Érase una vez un país llamado Yugoslavia que estaba conformado por seis republicas confederadas bajo la ideología y la tiranía del Mariscal Josip Broz Tito quien, a pesar de haber nacido en Croacia, lideró a los partisanos (principalmente serbios) de los distintos territorios del Reino de Yugoslavia y lograron la independencia y fundación de la Yugoslavia comunista post II Guerra Mundial.

Tito mantuvo unidas a las seis jurisdicciones del derrocado reino: Serbia, Montenegro, Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Eslovenia y Croacia, permitiendo la autonomía de dos provincias dentro del lugar como eligió como centro del país, Serbia: las provincias de Voivodina, al norte y de Kosovo, al sur, todo esto para evitar confrontaciones entre sus diversos y antagónicos grupos étnicos, lingüísticos y religiosos.

Yugoslavia se desintegró luego de una sangrienta guerra entre 1991 y 2001.
La mayoría de los habitantes de Serbia, Croacia y Eslovenia son eslavos, pero los serbios son cristianos ortodoxos mientras que los eslovenos y los croatas son, mayoritariamente, católicos. La diferencia entre eslovenos y croatas es, esencialmente, lingüística. Los montenegrinos se separaron de Serbia por medio de un referéndum en 2006 ya que muchos de sus ciudadanos se sentían, históricamente, diferentes al centro de la antigua monarquía y luego, república federal yugoslava.
Macedonia tiene una composición étnica muy variada con grupos de origen turco, albanes, romaníes (gitanos), valacos (rumanos) y por supuesto, una historia muy ligada a la griega, pero dado que Grecia tiene una provincia llamada Macedonia, en 2019 ese país cambió, oficialmente su nombre, a Macedonia del Norte. Sin embargo, la ex república yugoslava más heterogénea es Bosnia y Herzegovina tanto en lo étnico como en lo religioso con la mayoría de su población musulmana.

Kosovo nunca fue una entidad con independencia, pero su gobierno la declaró en 2008, cuestión no reconocida por Serbia pero sí por la mayoría de las naciones del mundo. Muchos analistas dicen que esta permisividad tuvo que ver con la percepción de que los serbios fueron los principales – aunque no los únicos- protagonistas de los genocidios ocurridos en la ex Yugoslavia, sobre todo en Bosnia y Herzegovina.
En todo caso, el costo geopolítico de la independencia kosovar ha significado la constante permanencia de fuerzas de la ONU para evitar que la mayoría serbia cristiana que habita en el norte entre en conflicto con la mayoría albanesa musulmana del sur. Desde entonces, los serbo-kosovares no reconocen a los gobiernos de ese país.
En esta ocasión, a diferencia de otras elecciones municipales en donde los serbios participan masivamente en las cuatro ciudades al norte de Kosovo el partido que los representa, ¨La Lista Serbia¨ pidió que se boicotearan los comicios de abril dado que llevan años esperando que se les asignen más alcaldías en la zona norte y el gobierno kosovar no ha cumplido. Dado este boicot electoral alcaldes albaneses fueron elegidos con menos del 4% para ocupar el cargo y eso encendió la chispa que ha causado violencia entre los serbios y albaneses kosovares del norte de la región o país.
Como consecuencia del boicot serbio en el norte de Kosovo el gobierno de Pristina – capital del país – prohibió a los serbio-kosovares a usar matricular de conducir emitidas por Belgrado (capital de Serbia) cuestión que fue suspendida, en un acto de sensatez ¨postraumática¨ (los sucesos de violencia).
Estos ejemplos demuestran las tensiones no resueltas entre albaneses y serbios no solo en Kosovo si no que aún persisten en otras repúblicas ex yugoslavas cuya estabilidad es sostenida por la presencia de tropas de la ONU y de la OTAN.
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