Jafar Panahi es uno de los cineastas iraníes más reconocidos del mundo, no solo por la calidad artística de su obra, sino por su valentía al denunciar las injusticias sociales de su país. Ese prestigio internacional le ha valido premios y ovaciones fuera de Irán, pero censura, persecución y cárcel en su propia patria.

En el año 2000 escribió y dirigió El Círculo, una película que expone el sistemático maltrato a las mujeres bajo el régimen islámico. Desde entonces comenzó el acoso judicial en su contra. Sin embargo, fue Offside —la historia de jóvenes que se disfrazan de hombres para entrar a un estadio de fútbol, algo prohibido para las mujeres— la que terminó por sellar su destino: en 2009 fue detenido y, en 2010, encarcelado en la temida prisión de Prisión de Evin, en donde recluyen a los presos políticos.

Artistas de todo el mundo protestaron exigiendo su liberación, junto a la de otros cineastas perseguidos, como Mohammad Rasolouf, hoy exiliado en Alemania, cuyo cine denuncia la tortura y la pena de muerte (Por ejemplo, su película The Seed of the Secret Fig nominada al Oscar 2025). Panahi, Rasolouf y varios intelectuales, especialmente mujeres, han sufrido prisión, arresto domiciliario y violencia por atreverse a exigir libertades básicas.
En su más reciente película, premiada en festivales europeos y candidata al Oscar 2026, Panahi —ahora exiliado en Francia— parte de lo que parece Un simple accidente para construir una tragicomedia que desnuda la perversidad del aparato represivo iraní.
Pero no es un “simple accidente” que Irán viva bajo hiperinflación, censura y ausencia de libertades. Tampoco lo es que millones de riales se destinen a financiar a grupos armados como Hamas, Hezbollah o los Hutíes, mientras la población se empobrece y protesta masivamente, como no ocurría desde 1979.
¿Dónde están las protestas globales, las sanciones morales, el clamor internacional? La indiferencia ante la tragedia iraní demuestra que no es un accidente que algunos crímenes indignen al mundo… y otros se ignoren convenientemente.
FUENTE: NO COMMENT TV
Los iraníes no son palestinos y no porque sean persas y los palestinos sean árabes, solamente, si no porque a los activistas del mundo les tiene poco cuidado su sufrimiento y destino.
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