El fascismo es una ideología y una forma de gobierno que, originalmente, se asocia con la extrema derecha, ya que el término proviene del movimiento creado por Benito Mussolini. Su definición fue esbozada junto a Giovanni Gentile en «La Doctrina del Fascismo» (1932), donde se establece que «para el fascismo, todo está dentro del Estado y nada humano o espiritual existe o tiene valor fuera del Estado». En ese sentido, es la primera ideología totalitaria, luego replicada, con diversas variaciones, por el nazismo en Alemania, el comunismo bajo Lenin y Stalin en la ex Unión Soviética, y más tarde en China con Mao Tse Tung, en Corea del Norte con Kim Il-Sung, en Cuba con Fidel Castro, y en Camboya con Pol Pot entre 1975 y 1979.

FUENTE: INFOBAEL. https://www.infobae.com/america/mundo/2018/09/29/los-10-dictadores-mas-sanguinarios-del-siglo-xx/
El escritor y periodista George Orwell, quien se decepcionó del comunismo tras su participación en la guerra civil española (1936-1939), fue uno de los primeros intelectuales en vincular el comunismo con el fascismo, señalando que ambas ideologías son totalitarias. En un artículo periodístico publicado en Tribune, Orwell advirtió: «el pecado de casi todos los socialistas desde 1933 (año del ascenso de Hitler al poder) es haber querido ser antifascistas sin ser antitotalitarios».

En su fabula ¨Rebelión en la Granja¨ (1945), que precedió a la gran novela sobre el totalitarismo, ¨1984¨, Orwell se inspiró en la revolución rusa de 1917 para presentar la historia de los animales que derrocan al patrón de una hacienda y luego de tomar el poder en nombre de la igualdad, los cerdos se convierten en los amos que, progresivamente, explotan y amenazan a los otros animales.
La lucha por el liderazgo entre los puercos Snowball y Napoleón es una clara alusión a la disputa por la sucesión del régimen comunista entre el heredero natural de Lenin, Trotsky, quien como Snowball marchó al exilio.

Retornando al manifiesto “La Doctrina Fascista” (1932) de Mussolini y Gentile, ambos establecen que: ¨el Estado fascista reclama gobernar el campo económico no menos que los otros; hace recaer su acción a través de lo largo y ancho del país por los medios de sus instituciones corporativas, sociales y educativas, y todas las fuerzas políticas, económicas y espirituales de la nación, organizadas en sus respectivas asociaciones, circulan dentro del Estado¨.
Los primeros fascistas se declararon opuestos a la democracia y a la economía liberal, se autoproclamaron antiindividualistas, nacionalistas y militaristas. Aunque se oponían al socialismo marxista, en específico, eran nacional-socialistas. De hecho, ¿qué diferencias hubo entre el fascismo italiano y el nacional-socialismo alemán (nazismo) o el imperialismo soviético, que obligaba a adoptar el comunismo y la cultura rusa a las repúblicas sometidas? En la práctica, todos los totalitarismos han utilizado métodos fascistas para controlar el pensamiento y las almas de sus ciudadanos-súbditos.

La filósofa Hannah Arendt analizó en su antología «Los orígenes del totalitarismo» (1951) cómo los experimentos nacional-socialistas de Alemania y de la URSS fueron «hermanos gemelos». También Umberto Eco, en su texto «El Fascismo Eterno» (2006), aseguró que «el término fascista se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos y siempre podremos reconocerlo como fascista». Eco destaca algunas características de estos regímenes: rechazo al pensamiento crítico, nacionalismo y xenofobia, obsesión por el complot, heroísmo y culto a la muerte, populismo, neolengua (utilizar términos que se aplican a quienes están en el poder y atribuirlos al «enemigo», el oponente).
En «1984», George Orwell introduce un término muy adecuado para definir el tipo de discurso utilizado por los regímenes de este tipo: «neolengua».
El objetivo del dirigente totalitario es sustituir la vieja lengua por una nueva o invertir el significado original de las palabras para controlar el pensamiento. En la novela, existen cuatro ministerios: el de la Paz, que se ocupa de la guerra; el de la Verdad, encargado de propagar mentiras; el del Amor, que administra los castigos y la tortura; y el de la Abundancia, cuya misión es planificar la economía para que la gente viva al borde de la subsistencia. El lema de los funcionarios del Gran Hermano – líder único – es «la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza».
Cuando Orwell anticipó la neolengua del fascismo en 1947, pudo haber citado a estos personajes:
- «No tenemos que avergonzarnos de las impúdicas calumnias contra la revolución, ya que tenemos un sistema electoral que no tienen otros países» – Fidel Castro (1989).
- «Esta revolución es pacífica, pero armada» – Hugo Chávez (2008).
- «El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar» – Che Guevara (1967).
El neo comunismo, llamado en neolengua ¨socialismo del siglo 21¨, ha utilizado la técnica de la inversión del lenguaje para demonizar a sus oponentes. Para el chavismo son ¨fascistas¨ María Corina Machado y los millones de venezolanos que votaron por Edmundo González. También Maduro y su mafia utilizan la neolengua cuando tildan a Zelensky de ¨neo nazi¨ y Gabriel Boric de ser pinochetista porque acusan a su régimen de no respetar la voluntad popular y por violaciones a los derechos humanos de todo aquel que los adversa.
La asamblea nacional chavista-fascista ha votado por una ley contra el fascismo y neofascismo que, justamente define, la visión excluyente y violenta de ellos para endilgárselo a sus oponentes. Lo que ocurre en Cuba y Venezuela de 2024 con el castro-chavismo debería inmunizar a la izquierda latinoamericana de las ideas fracasadas y totalitarias del comunismo, pero lamentablemente, el fascismo – diestro y siniestro – parece una enfermedad incurable.
MADURO ATRIBUYE CARACTERÍSTICAS DE SU REGIMEN A MARÍA CORINA MACHADO, SU EQUIPO Y SUS ELECTORES.
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