Salman Rushdie fue uno de los escritores más prolíficos y talentosos de las últimas décadas, pero se hizo conocido a nivel mundial en septiembre de 1988 tras la publicación de su novela ¨Los Versos Satánicos¨ porque el régimen iraní bajo la autoridad del líder religioso fanático, el Ayatola Khomeini, proclamó una fatwa (decreto islámico) ordenando a los musulmanes del mundo a ejecutar al autor y a los editores de ese libro,
Lo que originó la fatwa fue que en la ficción de la novela de realismo mágico dos prostitutas tenían nombres de esposas del profeta del Islam que en el texto es llamado Mahound (el nombre cristiano que durante en la Edad Media se utilizó para referirse a Mahoma) y que el personaje promueve adorar a tres diosas en base a visiones enviadas por el diablo.

Cuando un artista elabora una creación en el mundo occidental (concepto cultural y no geográfico), no se imagina que su obra ficcional puede ser tomada como una cuestión de vida o muerte para radicales religiosos o ideologizados. El totalitarismo, el Nazi, el soviético, el iraní, el saudí, el talibán, del Estado Islámico o de Cuba, etc. no permite disidencia, libre pensamiento y mucho menos, arte que desafíe a su doctrina.
Tras esconderse por varios años y luego estar acompañado de guardaespaldas, Rushdie logró por 30 años salvarse de, en este caso no la ¨espada de Damocles¨, si no, la daga de Khomeini, pero antes los traductores de su novela al japonés y al turco junto al editor de su novela en Noruega fueron asesinados y el editor al italiano Ettore Caprioli fue gravemente herido.

El régimen iraní debe estar celebrando el atentado contra Rushdie, la posibilidad de un acuerdo nuclear con el gobierno de Biden y la cercana amistad de Putin.
En una entrevista para El País el 09-05-20 Rushdie dijo lo que estamos presenciando: ¨El surrealismo es cada vez más real que el realismo¨.

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