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MIRIAM

Ariel Segal

            Siempre concientizo tarde, cuando ya mis seres queridos no están en esta dimensión terrenal para rendirles homenaje. Supongo que es de humanos esperar alguien importante para la biografía personal fallezca para entender que su historia merecía ser escrita, al menos en un texto breve de un diario.

            Miriam era la ¨hija del medio¨ de tres que los inmigrantes polacos Máximo y Rebeca Freilich tuvieron luego de inmigrar a Venezuela, salvándose de la gran catástrofe europea que, con pocas excepciones, dejó con poca familia a esa pareja.

En Venezuela Miriam y sus hermanas Alicia, la mayor, la escritora, y Perla, la menor, quien murió prematuramente, tuvieron una infancia y adolescencia feliz, aunque siempre estuvo marcada por la insoportable pesadez del ser (en este caso, lo contrario al título de la novela de Kundera) judías, porque no solo fueron testigos del sufrimiento que aquejaba a padres enterándose de cómo sus familiares eran conducidos a mazmorras a las fabricas de muerte creadas por los nazis, si no, que aun cuando se alegraron de recibir con vida a la hermana de su madre, Gutka, y a su esposo Abraham, sobrevivientes de Auschwitz, sabían que su silencio sobre el tema era producto de un trauma del que solo contarían algunas historias, muchos años después.

            La historia de la supervivencia de mis tíos abuelos acaba de publicarla mi madre Alicia por los 80 años del Día Internacional del Holocausto y la reproduzco junto a este texto.

            Miriam se casó muy joven y tuvo dos hijos, Meyer y Anabel, y por eso estudió periodismo a una edad más tardía que sus compañeros de clase. Luego trabajó en la sección cultural del diario El Nacional, hoy ¨editado¨ solo por Internet porque Chávez y su pupilo Maduro les quitaron el papel periódico y el ilegitimo aun persigue a su editor y a varios de sus articulistas que marcharon al exilio. Miriam también dirigió una revista semanal en El Diario de Caracas y tenía una columna de entrevistas, con su correspondiente programa radial, llamado ¨Cara a cara¨. No retengo mucho de lo que hizo como periodista porque me fui de Venezuela a los 21 años, pero no solo porque fue mi tía, sino porque fue una excelente madre, profesional, judía, abuela- ya cuando vivió unos años en Israel porque el Chavismo no le permitía realizarse como mujer libre-, y por supuesto, fue un gran ser humano (por la calidad y calidez de sus amistades lo sé).

            Falleció en España hace pocos días. Me hubiese gustado poder contar más sobre su legado periodístico y su breve obra, una compilación de los ¨cara a cara¨, un libro de poemas y uno titulado ¨Cada parte tuya, manual de erotismo¨ que recuerdo, le sacó canas a mi pobre abuela pueblerina pero sabia

Googleando conseguí dos artículos que, por alguna razón, parecen ser los  únicos que se mantienen en la Web: http://webarticulista.net.free.fr/mf200721101307+Miriam-Freilich.html

y https://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/los-periodistas-somos-objetivo-de-guerra/

Miriam Freilich Z´L, descansa en paz cara a cara con dios, el universo, la energía o lo que trascienda tras la vida.

Alicia Freilich

enero 26, 2025

A comienzos del año 1948, de la mano paterna, fui al destartalado muelle de La Guaira para recibir a mi tía materna Gutka Warszawska, única sobreviviente de su extensa familia, y a su esposo, Abraham Hirshbein. El «estamos vivos» llegó en abril del 45 al apartado 163 del correo que estaba ubicado en la caraqueña esquina de Carmelitas.

Ambos polacos, ella costurera y él sastre, formaron la macabra fila frente a las puertas del campo de exterminio más emblemático de los centenares habilitados por el régimen nazi. Interrogados por su oficio, tatuados con una cifra numérica en sus antebrazos, fueron separados. Un alto letrero forjado en hierro les dio la bienvenida con la frase “El trabajo libera” y se les ordenó fabricar los uniformes para verdugos y víctimas. Un largo alambre de púas impidió que supieran el uno del otro durante 4 años, cuando aquel infierno fue liberado el 27 de enero de 1945. Mañana se conmemoran mundialmente los 80 años del suceso.

Los cónyuges -cadáveres ambulantes- se reencontraron en una calle de su ciudad natal cuando averiguaban sobre sus familias. Mientras aguardaban en Europa el resultado de las gestiones que hacía la pareja Freilich, junto con otros judíos comunitarios albergados en Venezuela desde tiempos previos a la invasión hitlerista, para ingresar a sus parientes que de milagro se salvaron del genocidio. Por fin, la muy corta presidencia de Rómulo Gallegos les otorgó los permisos. 

Gutka Warszawska y su esposo, Abraham Hirshbein / Caracas, 1952

Por las noches de incontables meses caseros, mis tíos relataron su experiencia. Lágrimas y gritos acompañaban sus detalles. Los comentarios se hacían en yiddish y por curiosidad infantil aprendí lo suficiente de ese mágico idioma para captar que era depositaria de una tragedia verdadera, nada que ver con Las mil y una noches ni maravillosos cuentos de hadas. A propósito, la reciente original película estadounidense, ya con varios premios en diversos renglones, titulada Un dolor real, de trama que fusiona comedia y tragedia con la música de Chopin en continuo trasfondo, profundiza en estas reacciones emocionales cuando visitan ruinas y museos del Holocausto los descendientes de asesinados, turistas, sus intérpretes fílmicos y el público espectador.

No puedo borrar esa vivencia inicial de los episodios narrados por Gutka y Abraham, completada luego con literatura, cine, documentales, artes plásticas y musicales. Siempre se negaron a grabarlos para su publicación, pues el terror paranoide les quedó cosido en sangre y piel, aunque recuperaron su oficio disfrutando de su nueva patria, la Venezuela hospitalaria. Muchos de mi generación, “hijos y nietos del Holocausto”, heredamos ese memorial y el compromiso ineludible de agradecer a gobiernos, creadores y personas comunes que, ante aquellos hechos y los presentes de la misma naturaleza militarista genocida, muy armada de odio teocrático radical contra la existencia de Israel, nos transmiten, hoy como ayer, su solidaria indignación ética. Golda Meir, en su momento crítico, lo dijo: “No puedo perdonar a quienes quieren destruir mi país y nos enseñaron a matar”. 

Es porque la vocación libertaria en su lucha por el cumplimiento de los básicos derechos humanos se proyecta sin pausa hacia religiones, ideologías y los intereses político-comerciales que las irrespetan para organizar y legalizar su poder sustentado en tortura y crimen. 

Sobre esta fecha recordatoria que rinde tributo a 6 millones de judíos asesinados en el Holocausto por mandato del Führer y su partido fascista, el solo nombre Auschwitz atañe a todo el planeta, pues en su maltratado globo crecen regímenes que, desde templos, salas electorales, palacios, cuarteles y túneles generan delitos de lesa humanidad sembrando cada día más forzadas migraciones y diásporas. 

El mensaje de Auschwitz sigue vigente. Apliquemos sin demora ni tregua el libre albedrío donde, como y cuando podamos contra presuntos dioses celestiales y concretos diablos terrenales que buscan arrebatarnos el natural derecho a la libertad. Averigüemos muy a fondo antes de culpar, agradecer o perdonar. Pero jamás olvidemos.

Desde su regreso al poder, Donald Trump ha firmado una avalancha de decretos en menos de dos semanas. Esta estrategia podría ser un intento de distraer a sus votantes, quienes esperan políticas concretas para frenar la inflación, o una táctica para saturar a la opinión pública hasta que sus decisiones más radicales —como el indulto a los participantes del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021— sean percibidas como ¨normales ¨con el tiempo. También podría responder a un afán de demostrar su poder con leyes polémicas que afectan a diversos sectores de la sociedad.

Hasta la fecha, Trump ha firmado 40 decretos en menos de un mes, batiendo el récord de órdenes ejecutivas para un presidente estadounidense desde Franklin D. Roosevelt, quien firmó 30 en un mes u im total de 256 en su primer año de gobierno, en 1933, como parte de su ambicioso plan, el llamado New Deal, para enfrentar la Gran Depresión que afectó a su país y al mundo desde 1929.

Mientras la atención se centra en sus políticas de deportación de hispanos, el retiro del Acuerdo de París —que compromete a los países a luchar contra el cambio climático— o la imposición de un arancel del 25% a productos de México y Canadá, otras medidas generan aún más controversia. Entre ellas, la derogación del derecho a la ciudadanía por nacimiento (ius soli), que ahora excluiría a los hijos de parejas en las cuales al menos uno de los cónyuges sea indocumentado, y la revocación de leyes vinculadas a derechos de género impulsadas en los últimos años por el movimiento progresista o woke, que si bien es cierto propone una agresiva agenda para un cambio cultural que es algo autoritaria también reivindica algunas políticas de inclusión históricamente maltratadas.

FUENTE: EL HERALDO DE MÉXICO.

Sin embargo, una de sus acciones más peligrosas de Trump es la intención de modificar la Constitución para permitir un tercer mandato. El 23 de enero, el congresista republicano Andy Ogles presentó una resolución para enmendar la 22ª Enmienda, que limita a dos los mandatos presidenciales, con el argumento de que Trump necesita «restaurar la república y salvar al país».

¡Cuidado! Porque distraídos con el ¨ruido¨ político Trump se dirige a un proyecto autoritario.

BYE BIDEN

La última vez que se miró al espejo con detenimiento fue mientras ajustaba su corbata, poco antes de anunciar su renuncia a la candidatura en favor de Kamala Harris. Aquel momento fue difícil; sentía aún lucidez y fortaleza, aunque mermada, para gobernar otros cuatro años. Su rostro tenía menos pliegues, y su mirada era más vivaz entonces.

¿Envejeció en pocas semanas por la presión de sus exaliados que lo obligaron a ceder la batuta, o por la derrota de su partido o la senectud se agudizó porque su partido perdió el poder? Quizá, incluso, la gravidez que sentía era causada porque sabía que en minutos debía sentarse en la toma de mando de Trump quien, con su usual crueldad, crudeza y egocentrismo no le daría merito alguno a su gobierno por haber forjado la tregua entre Israel y El Líbano; entre el gobierno de Netanyahu y Hamas, y había defendido la supervivencia de Ucrania y de la OTAN, que costó ¨sangre, sudor, ahínco (toil) y lágrimas¨ a los habitantes de esa nación ante el intento del Zar Putin de primero, llegar a Kiev y tumbar al gobierno de Zelensky, y ante el fracaso de las tropas rusas de lograr ese objetivo, resistir por tres años la guerra en cuatro provincias ucranianas orientales.

EXCELENTE ANÁLISIS DEL INTERNACIONALISTA THOMAS FRIEDMAN SOBRE LA DIPLOMACIA DE BIDEN EN LOS CASOS DE UCRANIA Y GAZA. FUENTE: PBS.

Sabía que Trump también distorsionaría su legado económico y social: sí, hubo inflación y una crisis migratoria, pero los datos serios mostraban empleo, salarios y crecimiento en niveles óptimos. Sin embargo, en tiempos de posverdad, las mentiras pesan más que los hechos.

DISTORSIONES. POST VERDAD.

Tras la humillación, volverá a su casa en Delaware, donde se enfrentará a las decisiones de su sucesor: indultar a los criminales del Capitolio o destruir avances ecológicos, entre otras que le serán muy dolorosas.

¿Estaría lucido o incluso, vivo, para cuando la Historia juzgase su legado? Habría que ser un mago y no un maga (seguidor de la secta ¨make america great again¨) para saberlo.

Bye Biden. Gracias por cuatro años de sensatez.

POSVERDAD Y ELECCIONES

En relación con la descarada manera en que el régimen de Maduro intentó robar la voluntad popular de los venezolanos mediante un fraude mal organizado —expuesto con éxito por la oposición liderada por María Corina Machado—, y la vuelta al poder de Donald Trump, es pertinente reflexionar sobre las implicancias de la posverdad en la política contemporánea.

Más allá de las múltiples explicaciones de analistas y «expertos» sobre las razones del triunfo de Trump y los republicanos, hay un asunto que inquieta profundamente a los verdaderos defensores de la democracia: Trump ganó, no a pesar de, si no gracias a la insistencia en la mentira de que las elecciones de 2020 le fueron robadas. Además, muchos de sus comentarios sobre la economía de Estados Unidos o sus declaraciones xenófobas habrían significado el fin de la carrera política de cualquier otro candidato hace tan solo unos años.

La posverdad se aprovecha de un entorno mediático dominado por las redes sociales, cuyos algoritmos refuerzan nuestras creencias previas al mostrarnos opiniones y noticias que las confirman. Esto dificulta el pensamiento crítico, el debate y la argumentación, erosionando nuestra capacidad de discernir entre lo verdadero y lo falso. En este escenario, populistas y autócratas como encuentran un terreno fértil para consolidar su poder.

EL POLÍTOLOGO Y ECONOMISTA MOÍSES NAÍM COMENTA ALGUNOS ASPECTOS SOBRE SU LIBRO ¨LA REVANCHA DE LOS PODEROSOS¨ EN SU PROGRAMA ¨EFECTO NAÍM¨, 26-0-22). EL PROGRAMA FUE EMITIDO TAMBIÉN EN 2022.

Hace más de 60 años, la filósofa Hannah Arendt advertía: «El sujeto ideal para un gobierno totalitario no es el nazi ni el comunista convencidos, sino el individuo para quien la distinción entre hechos y ficción, y entre lo verdadero y lo falso, ha dejado de existir».

En tiempos de redes sociales, esta afirmación es más vigente que nunca y por eso, el logro de María Corina Machado desafiando a un régimen que, aunque se mantiene en el poder gracias a la violencia y el respaldo de gobiernos que también manipulan elecciones —Irán, Rusia, etc. —, es de celebrar porque es una derrota a la posverdad.

MENSAJE DE MARÍA CORINA MACHADO DEL 19 DE ENERO DE 2025.

En marzo de 1938, la Alemania Nazi anexó Austria (Anschluss) sin que Reino Unido y Francia intervinieran, marcando un primer paso en la expansión germana. En septiembre, bajo la política de «apaciguamiento» para evitar otra guerra europea, el primer ministro británico Neville Chamberlain y el presidente francés Édouard Daladier firmaron un pacto con Hitler y Mussolini. A cambio de la promesa de Hitler de no expandirse más en Europa, se permitió la ocupación de parte de Checoslovaquia.

Al regresar a Londres, Chamberlain presentó el acuerdo como un triunfo para la paz, pero Winston Churchill advirtió: «Eligió la humillación y nos llevará a la guerra». En septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia, dividiendo el país con las tropas de Stalin. Con Churchill al mando desde mayo de 1940, el Reino Unido lideró la resistencia contra el nazismo.

La historia muestra que la diplomacia rara vez detiene a regímenes totalitarios. El régimen nazi no habría caído sin la victoria contundente de los aliados, quienes finalmente reconocieron la amenaza de Hitler en 1942. De manera similar, el imperialismo de Putin no se detendrá con acuerdos de paz. Desde 2008, Rusia ha invadido Georgia, Crimea en 2014, y desde 2022 busca controlar más territorios de Ucrania. Putin argumenta que debe tener control sobre áreas donde habitan rusos, como en el caso de los territorios de Moldavia y las repúblicas bálticas.

Algunos aún creen que las negociaciones entre demócratas venezolanos y el régimen chavista conducirán a elecciones limpias, esperando que la «comunidad internacional» y los «derechos humanos» pongan fin a la dictadura. Sin embargo, como en Cuba y Corea del Norte, se necesita un gran líder como María Corina Machado, un movimiento popular, legitimidad internacional y, aunque incómodo, el uso de la fuerza para desmantelar regímenes totalitarios.

Los venezolanos mostraron su voluntad al votar en julio de 2024, a pesar de la represión. Si no se enfrenta con firmeza al chavismo, muchos países latinoamericanos podrían ser arrasados por su indiferencia y apaciguamiento. ¡Resiste, María Coraje! ¡Resiste, Edmundo! ¡Resiste, Venezuela!

Se cumplen cinco meses desde que Edmundo González ganó las elecciones presidenciales de Venezuela tras unas elecciones históricas el 28 de julio. El ganador obtuvo 67% de los votos frente al 30% de Nicolás Maduro, según las actas que el comando de campaña de María Corina Machado-González obtuvo, contra la negación sin pruebas de este resultado por parte del ¨ministerio de elecciones¨ chavista, orwellianamente llamado, consejo electoral.

NEGOCIOS TV.

El triunfo de González evidenció nuevamente que el régimen de Maduro, desde hace mucho, no permite elecciones limpias ni transparentes, una realidad que millones de venezolanos desafiaron al participar masivamente en este proceso. Esta gesta heroica liderada por María Corina Machado demostró la voluntad de cambio en un país sometido a una dictadura feroz, que esperaba una vez más robarse el proceso electoral y lograr el respaldo de una comunidad internacional que, a menudo, opta por el cinismo o la indiferencia.

NMÁS.

Desde entonces, la estrategia de lucha ha cambiado. González permanece en el exilio en España, mientras Machado opera en la clandestinidad dentro de Venezuela. El desinterés de muchos gobiernos, especialmente en América Latina, por la crisis venezolana es evidente, limitado a gestos protocolarios o tibios comunicados.

DOS EXCEPCIONES DE LA HIPOCRESÍA DE LA MAYORÍA DE LOS DIPLOMÁTICOS DE LA OEA.

Esta pasividad refleja un fenómeno global: el debilitamiento de la democracia, con el auge de regímenes autoritarios y la consolidación de alianzas entre dictaduras como las de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Irán, Rusia y China. En fin, los internacionalistas que se autodenominan ¨realistas¨ están demostrando tener razón en que estamos volviendo a los tiempos de los dictadores tolerados siempre y cuando ¨se comporten¨ de acuerdo a los intereses de las potencias y eso no incluye, como quisiéramos los ¨idealistas¨ ni tratados, ni organizaciones, ni leyes internacionales.

La experiencia venezolana, aunque trágica, es un recordatorio del valor de la resistencia democrática en un mundo cada vez más movilizado, solo, según intereses geopolíticos. Si bien la lucha de los demócratas venezolanos parece haber fracasado momentáneamente, figuras como María Corina Machado, galardonada con premios como el Sajarov y el Havel, siguen siendo una fuente de inspiración.

«María Coraje», cuídate mucho. Quizás algún día puedas cumplir el sueño de ser la Libertadora de Venezuela.

En el concepto imaginario o constructo que llamamos “año” (que sin la imaginación humana sería, simplemente, un giro completo de la traslación de la Tierra en torno al Sol), diciembre es el mes de la competencia mediática para designar al personaje del año.

Para la revista Time, pionera en la selección del “personaje del año” desde el siglo XX, Donald Trump, al igual que en 2016, ha sido elegido nuevamente. No solo por ganar la presidencia de Estados Unidos, sino también por cómo lo logró: enfrentando varios casos judiciales y a una prensa que, por considerarlo un peligro para la democracia, lo confrontó con determinación. La elección de Trump es, además de previsible, pertinente, ya que desde su triunfo está influyendo en la forma en que se desarrollan los conflictos entre Rusia y Ucrania, en la situación del Medio Oriente e incluso en la preparación de varios países para lidiar con el reto del aumento de aranceles para vender sus productos a EE. UU. y negociar exoneraciones mediante tratados de libre comercio.

Otros personajes que, para bien o para mal, también podrían haber sido elegidos como figuras del 2024 son: Benjamín Netanyahu, Javier Milei, Elon Musk, el nuevo primer ministro británico Keir Starmer, Abu Mohammad al-Jolani (líder de los islamistas que derrocaron al régimen de Bashar al-Asad) y María Corina Machado. Esta última merece una mención especial, ya que con su valentía, carisma y estrategia logró que la mayoría de los venezolanos demostraran que la careta de legitimidad que muchos gobiernos hipócritamente otorgaban al chavismo es falsa. Este régimen, en realidad, carece de apoyo popular.

De manera similar a la selección de personajes del año, ya es costumbre que los diccionarios famosos elijan “la palabra del año”. Sin embargo, en este caso, la decisión se basa más en los términos más buscados en Internet que en el criterio de los lingüistas. Por ejemplo, el diccionario de Oxford seleccionó para 2024, el término “brain rot” o “podredumbre cerebral”, que describe la sensación de agotamiento mental después de pasar demasiado tiempo navegando por contenidos superficiales. Para la medicina, este mal requiere de desintoxicación digital.

Trump, ¨brain rot¨ y desintoxicación. Parece la causa, consecuencia y tratamiento de un mal del 2024.

¿GOOD BYE, PUTIN?

Aun si el régimen ruso logra apropiarse de una porción significativa del territorio ucraniano mediante un acuerdo forzado por Trump, cada pérdida de influencia geopolítica del dictador ruso la celebraré con la imagen de un helicóptero transportando, suspendida por una cuerda, la estatua del primer zar del siglo 20, Vladímir I. Esta escena me evoca el icónico momento del filme Good Bye, Lenin, en el que un monumento a Lenin es trasladado en Berlín Oriental hacia algún museo o basurero.

Por ahora, peligra la posibilidad de que Putin mantenga su puerto y aeropuerto en Siria tras el colapso estrepitoso de su aliado Bashar al-Asad. Desde el inicio de la guerra civil siria, el dictador garantizó el control de las bases militares en su territorio y acceso seguro al Mediterráneo. Sin embargo, Putin intentara ahora negociar con el nuevo gobierno islamista sunita. No obstante, es improbable que estos olviden el apoyo de la alianza Rusia-Irán-Hezbollah para mantener en el poder, durante años, al régimen de al-Asad.

Simultáneamente, Putin pierde terreno en Georgia, la exrepública soviética de la que se apropió de Abjasia y Osetia del Sur en 2008. Aunque el primer ministro pro-Kremlin, Irakli Kobajidze, retrasó la discusión del ingreso a la Unión Europea hasta 2028, las movilizaciones masivas en rechazo a esta decisión reflejan un descontento que podría desembocar en una revuelta social. La situación se agrava por un cambio constitucional impulsado por la mayoría prorrusa del Parlamento, que luego de alterar el sistema electoral, nombró a un nuevo presidente aliado de Rusia, en elecciones indirectas no reconocidas por la presidenta prooccidental Salomé Zourabichvili.

A esto se suma la reciente decisión del Tribunal Constitucional de Rumanía de anular la primera vuelta de las elecciones de noviembre. La medida se tomó tras confirmar que el candidato ganador recibió apoyo masivo en redes sociales coordinado desde Rusia, además de ciberataques contra la oposición. Mientras se organizan nuevos comicios, una coalición pro europea busca formar un gobierno de transición.

Pase lo que pase, las mayorías lo tienen claro: “Good bye, Putin”.

FUENTE: NEWSWEEK.

Desde la caída del Imperio Turco Otomano, tras la Primera Gran Guerra (1914-1918), británicos y franceses se repartieron el Medio Oriente y los territorios que hoy conforman los países árabes del norte de África (Magreb). Los nuevos imperios establecieron de manera artificial las fronteras de lo que hoy son Israel, Jordania, Arabia Saudí, Irak, Siria, Líbano y los pequeños feudos del Golfo Pérsico, con excepción de Irán.

Tras la Segunda Gran Guerra, a partir de 1945, Francia determinó las fronteras de Siria y Líbano de manera caprichosa, obligando a coexistir en un mismo territorio a diversos grupos étnicos, religiosos y subramas del Islam.

Desde 1971, una familia y la comunidad religiosa a la que pertenece, los alauitas, han gobernado con mano dura a una mayoría de musulmanes sunitas y otros grupos más numerosos. Ese año, Hafez al-Assad dio un golpe de Estado y estableció el régimen más totalitario de la región. Tras su muerte en 2000, su hijo Bashar al-Assad heredó el poder y hasta diciembre de este año dominó el país.

Los alauitas, que representan a menos del 20% de la población siria, son una comunidad surgida de una escisión de la rama chiíta en el siglo IX, influenciada por el cristianismo y religiones paganas. Esta mezcla les ha otorgado un carácter laico y tolerante desde el punto de vista religioso. Sin embargo, su dominio ha marginado a otras comunidades, como los kurdos—un grupo étnico de origen asiático no árabe, disperso entre Turquía, Irán, Irak y Siria—así como a la comunidad religiosa de drusos y diversas minorías cristianas, incluidas las Iglesias ortodoxa griega, armenia y caldea.

En 2012 Al Qaeda se infiltró en Siria a través de su filial al-Nusra y luego un grupo disidente formó el Estado Islámico (ISIS). La guerra devastó Siria con la participación de aliados de al-Assad como Irán, Hezbolá y Rusia, así como de los islamistas radicales apoyados por Turquía. Por su parte, Estados Unidos y la OTAN brindaron apoyo al grupo étnico no árabe de los kurdos. Ahora, en una sola semana, otro grupo disidente de Al Qaeda, Hayat Tahrir al-Sham, acabó con 53 años de dominio de los al-Assad, una especie de ¨muro de Berlín¨ para los sirios que apenas dan credibilidad a lo ocurrido.

Cuando cayó el Muro de Berlín creímos que el mundo sería más estable, y en el caso sirio, mejor ser escépticos con lo que ocurra en ese país y en la región.