La palabra ¨proxy se ha popularizado en el periodismo en referencia a conflictos cuales poderes internacionales emplean grupos para hostigar a sus enemigos sin una confrontación directa. Este concepto moderniza la noción de la «guerra fría» posterior a la Segunda Guerra Mundial, entre los aliados de Estados Unidos y la ex Unión Soviética (gobiernos, guerrillas, grupos terroristas, sicarios, etc.), utilizando un término común en la informática del siglo XXI. «Proxy» también se refiere a un programa, servidor o dispositivo que realiza acciones indirectas en representación de otro.
En Ucrania se especula que miembros que ex militares de países occidentales colaboran con la resistencia ucraniana contra las tropas rusas, que, a su vez, dependen del grupo mercenario Wagner, vinculado al fallecido Yevgeni Prigozhin. Además, reciben respaldo de los fanáticos islamistas liderados por el gobernador checheno Ramzan Kadyrov. Algunos analistas sugieren que las tropas ucranianas podrían considerarse proxies de la OTAN, interesada en frenar la expansión rusa. En cualquier interpretación, el conflicto ruso-ucraniano involucra a múltiples actores más allá de estos dos países.
En el Medio Oriente, el régimen iraní, con la intención de eliminar a Israel, utiliza cuatro proxies principales: Hamas en Gaza, Hezbollah en el sur de El Libano, los Huthies en Yemén y grupos islamistas en la frontera de Siria con Israel. Estos actúan como instrumentos en el conflicto directo o lanzan ataques desde ubicaciones estratégicas.
Aunque el concepto de proxies es antiguo, la palabra es relativamente nueva. A lo largo de este año, hemos conocido con más detalle a los proxies en conflictos mediáticos, pero esto no implica que no hayan existido anteriormente, en distintas formas y en otros conflictos.
Sebastián Piñera fue un buen político, y así lo reconocen varios de sus adversarios comenzando por el actual presidente chileno Gabriel Boric quien fue su acérrimo crítico y rival desde las manifestaciones estudiantiles contra sus gobiernos y los dos de la centro izquierdista Michelle Bachelet, quien lo ha elogiado tras su trágica muerte como un ¨un líder político que abrió camino a lo largo de toda su trayectoria a una derecha moderna, democrática, liberal, abierta al dialogo y a lo acuerdos por el bien superior de Chile¨.
Escribir un texto más sobre el legado político de un hombre de acción como Piñera en un continente tan huérfano de liderazgos pragmáticos que desvinculan su visión ideológica de su deber como hombres de estado no tiene mayor sentido. Son pocas las personas que entran a la política y se mantienen como mensch, una palabra del idioma que hablaban mis abuelos judíos polacos y rumanos, el yiddish (un lenguaje que mezcla hebreo, alemán y algunos términos de otros idiomas de Europa del Este), Mensch da la idea de integridad y bonhomía, y eso es lo que caracterizaba al ex presidente chileno.
Esa cualidad se la reconocen la mayoría de los chilenos que salieron a la calle a pedir su renuncia en las protestas de 2019 y 2020 luego le concedieron que su manejo de proponer un plebiscito para una nueva constitución (luego rechazado durante la presidencia de Boric), reveló su disposición a escuchar un clamor popular.
En su ¨Carta abierta al expresidente Sebastián Piñera¨, el periodista y profesor de literatura Cristián Warnken, escribió, lo que, para mí, ha sido la más honesta y profunda reflexión sobre la figura de ese mensch. Comparto un fragmento:
¨Hoy le escribo esta carta como un adversario político suyo, al que le molestaron muchos aspectos de su personalidad política y de sus gobiernos, pero que reconoce en usted un demócrata cabal. Cada vez es más difícil encontrar demócratas cabales en nuestra América Latina asediada por las tentaciones populistas y autoritarias. Y eso: que usted lo haya sido en momentos donde era más fácil recurrir a la fuerza que a la razón, habla de una lucidez política cada vez más escasa y habría que ser muy mezquino para no reconocer eso. Y eso es lo que la historia -no los que se creen dueños de la interpretación de la historia- reconocer…¨
¨…Nos quisieron convencer de que es imposible que alguien de derecha sea un demócrata. Usted mostró lo contrario y que en democracia es posible y necesaria la alternancia, y eso tampoco se lo perdonaron. Por eso lo odiaban tanto, desde una superioridad moral que después ha mostrado ser no sólo feble sino hipócrita. Esa es la izquierda de la que vengo y que hoy me avergüenza y me ha hecho repensar muchas cosas.
¨…La muerte le acaba de jugar una mala pasada (siempre lo hace). Pero no lo tome como una derrota: mire al país entero acompañando a los suyos en este momento de duelo. ¿No es impresionante? ¿No hay un signo ahí de algo, de lo que tiene que venir, de un país otra vez respetuoso de sus autoridades, de las formas, de su historia, de los acuerdos y la convivencia cívica entre los que piensan distinto? …¨.
Recuerdo que para muchos periodistas y analistas Hugo Chávez solía ser solo una figura pintoresca, divertida, quizás con algunos excesos, pero en todo caso, algunos celebraban sus comentarios socarrones sobre Bush, Alan García, y por supuesto, ¨el coco¨ que confrontó a sus amigos de las FARC: Álvaro Uribe.
El tiempo pasó, Chávez murió, pero su proyecto totalitario prosiguió con Maduro y la ayuda del régimen cubano, iraní, ruso y chino; casi seis millones de venezolanos emigraron; el narcotráfico se convirtió en el gran negocio de una cúpula militar (el cartel de los soles) que es parte del eje Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Centroamérica y exportación a África, y grupos criminales venezolanos, como el Tren de Aragua, ahora son transnacionales y afectan a varios países de la región.
Tal parece que ya el chavismo no da gracia como antes y ya no es un modelo a imitar con la excepción de unos cuantos siguen viviendo de ideologías trasnochadas de los años sesenta y setenta del siglo 20. Entonces, ¿sigue siendo la alternativa tomárselo como un problema exclusivamente venezolano? ¿Hay que guardar bajo perfil ante el intento de hacer una elección nueva, este año, inhabilitando a la candidata más popular venezolana, María Corina Machado? Ella merece respaldo, no solo por su valentía, si no, porque es la única alternativa en tiempo presente de movilizar la calle siempre y cuando tenga respaldo internacional.
FUENTE: VIVO PLAY.
No creo que a estas alturas el régimen chavista caerá por una elección ni por negociaciones diplomáticas. Ya está aferrado al poder con cadenas que ni el mago escapista Houdini podría desanudar. El futuro de Venezuela será definido por los intereses de grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China, pero queda claro, que, sin una posición principista, el peligro de la influencia perniciosa del régimen de Maduro y sus aliados regionales y mundiales, es una amenaza para la democracia y la economía de otros pueblos. Venezuela nunca fue y no dejará de ser un problema ajeno.