En marzo de 1938, la Alemania Nazi anexó Austria (Anschluss) sin que Reino Unido y Francia intervinieran, marcando un primer paso en la expansión germana. En septiembre, bajo la política de «apaciguamiento» para evitar otra guerra europea, el primer ministro británico Neville Chamberlain y el presidente francés Édouard Daladier firmaron un pacto con Hitler y Mussolini. A cambio de la promesa de Hitler de no expandirse más en Europa, se permitió la ocupación de parte de Checoslovaquia.

Al regresar a Londres, Chamberlain presentó el acuerdo como un triunfo para la paz, pero Winston Churchill advirtió: «Eligió la humillación y nos llevará a la guerra». En septiembre de 1939, Hitler invadió Polonia, dividiendo el país con las tropas de Stalin. Con Churchill al mando desde mayo de 1940, el Reino Unido lideró la resistencia contra el nazismo.
La historia muestra que la diplomacia rara vez detiene a regímenes totalitarios. El régimen nazi no habría caído sin la victoria contundente de los aliados, quienes finalmente reconocieron la amenaza de Hitler en 1942. De manera similar, el imperialismo de Putin no se detendrá con acuerdos de paz. Desde 2008, Rusia ha invadido Georgia, Crimea en 2014, y desde 2022 busca controlar más territorios de Ucrania. Putin argumenta que debe tener control sobre áreas donde habitan rusos, como en el caso de los territorios de Moldavia y las repúblicas bálticas.

Algunos aún creen que las negociaciones entre demócratas venezolanos y el régimen chavista conducirán a elecciones limpias, esperando que la «comunidad internacional» y los «derechos humanos» pongan fin a la dictadura. Sin embargo, como en Cuba y Corea del Norte, se necesita un gran líder como María Corina Machado, un movimiento popular, legitimidad internacional y, aunque incómodo, el uso de la fuerza para desmantelar regímenes totalitarios.
Los venezolanos mostraron su voluntad al votar en julio de 2024, a pesar de la represión. Si no se enfrenta con firmeza al chavismo, muchos países latinoamericanos podrían ser arrasados por su indiferencia y apaciguamiento. ¡Resiste, María Coraje! ¡Resiste, Edmundo! ¡Resiste, Venezuela!
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