La supuesta propuesta de paz de Trump para poner fin a la guerra en Ucrania parece haber sido redactada en Moscú para imponer al país invadido una capitulación disfrazada de negociación diplomática.

FUENTE: THE NETHERLAND. CARICATURA DE TOM JANSSEN. WEBSITE: https://www.cosmopolitics.news/p/ukraine-on-a-platter
El 25 de febrero se hizo evidente, en La Casa Blanca, que Trump impondría su agenda, por la fuerza, a Zelensky. En ese momento el presidente ucraniano explicaba que ya se habían hecho acuerdos pasados con Putin para cese al fuego que el dictador ruso no cumplió y tanto el vicepresidente J. D. Vance y su jefe lo acorralaron: ¨…no estás en una buena posición. No tienes las cartas ahora mismo. ¨ – le dijo Trump enojado.
Esta tensa escena que, nos permitió a los simples mortales que no vemos lo que sucede tras las bambalinas del poder mundial, pero lo que no percibimos fue el resonante mutismo de del secretario de Estado Marco Rubio. Y es que él podría ser el único miembro del gabinete de Trump que no ve la geopolítica solo como un asunto de negocios. Como senador con experiencia en el comité de defensa del congreso Rubio estuvo de acuerdo con la entrega de dinero, armas e inteligencia a Ucrania y mostró una visión estratégica sobre el Medio Oriente, el Pacífico y Latinoamérica (es probable que es el principal estratega de acorralar al chavismo).
En estos días, mientras negoció con los europeos lo que el mismo podría percibir como un acuerdo de saqueo económico a Ucrania y premios a Putin a cambio de inversiones con EEUU, Rubio lució algo avergonzado y tuvo que poner la mejor cara. Su posición es difícil porque debe competir con el protagonismo de Vance y del empresario Witkoff.

Rubio es para mí el termómetro de este gobierno. Si renuncia debemos preocuparnos sobre la dirección que está tomando este gobierno¨. Creo que Zelensky y los venezolanos, entre otros, apostamos a Rubio.











