En 1991, Boris Yeltsin, antecesor y mentor de Putin, firmó junto con los presidentes de Bielorrusia y Ucrania el Acuerdo de Belavezha, mediante el cual estas tres exrepúblicas soviéticas reconocieron mutuamente su soberanía y fronteras.

Este tratado constituye un precedente histórico clave que el gobierno ucraniano actual utiliza para refutar cualquier demanda territorial por parte de Rusia, incluyendo aquellas que motivaron la anexión de Crimea en 2014 y el inicio de la guerra total en 2022.

Cuando finalice la devastación liderada por Putin contra Ucrania, quedará por ver si el gobierno de Zelensky será capaz no solo de reconstruir el país desde los escombros, sino también de garantizar su independencia y seguridad. Solo bajo la certeza de que Rusia no volverá a atacarlos, los millones de refugiados podrían considerar regresar a sus hogares.
Sin embargo, siendo realistas, es improbable que Rusia abandone todos los territorios ocupados durante el conflicto. Al menos en cinco provincias que Moscú ha proclamado como «recuperadas», es probable que exija retener Crimea y las regiones del Donbás, Donetsk y Luhansk, como condición en un eventual acuerdo de paz. ¿Aceptará la OTAN este escenario?

TERRITORIOS QUE, COMO MÍNIMO, ACEPTARÁ PUTIN PARA UN ACUERDO DE PAZ.

PUTIN YA ¨ANEXÓ¨, ILEGALMENTE, CINCO PROVINCIAS DE UCRANIA QUE DIFICILMENTE DEVOLVERÁ. LO HIZO AUNQUE NO TIENE EL DOMINIO TOTAL DE ELLAS CON EXCEPCIÓN DE CRIMEA.
El historial de la OTAN en el siglo XXI no inspira confianza. Las intervenciones en Libia y Afganistán, donde se comprometió a defender la seguridad y la estabilidad, terminaron en fracasos rotundos. En el caso de Libia, no se organizó un plan de reconstrucción ni de institucionalización tras los bombardeos que derrocaron al dictador Gadafi. Desde entonces, el país permanece fragmentado, dominado por milicias, guerrillas y grupos terroristas.

En Afganistán, el fracaso fue incluso mayor. A pesar de dos décadas de esfuerzos para establecer un gobierno funcional en 2021, las tropas internacionales se retiraron dejando al país a merced de los talibanes, que retomaron el poder con rapidez.
En este contexto, con una OTAN carente de iniciativas claras y con Trump en el poder parece probable que Ucrania no solo pierda territorios, sino que también se desvanezca la idea occidental de que en el siglo 21 las guerras imperialistas quedaron en el pasado.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DETENER A PUTIN?, SEGÚN EL BRILLANTE HISTORIADOR YUVAL HARARI.
Deja un comentario