. Solo bajo la certeza de que Rusia no volverá a atacarlos, los millones de refugiados podrían considerar regresar a sus hogares.

Sin embargo, siendo realistas, es improbable que Rusia abandone todos los territorios ocupados durante el conflicto. Al menos en cinco provincias que Moscú ha proclamado como «recuperadas», es probable que exija retener Crimea y las regiones del Donbás, Donetsk y Luhansk, como condición en un eventual acuerdo de paz. ¿Aceptará la OTAN este escenario?

TERRITORIOS QUE, COMO MÍNIMO, ACEPTARÁ PUTIN PARA UN ACUERDO DE PAZ.

PUTIN YA ¨ANEXÓ¨, ILEGALMENTE, CINCO PROVINCIAS DE UCRANIA QUE DIFICILMENTE DEVOLVERÁ. LO HIZO AUNQUE NO TIENE EL DOMINIO TOTAL DE ELLAS CON EXCEPCIÓN DE CRIMEA.

El historial de la OTAN en el siglo XXI no inspira confianza. Las intervenciones en Libia y Afganistán, donde se comprometió a defender la seguridad y la estabilidad, terminaron en fracasos rotundos. En el caso de Libia, no se organizó un plan de reconstrucción ni de institucionalización tras los bombardeos que derrocaron al dictador Gadafi. Desde entonces, el país permanece fragmentado, dominado por milicias, guerrillas y grupos terroristas.

En Afganistán, el fracaso fue incluso mayor. A pesar de dos décadas de esfuerzos para establecer un gobierno funcional en 2021, las tropas internacionales se retiraron dejando al país a merced de los talibanes, que retomaron el poder con rapidez.

En este contexto, con una OTAN carente de iniciativas claras y con Trump en el poder parece probable que Ucrania no solo pierda territorios, sino que también se desvanezca la idea occidental de que en el siglo 21 las guerras imperialistas quedaron en el pasado.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DETENER A PUTIN?, SEGÚN EL BRILLANTE HISTORIADOR YUVAL HARARI.

ET GO HOME

Durante las próximas semanas los medios y las redes sociales nos abrumarán con especulaciones de politólogos, economistas y expertos (en lo que sea), sobre cómo será la gestión de Donald Trump en los próximos cuatros años. Es el momento dorado de aquellos que confunden el rol de analistas con el de adivinos, aunque algunas políticas de Trump son predecibles porque las prometió y porque demostró en su primera administración que cumple mucho de lo que ofrece en campañas electorales.

CARICATURA DE MARK KNIGHT. DE LA WEB: https://knightcartoons.com.au/products/trump-is-back-international-political-cartoon

Entonces, ¿tiene sentido que otra persona – en este caso, quien esto escribe –agregue un artículo más de la cuantiosa colección de especulaciones sobre lo que hará el ex y futuro presidente de Estados Unidos? Lo más probable es que no, pero en base a su pasado como mandatario de la potencia americana intentemos adelantarnos a lo que parece más obvio:

China: a pesar de su decrecimiento económico en 2023 la guerra comercial con el gigante asiático es y seguirá siendo la prioridad suprema del gobierno de Trump.

Conflicto Rusia-Ucrania: la famosa respuesta ambigua de la campaña de Trump del ¨yo acabaré con esa guerra¨ sin la menor explicación hace pensar que obligará a Zelensky a aceptar un acuerdo en el cual Ucrania tendrá que aceptar el despojo de territorio orientales ante Rusia a cambio de migajas en temas de seguridad y ayuda para la reconstrucción.

CARICATURA DE SERHIY KOLYADA PUBLICADA EN EL KYIV POST EL 4 DE NOVIEMBRE DE 2024.

Europa: no parece que la OTAN será tomada en cuenta para resolver el conflicto en Ucrania y en cuanto a la continuidad de que Estados Unidos se mantenga en esa alianza militar, podría haber una reforma que implique menos dinero y menor participación norteamericana o, si Trump tiene asesores radicales, una retirada gradual de su país de este bloque histórico.

Medio Oriente: una política dura contra Irán y sus aliados islamistas; apoyo incondicional a Netanyahu y no solo a Israel como estado (lo contrario de Biden), y poco interés por el problema palestino.

Hispanoamérica: políticas duras en cuanto a inmigración y narcotráfico en la frontera con México; muy poco interés por el resto del subcontinente y pragmatismo sin interés en fomentar la democracia.

Si estas de nuevo por aquí ET, re recomiendo: go home.

THOMAS Y DONALD

En 2022, en el marco de los foros económicos anuales celebrados en Davos, Suiza, un panel abordó el problema de la decadencia institucional en América Latina. (Ver «Deciphering Latin America’s Future» en: https://www.youtube.com/watch?v=LPgG8gyO1s4).

Durante la conversación, el analista internacional y columnista de The New York Times, Thomas Friedman, expresó su principal preocupación era que existen tres presidentes que aspiran a permanecer en el cargo de por vida: Xi Jinping, Putin y Trump. Más allá de la ironía, Friedman explicó cómo la campaña del Partido Republicano en EE.UU. se apoyaba en la premisa de una supuesta conspiración que sostiene que a Trump le robaron las elecciones de 2020.

Friedman concluyó su reflexión vinculando la posibilidad de un segundo mandato de Trump con el tema latinoamericano: “Si EE.UU. deja de ser, con todos sus defectos, un referente de la democracia, no solo mi país está en peligro, sino también, y con mayor razón, sus naciones y el resto del mundo. Sobre todo, en lugares con una institucionalidad más frágil que la estadounidense, la democracia podría estar en mayor riesgo.”

El futuro de la democracia es el principal temor que comparte casi la mitad de la polarizada población de EE.UU. En el debate Harris vs. Trump, la entonces vicepresidenta recordó al público que el expresidente Trump mantuvo mejores relaciones con los líderes de Corea del Norte y Rusia que con los primeros ministros de las democracias aliadas europeas, durante su mandato de 2016-2020. Esto resulta particularmente preocupante para la alianza militar de la OTAN, que teme que, ante la ambigüedad de Trump sobre cómo abordar el conflicto en Ucrania, el expresidente, de asumir nuevamente en 2025, presione a Zelensky para aceptar un acuerdo de paz con Putin que implique la cesión de una importante porción de su territorio.

En el Medio Oriente, es posible que Trump no solo mantenga la línea de apoyo incondicional a la supervivencia de Israel que promovieron Obama (anteriormente) y Biden (actualmente), quienes además presionaron al gobierno israelí para negociar con palestinos moderados. En cambio, Trump podría optar por apoyar las políticas expansionistas y populistas del actual gobierno de Netanyahu.

Friedman tenía razón al preocuparse por Trump.

TRUMP Y EL EFECTO TEFLÓN

En 1938 el científico Roy J Plunkett y su asistente Jack Rebok, trabajadores de la empresa química DuPont, experimentaban para la fabricación de gases relacionados con refrigerantes cuando, accidentalmente, produjeron una materia blanca que años después sirvió para la fabricación de varios instrumentos y utensilios de gran resistencia al calor y a la adhesión de sustancias. A esta materia (polímero) se le llamó teflón y durante décadas ha sido utilizado en varias industrias que producen maquinarias y materiales con recubrimiento protector.

Desde comienzos del siglo 21 hay una polémica sobre el uso de utensilios de cocina hechos con teflón, y un caso de contaminación de un río en West Virginia ocasionó un caso judicial que demostró que el teflón tiene sus peligros. (Esta historia está ficcionalizada en la película de 2019 ¨Dark Waters¨).

El término ¨teflón¨ se popularizó durante la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) como metáfora de que ningún error que se le adjudicaba al mandatario influía en la percepción positiva que la mayoría de los estadounidenses tenían sobre él. En otras palabras, los desaciertos que se le adjudicaban a Reagan le ¨resbalaban¨ y como a una sartén de teflón, ninguna crítica se adhería a su imagen.

Lo mismo ocurre con Donald Trump. Desde su ingreso a la política en 2016, no importan sus insultos y su discurso polarizador, xenófobo y agresivo ni sus teorías de conspiración que son fáciles de desmantelar con hechos, el magnate ex presidente es, para millones de estadounidenses, inmune a todo eso. Gane o pierda las elecciones de 2024 Trump sigue siendo un candidato muy competitivo como lo fue al ganar las de 2016 y perder, por poco margen, las de 2020, aunque él todavía insiste en la insostenible afirmación de que hubo fraude.

¿Quién emana más el efecto teflón? ¿Trump, inmune a juicios, escándalos y comportamientos erráticos, o una importante cantidad de la población estadounidense a quienes les resbala si él vuelve al poder?