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Archive for marzo 2024

HAIM

Mi padre me mira a los ojos, pero ya no veo el brillo que solía irradiar hasta hace pocas semanas. Nos enfrentamos a un abismo de incertidumbre sobre si comprende algo de lo que le sucede desde el accidente cerebrovascular que lo dejó entre la vida y la muerte.

Recuerdo cómo le encantaba narrar la historia de su lucha por la vida desde su infancia. Cuando era apenas un recién nacido, enfrentó una situación similar: una meningitis amenazaba con arrebatarle la vida. Los médicos en Noveselitz, su ciudad natal en Rumania, que luego pasó a formar parte de la Moldavia soviética y ahora es parte de Ucrania, no creían que sobreviviría. En un acto de desesperación, un doctor judío recomendó a sus padres, Aron y Ester, que buscaran la ayuda de un rabino para recibir una bendición, confiando en una fuerza más allá de la ciencia.

A pesar de su escepticismo, los padres de mi padre llevaron al bebé a recibir la bendición de un rabino de una corriente mística, quien les aconsejó cambiarle el nombre de Meir por Haim, que significa «vida» en hebreo. ¿Fue casualidad, un acto de fe, un milagro? Las respuestas se desvanecen en la neblina del tiempo, pero lo cierto es que Haim Brand sobrevivió a la enfermedad, y años más tarde, también sobrevivió al horror de ser enviado con su familia a un campo de concentración en Transnistria, en la actual Moldavia.

Después de la guerra, mi abuelo Aron obtuvo una visa para un país desconocido donde tenía un pariente, buscando salvar a su familia del del comunismo que los había marcado como «burgueses» por poseer un pequeño terreno agrícola. Así, emigraron a Venezuela, donde mi padre, Haim, y su hermana Silvia encontraron las oportunidades y la libertad que Europa les había negado.

Con el sello del sobreviviente marcado en su ser, Haim, o Jaime como lo llamaron en Venezuela, estudió medicina y se especializó en neurología. Colaboró en la fundación de la federación de neurología del país y contribuyó al desarrollo de programas educativos para niños con síndrome de Down y otras discapacidades a través de la Asociación Venezolana de Padres y Amigos de Niños Excepcionales, AVEPANE.

Haim también participó en la comunidad judía de Caracas, especialmente en asuntos culturales e intelectuales. A medida que se acercaba a la jubilación, se sumergió en estudios sobre temas históricos y científicos, compartiendo sus conocimientos a través de conferencias sobre neurociencia, la vida y obra de Einstein, física cuántica y, por supuesto, el Holocausto, basándose en su propia experiencia como sobreviviente.

Mientras escribo este texto, cuyo destino aún no está claro, reflexiono sobre el legado de mi padre. ¿Será guardado como un tesoro familiar, compartido con amigos y seres queridos, o compartido con lectores desconocidos en busca de comprensión y conexión? No lo sé. Ha pasado más de un mes, papá, y observo cómo tu cuerpo se encoge y tus ojos se apagan. Te susurro al oído que has vivido una vida plena, desafiando las adversidades del nazismo, el comunismo y el chavismo, migrando incluso en tu vejez para preservar el significado de tu nombre, «vida», en contextos de libertad y tolerancia.

No fue la nuestra una relación idílica como no la es ninguna entre padres e hijos, pero en tu vejez fuiste más emotivo y coincidimos geográficamente. Pasaste de Caracas a Panamá y luego Lima. Te pude disfrutar durante los últimos años de tu vida en los cuales gozaste de comodidad gracias a tu primogénito Ernesto, quien proveyó tu sustento (mermado por la hiperinflación comunista venezolana).

Solías afirmar que tus hijos eran tu mejor legado. No sé qué expresar sobre eso porque pienso que has dejado una huella en aquellos que han conocido tu historia y has dado una lección sobre la insensatez del poder y la fugacidad de la riqueza material.

Ver: CONFERENCIA EN LA UNIVERDIAD PUCP DE LIMA, PERÚ: https://educast.pucp.edu.pe/video/11352/jaime_segal_historia_de_un_sobreviviente_del_holocausto

Ahora sí está claro que te despides de la Haim, de la vida, y ya te susurré varias veces antes del viaje que puedes marcharte en paz porque honraste el sentido de tu nombre.

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SIMÓN

Recién estrenado en Netflix, «Simón» marca el debut cinematográfico del director venezolano Diego Vicentini. Esta película es la primera ficción que aborda la lucha del movimiento estudiantil venezolano contra la dictadura de Maduro y las devastadoras secuelas que sufrieron muchos jóvenes tras ser sometidos a torturas por el régimen chavista.

El filme destaca por su calidad cinematográfica, aunque mi objetivo aquí no es analizarlo técnicamente, sino destacar la importancia de que obras como esta, a través del cine, amplían la posibilidad de que el mensaje sobre la situación de un país sometido a un terrorismo de estado llegue a audiencias saturadas por la cantidad de información que circula en los medios tradicionales y las redes sociales.

«Simón» presenta una trama sencilla pero no por ello lineal ni simplista. Los elementos de la vida del personaje principal, quien busca asilo en Miami, se entrelazan con sus recuerdos y los de su grupo de compañeros de lucha. Se exploran los difíciles debates sobre la relevancia de protestar contra una tiranía desalmada, así como la indiferencia de millones de personas hacia el futuro de su país, aferradas a su propia comodidad a expensas del sufrimiento de las mayorías. Además, se menciona a la ¨comunidad internacional¨ como un constructo distante y casi inerte, incapaz de intervenir efectivamente en situaciones de crisis humanitaria, como la que vive Venezuela.

«Simón» no solo retrata la realidad de Venezuela y sus ciudadanos en el exilio, sino que también transmite un mensaje universal sobre la experiencia de aquellos que se ven obligados a abandonar su país. Aborda temas como el sentimiento de culpa por dejar atrás a familiares y amigos, así como los profundos dilemas morales de quienes luchan, colaboran o se alejan de una dictadura.

«Simón» es mucho más que una película sobre Venezuela; es un reflejo de las luchas y dilemas universales que enfrentan aquellos que se ven obligados a dejar su hogar.

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YEMEN EN TRES PARTES

La guerra civil en Yemen, que inició en 2014, ha llevado al fortalecimiento de los Hutíes, una milicia que ahora bombardea y secuestra a embarcaciones comerciales en el Mar Rojo, justificando sus acciones en el contexto de la guerra en Gaza. 

Yemen, ubicado al sur de Arabia Saudita, se encuentra actualmente dividido en tres áreas de influencia: el sur, bajo el control de las fuerzas leales al presidente reconocido por la ONU, Al-Hadi; otra zona tiene presencia de las milicias sunitas de Al Qaeda y el Estado Islámico; y el norte, está mayormente controlado por las guerrillas Hutíes.

Para comprender el conflicto yemení, es crucial explorar la «guerra fría» en el Medio Oriente entre los regímenes de Irán y Arabia Saudita. Ambos países son potencias regionales con regímenes teocráticos, ejércitos bien equipados y vastos recursos petroleros. Esta ¨guerra fría¨ también tiene un componente teológico vinculado a las dos vertientes mayoritarias del Islam: la sunita, la que profesan más del 80% de musulmanes en el mundo y la chiita, un aproximado del 10% de la población musulmana.

Luego de la muerte de Mahoma, en el siglo 7 D. C, surge una rivalidad entre dos grupos de seguidores del profeta fundador del Islam que se atribuían el derecho a gobernar el califato o imperio: los sunitas y los chiitas.

FUENTE: CUELILARGO

Lo que comenzó como una lucha dinástica y política, con el tiempo, se agudizó por diferencias entre ambas ramas islámicas en su interpretación del libro sagrado, el Corán y esos conflictos se atenúan o acrecientan cada cierto tiempo. Hoy, grupos radicales sunitas como Al Qaeda, el Estado Islámico, etc., confrontan a otros extremistas chiitas como Hezbollah, Huties, etc., en los recientes conflictos internos de Iraq, Siria, El Líbano y Yemen, y aquí es donde se involucran los intereses hegemónicos de potencias sunitas como Turquía y Arabia Saudí y la de Persia convertida al Islam en el siglo 16 D.C, Irán.

FUENTE: THE WALL STREET JOURNAL

Yenmen ha transitado por tres fases políticas:  una monarquía zaidí hasta 1970; la coexistencia de Yemen del Norte, una república árabe conservadora coexistiendo con Yemen del Sur, una república socialista pro soviética entre 1970 y 1990, y la unificación en 1990. La población yemení se divide aproximadamente al 50% entre musulmanes sunitas y zaidíes, una rama del chiismo y estos últimos se concentraban en la provincia del norte de Sadá.  

Los zaidíes se unieron a las protestas de la ¨primavera árabe¨ yemení de 2011, exigiendo la destitución del presidente Saleh quien marginó a grandes sectores de la población incluyéndolos.

Tras la renuncia de Saleh en 2014 su sucesor Al-Hadi también fue acusado de corrupción y de descuidar a los sectores más pobres del país y en 2014 los zaidíes formaron una guerrilla que avanzó hacia la capital Saná, la cual controlan hasta el día de hoy. Las fuerzas del gobierno de Al-Hadi combatieron a los zaidíes, liderados por el jeque Hussein al-Houthi quien murió en batalla ese mismo año. De ahí que esta guerrilla cambiara su nombre por el del fundador del movimiento islamista zaidí: los Hutíes. Mientras esto sucede, las milicias Hutíes y las del gobierno reconocido internacionalmente de Al-Hadi, combaten, en paralelo, a los sunitas radicales de Al Qaeda y el Estado Islámico.

 En 2015 los saudíes encabezaron una coalición de ejércitos árabes de naciones sunitas como Egipto, Marruecos, etc., mientras los Hutíes se empoderaron en la zona suroccidental de Yemen y hasta hoy, participan en una de las guerras civiles más letales del siglo 21.

¿Por qué los Hutíes chiitas de Yemen se involucran en un conflicto regional del Medio Oriente cuando internamente se mantienen vigilantes para no perder los territorios conquistados en su país, que se disputan contra fuerzas leales del presidente Al-Hadi en el sur, y la presencia militar de Al Qaeda y el Estado Islámico en la zona oriental de esa nación?

Los Hutíes, como guerrilla zaidí, una sub rama del Islam chiita que es la que defiende el régimen de Irán desde la revolución islámica de 1978, cuentan con financiamiento y armas de la potencia persa en el Medio Oriente, que a su vez, apoya también a otros grupos chiitas como Hezbollah, en El Líbano; milicias chiitas en Iraq y Siria, e incluso a la sunita Hamas por aquello de que ¨el enemigo de mi enemigo es mi amigo¨, y ese el caso del vínculo coyuntural entre Irán y el movimiento terrorista palestino en la franja de Gaza.

Desde que una coalición de países árabes lideradas por Arabia Saudí y con apoyo de Estados Unidos se involucró en la guerra civil yemení, bombardeando continuamente, zonas estratégicas de los Hutíes, estos respondieron en 2019 con ataques de misiles a instalaciones petroleras de Arabia Saudí y de nuevo atacaron 22 objetivos de ese país en 2021. Por esa razón el régimen de Riad anunció un cese al fuego en Yemen en 2022.

Si bien la agenda de los Hutíes es la de controlar todo el territorio yemení en sus ¨discos duros¨ de islamistas radicales pro iraní, están colaborando junto a Hezbollah y otras facciones chiitas a atacar a Israel en nombre de la causa palestina y además de haber lanzado misiles de largo alcance a ciudades israelíes los Hutíes están secuestrando o haciendo daños leves con drones a navíos comerciales de países occidentales que atraviesan el Mar Rojo, acusando a las naciones que utilizan esta ruta de comercio de apoyar a Israel en la guerra contra Hamas en Gaza.

ATAQUES HUTÍES A EMBARCACIONES COMERCIAL EN EL MAR ROJO Y ATAQUES DE EEUU Y REINO UNIDO A BASES MILITARES HUTÍES EN YEMEN. FUENTE: CBS

Con está situación, que obviamente tiene la luz verde de Irán (¿y quién sabe si también de Putin?), los Hutíes agravan el conflicto del Medio Oriente y a la vez se presentan como temibles yihadistas no solo en Yemen si no fuera de su país.

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