La tragedia y el sistema de alianzas de la guerra civil siria es ostensible para el caso de la histórica ciudad de Alepo, cuya ciudadela antigua – patrimonio universal – está casi en ruinas como el resto de la urbe.
Las primeras batallas en esta ciudad, la más habitada de Siria, comenzaron en 2012 y sus vecindarios fueron fraccionados entre las tropas del dictador al-Assad; el grupo de oposición laica al régimen, el Ejército de Liberación Nacional; y milicias islamistas sunitas del Frente Al Nusra (filial de Al Qaeda) y el Estado Islámico (EI). Con el tiempo los fanáticos islámicos controlaron la mayor parte de la ciudad y se dio un éxodo de civiles, sobre todo, cristianos y kurdos.
En 4 años han muerto más de 12 mil civiles de Alepo y en días recientes, con la entrada del ejército de Assad a la ciudad, apoyados por combatientes aliados chiítas de Irán y de la guerrilla libanesa Hezbollah, la cifra de víctimas se incrementa. (¡Si fuese Estados Unidos o Israel, ya habría manifestaciones en muchas partes del mundo!).
Rusia obligó a la retirada de los islamistas sunitas de casi un 70% del territorio de Alepo tras bombardearla indiscriminadamente, provocando masacres y el desplazamiento de 30 mil personas, en una situación calificada por un portavoz del Comité de Derechos Humanos de la ONU como “grotesca”.
Por si fuera poco, Turquía, también ha bombardeado zonas del norte de la provincia de Alepo (no la ciudad), para impedir que se consoliden en ellas milicias de un grupo kurdo, el YPG, ante el temor que en una post-guerra siria logren formar un estado para ese pueblo no árabe que tiene una gran diáspora kurda en su territorio.
«Área en donde viven los kurdos divididos, en su mayoría, entre Turquía, Irán, Iraq y Siria».
Con Rusia – que no ataca al E.I – y Turquía, con su actual enemistad, complican la guerra contra los islamistas radicales en Siria.
En 1991 un comité académico designado por la Universidad de Boston concluyó que el reverendo Martin Luther King Jr. plagió varios párrafos de su tesis de doctorado de 1955 y decidió que al texto original de la biblioteca de la universidad se le anexaría una carta certificando los párrafos que no citan sus fuentes.
Luther King también utilizó, sin consentimiento de los autores originales, párrafos y frases en algunos discursos como el más famoso “Yo tengo un sueño” del 28 de agosto de 1963 cuando convocó en Washington a más de 200 mil personas simpatizantes de la lucha por los derechos civiles de los negros estadounidense.
Algunos académicos justifican sus plagios porque en esos tiempos profesores liberales se pudieron prestar a que un carismático estudiante que vivía en un ambiente de discriminación. Sin embargo, uno de los miembros del comité que revisó su tesis, John Cartwright, fue categórico en afirmar que ninguna circunstancia lo perdona porque conocía los procedimientos académicos correctos.
La decisión de no retirarle el doctorado post-mortem, seguramente, está influida por el su martirió tras su asesinato en 1968; King, y el hecho de que en 1983 se decretó una ley dedicando un día anual en su honor por su rol en la lucha por los derechos civiles de EEUU. Así las cosas, la crítica quedó en la academia, y no en su comportamiento político.
La acusación del candidato de las elecciones presidenciales peruanas, César Acuña, fundador y ex rector de universidades, acusado de plagio, causó que su equipo propagandístico creara un spot televisivo sobre el héroe afroamericano que culmina con la siguiente frase: “plagiar es grave pero la vida de un hombre no se reduce a eso”.
«El cinismo de un plagiador que reivindica la educación como lema de campaña»
Sin embargo, King hacía política pero no ejercía un cargo público como varios políticos europeos que en años recientes, al descubrirse plagios de sus tesis, renunciaron (2 ministros en Alemania, un presidente de Hungría, etc.). Incluso, en 2013, el ex presidente de la Generalitat catalana. Artur Mass, se comparó, indirectamente, con Luther King, provocando reacciones en su contra.
Ni el gran mártir del pacifismo salvadoreño, Monseñor Arnulfo Romero se hubiera atrevido a compararse con el reverendo King porque aun siendo un sacerdote, y arriesgando su vida por la paz de su país, tenía lo que le escasea a muchos políticos: humildad y vocación de servicio. Estos dos valores no se pueden plagiar.
Es comprensible que cualquier gobierno debe a sus ciudadanos de posibles ataques terroristas y por eso, el desafío de Europa es el de lograr un equilibrio entre medidas políticas y policiales que minimicen los riesgos de atentados (luego de Paris 2015, Londres 2005 y Madrid 2004, y otros de menor escala), sin sucumbir al miedo como ocurrió, recientemente, cuando el gobierno italiano ocultó estatuas clásicas desnudas del Ayuntamiento de Roma por la visita del presidente iraní.
«Otros casos de capitulación ante el fanatismo religioso»
En esa línea frágil entre seguridad y miedo los dirigentes europeos se balancean en una cuerda floja ante el problema de cuántos refugiados musulmanes del Medio Oriente y África debe acoger y proveer de manutención cada país sin agravar su crisis socioeconómica, evitando también la infiltración de terroristas islamistas en un continente, que por sus valores de tolerancia y humanismo, no puede abandonar a suerte a decenas de miles de errantes que escapan de guerra civiles, fanatismo y hambre.
Minorías xenófobas aprovechan cualquier incidente violento de algún refugiado desadaptado para acentuar estereotipos generalizando que todos los musulmanes son fanáticos y esto, a su vez, aumenta la simpatía por partidos ultranacionalistas como el Frente Nacional de Francia o la Alternativa para Alemania, etc. (¡Cuidado Europa, ahora que controlan fronteras, no dejen solo a los griegos y naciones balcánicas como Macedonia y Croacia lidiar solos con los refugiados porque luego todos pagaran las consecuencias!).
vs.
Por otro lado, no se puede “tener tanto miedo al propio miedo” (parafraseando al revés a F.D. Roosevelt) escondiendo monumentos históricos y culturales porque contrariamente a lo que algunos piensan, eso no disuade a un fanático sino más bien le confirma que la violencia da frutos. Por eso, cuando en 2005 en Londres, se suspendió la obra El Gran Tamerlán de Christopher Marlow porque algunos de sus personajes condenan frases del Corán; o cuando la Deutsche Ópera de Berlín retiró su programa Idomeneo de Mozart, porque en esa versión cortaban las cabezas de Jesús, Buda y Mahoma, los grupos islamistas radicales no solo continuaron con sus atentados, sino también, la islamofobía se incrementó porque muchos europeos sienten que por ellos no pueden desarrollar, libremente, sus manifestaciones culturales.
La ecuación es compleja pero posible: sensibilidad a los refugiados y defensa de la libertad.
Las antiguas estatuas se descubren en excavaciones arqueológicas pero esta semana el gobierno de Italia inventó un nuevo método: el cubrimiento temporal de sus monumentos para no herir los sentimientos de “invitados especiales”.
El gobierno del primer ministro Matteo Renzi ordenó colocar paneles en las esculturas con desnudos de la civilización greco-romana exhibidas en los Museos Capitolinos del Ayuntamiento de Roma durante la visita que realizó allí el presidente iraní Hassan Ruhani. Más que un “gesto” de tolerancia el hecho ha sido interpretado como una capitulación más, de un país europeo, que no debe hacer concesiones culturales sobre sus valores laicos.
«Ruhani y Renzi en el Ayuntamiento de Roma»
Ruhani y su sequito de ministros y empresarios son huéspedes bienvenidos Europa – ahora que Irán fue liberado del embargo económico por la implementación del acuerdo nuclear firmado el año pasado- por los grandes negocios que ofrece el mercado petrolero persa a sus países, pero una nación no debe renunciar a sus legados por beneficios comerciales.
No se trata del caso de las caricaturas de Mahoma en el semanario Charlie Hebdo que plantean, por burlarse de la figura fundacional del Islam, una polémica sobre los límites de la libertad de expresión y el libertinaje, y ni siquiera, la imposición de “velos” para la Venus y otras esculturas romanas es comparable con la inhibición de varios autores occidentales de escribir sobre el profeta del Islam para evitar la experiencia de Salman Rushdie. quien en 1989, debió esconderse por más de una década tras el decreto religioso del líder de la revolución islámica de Irán, Khomeini, convocando a los musulmanes a asesinarlo por sus “blasfemias” en su novela Los versos satánicos.
Lo ocurrido en Italia revela que el miedo al islamismo afecta profundamente a los responsables de mantener en occidente los principios de sociedades tolerantes y a la vez, multiculturales.
«En el caso de la visita de Ruhani no bastó con que Venus se cubra, ella misma, sus partes intimas»
Al menos, de Roma, en donde también el dios mitológico de la vid, Dionisio, fue escondido de la vista de Ruhani, en Francia se encontró que su par galo, Hollande, mantuvo los vinos que guarda para sus huéspedes, y a diferencia de Julio Cesar, de París, Ruhani no pudo decir “vine, vi y vencí”, porque de allí el persa se marchó sin imponerse.
«Dionisio»
«Holland durante un brindis con un buen vino francés»
Desde su fundación como monarquía en 1921 hasta el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein en 2002 Iraq fue gobernada por la minoría de la rama árabe sunita sobre la mayoría árabe chiíta y un tercio de población no árabe, los kurdos, asentados, principalmente, en el norte del país.
Proporciones y ubicación de mayorías árabes sunitas y chiítas, y kurdos (grupo no árabe de origen asiático) sunitas de Iraq.
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En su intento de forzar una democracia, las fuerzas de ocupación de EEUU abrieron las puertas para que los chiítas, con elecciones libres, se convirtieran en la mayor fuerza política iraquí generando a sunitas, que habían sido miembros de la élite política y social, temor a represalias por parte del gobierno del ex primer ministro Nuri al Maliki, quien los discriminó durante sus dos gestiones.
En 2005, tribus sunitas de la provincia occidental de Al Anbar crearon comités de autogobierno y milicias para combatir a las tropas de ocupación, pero pronto, ante la entrada de Al Qaeda a sus distritos, forjaron una alianza con una brigada comandada por el general norteamericano John Allen, Esto se conoció como “Despertar de Anbar” porque los sunitas lograron, con la mediación del hábil general, recuperar el poder de su región y que el gobierno de Bagdad les otorgara cierto grado autonómico.
En 2014 sanguinarios miembros del Estado Islámico (EI) tomaron el control de varias zonas de Al Anbar cuestión que condujo a Barak Obama a la decisión de reenviar a Iraq a John Allen,- quien había sido trasladado tras la retirada de EEUU de ese país en 2011 a Afganistán- para que, con su experiencia, tratara directamente con la población como comandante de las tropas de la coalición que luchan contra el EI. Desde entonces, los sunitas de Al Anbar retomaron algunas de las zonas ocupadas por los fanáticos islamistas aunque en las últimas semanas, nuevamente el EI ha logrado hacer importantes avances en esa región, en especial, en una ciudad no lejana a Bagdad: Ramadi.
La situación en Al Anbar, parte del llamado “triángulo sunita” pasa hoy por una peor crisis humanitaria que la 2005 y el poder del EI es más considerable que el de Al Qaeda en esa año, y por eso Allen, quien conoce bien la visión y necesidades de los habitantes de esa provincia, plantea que la solución para derrotar al EI no es solo bélica, sino también cultural y socioeconómica y pasa por enseñar a todos los iraquíes a coexistir en tolerancia.
Allen, aunque no Woody, sabe de dirección.
John Allen junto a Obama en una reunión estratégica sobre Iraq.
Mientras en América Latina nos distraemos con la historia que protagonizaron el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana Kate del Castillo, protagonista de la telenovela sobre una mujer narcotraficante, “La Reina del Sur”, en el caso de sus encuentros previos a la captura del “Chapo” Guzmán, esta semana fue plena en eventos de gran importancia en el mundo entero, desde los atentados terroristas islamistas en Yakarta, Indonesia, y Estambul, Turquía; hasta la consolidación de un gobierno separatista en Cataluña, España; las trágicas imágenes de la hambruna provocada por el asedio del ejército del dictador sirio Bashar al-Assad y sus aliados guerrilleros chiítas del grupo islamista Hezbollah en la ciudad de Madaya; el último mensaje anual al congreso de Barack Obama antes de dejar la presidencia de Estados Unidos, etc.
La globalización, ese concepto tan utilizado en nuestros tiempos, para definir a nuestro mundo interconectado, no es algo nuevo puesto que en todas las etapas de la historia siempre hubo encuentro entre culturas en territorios de civilizaciones vecinas. Los griegos y los persas (actuales iraníes), tuvieron dos guerras que les obligo a conocer sus diferencias en el siglo 5 A.C en las llamadas “Guerras Médicas”. (No porque sus protagonistas fueran galenos, sino porque el imperio persa de esa época estaba dominado por la civilización Meda).
Un siglo después Alejandro Magno y sus ejércitos helenos llegaron a Persia e incluso a territorios cercanos a La India, e integraron aspectos de la cultura griega y la persa. Tiempo después romanos expandieron su imperio por Europa, Medio Oriente y norte de África y también impusieron mucho de su cultura, pero también fueron asimilando la de otras civilizaciones además de propulsar el comercio internacional con geografías distantes a ellos, como ocurrió con la denominada “Ruta de la Seda” que conecto a Occidente con el Asia y el lejano Oriente, incluyendo a la civilización china.
La globalización siempre ha existido, pero la de nuestros tiempos se caracteriza, sobre todo, en los avances comunicacionales, informáticos y de la instantaneidad, por lo cual, la información a la que tenemos acceso es abrumadora, por lo cual, se hace cada vez más difícil profundizar en lo mucho que ahora sabemos que pasa en el mundo. Nos informamos más pero conocemos menos, a medida que las tecnologías de la comunicación se hacen más rápidas y sofisticadas, y es en ese contexto que los analistas internacionales se vuelven más imprescindibles para dar contextos geográficos, históricos, socioeconómicos, etc., pero su función se complica: ¿Qué tema elegir de los muchos que ocurren en el mundo?, ¿cómo priorizar cuál noticias es de mayor para las grandes audiencias?, ¿quién nos da derecho para decidir que evento es más importante que otro?.
¿Qué analizar o no?, es la pregunta Shakesperiana de nuestros tiempos, y en una semana como esta comparto esa duda para no tomar una decisión sobre el tema que debería escribir, sino plantear la inquietud de la globalización actual, definitivamente positiva, pero como todo en la vida, con un precio a pagar que plantea cualquier cambio: tendemos a ser personas más informados y conectadas con los demás, pero a la vez, con menos conocimientos y relaciones más superficiales que cuando el ser humano estaba obligado a conversar cara a cara con su semejante.
Si la Mafalda de Quino reflexionaba así en los años 70s del siglo 20, ¿cómo será hoy?
La tensión entre Arabia Saudita e Irán no es algo nuevo. Los dinastía saudí que tomó el poder de Arabia en 1932 implementa, desde entonces, un régimen fundamentalista y represor de la rama mayoritaria del Islam, la sunita (más de 80% de las personas que profesan el Islam), tiene tensiones con Irán desde que la revolución islámica liderada por fundamentalistas chiítas (la segunda rama más extendida entre los musulmanes, uno 15% de ellos, aproximadamente) derrocó a la dictadura del emperador laico del país persa, el Shah, en 1979.
El conflicto sunita-chiíta surgió luego del fallecimiento de Mahoma en el siglo 7 por la pugna entre dos bandos que proclamaban el derecho de suceder al fundador del Islam como líder (califa) del primer imperio establecido por el profeta y caudillo. Los sunitas vencieron y desde entonces, los fanáticos de ambas ramas del Islam se fueron distanciando a lo largo de los siglos, no solo por sus luchas territoriales, sino también, por interpretaciones distintas del Corán.
Desde que el Ayatola Khomeini anunció en 1979 que la revolución islámica chiíta comenzaba en Irán pero llegaría a La Meca, Medina (ambos en Arabia) y otras ciudades sagradas para el Islam, apoyando a guerrillas y grupos terroristas chiítas como Hezbollah en El Líbano, los Houthi en Yemen, la Fuerzas Quds (miembros de la Guardia Revolucionaria iraní) en diversas partes del mundo, Arabia Saudita y regímenes sunitas apiadados hicieron lo mismo financiando a grupos como los Talibanes en Asia Central, Al Qaeda, Hamas, e incluso a al Estado Islámico, todos grupos islamistas que luego se “revelaron contra sus patrocinadores” por sus buenas relaciones con occidente.
Con los conflictos de Iraq, Siria, Libia y Yemen, todos vinculados al conflicto sunita-chiita, y el potencial de que éstos de extiendan a El Líbano, Bahréin, Jordania, etc., es imprescindible que los saudíes e iraníes logren un mínimos consenso para pacificar su región, pero la ejecución del disidente chiíta, el Imán Nimr al Nimr pone en peligro este objetivo.
¿Fue a ejecución del Imán una torpe decisión por la inexperiencia del nuevo rey saudita, o busca repotenciar el conflicto sunita-chiíta para impedir que Irán se reincorpore en alianzas internacionales?
«Nunca conoces realmente a una persona hasta que te has calzado sus zapatos y has caminado con ellos» era la forma de pensar de Oliver Sacks, el neurólogo y escritor fallecido en 2015. El médico londinense ejerció su profesión en Estados Unidos y dedicó su vida a entender los secretos de la mente, y en lenguaje sencillo, los compartió en varios libros. Por ejemplo en “Los ojos de la mente” (2010) compartió su propia enfermedad, agnosia visual (incapacidad para reconocer rostros), y sin embargo aprendió a leer en profundidad el lenguaje del cerebro y del alma.
Su obra “Despertares”, fue llevada al cine y el genial Robin Williams fue elegido para protagonizar a Sacks cuando descubrió, en 1969, una medicación que logró despertar a pacientes catatónicos
Robin Williams junto a Oliver Sacks.
Lamentablemente el efecto de la droga fue temporal y Sacks sufrió viendo a sus pacientes-amigos regresar a su mundo de inconsciencia total.
En febrero de 2015 Sacks dejó su último testamento público en las páginas de The New York Times con un artículo de despedida a sabiendas de que, pronto, lo consumiría un cáncer terminal, como ocurrió en agosto. Un fragmento revela su gran amor por la vida y la humanidad: “No hay tiempo para lo no esencial. Debo concentrarme en mí, mi trabajo y mis amigos. Dejaré de mirar NewsHour (noticias) todas las noches. Dejaré de prestar atención a la política o las discusiones sobre el calentamiento global. No es indiferencia pero sí desprendimiento; todavía me preocupo profundamente por el Oriente Medio, sobre el calentamiento global, sobre el crecimiento de la desigualdad, pero esos ya no son mis asuntos; que pertenecen al futuro”
En este mensaje Sacks nos advirtió no ser catatónicos ante el sufrimiento de los demás.
España celebra la Navidad en compás de espera del nuevo año político pues, por primera vez desde el retorno a la democracia en 1977 (luego de 41 años tras la Guerra Civil, la dictadura franquista y la transición), los resultados electorales no le otorgan mayoría absoluta parlamentaria a las dos grandes fuerzas políticas: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del ex candidato Pedro Sánchez y el Partido Popular (PP) liderado por el jefe de gobierno Mariano Rajoy.
Los españoles tendrán que esperar varios días, como suele suceder en otras democracias parlamentarias como la italiana, la griega, etc., para que sus políticos aprendan a ejercitar la cultura de la negociación para formar coaliciones de gobierno y de repartición de cargos ministeriales, tras el gran caudal electoral que obtuvieron dos partidos políticos nuevos y reformistas: Podemos, liderado por Pablo Iglesias, y Ciudadanos, por Albert Rivera . Esta nueva realidad, de ser manejada con comprensión y madurez por parte de los líderes de los cuatro grandes actores políticos que buscaran formar alianzas, podría ser un estupendo regalo de fiestas para la sociedad española.
El ejemplo contrario lo da el gobierno chavista de Venezuela que luego de la derrota electoral del parlamento comenzó con berrinches, amenazas y acciones inconstitucionales demostrando que el trío Raúl Castro- Maduro- Cabello son un poder esperpéntico neo totalitario.
La Unidad Democrática no le hace mucho caso a lo que interpreta como pataletas de ahogados porque confía que en enero contrarrestarán los abusos del chavismo en la nueva asamblea y que contarán con apoyo internacional. (¿Recordarás ahora, Dilma, que fuiste prisionera de la dictadura brasileña? ¿Tomarás en cuenta, Bachelet, que tu padre fue torturado por oponerse al golpe de Pinochet? ¿Podrás buscar el Nobel de la Paz, Santos, no solo por negociar con las FARC, sino ayudando a Macri a presionar a los dictadores vecinos?)
Mientras que en España esperan en Enero a los reyes Melchor, Gaspar y Baltasar en Venezuela se roban las fiestas quienes se creen sus monarcas: Malechor, MalGastar y VaaAsaltar.
A un mes de los atentados de París, sus ciudadanos participaron en actos masivos recordatorios por las víctimas recordándonos aquella famosa frase atribuida al Rey Enrique IV de Francia, “París vale un misa”, que supuestamente dijo al convertirse al catolicismo para gobernar, con el apoyo de las mayorías poderosas, durante una época de guerra religiosas entre católicos y hugonotes (protestantes).(INVITO A LEER A CONTINUACIÓN DE ESTE TEXTO: «PARÍS VALIÓ UNA MISA Y UN KADISH» ESCRITO Y PUBLICADO EN AGOSTO DE 2007, )
El pasado domingo, aniversario del trágico atentado islamista, los franceses – que hoy resuelven sus diferencias sin matanzas como en los tiempos de las monarquías, la revolución o del imperio Napoleónico –asistieron a mesas electorales en la segunda vuelta de los comicios provinciales y el partido socialista de Hollande apoyó al partido republicano de centro-derecha de Sarkozy, logrando el objetivo que el partido ultranacionalista Frente Nacional (FN) de Marine Le Penn – que ganó en casi la mitad de las regiones en la primera vuelta – no obtuviera la mayoría en ninguna.
Le Penn, Sarkozy y Hollande.
De esta manera aunque el FN aumentó considerablemente su caudal electoral no concretó, políticamente, su oposición absoluta al recibimiento de refugiados sirios y su propuesta de retirar al país del acuerdo Schengen.
Las “misas” laicas (eventos recordatorios) en memoria de las víctimas del fanatismo religioso y el triunfo sobre la xenofobia en las mesas electorales coincidieron con las musas que inspiraron a los delegados de la Cumbre del Acuerdo Climático en París que llegaron a un acuerdo para combatir el calentamiento global. Suficiente peligro afronta la humanidad con la intolerancia como para dejarse asfixiar también por los gases tóxicos.
El mundo bien vale varias misas, mesas y musas.
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PARÍS VALIÓ UNA MISA Y UN KADISH
Agosto, 2007.
Ariel Segal
La semana pasada, un cardenal francés, postulado por algunos de sus correligionarios como sucesor de Juan Pablo II, fue enterrado en la catedral de Notre Dame, recibiendo una cristiana sepultura luego de que uno de sus primos recitara la plegaria fúnebre judía, el Kadish.
Esta escena, que hace unas décadas solo hubiese sido posible en la ficción de una mente muy imaginativa, solo la podía originar un hombre como el cardenal emérito de París, Jean Marie Lustiger, quien falleció a los ochenta años luego de una vida de intensa actividad pastoral que le granjeó el cariñoso título de “párroco de París”, una legado intelectual de 23 libros sobre asuntos teológicos, y varias misiones que cumplió para el Vaticano desde que Juan Pablo II lo nombrara obispo de Orléans en 1979 y luego arzobispo de París en 1981.
¿Quién fue este hombre que algunos querían y otros temían, pudiese convertirse en “el primer Papa judío después de San Pedro”? Nacido en el seno de una familia judía que abandonó Polonia durante la Primera Guerra Mundial, Aaron Lustiger vivió en carne propia el virulento antisemitismo cuando en 1937 se hospedo por un tiempo con una familia protestante de la Alemania Nazi, con quienes se familiarizó con el Nuevo Testamento.
En 1940 sus padres lo enviaron junto su hermana a vivir con una familia católica en Orleáns para evitar que fuesen perseguidos por el gobierno colaboracionista del régimen francés pro-Nazi y el adolescente decidió bautizarse a los 13 años. Aunque esto le causó una gran tensión con sus padres, Jean Marie sufrió mucho cuando ambos fueron deportados a Auschwitz, en donde su madre fue gaseada. Su padre, que sobrevivió, intento a su regreso a Francia liberada, convencer a su hijo de retornar al judaísmo pero el joven ya había decidido su vocación.
La controversial identidad judeo-cristiana de Lustiger no solo le valió la incomprensión de su familia, sino de muchos clérigos que no podían comprender lo que de diferentes maneras explicó a lo largo de su vida: “Soy judío y permaneceré judío, por mucho que les pueda resultar inaceptable a muchos. Y creo que la cristiandad es el medio más adecuado para llevar la luz a los no judíos”.
Para algunos, Lustiger no pasó de ser un personaje algo bohemio, en el mejor de los casos, o un hereje para ambas religiones, en el peor, y sin embargo, su labor en la reconciliación promovida por Juan Pablo II entre judíos y cristianos; su sensibilidad para asuntos de derechos humanos y de justicia social que lo convirtieron en una requerida voz de conciencia en Francia; y su aporte en temas teológicos y políticos, hicieron que fuese respetado – más allá de toda polémica – por rabinos, sacerdotes e intelectuales laicos de todas partes del mundo.
Enrique IV de Navarra, quien quiso ser rey de Francia y no pudo por no ser católico, dijo una vez que “París bien vale una misa”, indicando que por el poder estaba dispuesto a convertirse, pero Lustiger, el hombre que también recito el Kadish durante el 60 aniversario de la liberación de Auswhitz – a donde asistió como representante del Papa y como hijo de una de las millones de víctimas del Holocausto, – demostró por tolerancia, que la semana pasada París valió un Kadish durante una misa.
«El Maleh Harahamin», una plegaria funebre (Kadish) especial, en este caso compuesto en memoria de las víctimas del Holocausto.