La última vez que se miró al espejo con detenimiento fue mientras ajustaba su corbata, poco antes de anunciar su renuncia a la candidatura en favor de Kamala Harris. Aquel momento fue difícil; sentía aún lucidez y fortaleza, aunque mermada, para gobernar otros cuatro años. Su rostro tenía menos pliegues, y su mirada era más vivaz entonces.

¿Envejeció en pocas semanas por la presión de sus exaliados que lo obligaron a ceder la batuta, o por la derrota de su partido o la senectud se agudizó porque su partido perdió el poder? Quizá, incluso, la gravidez que sentía era causada porque sabía que en minutos debía sentarse en la toma de mando de Trump quien, con su usual crueldad, crudeza y egocentrismo no le daría merito alguno a su gobierno por haber forjado la tregua entre Israel y El Líbano; entre el gobierno de Netanyahu y Hamas, y había defendido la supervivencia de Ucrania y de la OTAN, que costó ¨sangre, sudor, ahínco (toil) y lágrimas¨ a los habitantes de esa nación ante el intento del Zar Putin de primero, llegar a Kiev y tumbar al gobierno de Zelensky, y ante el fracaso de las tropas rusas de lograr ese objetivo, resistir por tres años la guerra en cuatro provincias ucranianas orientales.

EXCELENTE ANÁLISIS DEL INTERNACIONALISTA THOMAS FRIEDMAN SOBRE LA DIPLOMACIA DE BIDEN EN LOS CASOS DE UCRANIA Y GAZA. FUENTE: PBS.
Sabía que Trump también distorsionaría su legado económico y social: sí, hubo inflación y una crisis migratoria, pero los datos serios mostraban empleo, salarios y crecimiento en niveles óptimos. Sin embargo, en tiempos de posverdad, las mentiras pesan más que los hechos.
DISTORSIONES. POST VERDAD.
Tras la humillación, volverá a su casa en Delaware, donde se enfrentará a las decisiones de su sucesor: indultar a los criminales del Capitolio o destruir avances ecológicos, entre otras que le serán muy dolorosas.
¿Estaría lucido o incluso, vivo, para cuando la Historia juzgase su legado? Habría que ser un mago y no un maga (seguidor de la secta ¨make america great again¨) para saberlo.

Bye Biden. Gracias por cuatro años de sensatez.



