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Los sistemas autocráticos se multiplican.

En América Latina están los totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua y los que quieren quedarse o volver al poder en Bolivia: el ahora presidente Luis Arce vs. Evo Morales, antes compadres y ahora enemigos de un país al cual ambos han conducido a la quiebra.

 También está el caso de Bukele con su reelección, quien probablemente intentará repetirla en El Salvador. Y dan señales de querer atornillarse a sillas presidenciales con reformas que se lo faciliten el colombiano Gustavo Petro y en México con un sistema de autoritarismo de partido- como lo logró durante décadas el PRI – el partido MORENA con la presidencia de López Obrador y la actual de Claudia Sheinbaum.

En África, apenas 10 países de los 54 que existen en ese continente, son plenamente democráticos: con separación de poderes, imperio de la ley y elecciones libre y justas. El resto son sistemas híbridos con elecciones amañadas y en los cuales el presidente o una junta militar dan las órdenes. Los dictadores más longevos son Paul Biya en Camerún (43 años), Teodoro Obiang en Guinea Ecuatoria (casi 40 años) y Yoweri Kaguta Museveni en Uganda 33 años. Hay muchos más hasta llegar a las dictaduras surgidas de 7 golpes de estado que se ejecutaron entre 2020 y 2023.

En Asía compiten también por el renglón de naciones dictatoriales las teocracias del Medio Oriente como Irán, Arabia Saudí y los pequeños países del Golfo Pérsico; la de los Talibanes en Afganistán; la orwelliana de Corea del Norte y por supuesto su madrastra China y las de exrepúblicas soviéticas como Bielorrusia y Rusia entre otras. En fin, hay para todos los gustos.

Y si los demócratas ya estábamos preocupados con la decadencia de la tradición republicana por casos como los de Turquía, Hungría y las tendencias ideológicas de otros países, la democracia de Estados Unidos está amenazada con Trump quien se pelea con el sistema de justicia e intenta no, reformar, si no refundar a su país. ¡Cuidado! Es el mismo discurso y las mismas consecuencias con diferentes matices.

En un artículo titulado “Solo sé que sé todo” (27/10/19), argumenté que, a diferencia de los discípulos racionalistas de Platón, vivimos en tiempos en los que poseer tecnologías de comunicación inmediata en la palma de la mano (celulares, iPads, etc.) parece darnos la licencia de creer que lo sabemos todo. La dinámica de mensajes descontextualizados que propagamos forma parte del fenómeno que los académicos de las ciencias sociales han denominado “posverdad”.

La mentira obvia y la posverdad son conceptos distintos. Según el diccionario de Oxford, que eligió “posverdad” como palabra del año en 2016, este término se refiere al fenómeno en el que los hechos objetivos tienen menos influencia en la formación de la opinión pública que aquellos argumentos que apelan a las emociones y las creencias personales.

La posverdad representa el triunfo de los múltiples relatos. Uno de los fundadores de la ideología posmoderna, el académico francés Jean-François Lyotard, aborda este tema en su texto “La condición posmoderna: informe sobre el saber” (1979), donde plantea una confrontación con la cultura y el conocimiento de la era moderna, caracterizada por su racionalidad y empirismo. Lyotard reivindica el lenguaje como moldeador de realidades. En otras palabras, la opinión de cada usuario de las redes sociales parece pesar más que los hechos verificables.

Entre las consecuencias de la posverdad se encuentran la proliferación de noticias falsas (“fake news”), teorías conspirativas y un revisionismo histórico que menosprecia las contribuciones de la civilización occidental, especialmente durante el periodo de la Ilustración y el de la modernidad. Estas etapas promovieron la integración y el progreso de minorías raciales, étnicas, religiosas y de género que, históricamente, habían sido relegadas. Sin embargo, ciertos grupos luchan contra lo que perciben como la persistencia de una “clase patriarcal, heterosexual y blanca” (asociada al llamado “marxismo cultural”), generando polarización y lo que se ha denominado “batallas identitarias”.

TRES IMPORTANTES FUNDADORES DEL POSMODERNISMO: FOUCUALT, LYOTARD Y DERRIDA.

La posverdad se ve fortalecida por una cultura online que profundiza la crisis de identidad y la irracionalidad. Esto ocurre en un mundo más conectado tecnológicamente, pero más divorciado del sentido común y de la sensibilidad hacia los demás.

POPULISMO Y AUTOCRACIAS

En El engreimiento de la mente americana (2018), los autores Jonathan Haidt, psicólogo, y Greg Lukianoff, escritor, advierten que las generaciones más jóvenes, sobreprotegidas por sus padres, escuelas y universidades, se han vuelto “frágiles, hipersusceptibles y maniqueas. No están preparadas para enfrentar la vida, que implica conflicto, ni la democracia, que requiere debate”. El psicólogo clínico Jordan Peterson advierte, sobre este ¨diagnostico¨ social, que la victimización perenne de colectivos identitarios revela el carácter esencialmente totalitario ya que ¨priva a los individuos de su sentido de responsabilidad sobre su propio destino¨.

La llamada “cultura woke” (que se define como estar “despiertos” ante las injusticias) estimula al boicot y la cancelación cultural de aquellos que, con sus mensajes,
podrían ofender nuestras creencias. Excluir a una persona de un campus universitario, una institución laboral o un ámbito profesional por sus ideas o expresiones genera el deterioro de las democracias.

La victimización, sumada a la carencia de verdades fácticas y principios morales claros, genera un sentido confusión que conduce a las mayorías a estar dispuestas a conceder poder a figuras autocráticas como Donald Trump o los líderes de la extrema derecha en Europa, o a populistas que prometen utopías sociales, como el comunismo de Jean-Luc Melenchón en Francia o los movimientos de izquierda extremista y separatista en España y Latinoamérica.

En tiempos de posverdad, los hechos se deforman y adquieren nuevos significados. Así, la invasión de Rusia a Ucrania se presenta como una “operación militar especial” pese a su duración de años y su trágico saldo de muertes. La ocupación de territorios sirios por parte de Turquía o Israel se describe como “política de defensa”. En México, la inacción frente al narcotráfico se disfraza como una “política de abrazos y no balazos”. Este uso deliberado de un lenguaje manipulador recuerda la neolengua del régimen distópico de 1984, la célebre novela de George Orwell, en el cual el protagonista trabaja para el Ministerio de la Verdad, una institución dedicada no a informar, sino a controlar y adormecer a los ciudadanos.

En este contexto las redes sociales son aprovechados para los difusores de la posverdad.

«SAFE PLACES¨

La primera vez que leí sobre los «espacios seguros» en universidades de Estados Unidos, Canadá y Europa, pensé que se trataba de una noticia falsa. La idea de zonas en los campus donde las personas pudieran refugiarse de conversaciones ideológicas o intelectuales, evitando cualquier tema polémico que alterara su tranquilidad, parecía sacada de una obra de ciencia ficción. Sin embargo, me equivoqué.

Con el tiempo, descubrí que estos «safe places» no solo eran reales, sino cada vez más comunes en universidades del «primer mundo». Surgieron en la década de 1960 como refugio para la comunidad LGBTIQ+ y, posteriormente, para movimientos feministas. En su contexto original la propuesta tenía sentido: ofrecer espacios protegidos para minorías históricamente vulneradas. Sin embargo, lo que comenzó como un acto de protección derivó en un fenómeno más complejo.

Hoy, los «espacios seguros» se han transformado en trincheras desde las cuales algunos grupos buscan imponer censura activa fuera de esos lugares. Esta evolución llevó a que ciertos estudiantes demanden la cancelación de conferencistas o profesores cuyas opiniones desafíen sus sensibilidades. Así, bajo la bandera de la protección, se fomenta la restricción del pensamiento crítico y la libertad de expresión.

El fenómeno no termina allí. Estas zonas libres de debate fueron caldo de cultivo para el auge de la corrección política, que inicialmente pretendía promover respeto, pero que hoy se ha desbordado hacia la cultura de la cancelación. Profesores, académicos e invitados han sido etiquetados como «fascistas», «racistas» o «machistas», y boicoteados simplemente por expresar ideas disonantes. Este movimiento está debilitando el corazón de la vida académica: el intercambio de ideas.

Paradójicamente, las universidades, que históricamente se presentaron como bastiones de libertad de expresión y pensamiento crítico, se han convertido en entornos hostiles para la inteligencia, la tolerancia y la polémica. Los eventos recientes de 2024, marcados por discursos de odio y antisemitismo relacionados con el conflicto en Medio Oriente, son prueba de las universidades, en   lugar de fomentar el debate respetuoso, se van transformado en recintos de intolerancia y censura.

CULTURA DE LA CANCELACIÓN

En septiembre de 2024, la ministra de Educación del Reino Unido, Bridget Phillipson, quien también lidera el Ministerio de la Mujer y la Igualdad en el gobierno laborista, suspendió una legislación destinada a la educación superior con el objetivo de frenar la proliferación de la llamada «cultura de la cancelación» en los campus universitarios británicos.

El término «cancel culture» comenzó a utilizarse en 2015, pero alcanzó gran notoriedad a partir de 2018, cuando no solo en redes sociales, sino también en universidades y empresas, se empezó a boicotear la contratación o permanencia de personas cuyas opiniones sobre temas polémicos —desde políticas de género hasta conflictos internacionales— no eran aceptadas por ciertos grupos de presión, generalmente asociados al movimiento woke.

El reconocido psicólogo, científico y lingüista canadiense Steven Pinker, quien logró evitar un intento de cancelación gracias al respaldo de decenas de colegas académicos de su universidad, Harvard, y de intelectuales de otras instituciones, expresó en una entrevista con el diario La Nación de Argentina: «Estamos ante la puja de dos corrientes comandadas por una derecha autoritaria, nacionalista y populista, y una izquierda posmodernista, identitaria y políticamente correcta. Si solo debatimos sobre ciertas ideas, nos garantizaremos la ignorancia.»

La ignorancia es, precisamente, la base de la posverdad. En una sociedad saturada de información, pero con escaso conocimiento, entregada a la instantaneidad, es fácil caer en la superficialidad y, como consecuencia, eludir la cultura del debate.

El exjuez del Tribunal Supremo británico, Lord Sumption, sintetizó con precisión el peligro que representan la posverdad y la cultura de la cancelación. Declaró:
«En la última década hemos presenciado demasiados casos de académicos acosados, marginados, amenazados con procedimientos disciplinarios, obligados a autocensurarse e incluso despedidos por negarse a aceptar los clichés habituales sobre cuestiones que son materia de legítimo debate, como la identidad de género, el imperialismo, la esclavitud, la discriminación racial y muchas otras. Lo que ocurre es una traición a la vocación de nuestras universidades.»

EL INVITADO DE TRUMP

Estaban sentados en la sala de prensa, el espacio donde tradicionalmente los presidentes de Estados Unidos y sus homólogos visitantes hacen breves declaraciones—casi siempre retóricas—ante los medios de comunicación. Los diálogos sinceros, y a veces acalorados, ocurren a puerta cerrada, en presencia de las comitivas oficiales.

Pero entonces ocurrió lo que solo es posible cuando el presidente anfitrión es un ególatra rodeado de un séquito de incondicionales que compiten por su aprobación. En este caso, J.D. Vance, como si fuera el secretario de Estado en lugar de Marco Rubio—quien estaba presente, pero sin saber cómo desvanecerse—acusó al dirigente invitado de faltar al respeto al presidente en el Salón Oval.

Trump, urgido por demostrar aún más agresividad que Vance, arremetió contra el mandatario extranjero, quien intentaba defenderse con sólidos argumentos a pesar de las constantes interrupciones. Explicó que su pueblo estaba profundamente agradecido por la ayuda estadounidense, pero que la agresión que sufrían había comenzado por un ataque enemigo, no por su país. No podía aceptar, «con todo respeto, presidente de una superpotencia», negociar la paz con un adversario que buscaba la total destrucción de su nación, algo que ya había demostrado reiteradamente.

¡Y de repente! Trump recordó que el hombre frente a él era Netanyahu. Su reciente discusión con el «dictador» Zelensky sobre hacer la paz con el «demócrata» Putin lo confundió: «Perdón, Bibi. En este caso, la solución para la paz es seguir ignorando a la Autoridad Palestina en Cisjordania. Destruye totalmente a Hamás, aunque eso implique que no podrás rescatar a más rehenes israelíes. Luego viene lo mejor: nosotros mandamos tropas para la reconstrucción de Gaza y deportamos a los dos millones de palestinos que viven allí».

Semanas antes, Zelensky había abandonado la Casa Blanca como un genuino representante de los intereses de Ucrania y fue recibido en su país como un héroe. Netanyahu, en cambio, regresó a Israel donde la mayoría de sus ciudadanos quedaron preocupados por el destino las decenas de rehenes aun torturados por Hamas. Muchos otros, se sentían avergonzados de que el líder del estado judío hubiera sugerido que la expulsión de los palestinos era una «buena idea».

COMENTARIO CERTERO DEL PERIODISTA CHRISS COUMO

Mejor veo menos noticias; me provocan pesadillas como ésta.

LULISH

Uno de los perros más emblemáticos de la literatura universal es Argos, el fiel compañero del héroe de La Odisea. Durante veinte años aguardó el regreso de Odiseo a Ítaca y fue el único ser capaz de reconocerlo a pesar del disfraz de mendigo harapiento que la diosa Atenea le había impuesto para hacerlo pasar desapercibido mientras evaluaba la peligrosa situación de su hogar. Sin embargo, Argos, ya viejo y descuidado por los humanos, aún poseía la lealtad intacta. Con un último esfuerzo, agitó la cola y enderezó las orejas al ver a su dueño y a duras penas murió a sus pies. Odiseo, quien no podía delatarse mostrándole cariño a su mascota solo derramó una lágrima antes de seguir su camino.

A lo largo de la historia, la literatura ha dado vida a múltiples protagonistas caninos, pero pocos han encarnado la lealtad como Argos. Quizá su historia cimentó la idea de que los perros son los más fieles entre los animales domesticados. Algunos autores, sin embargo, les han otorgado un atributo humano: la palabra. Tal es el caso de Cipión y Berganza en El coloquio de los perros, de las Novelas ejemplares de Cervantes (1613). Estos canes no solo dialogan, sino que satirizan la hipocresía y corrupción de la sociedad de su tiempo. Cervantes, además, les concede una sabiduría esencial: la capacidad de vivir el presente. ¿No es ese, acaso, el propósito del yoga, la meditación y tantas prácticas espirituales que buscan liberar al ser humano del peso del pasado y la ansiedad del futuro?

También Kafka, en Investigaciones de un perro, nos introduce en la mente de un can que, reflexivo y desconcertado, se enfrenta a su propia naturaleza: la dependencia de los humanos y, a la vez, su incapacidad para comprenderlos.

Hace unas horas, nos despedimos de un miembro de nuestra familia: Lulu, una Beagle de trece años. A diferencia de Argos fue querida, mimada y, finalmente, acompañada hasta su viaje eterno por quienes la amamos: Rocío, Hannah y yo. Lulish se fue, creemos, como vivió: en un aquí y ahora, un eterno presente. En sus ojos, me pareció a menudo, percibir una melancolía opuesta a la alegría que mostraba al sacudir la cola, como si se apiadara de quienes tenemos demasiada consciencia de la maldad, las enfermedades y la muerte.

¿SOBRE QUÉ ESCRIBIR?

Qué razones motivan a un periodista o analista para escribir un artículo: algunos deben ajustarse a las asignaciones de la corporación para la que trabajan; otros, con más autonomía, priorizan la actualidad, la complejidad de un evento o la necesidad de dar visibilidad a conflictos olvidados y a veces, la elección es personal, porque el tema le afecta al escritor directamente.

Esta semana, hasta el jueves, pensaba escribir sobre la crisis del sistema político-jurídico occidental, diseñado tras la Segunda Guerra Mundial para resolver conflictos mediante la diplomacia y la disuasión. A pesar de que en el siglo XXI se esperaba el fin del imperialismo tradicional—entendido como intervención militar, anexión territorial y control de poblaciones—, eventos recientes ponen en duda que grandes potencias dejen de resolver conflictos trazando líneas en mapas sin consultar a las poblaciones ni gobiernos que se verán afectados.  

La invasión rusa a Ucrania parecía una anomalía extemporánea en un mundo globalizado, pero China, bajo Xi Jinping, se fortalece militar y geopolíticamente con intenciones expansionistas y Donald Trump plantea resolver la guerra en Ucrania negociando directamente con Putin, ignorando a Zelensky, la OTAN y la UE. También habla de poner fin al conflicto en Gaza sin diálogo con la Autoridad Palestina y hasta ha sugerido tomar Groenlandia y el canal de Panamá, con o sin negociaciones.

RECIENTE PORTADA DEL FINANTIAL TIMES. WEBSITE: https://www.ft.com/content/8d1afb00-57ee-4b59-abe3-df0ff18084fb

El tema de actualidad es, sin duda, el resurgimiento del imperialismo en su forma más arcaica.

Sin embargo, para mí, el tema más impactante fue el macabro espectáculo de Hamás exhibiendo, con orgullo y alegría, los féretros de cuatro rehenes, entre ellos una madre, Shiri Bibas (luego se supo que sus restos no estaban ahí) y sus dos hijos: Ariel, de cinco años, y Kfir, de poco más de un año, junto al del octogenario pacifista israelí Oded Lifshitz antes de entregarlos para ser enterrados en Israel.

Durante el ataque de octubre de 2023 contra el kibutz donde vivían los Bibas, los padres de Shiri —José Luis Silberman, argentino, y Marguit Schneider, peruana— fueron asesinados. Su esposo y padre, Yarden, quien estuvo secuestrado por 13 meses y fue canjeado hace poco por prisioneros palestinos, fue grabado por terroristas de Hamas en el momento en que, durante su cautiverio, le contaban, con sorna, la muerte de todos sus familiares.

VARIOS REHENES LIBERADOS RELATAN SUS EXPERIENCIAS Y TRAUMAS

Finalmente, ¿sobre qué escribí? Supongo que lo hice sobre cómo, en plena era de la inteligencia artificial y la tecnología avanzada, la humanidad sufre de una recaída de siglos cuando el imperialismo, la banalidad del mal (concepto de la filosofa Hannah Arendt) y el fanatismo religioso, en este caso, el islamista de Hamas y sus aliados Hezbollah, Hutíes, y el régimen de Irán, etc., siguen vigentes desde tiempos antiguos.

CANCIÓN DE LA INTERPRETE EDEN GOLÁN QUE COMPITIÓ EN EL EUROVISIÓN DEL AÑO PASADO Y CUYO JURADO OBLIGÓ A CORTAR LAS PARTES VINCULADAS A LA MASACRE DE HAMAS EN ISRAEL EL 7 DE OCTUBRE DE 2023. EL PRIMERO ES EL VIDEOCLIP PARA EL CONCURSO EUROPEO QUE PROHIBIÓ MANTENER LA LETRA ORIGINAL DE LA CANCIÓN.

A CONTINUACIÓN, EN UNA MANIFESTACIÓN PARA PRESIONAR AL GOBIERNO DE NETANYAHU A NEGOCIAR POR EL CANJE DE REHENES, LA VERSIÓN ORIGINAL Y OFICIAL DE LA CANCIÓN.

MÁS RAÍCES QUE BIENES

La declaración de Trump de encargarse de la reconstrucción de Gaza deportando a los más de dos millones de palestinos y así convertirla en un futuro resort frente al Mediterráneo ha sido interpretada como un disparate por algunos y una propuesta seria para otros.

CARICATURA DE CHRISTO KOMARNITSKI EN EL WEBSITE DE POLITICALCARTOONS.COM EN https://politicalcartoons.com/cartoon/292540/trump-at-gaza-golfbeach-resort

Al fallecido ministro de Exteriores israelí, Abba Eban, se le atribuye la frase de: “Los árabes nunca pierden una oportunidad de perder una oportunidad”, cuando se refirió a la negativa de los países vecinos de Israel de no aceptar el plan de partición de la Palestina británica en 1947 en un estado judío y otro árabe.

Diplomáticos israelíes evocaron esta frase tras los tres «noes” de la Liga Árabe en Jartum, Sudán, en 1967, luego de que Israel conquistara Cisjordania y Gaza: «no a la paz, no al reconocimiento de Israel y no a las negociaciones” y luego en 1978 al recordar la oposición palestina a los Acuerdos de Camp David entre Israel y Egipto.

SADAT, CARTER, BEGIN. ACUERDOS DE CAMP DAVID.

Tras los Acuerdos de Oslo de 1993, el proceso de paz fracasó cuando el líder palestino Yasser Arafat rechazó la oferta del primer ministro Ehud Barak de establecer un Estado palestino en más del 90 % de Cisjordania, toda Gaza y Jerusalén oriental. Los árabes en general y los palestinos, en particular, perdieron varias oportunidades de soberanía en Cisjordania y Gaza por su obsesión a destruir a Israel más que a la construcción de un estado propio.

Ningún judío puede, éticamente, sopesar la «propuesta” de Trump sabiendo que los israelíes, incluso en los momentos más dramáticos de la supervivencia, nunca contemplaron marcharse de su hogar. Para Israel, aceptar esta propuesta sería una traición moral a los valores judíos y a la democracia. Los judíos sabemos, por experiencia propia lo que significan las expulsiones: desde las ordenadas por los reinos europeos en la Edad Media, hasta la “zona de asentamiento” creada por Catalina la Grande en 1791 para restringir a los judíos en Rusia; y la de una Alemania nazi «Judenfrei” (libre de judíos), entre otras.

Debe quedar claro a todas las partes en conflicto y a los interesados en la paz en el Medio Oriente: el enemigo en Gaza es Hamas y a ellos puede Trump deportarlos, pero nunca a la población civil. Gaza es su hogar y por lo tanto la resolución del conflicto palestino-israelí no se resuelve como un tema bienes raíces si no con plan para garantizar las raíces de dos pueblos con derechos históricos sobre un territorio.

EX MINISTRO DE RELACIONES DE ISRAEL SHLOMO BEN AMÍ REFLEXIONA SOBRE CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ EN NOVIEMBRE 2024.

TRUMP ANTE EL ESPEJO

El espejo aun refleja la imagen de Biden y eso le desagrada. A pesar de su cara adiposa, su copete impecablemente rubio y su abultada panza, no siente celos por la delgadez del ex presidente ni envidia de los fornidos funcionarios que lo escoltan porque cuando se ve a sí mismo se percibe como un admirador más de Donald Trump. Es otras palabras, su ego solo se ve afectado cuando ve la grabación, repetidas veces, del candidato que luego de que le rozara una bala en la oreja, se incorpora y hace la señal de la victoria con parte de la cabeza ensangrentada demostrando que está predestinado, si no para grandes hazañas, sí para grandilocuentes declaraciones.  

¿Cuántos decretos firmará hoy? No lo sabe y ni siquiera sabe para qué sirven muchos de ellos. La orden que ha dado es la de mantener un ritmo frenético de firmar leyes y anunciar medidas audaces para generar debates acalorados que mantengan a gobiernos extranjeros y ciudadanos estadounidenses en vilo. Por ejemplo, aquella extravagante de proponer la expulsión de todos los palestinos de Gaza para convertirla, con presencia militar y empresarial norteamericana, en la ¨Riviera del Medio Oriente¨ en donde podrá vacacionar junto Netanyahu a menos que contraten para la reconstrucción, a muchos hispanos. En ese caso tendrá que fundar un nuevo MAGA, pero no el de Make America Great Again si no el de Move Americans from Gaza Away quizá al frío Mar de Groenlandia o al Canal de Panamá para hundirse y flotar a medida que sus esclusas descienden y se elevan para permitir el paso de embarcaciones.

Herald Sun cartoonist Mark Knight.

Lo importante, por ahora, es no dar tregua mediática para que no pase un solo día sin que hablen del impredecible y ¨emocionalmente ubicuo¨ Trump que un día impone tarifas y al otro las posterga, un día habla del daño que la dictadura venezolana le hace a su propio pueblo y al otro les quita a los venezolanos en EEUU sus permisos temporales de trabajo.

La política es secundaria, lo más importante es lo que ve reflejado en el espejo en el que Biden se miró el día que decidió renunciar a su candidatura y que a Trump le sirve para ingresar por sus recovecos al ¨país de las maravillas¨ de su vanidad.

MIRIAM

Ariel Segal

            Siempre concientizo tarde, cuando ya mis seres queridos no están en esta dimensión terrenal para rendirles homenaje. Supongo que es de humanos esperar alguien importante para la biografía personal fallezca para entender que su historia merecía ser escrita, al menos en un texto breve de un diario.

            Miriam era la ¨hija del medio¨ de tres que los inmigrantes polacos Máximo y Rebeca Freilich tuvieron luego de inmigrar a Venezuela, salvándose de la gran catástrofe europea que, con pocas excepciones, dejó con poca familia a esa pareja.

En Venezuela Miriam y sus hermanas Alicia, la mayor, la escritora, y Perla, la menor, quien murió prematuramente, tuvieron una infancia y adolescencia feliz, aunque siempre estuvo marcada por la insoportable pesadez del ser (en este caso, lo contrario al título de la novela de Kundera) judías, porque no solo fueron testigos del sufrimiento que aquejaba a padres enterándose de cómo sus familiares eran conducidos a mazmorras a las fabricas de muerte creadas por los nazis, si no, que aun cuando se alegraron de recibir con vida a la hermana de su madre, Gutka, y a su esposo Abraham, sobrevivientes de Auschwitz, sabían que su silencio sobre el tema era producto de un trauma del que solo contarían algunas historias, muchos años después.

            La historia de la supervivencia de mis tíos abuelos acaba de publicarla mi madre Alicia por los 80 años del Día Internacional del Holocausto y la reproduzco junto a este texto.

            Miriam se casó muy joven y tuvo dos hijos, Meyer y Anabel, y por eso estudió periodismo a una edad más tardía que sus compañeros de clase. Luego trabajó en la sección cultural del diario El Nacional, hoy ¨editado¨ solo por Internet porque Chávez y su pupilo Maduro les quitaron el papel periódico y el ilegitimo aun persigue a su editor y a varios de sus articulistas que marcharon al exilio. Miriam también dirigió una revista semanal en El Diario de Caracas y tenía una columna de entrevistas, con su correspondiente programa radial, llamado ¨Cara a cara¨. No retengo mucho de lo que hizo como periodista porque me fui de Venezuela a los 21 años, pero no solo porque fue mi tía, sino porque fue una excelente madre, profesional, judía, abuela- ya cuando vivió unos años en Israel porque el Chavismo no le permitía realizarse como mujer libre-, y por supuesto, fue un gran ser humano (por la calidad y calidez de sus amistades lo sé).

            Falleció en España hace pocos días. Me hubiese gustado poder contar más sobre su legado periodístico y su breve obra, una compilación de los ¨cara a cara¨, un libro de poemas y uno titulado ¨Cada parte tuya, manual de erotismo¨ que recuerdo, le sacó canas a mi pobre abuela pueblerina pero sabia

Googleando conseguí dos artículos que, por alguna razón, parecen ser los  únicos que se mantienen en la Web: http://webarticulista.net.free.fr/mf200721101307+Miriam-Freilich.html

y https://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/los-periodistas-somos-objetivo-de-guerra/

Miriam Freilich Z´L, descansa en paz cara a cara con dios, el universo, la energía o lo que trascienda tras la vida.