Lo que sabemos
La administración Trump tuvo como prioridad capturar a Maduro por tres razones centrales. Primero, por encabezar un régimen que Washington considera una amenaza estratégica, al facilitar el tráfico de drogas hacia EE. UU.; la calificación de “cartel” es, más allá de lo político, una figura jurídica de la fiscalía que procesa a Maduro y a Cilia Flores. Segundo, por haber permitido que Venezuela se convirtiera en plataforma de militares cubanos y rusos —la eliminación de su anillo de seguridad, integrado por cubanos, lo confirma— y de funcionarios iraníes que, presuntamente, explotan minerales para una industria sancionada por financiar a Hezbollah, Hamas y otros grupos islamistas. Chávez definió esa alianza como la de “dos revoluciones hermanas”.

Tercero, por enviar un mensaje disuasivo a la cúpula chavista que, por ahora, permanece en el poder. No sabemos si esta estrategia facilitará una transición democrática, pero sí es evidente que, bajo Delcy Rodríguez, un régimen antes furiosamente antiyanqui hoy obedece órdenes de Washington: liberación de hasta ahora, unos pocos presos políticos, entrega masiva de petróleo para exportación y otras concesiones en curso.
Lo que no sabemos, pero despierta sospechas
Existe alta probabilidad de una traición interna para salvar pellejos ante una posible “extracción” a una cárcel neoyorquina: las fuerzas Delta llegaron al búnker antes de que Maduro pudiera refugiarse en una bóveda sellada. También se especula sobre negociaciones con chavistas “moderados” para una transición gradual a cambio de futura impunidad; The Miami Herald habló de reuniones entre Delcy Rodríguez y Marco Rubio en Qatar en octubre de 2025.

Además, la operación —rápida, eficiente y casi hollywoodense— pudo ser un mensaje a Rusia, China y otros actores: América Latina sigue siendo área de influencia estadounidense y su tecnología militar no es retórica.
Lo que se discute y no cambiará nada
El debate sobre una “nueva era” geopolítica, la supuesta violación de la soberanía venezolana o la legalidad de la extracción de Maduro —quien carece de inmunidad tras robar la presidencia— seguirá encendiendo pasiones selectivas. El rol de María Corina Machado es clave, pero desmontar un aparato represivo requiere tiempo.
Un detalle más
Los ataques también destruyeron armamento ruso e iraní que el régimen podía usar contra Guyana, hoy en ascenso petrolero con apoyo estadounidense. Evitar una futura guerra pudo ser, también, un objetivo.

Por último
Lo único seguro es que nada es seguro, y que muchos seguirán “analizando” con la solemnidad de quienes creen saberlo todo.

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