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Archive for noviembre 2024

ALGO HUELE MAL EN LA HAYA

Comencemos por mi identidad: soy un historiador especializado en Medio Oriente, con una identidad compleja y multicultural: venezolano, residente en Israel y Perú, judío laico y de valores occidentales. Soy ¨alérgico¨ a Netanyahu y crítico severo sobre el manejo de su gobierno de la tragedia humanitaria de los palestinos de Gaza, aunque nunca olvido (¡prohibido olvidar es ahora!) que el grupo terrorista Hamas inició la actual guerra con su sangrienta y brutal masacre del 7 de octubre de 2023 y que aún mantiene a más de cien civiles israelíes secuestrados.

La Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) puede tener fundamentos legales para acusar al primer ministro israelí Netanyahu, al exministro de Defensa, Yoav Gallant y al dirigente de Hamas Mohamed Deif por crímenes de guerra y lesa humanidad. Sin embargo, considero que su decisión es esencialmente política dado el contexto histórico del conflicto en Gaza, por los precedentes de la CPI, y porque el grupo terrorista palestino tiene la responsabilidad directa de lo que le ocurre a su propio pueblo por el uso de población civil como escudos humanos.

Hasta ahora, todas las acusaciones de la CPI contra jefes de Estado han recaído sobre dictadores. Charles Taylor, condenado a 50 años por promover la guerra civil en Sierra Leona y reclutar niños soldados fue el primero tras los juicios de Núremberg. Casos de masacres, torturas, desplazamientos masivos y otros crímenes de lesa humanidad incluyen a ex dictadores con Gbagbo (Costa de Marfil), Milosevic (Serbia vs. Bosnia Herzegovina, Croacia y Kosovo), Gadafi (Libia), Omar al-Bashir (Sudán) y Jean Kambanda (Ruanda). A ellos se suma el pedido de detención de Putin por los crímenes en Ucrania.

Netanyahu, en cambio, sería el primer líder democrático acusado por la CPI. ¡Que extraño!, La CPI no ha procesado a dictadores criminales como el sirio Al Assad de Siria; a los ayatolás iraníes, a Xi Jinping por masacres en la provincia de Xinjiang, a Maduro y el régimen cubano, entre otros.

«Algo huele mal en Dinamarca», dice un centinela en Hamlet tras ver al fantasma del rey asesinado, quien revela a su hijo que su hermano Claudio lo traicionó para tomar el trono y a su reina. Esa frase resuena hoy ante la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de acusar a Netanyahu y a su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de lesa humanidad, incluyendo también a tres miembros de Hamas.

 Cuando la Corte Internacional Penal de La Haya (CPI) acusó Netanyahu y a Gallant por crímenes de lesa humanidad el fiscal también incluyó a tres miembros de la organización islamista y terrorista Hamas.  Entonces, un fantasma shakesperiano se me apareció y me aclaró que, si bien personalizar una acusación contra un político israelí no es antisemitismo, esto en el futuro se sumará a la creciente demonización del Estado de Israel, lo que sí alimenta el antisemitismo global.

El anti israelismo se manifiesta claramente en la equiparación de las acciones bélicas de una democracia con los atentados deliberados contra civiles perpetrados por un grupo terrorista como Hamas. La CPI no solo debía considerar el contexto que originó esta guerra –la masacre de Hamas contra civiles israelíes en 2023–, sino también debatir cómo los ejércitos modernos deben enfrentarse a grupos terroristas, guerrillas, narcotraficantes y mafias que usan a civiles como escudos humanos. No existe aún una doctrina militar ni legal que aborde adecuadamente las guerras asimétricas.

Mientras tanto, el fiscal Karim Khan parece haber priorizado el caso contra Netanyahu y Gallant por encima de otros, como el de Maduro y sus colaboradores. A pesar de las numerosas denuncias de crímenes de lesa humanidad en Venezuela –asesinatos, torturas y violaciones sistemáticas–, la CPI ha mostrado una dilación preocupante.

Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional y el dictador venezolano Nicolás Maduro.Del website:

¿Por qué actúa con tanta rapidez en ciertos casos y tanta lentitud en otros?

Porque huele a hedor político en La Haya.       

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DESPUÉS DE LA GUERRA

En 1991, Boris Yeltsin, antecesor y mentor de Putin, firmó junto con los presidentes de Bielorrusia y Ucrania el Acuerdo de Belavezha, mediante el cual estas tres exrepúblicas soviéticas reconocieron mutuamente su soberanía y fronteras.

Este tratado constituye un precedente histórico clave que el gobierno ucraniano actual utiliza para refutar cualquier demanda territorial por parte de Rusia, incluyendo aquellas que motivaron la anexión de Crimea en 2014 y el inicio de la guerra total en 2022.

Cuando finalice la devastación liderada por Putin contra Ucrania, quedará por ver si el gobierno de Zelensky será capaz no solo de reconstruir el país desde los escombros, sino también de garantizar su independencia y seguridad. Solo bajo la certeza de que Rusia no volverá a atacarlos, los millones de refugiados podrían considerar regresar a sus hogares.

Sin embargo, siendo realistas, es improbable que Rusia abandone todos los territorios ocupados durante el conflicto. Al menos en cinco provincias que Moscú ha proclamado como «recuperadas», es probable que exija retener Crimea y las regiones del Donbás, Donetsk y Luhansk, como condición en un eventual acuerdo de paz. ¿Aceptará la OTAN este escenario?

TERRITORIOS QUE, COMO MÍNIMO, ACEPTARÁ PUTIN PARA UN ACUERDO DE PAZ.

PUTIN YA ¨ANEXÓ¨, ILEGALMENTE, CINCO PROVINCIAS DE UCRANIA QUE DIFICILMENTE DEVOLVERÁ. LO HIZO AUNQUE NO TIENE EL DOMINIO TOTAL DE ELLAS CON EXCEPCIÓN DE CRIMEA.

El historial de la OTAN en el siglo XXI no inspira confianza. Las intervenciones en Libia y Afganistán, donde se comprometió a defender la seguridad y la estabilidad, terminaron en fracasos rotundos. En el caso de Libia, no se organizó un plan de reconstrucción ni de institucionalización tras los bombardeos que derrocaron al dictador Gadafi. Desde entonces, el país permanece fragmentado, dominado por milicias, guerrillas y grupos terroristas.

En Afganistán, el fracaso fue incluso mayor. A pesar de dos décadas de esfuerzos para establecer un gobierno funcional en 2021, las tropas internacionales se retiraron dejando al país a merced de los talibanes, que retomaron el poder con rapidez.

En este contexto, con una OTAN carente de iniciativas claras y con Trump en el poder parece probable que Ucrania no solo pierda territorios, sino que también se desvanezca la idea occidental de que en el siglo 21 las guerras imperialistas quedaron en el pasado.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DETENER A PUTIN?, SEGÚN EL BRILLANTE HISTORIADOR YUVAL HARARI.

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ET GO HOME

Durante las próximas semanas los medios y las redes sociales nos abrumarán con especulaciones de politólogos, economistas y expertos (en lo que sea), sobre cómo será la gestión de Donald Trump en los próximos cuatros años. Es el momento dorado de aquellos que confunden el rol de analistas con el de adivinos, aunque algunas políticas de Trump son predecibles porque las prometió y porque demostró en su primera administración que cumple mucho de lo que ofrece en campañas electorales.

CARICATURA DE MARK KNIGHT. DE LA WEB: https://knightcartoons.com.au/products/trump-is-back-international-political-cartoon

Entonces, ¿tiene sentido que otra persona – en este caso, quien esto escribe –agregue un artículo más de la cuantiosa colección de especulaciones sobre lo que hará el ex y futuro presidente de Estados Unidos? Lo más probable es que no, pero en base a su pasado como mandatario de la potencia americana intentemos adelantarnos a lo que parece más obvio:

China: a pesar de su decrecimiento económico en 2023 la guerra comercial con el gigante asiático es y seguirá siendo la prioridad suprema del gobierno de Trump.

Conflicto Rusia-Ucrania: la famosa respuesta ambigua de la campaña de Trump del ¨yo acabaré con esa guerra¨ sin la menor explicación hace pensar que obligará a Zelensky a aceptar un acuerdo en el cual Ucrania tendrá que aceptar el despojo de territorio orientales ante Rusia a cambio de migajas en temas de seguridad y ayuda para la reconstrucción.

CARICATURA DE SERHIY KOLYADA PUBLICADA EN EL KYIV POST EL 4 DE NOVIEMBRE DE 2024.

Europa: no parece que la OTAN será tomada en cuenta para resolver el conflicto en Ucrania y en cuanto a la continuidad de que Estados Unidos se mantenga en esa alianza militar, podría haber una reforma que implique menos dinero y menor participación norteamericana o, si Trump tiene asesores radicales, una retirada gradual de su país de este bloque histórico.

Medio Oriente: una política dura contra Irán y sus aliados islamistas; apoyo incondicional a Netanyahu y no solo a Israel como estado (lo contrario de Biden), y poco interés por el problema palestino.

Hispanoamérica: políticas duras en cuanto a inmigración y narcotráfico en la frontera con México; muy poco interés por el resto del subcontinente y pragmatismo sin interés en fomentar la democracia.

Si estas de nuevo por aquí ET, re recomiendo: go home.

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THOMAS Y DONALD

En 2022, en el marco de los foros económicos anuales celebrados en Davos, Suiza, un panel abordó el problema de la decadencia institucional en América Latina. (Ver «Deciphering Latin America’s Future» en: https://www.youtube.com/watch?v=LPgG8gyO1s4).

Durante la conversación, el analista internacional y columnista de The New York Times, Thomas Friedman, expresó su principal preocupación era que existen tres presidentes que aspiran a permanecer en el cargo de por vida: Xi Jinping, Putin y Trump. Más allá de la ironía, Friedman explicó cómo la campaña del Partido Republicano en EE.UU. se apoyaba en la premisa de una supuesta conspiración que sostiene que a Trump le robaron las elecciones de 2020.

Friedman concluyó su reflexión vinculando la posibilidad de un segundo mandato de Trump con el tema latinoamericano: “Si EE.UU. deja de ser, con todos sus defectos, un referente de la democracia, no solo mi país está en peligro, sino también, y con mayor razón, sus naciones y el resto del mundo. Sobre todo, en lugares con una institucionalidad más frágil que la estadounidense, la democracia podría estar en mayor riesgo.”

El futuro de la democracia es el principal temor que comparte casi la mitad de la polarizada población de EE.UU. En el debate Harris vs. Trump, la entonces vicepresidenta recordó al público que el expresidente Trump mantuvo mejores relaciones con los líderes de Corea del Norte y Rusia que con los primeros ministros de las democracias aliadas europeas, durante su mandato de 2016-2020. Esto resulta particularmente preocupante para la alianza militar de la OTAN, que teme que, ante la ambigüedad de Trump sobre cómo abordar el conflicto en Ucrania, el expresidente, de asumir nuevamente en 2025, presione a Zelensky para aceptar un acuerdo de paz con Putin que implique la cesión de una importante porción de su territorio.

En el Medio Oriente, es posible que Trump no solo mantenga la línea de apoyo incondicional a la supervivencia de Israel que promovieron Obama (anteriormente) y Biden (actualmente), quienes además presionaron al gobierno israelí para negociar con palestinos moderados. En cambio, Trump podría optar por apoyar las políticas expansionistas y populistas del actual gobierno de Netanyahu.

Friedman tenía razón al preocuparse por Trump.

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TRUMP Y EL EFECTO TEFLÓN

En 1938 el científico Roy J Plunkett y su asistente Jack Rebok, trabajadores de la empresa química DuPont, experimentaban para la fabricación de gases relacionados con refrigerantes cuando, accidentalmente, produjeron una materia blanca que años después sirvió para la fabricación de varios instrumentos y utensilios de gran resistencia al calor y a la adhesión de sustancias. A esta materia (polímero) se le llamó teflón y durante décadas ha sido utilizado en varias industrias que producen maquinarias y materiales con recubrimiento protector.

Desde comienzos del siglo 21 hay una polémica sobre el uso de utensilios de cocina hechos con teflón, y un caso de contaminación de un río en West Virginia ocasionó un caso judicial que demostró que el teflón tiene sus peligros. (Esta historia está ficcionalizada en la película de 2019 ¨Dark Waters¨).

El término ¨teflón¨ se popularizó durante la presidencia de Ronald Reagan (1981-1989) como metáfora de que ningún error que se le adjudicaba al mandatario influía en la percepción positiva que la mayoría de los estadounidenses tenían sobre él. En otras palabras, los desaciertos que se le adjudicaban a Reagan le ¨resbalaban¨ y como a una sartén de teflón, ninguna crítica se adhería a su imagen.

Lo mismo ocurre con Donald Trump. Desde su ingreso a la política en 2016, no importan sus insultos y su discurso polarizador, xenófobo y agresivo ni sus teorías de conspiración que son fáciles de desmantelar con hechos, el magnate ex presidente es, para millones de estadounidenses, inmune a todo eso. Gane o pierda las elecciones de 2024 Trump sigue siendo un candidato muy competitivo como lo fue al ganar las de 2016 y perder, por poco margen, las de 2020, aunque él todavía insiste en la insostenible afirmación de que hubo fraude.

¿Quién emana más el efecto teflón? ¿Trump, inmune a juicios, escándalos y comportamientos erráticos, o una importante cantidad de la población estadounidense a quienes les resbala si él vuelve al poder?

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