Hay un poema del uruguayo Mario Benedetti en el cual un trabajador celebra las dos semanas que disfruta de la naturaleza y las cosas simples de la vida como ¨recuperar el mar desde una altura y hallar toda la vida en cuatro olas gigantescas y tristes como sueños; mirar el cielo estéril y encontrarlo cambiado, hallar que el horizonte se acercó veinte metros, que el césped hace un año era más verde y aguardar con paciencia escuchando los grillos el apagón tranquilo de la luna¨.
Hubo un presidente uruguayo que leyó una vez por radio uno de los poemas del libro de Benedetti y recomendó a todos los ciudadanos de su país darse tiempo para también leerlo, porque esta obra, ¨Poemas de la oficina¨ describe a personajes resignados, rutinarios y predecibles. La aspiración del gobierno de ese presidente era que, al menos, en la administración del estado, los empleados se sintieran motivados a superarse, a encontrar más sentido social e individual a sus labores e incluso, a comprender que si ¨laburar¨ es una necesidad también puede ser una pasión.
Ese presidente fue José ¨Pepe¨ Mujica, un hombre que a la hora de entrar a la vida política dejó de lado la visión radical del comunismo histórico retrogrado y represivo, pero mantuvo la esencia de la búsqueda social que siempre pregonó sobre todo al asumir la presidencia (2005-2008) gobernando con sensatez y pragmatismo.
Mujica no solo ha sido un político si no, sobre todo, un filósofo un intérprete de la esencia de la vida y no es casualidad que algún día leyó un poema de Benedetti para expresarle a los trabajadores de su país que las grandes riquezas de la vida están al alcance de todos en la naturaleza, en la visión amplia de que uno es millonario si está satisfecho con lo que tiene, si ¨vives con lo justo para que lo material no te robe la libertad¨.
Este filosofo y poeta de la política, recientemente, falleció de un cáncer.
II
José Mujica, el ex presidente uruguayo que pasó de ser un guerrillero a un político y de un ideólogo a un gobernante pragmático, pero en esencia, fue un filósofo, y en cada entrevista que otorgó durante los últimos años, si bien se repetía, uno no se cansaba de escuchar el tono, las palabras que seleccionaba, la expresión facial y su mirada cansina y extraviada, quizá porque con total conciencia avizoraba la muerte que se le manifestó con un cáncer de esófago.
De todas las entrevistas que he visto, la que más me gusta es la que otorgó a la periodista María Casado de RTVE el 31 de mayo de 2013, pero son muchas en donde el filósofo Pepe nos recuerda que la vida es una sola, es corta y que perdemos mucho tiempo en tonterías. (https://www.youtube.com/watch?v=HC3jgsjYcVs)
En sus palabras (2019), libro de Darío Klein y Enrique J. Moras, Pepe expresó: ¨ “Mi religión es la vida. La vida es un milagro y como es tan cotidiana, como estamos vivos, no le damos valor; pero no existe ninguna cosa más importante que el milagro de estar vivos. Esto es a plazo fijo y se va”. – y vinculando eso que todos damos por sentado preocupándonos en demasía, en cuestiones fútiles, Mújica agregó-
¨ En sociedades como esta, el hombre corre el riesgo de vivir su vida como un agente comprador y nada más. Esto no quiere decir que no haya que comprar nada, no se puede vivir del aire; quiere decir que tenés que liberarte de esa esclavitud. Comprás lo necesario para vivir, pero hacés también otras actividades. La felicidad no es una cuestión material. Necesitar poco es el camino más corto para tener libertad, para tener tiempo disponible para gastarlo en lo que a uno le gusta o le apasiona. A veces pueden ser los afectos, la relación con la familia, con los hijos… A veces, dedicar tiempo a un arte, una artesanía, un deporte”.

Y Mujica, pregonó con su vida sencilla dedicada a la agricultura, cuando no a la política, ser coherente con lo que decía. Así como vivió con humildad se preparó con ella para la cercanía de la muerte.
III
En una entrevista para The New York Times (23/08/24), el periodista Jack Nicas expresó que cuando Pepe Mujica hablaba sobre la humanidad quizá pensaba en su propia despedida: ¨…la vida es una y se va. Hay que darle sentido a la vida. Hay que luchar por la felicidad humana. No solo por la riqueza¨.
¿Cómo le gustaría que le recordaran?
Ah, como lo que soy: un viejo loco.
¿Eso es todo? Hizo muchas cosas.
Tengo una cosa. La magia de la palabra. El libro es el invento más grande del hombre. Lástima que la gente lee poco. No tiene tiempo.
Mujica también le dijo a Nicas que dejó de usar el celular porque lo desconectaba de las maravillas del mundo: ¨ A veces ando con el tractor. Me paro a ver un pajarito cómo hace su nido. Admiro la naturaleza. Casi tengo una especie de panteísmo. Hay que tener ojos para ver¨
El periodista de El Mundo, Antonio Lucas, se expresó sobre Mujica como ¨el último líder sentimental de Latinoamérica¨. En yiddish, el idioma de mis abuelos en Polonia (mezcla de hebreo, polaco y alemán) a una persona con nobleza y bonhomía se le define con la palabra ¨ mensch¨ y con sus contradicciones y a veces, algo de carácter fuerte, Pepe Mujica lo era. Algunas de sus frases definen esa esencia:
-¨Siento rabia, me caliento, digo disparates, pero no puedo cultivar el odio (…). Hay que respetar, sobre todo cuando más duele¨.
-¨El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son¨.
– “Lo inevitable no se lloriquea. Lo inevitable hay que enfrentarlo”.
-¨El hombrecito promedio a veces sueña con vacaciones y libertad. Siempre sueña con concluir las cuentas, hasta que un día el corazón se para y adiós».
Ese no fue el caso de Mujica y aunque hace días se jubiló de la vida sin creer en dios, ni en el cielo, ni en algo trascendental como ¨el más allá¨, se puede aplicar el poema de Benedetti que Pepe leyó, públicamente, del libro ¨Poemas de oficina¨: ¨ El cielo de verás que no es este de ahora el cielo de cuando me jubile durará todo el día, todo el día caerá como lluvia de sol sobre mi calva¨.
A PEPE MUJICA, COMO DIRÍA BENEDETTI, LE LLEGÓ LA TARDE:
Deja un comentario