Desde su regreso al poder, Donald Trump ha firmado una avalancha de decretos en menos de dos semanas. Esta estrategia podría ser un intento de distraer a sus votantes, quienes esperan políticas concretas para frenar la inflación, o una táctica para saturar a la opinión pública hasta que sus decisiones más radicales —como el indulto a los participantes del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021— sean percibidas como ¨normales ¨con el tiempo. También podría responder a un afán de demostrar su poder con leyes polémicas que afectan a diversos sectores de la sociedad.
Hasta la fecha, Trump ha firmado 40 decretos en menos de un mes, batiendo el récord de órdenes ejecutivas para un presidente estadounidense desde Franklin D. Roosevelt, quien firmó 30 en un mes u im total de 256 en su primer año de gobierno, en 1933, como parte de su ambicioso plan, el llamado New Deal, para enfrentar la Gran Depresión que afectó a su país y al mundo desde 1929.

Mientras la atención se centra en sus políticas de deportación de hispanos, el retiro del Acuerdo de París —que compromete a los países a luchar contra el cambio climático— o la imposición de un arancel del 25% a productos de México y Canadá, otras medidas generan aún más controversia. Entre ellas, la derogación del derecho a la ciudadanía por nacimiento (ius soli), que ahora excluiría a los hijos de parejas en las cuales al menos uno de los cónyuges sea indocumentado, y la revocación de leyes vinculadas a derechos de género impulsadas en los últimos años por el movimiento progresista o woke, que si bien es cierto propone una agresiva agenda para un cambio cultural que es algo autoritaria también reivindica algunas políticas de inclusión históricamente maltratadas.
FUENTE: EL HERALDO DE MÉXICO.
Sin embargo, una de sus acciones más peligrosas de Trump es la intención de modificar la Constitución para permitir un tercer mandato. El 23 de enero, el congresista republicano Andy Ogles presentó una resolución para enmendar la 22ª Enmienda, que limita a dos los mandatos presidenciales, con el argumento de que Trump necesita «restaurar la república y salvar al país».
¡Cuidado! Porque distraídos con el ¨ruido¨ político Trump se dirige a un proyecto autoritario.
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