En este caso particular, ya que no he tenido oportunidad de leer los materiales que mi amigo «F» me va contando, no reproduzco mis comentarios y me limito a presentar sus opiniones en base a lo que él ha ido a aprendiendo sobre la tesis de Hannah Arendt sobre la Banalidad del Mal:
De «F» para Ariel, april 28, 2010.-
Lo que he leído y discutido niega absolutamente la supuesta motivación banal de Eichmann en su larga, consistente, conciente, inteligente, eficaz, y por supuesto perversa, etc., cadena de acciones y decisiones cuyo propósito único y directo fue el asesinato de millones de inocentes.
Eichmann alegó no odiar a los judíos, ser una pequeña pieza de engranajes múltiples y complejos, etc., pero esa fue su absurda -aunque eficaz para Arendt- defensa. Inverosímil, absurda, inaceptable. Es que además no importan, en realidad, sus motivaciones. Lo que importa fueron sus acciones y los efectos de éstas. El Tribunal israelí que lo juzgó no entró en esa absurda argumentación, lo condenó y ejecutó.
Por otro lado, asignar un calificativo moral / sicológico al mal «banal», es trasladar la valoración ética que se hace sobre el autor, sobre la persona, sobre el perpetrador, resulta ilógico. El mal no es banal o fundamentado, o radical o absoluto. Esas calificaciones aplican a las intenciones del actor, no a la cosa, que además es un concepto inmaterial.
Se pudo decir que Eichmann tuvo motivaciones no profundas como supuestamente sería el odio, pero ¿quién ha dicho que el ser humano se mueve por razones y fundamentos profundos, explicables, de peso? Asignar banalidad a las motivaciones de Eichmann es juzgar por contraste con lo que se supone que mueve al ser humano, lo que en rigor demuestra la existencia en el valorador de un esquema irreal sobre la condición humana, que en realidad se mueve por diversísimas motivaciones que van de lo biológico a lo místico. Definir por contraste teniendo en cuenta un solo lado extremo del hombre, según estoy yo viendo, es prejuicioso, irreal e ignorante. Con perdón de los que sepan más que yo, que serán miles.
Tras postergar por años mi entrada al tema Banalidad, por fin entro. Y lo que voy leyendo y escuchando me parece desenfocado, cuando no prejuicioso e ignorante. En lo sucesivo puedo girar 180º, pero a esta fecha, estoy donde te comento.
Ahora, que Arendt construya todo un cuerpo estructurado sobre la eliminación de la responsabilidad personal que promueve el totalitarismo, eso es otra cosa. Pero razón en el paso 2 no implica necesariamente razón en el paso 1 del razonamiento. Ni tampoco implica que por no ser válido paso 1 no lo sea el 2.
VolvienDo atrás y por contraste de nuevo : Eichmann banal por sus motivaciones comunes y bobas. ¿Hitler no banal dado su odio profundo? El odio no define la banalidad, ni siquiera su intensidad ni profundidad puesto que el odio es una motivación más, típica y exclusivamente humana.
Te escucho.F
PS : Otros elementos que me causan desconfianza y rechazo :
– Cómo Arendt va a valorar la democracia representativa como Democracia de un minuto, reduciéndola solo al voto! Democracia es Estado de derecho, es separación de poderes, es check and balance, es libertad de expresión y más, es responsabilidad personal y grupal, es participación, es identidad, es comunidad en imaginarios, etc. ¿De dónde Arendt prefiere la democracia directa tipo soviet (comunas) empujada por la terrorista Rosa Luxemburgo atentando contra la fragilísima República de Weimar? Acaso piensa que toso los hombres estamos todo el tiempo participando «patria o muerte» en lo público? Por eso califiqué ayer a Arendt como anarquista utópica. Descripción que mantengo y ratifico.
– Cómo dice Arendt que la guerra de Vietnam se termina por la acción hippie, cuando ese fue un elemento más en la etapa final de un largo y complejo proceso! Eso es tomar la parte por el todo, Y yo no puedo creer que eso sea solamente ignorancia. Creo que es eso, pero más que nada prejuicio, sesgo, manipulación interesada de la realidad para demostrar idea previa.
– Cómo despreciará Arendt el aporte sicológico al concepto de identidad, y cómo se contradice cuando refiere la identidad a lo privado, cuando a su vez dice que es en lo público que el hombre se define y adquiere humanidad.
– Cómo puede despreciar, objetar la existencia de las Constituciones, bajo el argumento que una vez hechas se termina la discusión y participación, y el aporte de nuevas ideas. ¿Qué pretende ella, que todo esté siempre en el aire, en movimiento, areferenciado? ¿No es esa posición absurda, irracional y desconocedora del funcionamiento de mente personal y colectiva? ¡Por favor!
– La superficialidad, autoasumida superioridad moral, etc., desde la que Arendt condenó moralmente a los Judenratte, juzgando desde afuera… ¿Cómo puede uno aceptar y reconocer semejante incomprensión? No solo humana sino histórica , sicológica, etc?
Otras cosas dichas anoche con las que discrepo :
– Que el juicio a Eichmann no sirvió para nada o que sí sirvió como antecedente de posterior desarrollo de la legislación penal internacional. La verdad es que fueron los juicios de Nuremberg los que pusieron las bases. Por otro lado, juzgar y ejecutar a un monstruo -banal o no- es hacer justicia, es aliviar a los sobrevivientes, es honrar a las víctimas, es sentar precedentes, etc. Además, el juicio público (radio y TV) en Israel produjo cambios profundos y dramáticos en la percepción y conceptualización del Holocausto, los sobrevivientes, la resistencia, los perpetradores, los indiferentes. Los hasta entonces despreciados y avergonzados sobrevivientes mudos pasaron a ser resistentes, ejemplos de dignidad a pesar del horror, conservadores y potenciadores de identidad judía, etc. A partir de ese juicio hubo una explosión de literatura de la Shoá, y se expandió en orden de magnitud la cantidad, extensión y profundidad de los estudios sobre Shoá. ¡Una pelusa, pues!
– Que los partidos políticos no sirven para nada: Bueno, qué te puedo decir.
– Que a Pinochet no lo sacaron los partidos sino la presión internacional. ¡Por favor! ¿Y los 17 años de proceso? ¿Y el trabajo increíble de los partidos reunidos todos en esa azarosa actividad de Plebiscito del 88? Etc.
Nuevamente «F» escribe, mayo 03, 2010.-
Me llamó tu atención sobre un particular expresado por Bauer en una charla más amplia sobre el engaño de Eichmann a Hannah Arendt con el cuento de «obedecí órdenes», de donde salió -lo que yo por ahora llamo «otro cuento más»- la idea de banalidad del mal. Todo el artículo es interesantísimo pero este puntual es el que nos ocupa ahora.
«El elemento esencial de cualquier interpretación de las políticas nazis es la historia de la elite intelectual alemana. Desde mediados del siglo XIX se venía dando una radicalización cada vez mayor de la elite intelectual. El nacionalismo radical se impuso sobre la tendencia más liberal y se transformó, gradualmente, en patriotismo racista, no sólo en Alemania sino también en Austria. Esto se hizo evidente durante el Segundo Reich, entre 1870 y 1914. La derrota en la Primera Guerra Mundial exacerbó esta tendencia, y para los años 20 las universidades y las organizaciones de docentes estaban entre los principales seguidores del Nacional Socialismo.
Sin el apoyo de los intelectuales, el régimen nazi no habría podido llegar al poder ni tampoco conservarlo. Fue de las filas de la intelectualidad de donde se reclutaron las personas que dirigieron los crímenes nazis.
Obviamente, la conclusión es que el conocimiento por sí mismo no garantiza un enfoque humanístico de la vida, y que no hay nada tan peligroso como asesinos masivos inteligentes.
Eichmann es un excelente ejemplo: engañó a gente brillante, como la filósofa Hannah Arendt, logrando que lo aceptaran cuando se autoproclamaba como un mero engranaje de la máquina, una personalidad banal que hizo el mal porque no era un ideólogo y no sabía que era incorrecto. En realidad, Eichmann era miembro de la Oficina Central de Seguridad del Reich, la RSHA, compuesta por individuos de alto nivel de inteligencia, radicalmente racistas, radicalmente antisemitas y motivados ideológicamente, que eran el núcleo de la maquinaria de los perpetradores. El grupo incluía a la Policía de Seguridad, con su rama de la Gestapo, la Policía Criminal y las unidades de inteligencia. Ellos se encargaron de una gran parte de las matanzas.
Aunque Eichmann no haya tenido educación universitaria, los hombres que lo rodeaban sí la tuvieron, y él mismo citaba a Kant y a Hegel. No era un mero engranaj e en la máquina, era parte del sistema de control de la máquina. En una conferencia que dio ante personal de seguridad nazi de alta jerarquía en noviembre de 1937, explicó de qué se trataba la conspiración judía internacional. Él era parte de la jerarquía, y aunque recibía pautas generales de su superior, demostraba una gran inteligencia e iniciativa para radicalizarlas. Daba órdenes; no sólo las recibía. De todos modos, pocas veces precisaba órdenes, porque se identificaba plenamente con la política asesina general, y sabía muy bien que lo que estaba haciendo estaba mal. Lejos de ser una personalidad banal, demostró que el mal nunca es banal. La verdadera historia de Eichmann puede usarse en el ámbito educativo para enseñar el opuesto exacto de la imagen popular creada por el cine y por supuestos documentales. Se pueden proporcionar fuentes para todo esto.»
Nuevamente «F» escribe, mayo 10, 2010.-
Continuando mis lecturas sobre «Banalidad del mal», desde un video de una conferencia dada por el Juez Gabriel Bach -Fiscal Asistente en el juicio a Eichmann que critica y desacredita a Hannah Arendt y su Banalidad del mal- busco referencia de Jacob Robinson, estudioso de la Shoá citado por Bach, quien escribió un libro refutando a Arendt. Aún no llego al libro escrito por él pero sí a un documento de agosto de 1963 de la Liga Anti-Difamación de la B’nai B’rith
The Arendt Book: A Report on the Evil of Banality:
http://www.paulbogdanor.com/holocaust/arendt.pdf
Donde se hace un resumen de las ideas principales desarrolladas por Robinson. El texto clasifica las oposiciones a Arendt en cuatro áreas : La (inexistente) cualidad académica de Arendt en los temas involucrados en el juicio; El (sesgado y desenfocado) tratamiento o interpretación que le da Arendt a Eichmann y su papel en Shoá; Sus (de nuevo sesgadas y desenfocadas) críticas al juicio en Jerusalén; La (injusta e ignorante) alegada complicidad y cooperación judía en su destrucción.
En la primer área, se puntualizan errores, malas interpretaciones, ignorancia y confusión de datos duros, desconocimiento de los temas, etc. El punto más relevante objetado es que Arendt hizo una interpretación de la persona, motivaciones y hechos de Eichmann sumamente subjetiva, infundada, arbitraria, parcial, y que sobre tal imagen personal e individual (unipersonal) extrapoló inventando un tipo humano, un perfil sicológico universal. Digo yo que lo absurdo, inconsistente, irracional, arbitrario, etc de tal «salto mortal en el aire» es un hecho enorme, importantísimo, que debe tenerse en cuenta en todo análisis del famoso invento «Banalidad del mal».
Arendt llegó a afirmar que Eichmann era Sionista (sic), y en su característico desenfreno pontificante, criticó al Tribunal, al Fiscal general, se acogió a los argumentos de la defensa de Eichmann, sospechó de las motivaciones de los testigos -judíos y no judíos- Ben Gurion, Israel, Sionismo, judíos en general, la audiencia del juicio, el propósito u objetivo del juicio, desarrollo del mismo y sus conclusiones. (Faltó solo criticar, será a Moisés o sus tías, digo yo).
En el área dos, al inicio se dice algo que impacta : «La doctora Arendt cree que los jueces israelíes que juzgaron a Eichmann no entendieron al personaje o su rol en la destrucción de los judíos». (Sic traducido). Sigue el texto diciendo que «Eichmann pertenece a un nuevo tipo de criminal que comete sus crímenes bajo circunstancias que hacen casi imposible que él supiera o sintiera que estaba haciendo algo incorrecto». Digo yo, Arendt de pronto es experta criminóloga, sicóloga, historiadora, socióloga y pare Ud. de contar.
Arendt califica a Eichmann prácticamente como víctima del sistema nazi -por cierto, así se autodescribió Eichmann en el juicio- en contra de lo escrito por Hoess en su autobiografía en que narra conversaciones y acciones criminales de Eichmann, contradiciendo también lo declarado por Eichmann en Argentina a su entrevistador Wilhem Sassen (grabado en cintas luego transcritas), e ignorante del desempeño concreto del enjuiciado en el exterminio judío europeo.
Hay una citas de los calificativos -definiciones sicológicas creación propia- de Arendt sobre Eichmann que impactan : «Eichmann es normal»; «terrible y terroríficamente normal», hombre «arruinado por el pudor». ¡!
Evidencias documentadas en el juicio fueron ignoradas, desechadas, desconsideradas por Arendt, p.e. : Desobediencia en 6/44 a Admirante Horby, Gobernador de Hungría respecto a parar las deportaciones; Discusión tremenda entre Eichmann y General SS Karl Wolf respecto a que la vida de algunos judíos debía ser preservada. La oposición de Eichmann llegó tan lejos que retó a duelo al General (Himmler en persona tuvo que aplacar aquello y prohibir el duelo); La decisión a rajatabla de Eichmann de mantener en el ghetto de Riga a Mrs. Jenni Cozzi, viuda judía de un alto oficial italiano, en contra incluso de reiteradas solicitudes de la Cancillería de la aliada Italia.
La inconsistencia crece : No solo ignora estas enormes evidencias sino que a la vez y en sentido opuesto, Arendt escribe en distintas partes de su libro, cosas como : «La posición de Eichmann era la de la más importante cinta transportadora en toda la operación» (de exterminio de judíos); «Todas las deportaciones desde el Oeste hacia el Este fueron organizadas y coordinadas por Eichmann y sus asociados»; «Eichmann siempre dio lo máximo para hacer (instrumentar) la Solución Final»; «El siempre hizo lo máximo más para agravar las consecuencias de la ofensa más que para reducirlas»; «El fue capaz de enviar millones de personas a su muerte»; «Su función fue embarcar (en trenes) millones de hombres, mujeres y niños a su muerte, con gran celo y el más meticuloso cuidado (en los detalles); «Fue cierto que él hizo su trabajo con gran celo, mucho más allá del llamado del deber».
En el área (o tema) tres, se fijan estos hechos : Arendt afirma que el Tribunal no declaró (algunos) testigos de la defensa porque tales testigos del extranjero temían ser encarcelados si iban a Jerusalem y que por ello el juicio era no paritario. La verdad es que se ofreció inmunidad a algunos que igual rehusaron ir; otros se negaron por diversas razones, y 16 fueron interrogados por tribunales conjuntos en Austria, Alemania e Italia. Por cierto, ninguno de estos testigos del extranjero introdujo elementos favorables al enjuiciado.
Arendt objeta que el Tribunal incurrió en falta de definición del concepto «crímenes contra la humanidad». La respuesta lógica es que el Tribunal no tenía que hacerlo porque ya tal definición era Ley en Israel desde 1950. Y la acusación de Arendt que el Tribunal no mencionó que el exterminio de un pueblo no se limitaba a ese pueblo sino que se extendía al orden internacional. Tampoco fue eso así ya que hay mención específica en la Sección 16 del Juicio de que el crimen contra el pueblo judío es un crimen bajo la Ley de las Naciones, contra el orden mundial.
Arendt cuyos estudios de leyes, Derecho, procedimientos, etc., era igual a cero, se permite escribir esta joya : «Las irregularidades y anormalidades del juicio en Jerusalem fueron tantas, tan variadas, y de tal complejidad legal (mira tú), que cubrieron (ensombrecieron, soslayaron) los principales (centrales) problemas morales, políticos, e incluso legales que el juicio inevitablemente planteaba». En respuesta a semejantes acusaciones, se transcriben luego opiniones calificadas de juristas diversos.
En el cuarto tema -Cooperación judía- es de citar completo, y que el lector juzgue (ya yo lo hice, con estupor y crítica muy fuerte a la ignorancia, reduccionismo, auto asunción de patrón moral, falta de criterio, de información, etc) : «Pero la verdad verdadera (total verdad) fue que existieron organizaciones comunitarias judías y partidos judíos y organizaciones de beneficencia, tanto a nivel local como internacional. Dondequiera que vivieran los judíos había líderes reconocidos, y esos líderes, casi sin excepción, cooperaron de una manera u otra, por una razón u otra, con los nazis. La verdad verdadera (la real verdad) fue que si el pueblo judío hubiera sido realmente desorganizado y sin líderes, habría habido caos y miseria absoluta pero la cantidad total de víctimas difícilmente habría estado entre 4,5 y 6 millones de personas». Caramba, qué largo sería refutar con hechos y razones cada connotación de esa declaración de Arendt! En la bibliografía citada en el libro no hay nada escrito en hebreo, yidish, polaco ni húngaro, lo que priva de la indispensable base de las fuentes primarias.
La publicación sobre la que escribo entra a dar razones, hechos, etc., que a mi modo de ver realmente no responden con la contundencia posible y debida a la acusación moral de Arendt. Asumo que parte de esa no-respuesta cabal se explica porque en ese entonces los estudios sobre Shoá eran muy inferiores en número, extensión y profundidad que justamente tras el impacto del juicio a Eichmann eclosionaron. Este argumento que podría haber sido homologado para mitigar los juicios de Arendt, la verdad es que no aplican entre otras tantas, por una razón principal : Arendt pontifica y decide sin base de información, y exhibiendo ligereza y superficialidad que yo considero muy, muy reprochables y en todo caso descalificadoras de sus interpretaciones y juicios.
Mi juicio, hasta ahora : Banalidad, la de Arendt. Banalidad en el sentido de juicios infundados, ligeros, impensados, infundados, prejuiciados, soberbios.
He hecho este escrito para fijar lo leído, para poner base al paso siguiente, para compartir con interesados de habla castellana, para tratar de obtener retroalimentación de personas más instruidas que yo, que recién empiezo con este tema. Reitero lo expuesto en mails previos : Soy un principiante, recién empiezo. Sé que hay innumerables enfoques sobre los hechos y que seguramente mi entendimiento del asunto Banalidad se irá haciendo más completo y complejo con el tiempo y estudio. Pero he aquí un paso más.
Respuesta de «F», domingo 16 de mayo 2010.-
Estimado destinatario
La biografía personal, filosófica y política de Arendt es impresionante. Yo veo allí algunas constantes : a) Inteligencia viva y rápida, con enorme capacidad de abstracción y relación de datos provenientes de distintos ámbitos. b) Anti convencionalismo radical y auto estimulación en la polémica. c) Actitud y conducta desafiante, transgresora, dinámica, soberbia. d) Auto asunción de posición moral intocable desde la que reparte indiscriminada e irreflexivamente definiciones y calificaciones éticas.
En su caso veo confirmado el dicho que «La mayor fortaleza es a la vez la mayor debilidad». Tanto talento, valentía, etc., con frecuencia y profundidad que pasman degeneraron en juicios apresurados, sesgos groseros, cuestionamientos infundados, ignorantes e injustos, etc.
Su labor periodística para el New Yorker durante el juicio a Eichmann en 1961 le dio espacio para, además de crear el concepto de Banalidad del mal, poner en entredicho el propósito, constitución, funcionamiento y resultado del propio juicio, así como al Fiscal, testigos, audiencia, acusar a los judíos de no haber luchado contra su exterminio, a los Judenrate de haber colaborado con los nazis en provecho propio y destrucción de su pueblo, etc., etc. También Arendt adoptó como buena y propia la imagen que Eichmann presentó de sí mismo como un solamente obediente y fiel funcionario del régimen imperante entre 1939 y 1945.
Antes del juicio los sobrevivientes en Israel y en la diáspora casi no hablaban de su tragedia vivida. La idea común los veía como una vergüenza por la supuesta no lucha contra el exterminio, a diferencia de la heroica hazaña de la fundación del Estado y de su guerra de independencia. En la medida en que los sobrevivientes narraban espeluznantes detalles del horror vivido en los campos de concentración y en los de exterminio se creó la inevitable matriz de que los nazis en general y Eichmann en particular eran monstruos demoníacos. En ese contexto declara y se defiende Eichmann quien se presenta como un hombre sencillo, fiel al juramento a su Führer, obediente. ¡Y no enemigo de los judíos a quienes declara tener aprecio y ser su amigo!
En contra de abrumadoras evidencias de la acción coherente, consistente, inteligente, voluntaria de Eichmann en la organización de la logística del transporte para las deportaciones, Arendt decidió que Eichmann era en realidad una persona normal y limitada, y que los horrores en los que participó y a los que contribuyó no fueron medidos por ese obediente funcionario. Eichmann en sí no era malvado sino irreflexivo, incapaz de pensar en las consecuencias de sus acciones. Arendt califica a Eichmann prácticamente como víctima del sistema nazi -por cierto, así se autodescribió Eichmann en el juicio – en contra de lo escrito por Rudolph Hoess (Comandante de Auschwitz) en su autobiografía en que narra conversaciones y acciones criminales de Eichmann, contradiciendo también lo declarado por Eichmann en Argentina a su entrevistador Wilhem Sassen (grabado en cintas luego transcritas), e ignorante del desempeño concreto del enjuiciado en el exterminio judío europeo.
La distancia entre los horrores del Holocausto y este no-pensante y obediente funcionario de menor rango es insalvable, es un insondable vacío donde no cabe lógica humana y que tampoco puede quedarse así, en interrogante abierta porque la mente humana no trabaja en vacío sino que busca llenarlo a como dé lugar. Mucho más en el caso de esta locomotora del pensar que no se hace problema en cuestionar o aprobar según el caso a los filósofos clásicos, sus contemporáneos, la identidad e historia judía, los sistemas políticos, las revoluciones soviéticas, francesa y norteamericana -y las constituciones de estas dos últimas-, la democracia representativa, la guerra de Vietnam, y pare Ud. de contar.
Entonces, deviene en psicólogo, psiquiatra y criminólogo, bosqueja un perfil sicológico y motivacional del procesado y, vuelta de carnero triple en el aire sin lona de protección mediante, saca de la chistera una «idea luminosa» en el sentido que calza al pelo y al instante con la necesidad de explicación de tantos : Banalidad del mal.
Yo me pregunto, ¿a qué asigna la calificación de banal? Al mal, al hombre Eichmann, a sus motivaciones? ¿A Kant por oposición (mal radical)?
Yo digo que el mal no acepta calificativo como ese y que en todo caso tal valoración se referiría a las motivaciones del perpetrador. Motivaciones fútiles, banales, subalternas, vacuas, etc., son eficaces y constantes en el hombre, y en función de ellas se han perpetrado atrocidades antes, durante y después del Holocausto. No veo la profundidad en la constatación de una obviedad presente desde siempre. Yo entiendo que sorprenda a quien vuela en la estratósfera de las ideas rápidas el horror versus cuasi sesentón calvo, miope, preso e inevitablemente precondenado a la muerte. Pero su sorpresa a mi modo de ver lo que prueba es ignorancia sobre la naturaleza humana de la filósofa.
Mi objeción central a esa «idea luminosa» es que sobre un desenfocado criterio respecto a una persona en particular se idea y desarrolla lo que pretende ser una categoría filosófica, con implicaciones políticas, morales y pare Ud. de contar.
Hasta donde voy entendiendo según lo leído de diversas fuentes incluyendo clases, la reina del juicio rápido y brillante hizo otra de las suyas, haciendo match con las necesidades de muchos fans de las ideas que suenan bien y que de inmediato pasan a formar parte de los slogans de las legiones de bienpensantes.
El receptor de estas líneas que desee objetar y contradecir tendría en mí a su atentísimo lector y revisor.
Cordial saludo.F
PS 1 : Es de registrar que de los 8 meses que duró el juicio, Arendt solo estuvo durante los tres meses iniciales, con asistencia irregular.
PS 2 : En The Arendt Book: A Report on the Evil of Banality el lector podrá acceder a un documento histórico cercano en tema y fecha al juicio. Las ideas principales allí expuestas contaron con la asesoría de Dr. Jacob Robinson cuyo perfil se puede ver en http://www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/judaica/ejud_0002_0017_0_16814.html
PS 3 : En el archivo anexo hay una conferencia de 1:05 hrs ofrecida por el Juez Gabriel Bach, Fiscal asistente en el juicio. Sobre Banalidad del mal, a partir del minuto 40. (Se recomienda cargar en caché y en mute el archivo, luego correrlo normal). Perfil de Dr. Bach en http://www.tourolaw.edu/PopUp.asp?pg=/about/distinguished_visitors/jurist_in_residence/2002-Justice%20Gabriel%20Bach.asp&Title=Biography
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