La fuerza centrífuga, un concepto en la física mecánica, describe el movimiento de un objeto que se aleja de otro, mientras que la centrípeta indica el movimiento en dirección al centro. Esta definición científica se puede aplicar de manera metafórica para analizar los resultados de las recientes elecciones al Parlamento Europeo (PE), celebradas el pasado 6 de junio.

Los grandes triunfadores fueron los partidos de centro-derecha de los 27 países miembros de Europa. En cada nación, los votantes eligen entre los candidatos de las diferentes agrupaciones políticas que disputan escaños en el parlamento de su país, y la asignación de escaños en el PE se realiza de forma proporcional según la población de cada estado miembro. Por ejemplo, de los 720 diputados, los partidos políticos alemanes cuentan con 96 escaños, Francia con 81, y así sucesivamente, hasta llegar a las naciones menos pobladas, como Chipre, Luxemburgo y Malta con 6 cada uno.

El bloque de los partidos de centro-derecha experimentó un aumento significativo en sus escaños en el PE, y junto con los socialdemócratas, que vieron disminuir su votación con respecto a 2019, seguirán dominando la mayoría de esta institución. Los partidos de extrema derecha también obtuvieron mejores resultados que hace 5 años, siendo los casos más destacados el Frente Nacional de Marine Le Pen, que obtuvo el primer lugar en Francia por delante del partido Renacimiento de Macron (lo que motivó al presidente a convocar elecciones parlamentarias anticipadas a finales de este mes), y Alternativa por Alemania, una agrupación conocida por su xenofobia y ultranacionalismo. Los partidos de izquierda fueron los grandes perdedores.

PAÍSES DONDE LA EXTREMA DERECHA TUVO CONSIDERABLE VOTACIÓN CON RESPECTO A LAS ELECCIONES DE 2019.
El rápido crecimiento de los dos bloques de derecha en el PE, el conservador liderado por la italiana Meloni y el llamado «Identidad y Democracia» representado por Le Pen, envía un mensaje claro a la clase política europea: la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19, la crisis energética provocada por la invasión rusa en Ucrania, junto con los desafíos relacionados con la integración y el ascenso social de los inmigrantes en Europa, podrían desencadenar un cambio político e ideológico en el continente, un mensaje que no pueden ignorar que el continente cierra sus fronteras como las fuerzas centrípetas.
FUENTE WELT.


