La guerra civil en Yemen, que inició en 2014, ha llevado al fortalecimiento de los Hutíes, una milicia que ahora bombardea y secuestra a embarcaciones comerciales en el Mar Rojo, justificando sus acciones en el contexto de la guerra en Gaza.

Yemen, ubicado al sur de Arabia Saudita, se encuentra actualmente dividido en tres áreas de influencia: el sur, bajo el control de las fuerzas leales al presidente reconocido por la ONU, Al-Hadi; otra zona tiene presencia de las milicias sunitas de Al Qaeda y el Estado Islámico; y el norte, está mayormente controlado por las guerrillas Hutíes.

Para comprender el conflicto yemení, es crucial explorar la «guerra fría» en el Medio Oriente entre los regímenes de Irán y Arabia Saudita. Ambos países son potencias regionales con regímenes teocráticos, ejércitos bien equipados y vastos recursos petroleros. Esta ¨guerra fría¨ también tiene un componente teológico vinculado a las dos vertientes mayoritarias del Islam: la sunita, la que profesan más del 80% de musulmanes en el mundo y la chiita, un aproximado del 10% de la población musulmana.
Luego de la muerte de Mahoma, en el siglo 7 D. C, surge una rivalidad entre dos grupos de seguidores del profeta fundador del Islam que se atribuían el derecho a gobernar el califato o imperio: los sunitas y los chiitas.
Lo que comenzó como una lucha dinástica y política, con el tiempo, se agudizó por diferencias entre ambas ramas islámicas en su interpretación del libro sagrado, el Corán y esos conflictos se atenúan o acrecientan cada cierto tiempo. Hoy, grupos radicales sunitas como Al Qaeda, el Estado Islámico, etc., confrontan a otros extremistas chiitas como Hezbollah, Huties, etc., en los recientes conflictos internos de Iraq, Siria, El Líbano y Yemen, y aquí es donde se involucran los intereses hegemónicos de potencias sunitas como Turquía y Arabia Saudí y la de Persia convertida al Islam en el siglo 16 D.C, Irán.
Yenmen ha transitado por tres fases políticas: una monarquía zaidí hasta 1970; la coexistencia de Yemen del Norte, una república árabe conservadora coexistiendo con Yemen del Sur, una república socialista pro soviética entre 1970 y 1990, y la unificación en 1990. La población yemení se divide aproximadamente al 50% entre musulmanes sunitas y zaidíes, una rama del chiismo y estos últimos se concentraban en la provincia del norte de Sadá.

Los zaidíes se unieron a las protestas de la ¨primavera árabe¨ yemení de 2011, exigiendo la destitución del presidente Saleh quien marginó a grandes sectores de la población incluyéndolos.

Tras la renuncia de Saleh en 2014 su sucesor Al-Hadi también fue acusado de corrupción y de descuidar a los sectores más pobres del país y en 2014 los zaidíes formaron una guerrilla que avanzó hacia la capital Saná, la cual controlan hasta el día de hoy. Las fuerzas del gobierno de Al-Hadi combatieron a los zaidíes, liderados por el jeque Hussein al-Houthi quien murió en batalla ese mismo año. De ahí que esta guerrilla cambiara su nombre por el del fundador del movimiento islamista zaidí: los Hutíes. Mientras esto sucede, las milicias Hutíes y las del gobierno reconocido internacionalmente de Al-Hadi, combaten, en paralelo, a los sunitas radicales de Al Qaeda y el Estado Islámico.
En 2015 los saudíes encabezaron una coalición de ejércitos árabes de naciones sunitas como Egipto, Marruecos, etc., mientras los Hutíes se empoderaron en la zona suroccidental de Yemen y hasta hoy, participan en una de las guerras civiles más letales del siglo 21.
¿Por qué los Hutíes chiitas de Yemen se involucran en un conflicto regional del Medio Oriente cuando internamente se mantienen vigilantes para no perder los territorios conquistados en su país, que se disputan contra fuerzas leales del presidente Al-Hadi en el sur, y la presencia militar de Al Qaeda y el Estado Islámico en la zona oriental de esa nación?
Los Hutíes, como guerrilla zaidí, una sub rama del Islam chiita que es la que defiende el régimen de Irán desde la revolución islámica de 1978, cuentan con financiamiento y armas de la potencia persa en el Medio Oriente, que a su vez, apoya también a otros grupos chiitas como Hezbollah, en El Líbano; milicias chiitas en Iraq y Siria, e incluso a la sunita Hamas por aquello de que ¨el enemigo de mi enemigo es mi amigo¨, y ese el caso del vínculo coyuntural entre Irán y el movimiento terrorista palestino en la franja de Gaza.

Desde que una coalición de países árabes lideradas por Arabia Saudí y con apoyo de Estados Unidos se involucró en la guerra civil yemení, bombardeando continuamente, zonas estratégicas de los Hutíes, estos respondieron en 2019 con ataques de misiles a instalaciones petroleras de Arabia Saudí y de nuevo atacaron 22 objetivos de ese país en 2021. Por esa razón el régimen de Riad anunció un cese al fuego en Yemen en 2022.
Si bien la agenda de los Hutíes es la de controlar todo el territorio yemení en sus ¨discos duros¨ de islamistas radicales pro iraní, están colaborando junto a Hezbollah y otras facciones chiitas a atacar a Israel en nombre de la causa palestina y además de haber lanzado misiles de largo alcance a ciudades israelíes los Hutíes están secuestrando o haciendo daños leves con drones a navíos comerciales de países occidentales que atraviesan el Mar Rojo, acusando a las naciones que utilizan esta ruta de comercio de apoyar a Israel en la guerra contra Hamas en Gaza.
Con está situación, que obviamente tiene la luz verde de Irán (¿y quién sabe si también de Putin?), los Hutíes agravan el conflicto del Medio Oriente y a la vez se presentan como temibles yihadistas no solo en Yemen si no fuera de su país.
Ariel, excelente explicación sobre la intricada guerra de la zona. Voy a tener que leer varias veces para comprender quienes son nuestros vecinos. Gracias!