Si “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, como escribió el militar y filósofo prusiano Carl von Clausewitz en su tratado De la Guerra, publicado en 1832, hoy podríamos afirmar que la narrativa de los protagonistas de los conflictos “es la continuación de la guerra por otros medios”.
Clausewitz hacía referencia a un componente racional de la guerra, de carácter político. Y aunque siempre ha existido la necesidad, por parte de quienes participan en enfrentamientos militares, de ganar la batalla de la opinión pública, en tiempos de redes sociales esta lucha se ha transformado. Hoy abundan los “especialistas” en geopolítica, historia y hasta en el funcionamiento de reactores nucleares, quienes se suman a los funcionarios pagados por los gobiernos para conquistar un nuevo frente: el de la narrativa.

Como audiencia, y como los “expertos en todología” que somos al consumir información —una expresión antipática, pero cada vez más certera—, no solo merecemos a la mayoría de los dirigentes actuales del mundo, sino también los mensajes que brotan de sus bocas. Ejemplos a propósito del conflicto entre Irán e Israel:
- “Todos nosotros estamos pagando un precio personal”, dijo Netanyahu mientras visitaba un hospital golpeado por un misil iraní. “Mi hijo tuvo que cancelar su boda”. Palabras dirigidas a los israelíes, algunos de los cuales han perdido la vida, otros han quedado heridos y muchos han quedado sin hogar durante el transcurso de la guerra. (19 de junio).
- “Gracias a Irán por avisarnos con antelación, lo que permitió evitar pérdidas de vidas y que nadie resultara herido”, escribió Trump en la plataforma Social Truth. (23 de junio).
- “La República Islámica (de Irán) salió victoriosa y, en represalia, asestó una bofetada a Estados Unidos”, declaró el Ayatola Jameiní en respuesta al cese al fuego, luego de que su país sufriera una humillación por parte de los servicios de inteligencia y la aviación israelí. (26 de junio).

En esta generación de profundidad efímera, alimentada por Twitter y TikTok, no debemos esperar, en nuestro cínico siglo XXI, discursos o frases como las de Julio César, Lincoln, Napoleón y otros referentes históricos. Conformémonos, entonces, con esta narrativa cruel y candorosa que nosotros, gladiadores de las redes sociales, y ellos, dirigentes mediocres, merecemos.
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