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Archive for marzo 2025

EL INVITADO DE TRUMP

Estaban sentados en la sala de prensa, el espacio donde tradicionalmente los presidentes de Estados Unidos y sus homólogos visitantes hacen breves declaraciones—casi siempre retóricas—ante los medios de comunicación. Los diálogos sinceros, y a veces acalorados, ocurren a puerta cerrada, en presencia de las comitivas oficiales.

Pero entonces ocurrió lo que solo es posible cuando el presidente anfitrión es un ególatra rodeado de un séquito de incondicionales que compiten por su aprobación. En este caso, J.D. Vance, como si fuera el secretario de Estado en lugar de Marco Rubio—quien estaba presente, pero sin saber cómo desvanecerse—acusó al dirigente invitado de faltar al respeto al presidente en el Salón Oval.

Trump, urgido por demostrar aún más agresividad que Vance, arremetió contra el mandatario extranjero, quien intentaba defenderse con sólidos argumentos a pesar de las constantes interrupciones. Explicó que su pueblo estaba profundamente agradecido por la ayuda estadounidense, pero que la agresión que sufrían había comenzado por un ataque enemigo, no por su país. No podía aceptar, «con todo respeto, presidente de una superpotencia», negociar la paz con un adversario que buscaba la total destrucción de su nación, algo que ya había demostrado reiteradamente.

¡Y de repente! Trump recordó que el hombre frente a él era Netanyahu. Su reciente discusión con el «dictador» Zelensky sobre hacer la paz con el «demócrata» Putin lo confundió: «Perdón, Bibi. En este caso, la solución para la paz es seguir ignorando a la Autoridad Palestina en Cisjordania. Destruye totalmente a Hamás, aunque eso implique que no podrás rescatar a más rehenes israelíes. Luego viene lo mejor: nosotros mandamos tropas para la reconstrucción de Gaza y deportamos a los dos millones de palestinos que viven allí».

Semanas antes, Zelensky había abandonado la Casa Blanca como un genuino representante de los intereses de Ucrania y fue recibido en su país como un héroe. Netanyahu, en cambio, regresó a Israel donde la mayoría de sus ciudadanos quedaron preocupados por el destino las decenas de rehenes aun torturados por Hamas. Muchos otros, se sentían avergonzados de que el líder del estado judío hubiera sugerido que la expulsión de los palestinos era una «buena idea».

COMENTARIO CERTERO DEL PERIODISTA CHRISS COUMO

Mejor veo menos noticias; me provocan pesadillas como ésta.

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LULISH

Uno de los perros más emblemáticos de la literatura universal es Argos, el fiel compañero del héroe de La Odisea. Durante veinte años aguardó el regreso de Odiseo a Ítaca y fue el único ser capaz de reconocerlo a pesar del disfraz de mendigo harapiento que la diosa Atenea le había impuesto para hacerlo pasar desapercibido mientras evaluaba la peligrosa situación de su hogar. Sin embargo, Argos, ya viejo y descuidado por los humanos, aún poseía la lealtad intacta. Con un último esfuerzo, agitó la cola y enderezó las orejas al ver a su dueño y a duras penas murió a sus pies. Odiseo, quien no podía delatarse mostrándole cariño a su mascota solo derramó una lágrima antes de seguir su camino.

A lo largo de la historia, la literatura ha dado vida a múltiples protagonistas caninos, pero pocos han encarnado la lealtad como Argos. Quizá su historia cimentó la idea de que los perros son los más fieles entre los animales domesticados. Algunos autores, sin embargo, les han otorgado un atributo humano: la palabra. Tal es el caso de Cipión y Berganza en El coloquio de los perros, de las Novelas ejemplares de Cervantes (1613). Estos canes no solo dialogan, sino que satirizan la hipocresía y corrupción de la sociedad de su tiempo. Cervantes, además, les concede una sabiduría esencial: la capacidad de vivir el presente. ¿No es ese, acaso, el propósito del yoga, la meditación y tantas prácticas espirituales que buscan liberar al ser humano del peso del pasado y la ansiedad del futuro?

También Kafka, en Investigaciones de un perro, nos introduce en la mente de un can que, reflexivo y desconcertado, se enfrenta a su propia naturaleza: la dependencia de los humanos y, a la vez, su incapacidad para comprenderlos.

Hace unas horas, nos despedimos de un miembro de nuestra familia: Lulu, una Beagle de trece años. A diferencia de Argos fue querida, mimada y, finalmente, acompañada hasta su viaje eterno por quienes la amamos: Rocío, Hannah y yo. Lulish se fue, creemos, como vivió: en un aquí y ahora, un eterno presente. En sus ojos, me pareció a menudo, percibir una melancolía opuesta a la alegría que mostraba al sacudir la cola, como si se apiadara de quienes tenemos demasiada consciencia de la maldad, las enfermedades y la muerte.

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